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domingo, 6 de agosto de 2017

"En casa de Bárbara" o las recetas de una vedette


De las empinadas escaleras de un teatro de revista a una cocina hay un camino que se puede hacer difícil para unas y sencillísimo para otras. En el caso de Bárbara Rey, ese trecho fue corto y no le supuso grandes problemas. La otrora presentadora de "Pálmares" en 1976, musa de amor entre mujeres gracias a la película "Me siento extraña" protagonizada por Rocío Dúrcal (ambos productos, por cierto, dirigidos por Enrique Martí Maqueda), dio un giro a su carrera en 2000 que sorprendió al público: presentar un espacio de recetas en la televisión autonómica valenciana. Bárbara era una más de las múltiples figuras nacionales que poblaban los platós de Canal 9 que claramente incumplía uno de los estatutos básicos de las públicas regionales, proteger y divulgar la lengua propia de la zona. Allí eso no importaba mucho, eran los tiempos de "Tómbola", "La música es la pista" con Mar Flores (emitidos también en otras autonómicas al mismo tiempo), "Panorama de actualidad" con Julián Lago... hasta Quique Sánchez Flores presentaba un programa de fútbol, todos en castellano, por supuesto. La única que hizo el "esfuerzo" de aprender el valenciano fue la exazafata del "Un, dos, tres" María Abradelo que comandaba el programa infantil "Babalà Club" (no critiquemos su pronunciación). Por eso, nuestra diva del espectáculo no desentonaba en aquella programación basada en la acumulación de rostros conocidos y productos populares.
   Bárbara no ejercía de directora ni de guionista, ella se encargaba de lo suyo, darle vidilla a un programa que podía haber sido como otro cualquiera pero no lo fue. Las recetas estaban supervisadas por una escuela valenciana de cocina y a su lado tenía a un ayudante que respondía al nombre de David y que era un pinche experimentado. El muchacho también recorría pueblos de la comunidad en busca de historias curiosas sobre productos típicos o platos regionales. A veces incluso en esa parte también se colaba de una u otra forma la estrella de la revista, ejemplo memorable es el de la señora que hacía retratos en paella (lo juro) y elaboró uno de la gran vedette, abusando quizás del pimiento amarillo para representar su lustrosa melena. Por cierto, los reportajes sí eran en valenciano, quizás para cumplir la cuota mínima. 


La pregunta que muchos se harán es ¿pero por qué una actriz y cantante (ha lanzado discos al mercado y eso la convierte en cantante pese a quien le pese) para presentar un espacio culinario? No voy a entrar aquí en los rumores sobre un pago en especie por la cancelación de una entrevista en "Tómbola" en la que, supuestamente, iba a contar lo nunca contado. De lo que no tengo confirmación, no hablo. Lo cierto es que Bárbara es hija de reposteros y de pequeña ayudaba en el negocio familiar. Más adelante la cocina se convirtió en una de sus aficiones más importantes. Lo cierto es que la Rey sabía lo que hacía y en este momento he de citar a mi sabia madre que un día exclamó sorprendida al verla en acción: "Si esta mujer sabe bridar una codorniz como lo ha hecho ella, es que tiene mucha experiencia en los fogones". Su práctica en este programa de 2000 a 2005 seguramente le ayudó a ser ganadora del reality de Telecinco "Esta cocina es un infierno" aunque no evitó que discutiera agriamente con el chef Sergi Arola.
   "En casa de Bárbara" se emitía cada día sobre las 11.30 de la mañana, justo después del programa de otra estrella del show business patrio, Salomé (ganadora de Eurovisión 69). En unos 35 minutos se cocinaba un menú completo, el único programa de la época con primer plato, segundo y postre. Mucho se ha criticado posteriormente que no tenía audiencia y se mantenía por un cacareado chantaje a altas instituciones. Lo cierto es que en 2002 tenía un 6,8 de media de share y al año siguiente había subido al 7,3 doblando casi al programa que le precedía. La media de la cadena era de un 18, sí, pero gracias sobre todo al prime time, sus mañanas se alejaban mucho de ese dato. Otro aspecto muy criticado era su look, demasiado glamouroso para un programa de cocina. Conviene recordar que el único que usaba gorro y uniforme era (y sigue siendo) Karlos Arguiñano así que no debería sorprender que Bárbara, una diva en toda regla, no apareciera de trapillo. En cuanto a sus largas uñas de manicura ella solía recordar a sus amigas espectadoras que había que sumergirlas periódicamente en un vasito con agua y lejía para mantenerlas limpias y eliminar restos de comida (sic). 
   Ajeno a los problemas internos de Canal 9, reivindico este programa por su aire kistch, las recetas fáciles de reproducir en casa y, sobre todo, por el humor de Bárbara que se sentía mucho más libre que en su anterior programa, "Esto es espectáculo", y que se atrevía a reírse de sí misma y de la profesión con una gracia que a mí, en su momento, me sorprendía. 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Los anuncios de Freixenet 1976-80

