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miércoles, 8 de octubre de 2014

30 años de "Spitting Image"


1984, Margaret Thatcher gobierna Reino Unido con mano de acero (no en vano hizo fortuna aquel sobrenombre de "La Dama de hierro en la prensa internacional) y en EEUU otro acérrimo conservador, Ronald Reagan, aprovecha su carisma (escasamente usado en el cine) para hacer lo propio. Era inevitable que ambos fueran cómplices y con ese caldo de cultivo la prensa satírica vivió una edad dorada. El "Sunday Times" encargaba frecuentemente a los artistas Peter Fluck y Roger Law esculturas en plastilina que servían de portada a sus críticas a ambos gobiernos. A alguien se le ocurrió que aquellas figuras podrían cobrar vida y ser protagonistas de un programa de televisión. Se contrató como guionista al director de la revista "National Lampoon" y como productor (que allí tiene también funciones directivas) al responsable de "Estas no son las noticias de las 9" (con Rowan Atkinson como uno de los presentadores). Había nacido "Spitting Image" aunque su periplo por productoras y televisiones fue largo hasta que Central Independent Television se animó a poner el dinero y la ITV a emitirlo. Han pasado treinta años y unos cuantos meses de aquello y sus guiones siguen sorprendiendo por su acidez y descaro.


"Las caricaturas son geniales pero los guiones horribles". Esa fue la crítica generalizada tras la emisión de los primeros programas. El propio equipo era consciente y la diferencia de caracteres entre sus integrantes llevaron al despido del guionista original y al cambio de planteamiento. Si a eso le sumamos que la audiencia iba bajando semana tras semana parecía evidente que no llegaría a una segunda temporada. Los sketches sobre la familia Real generaron además tantas ampollas que comenzaron los rumores de que la autocensura de la cadena ITV prevalecería.


Sin embargo, cuando todo estaba en contra, el programa fue sorprendemente renovado y comenzó su verdadera edad de oro, con audiencias superiores a los 15 millones de espectadores. La mayoría de los políticos se quejaban pero otros pedían su propia caricatura. La Thatcher vestía traje y corbata y acudía al urinario masculino, a Reagan le insertaba su cerebro cada mañana uno de sus colaboradores, el príncipe Carlos era un pelele y así ad infinitum... Varios países comenzaron a comprar la serie y el éxito fue global. En España se emitía dentro del programa de tarde con el doblaje de actores profesionales y no de imitadores (no tendría sentido de otra forma, aquí no conocíamos las voces de los políticos extranjeros).
   TVE intentó su propia versión, el encargó lo recibió Lolo Rico, la directora de "La bola de cristal" y llevaría por título "Los Pepones" pero el proyecto no fructificó y los muñecos fabricados para el piloto se reaprovecharían en la última etapa de Los Electroduendes, mucho más politizada. Más tarde llegarían "Los Muñegotes" como sección de "¿Pero esto qué es?" y "Los Gugucús" en el "Tutti Frutti" de Tele5 pero en realidad sus verdaderos herederos españoles serían "Los Guiñoles de Canal Plus".
   Con la llegada de John Mayor al 10 de Downing St. el programa perdió a su verdadera musa, Margaret Thatcher. Mayor era representado en gris y un nueva generación de guionistas, menos interesada en política, introdujo personajes del cine, la televisión y la música. En febrero de 1996 "Spitting Image" cerró sus puertas con un saldo de 10 BAFTAS y 2 Emmy.

lunes, 24 de marzo de 2014

Adolfo Suárez y su Muñegote

En 1990 Suárez quemaba sus últimos barcos en la política presentándose a la presidencia del Gobierno con su partido CDS (Centro Democrático y Social). Si durante la transición fue pasto de las revistas satíricas de la época (que el mismo había potenciado con su permisividad absoluta a la prensa), en su última etapa en la vida pública volvió a ser caricaturizado en un espacio emitido dentro del programa espectáculo "Pero ¿esto qué es?" dirigido por Hugo Stuven. "Paridor Nacional" (un año más tarde renombrado "Antena colectiva") era un "Spitting Image" a la española, una treintena de muñecos representaba a los políticos más importantes y a algún conocido artista como Lola Flores. Estas marionetas eran "Los muñegotes" y tuvieron un gran éxito enseguida aunque no tanto entre los adultos como en los niños, por eso las tramas de sus aventuras de 6 minutos eran más bien banales y poco críticas con la actualidad. El muñegote de Suárez, sin embargo, reflejaba perfectamente la imagen que tenía el verdadero Adolfo en aquella España de los 90. Era un personaje que quería volver a la Moncloa como fuera, sin importarle que nadie quería que volviera. Era un ser caprichoso y voluble.

Le acompañaba continuamente Agustín Rodríguez Sahagún, su segundo en el CDS. Una especie de "esbirro" del malo de la película, siempre espiando tras las puertas, ayudando al Suárez de látex a conspirar contra el morador del palacio, Felipe González.

Los muñegotes tuvieron vida breve, en 1992 ya eran historia... y Suárez, políticamente, también. Hoy revisar esos capítulos sorprendería al más pintado por la crueldad con la que se trató, entre todo el elenco de caricaturizados, al primer presidente de la democracia. En las últimas dos décadas hemos aprendido a respetarlo y valorarlo.