Es una tradición navideña de nuestra televisión desde mediados de los setenta, a los slogans harto conocidos de "Vuelve a casa por Navidad", los pegadizos (e inquietantes) jingles "las muñecas de Famosa se dirigen al portal", "el looobo, ¡qué buen turrón!" o "¡Queremos turrón, turrón, turrón! ¡Seguimos queriendo turrón, turrón, turrón" (sí, algunos son adictos sin control) tenemos que añadir las espectaculares superproducciones de la firma de cava Freixenet. Sus chicas burbuja fueron las protagonistas de las primeras incursiones televisivas de esta marca y sus "Nevada Shows" eran incluso anunciados en la programación de las revistas "TeleRadio" y "TP" como si fueran un programa más. Comenzaba la leyenda que a día de hoy sigue siendo un anuncio exclusivo del prime-time.

En 1977 comienza una nueva etapa en la publicidad de este cava con la contratación de grandes estrellas internacionales. Su expansión comercial en el resto del mundo implicaba una gran apuesta por su presencia en los medios y por eso sus spots tenían que ser no sólo espectaculares sino que además debían contar con un gancho. La primera fue la actriz y cantante Liza Minnelli.

La hija de Judy Garland y el director cinematográfico Vincente Minnelli había eclosionado en los 70 como artista con personalidad propia. Su papel en "Cabaret" (1972) le había proporcionado fama mundial y un Oscar, en 1976 había estrenado "Nina" y un año después "New York, New York" junto a Robert de Niro. Su elección como protagonista del primer anuncio estelar de Freixenet estaba, pues, más que justificada y fue un rotundo éxito, todo el mundo hablaba del show de la Minnelli. Se grabó parte de su espectáculo teatral y se editaron diferentes versiones del anuncio, algo que después sería habitual. Nada menos que dos minutos de duración para un spot, algo inaudito que rompió el estrecho margen de la publicidad para convertirse en noticia.

Desde entonces cada nuevo anuncio era motivo de reportaje en los medios y se creaba una gran expectación entre la audiencia, ¿tras el pelotazo de la Minnelli quién sería el siguiente protagonista? Sin embargo en los dos años siguientes se volvió al modelo anterior, las burbujas serían las estrellas con cuidadas coreografías o números acuáticos a cargo de las nadadoras de un club catalán (claras predecesoras de las chicas de natación sincronizada) siempre dirigidas por realizadores con un acusado sentido del music-hall que homenajeaban los grandes clásicos del musical americano, especialmente Busby Berkeley y sus imposibles caleidoscopios.

Cuando nadie se lo esperaba, Freixenet vuelve a sorprender con el fichaje de famosos. Para inaugurar la nueva década se contrata nada menos que a cuatro estrellas para liderar otros tantos anuncios, dos nacionales y otras dos internacionales.

Bárbara Rey y Lorenzo Santamaría eran los patrios elegidos para protagonizar sendos spots. Ella se había convertido en un sex-symbol sobre todo gracias a su presentación en el verano del 76 de "Palmarés" en TVE y él era un afamado cantante con espíritu rockero pero con éxitos fulgurantes en la balada.
Margaux Hemingway (renombrada como "Margeaux" en esta publicidad), además de nieta del gran escritor y periodista, era el epítome de la moda de la época, había sido portada de las más grandes revistas especializadas y "Time" la nombró "belleza de nuestro tiempo". Su anuncio era un remedo de su debut cinematográfico, "Lipstick", lleno de filtros en la cámara, mucha mirada sensual y labios entreabiertos.

Sydne Rome es una estadounidense afincada en Italia que desde finales de los 60 había intervenido en multitud de filmes olvidables y que a finales de los 70 era una estrella de coproducciones europeas o películas italianas y alemanas. Era la típica estrella sin un talento definido pero que tan pronto aparecía en una peli que cantaba aunque en aquel año 80 realmente era conocida por su vídeo de aerobic, grabado en alemán, italiano ¡y español! Últimamente hemos podido reconocerla (difícilmente) bajo el bótox en una de esas infumables series de Terence Hill que emite la 2.

El anuncio del 76:



Liza Minnelli, la primera estrella de la marca:



Las chicas del club Kalípolis en 1978 y 79:



Y los cuatro anuncios del 80 unidos en un solo vídeo pero que conste en la época se emitieron de forma independiente: