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domingo, 7 de mayo de 2023

Luis Gracia, 30 años de escenografías

Luis ante uno de los paneles que él mismo pinto para el concurso "Cifras y letras" en 1991

Luis Gracia es uno de los grandes nombres de la historia de nuestra televisión a pesar de que sólo sea conocido por los profesionales que compartieron trabajo con él y por lo espectadores habituados a leer los títulos de crédito. Su firma apareció durante más de treinta años en alguno de los programas más populares entre los 70 y los 2000: "El tiempo es oro", "Si lo sé... no vengo", "3x4", "La Luna", "Planeta imaginario", "Cifras y letras", "Saber y ganar", "Mira quién baila"... por nombrar unos cuantos. Quizás algunos estén pensando al leer esta lista que todos provenían del Centro de Producción de TVE en Cataluña y tienen razón, de hecho Gracia es uno de los artífices del tan admirado Estilo Barcelona. Artífice involuntario, por cierto, asegura que "no sabría definirlo" y entonces, ¿por qué le atribuyo esa responsabilidad? Fue escenógrafo de todos esos espacios citados y de muchísimos más que ayudaron a conformar una imagen al espectador que diferenciaba, perfectamente, si era una producción de Madrid o de Barcelona. Eran estilos distintos, no sólo en la forma, obviamente, sino también en el fondo. 

En el decorado de la adaptación de Schaaff de "La casa de las chivas" para el espacio "Primera función" en 1989. Foto cedida por Luis Gracia.

Gracia es un hombre parco en palabras (quizás sólo con aquellos que no conoce), humilde y poco dado a recibir un crédito por su excepcional trabajo en la tele pública durante tan largo período de tiempo. A pesar de eso, ha concedido una entrevista a este blog que nos permitirá repasar su carrera o, al menos, volaremos sobre su mesa de dibujo para recordar algunos de sus trabajos más celebrados. Sus recuerdos nos permitirán descubrir en  aquellos decorados algunos trucos que eran invisibles para el televidente. 

Luis en el programa "Recordin 60" que celebraba el 60º aniversario de TVE en Cataluña en 2019

¿Decorador o escenógrafo? "Escenógrafo, ya que mi preparación fue dirigida a ello". Su llegada a la tele fue en los setenta, "no tuve etapa como ayudante, entré directamente como decorador y después ascendí por experiencia a escenógrafo. Mis maestros fueron los propios escenógrafos que ya ejercían en Barcelona y Madrid, eran veteranos, habían empezado en los inicios de TVE." No fue una profesión elegida, la de la televisión, "fue una cosa casual, me dedicaba a la decoración comercial después de acabar la carrera". De hecho, cuando en aquellos primeros años la gente le preguntaba a qué se dedicaba no sabía muy bien qué responder, "era difícil de explicar porque en la época en que comencé  ni yo mismo  sabia nada de TV." 

Uno de los oníricos decorados de "Planeta imaginario". Foto cedida por Luis Gracia.

"Mi primer decorado fue para un programa deportivo llamado “Sobre el terreno” en los estudios de Miramar en Barcelona. Inmediatamente me encargaron el decorado para un infantil que se llamaba “Terra d'escudella” para el circuito catalán". Enseguida llegó también "Quitxalla" y, ya a inicios de los ochenta "Planeta Imaginari" primero y "Planeta Imaginario" después cuando pasó a emitirse para toda España: "Fue una etapa bastante larga de producción de infantiles pero muy divertida por las características de los propios guiones". Aquellos programas tenían algo en común, un ingenio desbordante que forzaba la creatividad de todos los implicados: "Dejábamos volar la imaginación y proponíamos a los realizadores los decorados mas fantasiosos. En esa época  no teníamos  problemas con los presupuestos, dentro de un orden naturalmente."

Margarida Minguillón y Francisco Morán en "La vida en un bloc", "Estudio 1" de 1981.
Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

Su desembarco en los estudios catalanes de TVE coincidió con una etapa a pleno rendimiento en la producción, "la verdad es que no había mucho tiempo para reaccionar ya que aparte del circuito catalán también hacíamos  producción en un tanto por ciento importante para la cadena nacional". Prácticamente desde el principio tiene que combinar su labor en programas con los decorados para ficciones, tanto adaptaciones teatrales como series: "Me sentía igual de cómodo en los dos pero con los dramáticos se necesitaba desarrollar todo lo aprendido y eran más interesantes  profesionalmente." Títulos en catalán para los contenedores "Gran Teatre" o "Lletres catalanes"("El Tartuf" en 1978, "El cor del poble" en 1980, "Bola de neu" en 1981 por citar sólo tres) y también en castellano para el mítico y prestigioso "Estudio 1" ("La vida en un bloc" en 1981, "El adefesio" en 1982 y "Las salvajes de Puente San Gil" en 1983, tres grandes ejemplos) se alternaban en su incesante producción de aquellos años. "Todo era bienvenido  y practicábamos todos los estilos", un ejemplo más de la increíble diversidad en la que se entrenaban los profesionales de esa época, sin límites ni fronteras entre géneros. 

El set de la presentación del decorado de la primera temporada de "Si lo sé... no vengo".
Foto cedida por Luis Gracia.

A mediados de los ochenta comienza una larga y fructífera asociación con el departamento de programas y, en concreto, con su director Sergi Schaaff. Además de tener un cargo ejecutivo y pelear con los gerifaltes de Madrid para que los productos de Miramar primero y de Sant Cugat después tuvieran una mayor presencia en la pantalla nacional (lo consiguió), creaba sin parar nuevos formatos. De muchos de ellos fue el escenógrafo Gracia, desde "Si lo sé... no vengo" hasta "Saber y ganar": "Fue una colaboración muy estrecha, he trabajado muchísimo con él a lo largo de su dilatada  carrera. Hemos hecho todo tipo de programas, tanto dramáticos como concursos y cualquier cosa que se le ocurriera. Lastima que nos ha dejado tan pronto". Schaaff falleció el 3 de enero de este año y a sus 85 años seguía dirigiendo "Saber y ganar". 

Luis en el set de los concursantes del segundo decorado de "El tiempo es oro", foto cedida por él mismo.

Diseñar la escenografía de un espacio de entrevistas, musical, espectáculo… ¿es más creativo? Aparentemente te da pie a imaginar un decorado que no tiene por qué ser algo reconocible... "Naturalmente es mas creativo, los realizadores nos dejaban manga ancha ya que les solucionábamos una parte importante de la expresión que son los espacios donde transcurren los planteamientos que, hasta ese momento, solo estaban en su imaginación". Por supuesto, es un trabajo en el que la complicidad con el realizador  es fundamental: "La relación ha de ser de colaboración total, cada uno en su espacio" y también con el director de fotografía o el iluminador que sabrá cómo resaltar el trabajo del escenógrafo a través de la luz, "un intercambio de ideas para llegar al entendimiento y plasmación total en el plató". 

El último decorado de "El tiempo es oro". Foto cedida por Luis Gracia.

Entre los ochenta y noventa Luis diseñó escenografías para decenas de programas popularísimos, además de los ya citados, podemos añadir a la lista "Buenas noches" (de Mercedes Milá), "Los sabios", "Plató vacío", "Esto no es lo que parece" (con Jordi Estadella), las TV Movies "Estimada Loreto" (de Schaaff) y "Marina" (de Roger Justafré)...  "Por las  necesidades de los programadores y de la época se tendió a programar mas concursos y programas de entretenimiento. Fue una época muy interesante y divertida." Cada uno de esos decorados tan populares tiene su propia historia. “El tiempo es oro” por ejemplo tuvo varios cambios a lo largo de sus años en antena, pasó de una escenografía cálida, con maderas, a otra con un mapamundi antiguo y, finalmente, a un decorado blanco con elementos muy minimalistas. "Afortunadamente, la duración de estos concursos fue bastante larga y era necesario cambiar de imagen en los decorados para lograr  una mayor audiencia, es lo que exigían los realizadores y directores de los diferentes programas."

El set de las entrevistas de "Valor y coraje". Foto cedida por Luis Gracia.

Constantino Romero presentaría desde otro de sus decorados “Valor y coraje” que en sus primeras emisiones tenía una yincana en el propio plató. "Fue un proyecto difícil por tratarse de unas pruebas muy activas y físicas. Había que inventarse, junto con los guionistas , todo tipo de situaciones cada vez mas complicadas. Fue el principio de este tipo de concursos que mas tarde se llevaron al límite del  esfuerzo, como se ve ahora en los programas que se están grabando actualmente de este estilo."

Paul McCartney con el fondo de la cascada de agua del set musical de "La Luna" en 1989.
Foto cedida por el Museo de RTVE.

Otra asociación de largo recorrido fue la que tuvo con la presentadora Julia Otero. Desde sus inicios en el concurso-magazine "3x4" hasta "Las cerezas" fue el responsable de las escenografías de casi todos sus programas. Para “La Luna” usó un fondo negro para las entrevistas que fue rompedor en su época pero él recuerda con especial cariño otro de los sets: "Aparte de crear esa intimidad para las entrevistas, y para darle una expresividad diferente al espacio de la parte musical, me inventé un fondo de cascada de agua sobre una lámina de cristal que funcionó bastante bien a nivel de imagen. Era original y sorprendente en un espacio de televisión. La iluminación tuvo una importancia decisiva. Ese planteamiento nos creó alguna dificultad, pero esos problemas se solucionaron adecuadamente gracias a los profesionales de la Casa: iluminación, sonido, cámaras y, por supuesto, la realización."

El reconocible decorado de "Cifras y letras". Foto cedida por el Museo de RTVE.

En 1991 TVE adapta un clásico de la tele francesa, “Cifras y letras”, un concurso que marcó un antes y un después y que abrió una nueva franja para La 2. Es, sin duda, uno de los sellos de la marca Luis Gracia para el espectador y, posiblemente, el decorado más bonito de un concurso diario que se ha visto en televisión. A pesar de las limitaciones de espacio y presupuesto, diseñó una escenografía inolvidable en la que puso mucho de sí mismo, el propio Luis pintó a mano los famosos paneles que servían de fondo a concursantes, expertos y la temida pizarra: "Tenia muy clara la estética del concurso. Fue una creación escenográfica  personal ya que el realizador me dejó manga ancha para hacerlo. Había que darle un toque cálido a la imagen, ya que el tema del concurso era bastante árido."

Elisenda Roca y los expertos de "Cifras y letras" con uno de los famosos paneles pintados por Luis.
Foto cedida por el Museo de RTVE.

- ¿Sabes que Elisenda Roca (la presentadora) quiso llevarse un trocito de alguno de los paneles como recuerdo cuando se enteró de que el programa se cancelaba? Desgraciadamente, llegó tarde, ya habían deshecho el decorado. Todavía tiene el disgusto hoy… 

No, no lo sabia. Si hubiera podido llegar a tiempo de evitar el desmontaje se lo habría proporcionado. Nos seguimos llevando muy bien personalmente, sobre todo ahora que está en  “Saber y Ganar”, mi concurso preferido después de 20 años de seguimiento y trabajo.

Un plano cenital del decorado integral de la sitcom "¿De parte de quién?".
Foto cedida por Luis Gracia

En esos primeros años de la década de los noventa combinó su trabajo habitual en programas de todo tipo con un regreso efímero de los dramáticos en el centro de producción de Barcelona. En 1993 Gila dirige y protagoniza su primera serie para televisión y será Gracia quien diseñe la escenografía de esta "sitcom" tan personal: "Fue un reto porque el realizador Ángel Alonso y yo nos planteamos un decorado  integral, como si fuera el piso de verdad de Gila. Eso comportaba una decoración y realización bastante complejas". 

Una de las partes de la gran escenografía creada para "El chalet de Madame Renard" en 2000.
Foto cedida por Luis Gracia

Unos años después, ya en 2000, fue el director de arte de “El chalet de Madame Renard”, un festival del art decó y el modernismo: "Fue la vuelta a los “ Estudio 1” que, por desgracia, no tuvo continuidad pero fue una experiencia total como escenógrafo." El realizador y director del Museo de RTVE Nicolás Albéndiz nos puede ofrecer una triple visión del trabajo de Gracia, como profesional de la imagen que debe estar en estrecho contacto con el escenógrafo, como buen conocedor y estudioso de la historia de la televisión y, quizás aún más importante, como compañero: "Trabajar con él siempre ha sido muy cómodo, además de una gran persona es un profesional moderno. A nivel tecnológico si no fue el primero, desde luego fue de los primeros en hacer la transición de la mesa de dibujo al ordenador. Comprendió enseguida que era una herramienta que le ayudaba en su creatividad y que le ahorraría mucho tiempo. Los primeros diseños en ordenador de Sant Cugat son de él."

Constantino Romero cantando su impresionante versión de "Campanera" en uno de los sets diseñados por Gracia para "Telepasión y Olé" en 1992. Foto cedida  por Luis Gracia.

Una curiosidad que demuestra su versatilidad es su extraordinaria labor en “Telepasión y Olé”, el especial de Nochebuena de 1992: "Para realizar ese programa me tuve que trasladar durante un tiempo a los estudios de Prado del Rey, ya que se grabó enteramente allí. Para mí fue una experiencia muy agradable y divertida dado el carácter del programa. Tuve un entendimiento total con el realizador, Javier Montemayor, y la ayuda eficacísima de los profesionales de Escenografía de Prado. El resultado fue fantástico, hicimos un montón de decorados adaptados a los presentadores que cantaban. Nos ha quedado el vídeo grabado que, de vez en cuando, veo con alegría."

El set de la entrevista de "Un paseo por el tiempo", 1995. Foto cedida por el Museo de RTVE.

En 1995 asumió otro encargo complicado: “Un paseo por el tiempo”, un repaso por la vida de invitados de primera línea que transcurría en un elegantísimo "club", con gran predominio de la madera en sus materiales decorativos. El gran inconveniente que le exigía el realizador (de nuevo Schaaff) es que no se podían ver las cámaras. "Una vez más fue posible gracias a los profesionales de la Casa, sin su colaboración no hubiéramos podido crear el espacio que  el realizador necesitaba. Las cámaras estaban ocultas detrás de unos vidrios antirreflejantes y, por lo tanto, no se veían por ningún lado. Fue  un planteamiento de decorado bastante complicado."

"Las cerezas" en 2004 fue el último decorado que diseñó para Julia Otero.
Foto cedida por el Museo de RTVE

Una década más tarde, su última colaboración con Julia: "Las cerezas", una idea visual que apasiona al realizador Nicolás Albéndiz: "Ese minimalismo japonés pero, al mismo tiempo con aire occidental... esas mezclas que hacía  eran brutales. El vínculo con el realizador, dónde va a colocar las cámaras para tener siempre un buen fondo de decorado, que el presentador esté en un lugar 'agradecido' pero que el decorado no se coma al personaje... él siempre lo encontraba perfecto. Sabe de todo, de realización, de iluminación, es un crack. El tándem Luis Gracia-Pere Pocurull era el perfecto para hacer programas". Desgraciadamente Pocurull, el iluminador que fue su cómplice en tantos trabajos televisivos, falleció prematuramente. 

Sergi Schaaff (a la derecha) en el primer e icónico decorado de "Saber y Ganar".
Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

En 1997 Sergi Schaaff confía, una vez más, en Luis para un programa humilde que venía a revitalizar la franja que había dejado en todo lo alto "Cifras y letras" hasta su sorprendente cancelación con el cambio de gobierno y que el "Rompecocos" de Paco Vegara no había logrado mantener (ni muchísimo menos). El título de aquel "concursillo" era "Saber y Ganar" y 26 años después sigue en antena con una envidiable salud. Nicolás Albéndiz lleva más de una década realizando este espacio y nos comenta: "Pilló enseguida la idea de Schaaff de un decorado sencillo pero que a la vez dejara una impronta en el espectador. Ese decorado en forma de L con las letras enormes marcó un tipo de escenografía en los concursos, sencilla pero de gran impacto visual." Luis ha diseñado todos los decorados de "Saber y Ganar" excepto el último cambio en 2014, puesto que se había jubilado en 2008. 

El decorado de la Gala del 50º aniversario de TVE en el Fòrum de Barcelona en 2006

Este repaso por la carrera de Gracia nos da una idea bastante clara de su desbordante creatividad, de su enorme producción y de cuántas imágenes emblemáticas diseñó para TVE, muchas de ellas todavía vigentes y es que, como dice Albéndiz: "Es un avanzado a su tiempo, ya era moderno haciendo decorados hace años. Captaba perfectamente las necesidades que se le transmitían desde la dirección. Entendía a la primera la puesta en escena del programa de turno y respecto al espacio que tenía, sabía cómo colocar un decorado moderno, sencillo, minimalista, atrevido... todos los calificativos positivos."

Luis con Cesc Calafell, el actual director de escenografía de TVE en el programa "Recordin 60" de TVE Catalunya en 2019

¿De qué trabajos se siente más orgulloso? Luis no es demasiado nostálgico, piensa prácticamente en sus últimos proyectos para TVE: "Recuerdo especialmente la serie de programas que realizamos en San Cugat del famosísimo y puntero “Mira quién baila” y también  la escenografía de la Gala de los 50 años de TVE que, afortunadamente, me fue encomendada". Precisamente esas dos ideas le valieron el Premio a la Mejor Escenografía otorgado por la Academia de la Televisión en 2007. No sorprende que siga muy atento a las nuevas corrientes: "Se ha dado un salto importante en la realización de escenografías para televisión introduciendo elementos técnicos y lumínicos que, últimamente, han puesto a nuestra disposición los avances de la electrónica en este medio. Sin duda, gracias a esta ayuda técnica, se han vuelto mas creativas y espectaculares."

Luis Gracia es marchamo de buen gusto en televisión. Consiguió otorgar a cada espacio televisivo personalidad y creó un estilo propio, muy reconocible, que hoy merece la admiración de los profesionales de un oficio que ama, la escenografía. 

domingo, 4 de abril de 2021

Los decorados de María José García Molina (Segunda y última parte)

"En buena hora" dirigido y presentado por Joaquín Arozamena (a la dcha). Marisé (segunda por la izda.) no sólo era la decoradora, también colaboraba puntualmente en pantalla

En la anterior entrega de esta entrevista con Marisé García, así era como solía aparecer en los títulos de crédito, nos hablaba de sus inicios televisivos como actriz e incluso como azafata del Un, dos, tres (entonces denominadas "secretarias"). También recordamos a su padre, Diego García Solórzano, pionero en la producción de TVE. Hoy nos centramos en su trabajo como escenógrafa y decoradora aunque sus comienzos en el departamento fueron como figurinista. Los pioneros de los decorados televisivos, los problemas que daba el primer sistema de color y cómo los solucionaban, los paneles de doble uso para reaprovecharlos para varios programas, las grandes series... y las pequeñas. Recuerdos de una profesional de la Casa que tocó muy diversos palos y que supo disfrutar de los retos diarios de una televisión a pleno rendimiento, en la que un día te tocaba un dramático y al día siguiente te pedían que buscaras una solución práctica para un número musical de un programa de variedades.

Marisé (segunda por la izda.) al lado del director de "Al otro lado del espejo. La vida probable de Maria Callas" en 2002. El decorado simulaba una calle griega en el exterior de los Estudios Buñuel.

 - Quizás deberíamos diferenciar entre decoración y escenografía...

 Sí, efectivamente no es lo mismo, porque el Escenógrafo tiene la misión de coordinar decoración, ambientación, vestuario, peluquería y maquillaje, aunque en televisión no se coordina y tiene un nivel superior al decorador, que solo se encarga del decorado y atrezzo.

- En los primeros años trabajabas sobre todo en dramáticos, con toda aquella producción, ¿cómo os organizabais?

En los primeros años en los que estuve en ambientación de vestuario donde más disfruté y donde más aprendí fue, después de las Novelas, en la serie Divertido Siglo, que era una historia del cuplé realizada y dirigida por Fernando García de la Vega y que se empezó a emitir el 16 de septiembre de 1972. Fue uno de los primeros programas en color y tuvimos algunos problemas a los que les teníamos que ir pillando el truco hasta que fueran subsanados técnicamente, ya que el recién incorporado a la Casa, sistema PAL, estaba en pruebas. Por ejemplo, las uñas de las señoras no podían ir pintadas en tonos nacarados, porque ese brillo metalizado dejaba rastro en el movimiento de las manos; los violetas y morados viraban hasta el azul eléctrico, dependiendo de la fibra de las telas, si era sintético o no y de la temperatura que iba cogiendo por cámara, este problema todavía existe con este color; el blanco había que matarlo con gris o beige porque saturaba, igual que algunos rojos, la ropa blanca había que meterla en té por el problema de saturación, lo cual hacía que las caras se oscurecieran mucho por saturación de la ropa. Otro ejemplo, si algún invitado aparecía a entrevista con blanco se le maquillaba muy claro y se cambiaba su iluminación bajando la intensidad y el mezclador de imagen también tenía que ajustar, un problema que hacía perder tiempo. Hoy ya eso está controlado.

Una muestra del ingenioso y colorido vestuario de "Divertido siglo" en 1972

Aquí era ayudante del más ingenioso y artista de los ambientadores de vestuario, un "genio muy especial", Matías Montero, que me espabiló de lo lindo en el campo creativo, primero, porque era un pedazo de artista capaz de hacer cada día un vestuario distinto para ochenta personas a base de mangas sueltas, faldas, corpiños, blusas, pamelas, canotiers, y cientos de plumas, lazos y flores todo de diferentes colores con lo que íbamos vistiendo a cada persona de figuración, incluida la bisutería y complementos, como bolsos y guantes,  a toda velocidad a primera hora de la mañana y que teníamos puestas en fila. Así con lo mismo combinábamos el vestuario y parecía que teníamos cientos de trajes y sombreros, cuando en realidad trabajábamos con el mismo reducido material. También me tenía que agudizar el ingenio cuando no se presentaba y encima se le había olvidado traer algo concreto para alguna actriz y ni me lo había dicho porque, como todo genio, era un despistado, así que echaba mano de trapos y montaba un maravilloso traje adecuado al papel. Así era como nos organizábamos en esa primera etapa mía.

Rocío Dúrcal como Cleopatra en la serie "Mujeres insólitas" de 1976

Finalizando esta serie, Alberto Fuertes, uno de los bailarines del ballet de Alberto Lorca, coreógrafo del programa, que me conocía de las grabaciones, me vio bailar en Pizarro 5, donde yo tomaba clases de ballet clásico por las tardes, al tiempo que ellos ensayaban en otra sala, preparándome para concluir mis años de carrera en el Conservatorio; me esperó a la salida y me ofreció ir de primera bailarina clásica en su compañía Arte de España. El plan me sedujo y harta de trapos, de no dibujar, que era lo que me gustaba, y de no ver allí panorama de continuidad estable en nuestro departamento, no me lo pensé dos veces y me enrolé en su ballet. Estuve fuera hasta el 76 al enterarme de que necesitaban ayudantes de decoración para una serie dramática, Mujeres insólitas y siendo consciente de que la vida de bailarín es corta, aproveché la oportunidad de entrar donde yo quería.

 - ¿Qué recuerdas del departamento de decoración de aquellos años setenta? ¿Quiénes eran tus maestros? 

En los setenta y ya con los decoradores estuve de ayudante de los mejores, la primera Rosa Germán en la serie Mujeres insólitas y después en infinidad de teatros y Estudio 1 con otra joya, como decorador y como persona, Miguel Díaz Orts.   

"Los libros" dirigido por Sotillos y Armas Marcelo. En el fondo del decorado había figuras que representaban a grandes escritores como Paco Umbral o Virginia Wolf

- ¿Te has sentido más cómoda en programas o en dramáticos?

 Me he sentido cómoda siempre, pero donde más en dramáticos, musicales y en el programa Los libros, con Fermín Peñafiel de realizador y Eduardo Sotillos y Armas Marcelo como directores. También hice dos programas muy especiales con Javier Díez Moro de la serie Al otro lado del espejo. La vida probable de María Callas y Joaquín Rodrigo; digo especiales porque sus biografías eran representadas con decorados muy fantásticos con ideas de él, pero que supe captar muy bien, porque nos entendíamos, fueron estupendamente ejecutados y el resultado fue magnífico y original porque la evolución de la vida de estos personajes era representada por unas coreografías con unos bailarines que les daban vida.

"Esperando a Godot", un "Teatro Estudio" de 1978 que supuso una gran oportunidad para Marisé

- Si hablamos de dramáticos,“Esperando a Godot" marcó un antes y un después en tu carrera en la Casa...

Me permitió demostrarme que tenía capacidad de crear yo sola, sin que nadie me marcase ninguna pauta, dejando libre mi imaginación y provocando una reacción en la crítica periodística, que fue muy buena, a pesar de la obra tan compleja. Sin embargo, no supieron captar el mensaje que yo quería dar a través del decorado: la creación de la civilización y la destrucción de la misma por el propio ser humano, con la eterna espera, como la de Godot, de que la humanidad fuera salvada en otro planeta, que estaba colgado de la parrilla con unos nylon invisibles, al final de una  perspectiva espacial trucada, por unas líneas en pintadas en el suelo que figuraban la historia, representada desde la época egipcia hasta la hecatombe de la destrucción del planeta con elementos arquitectónicos representativos situados a los lados del decorado detrás de las líneas pintadas en el suelo que marcaban la perspectiva y el camino de la civilización. Si te fijas, premonitorio y muy relacionado con la película del 82 de Ridley Scott Blade Runner. Fue trabajando como ayudante con Miguel Diaz Orts en el espacio Estudio 1.

Uno de los decorados interiores de "Fortunata y Jacinta"

- En cuanto a momentos importantes en tu carrera (y en TVE), debemos hacer parada y fonda en "Fortunata y Jacinta"...

Como momentos importantes en carrera profesional desde luego uno de ellos fue en Fortunata y Jacinta, donde me incorporé al equipo en mayo del 79, ya empezada la preparación de planos de construcción de decorados y sintiéndome muy orgullosa de trabajar con ellos y con Mario Camus como director. Ayudé a terminar los planos y empezamos el montaje y rodaje. Podría decir que en esta serie y en Sábado noche, ya como decoradora, han sido en los programas que más he aprendido y donde más he disfrutado; el primero por su complejidad de escenarios, aprendí cómo se coordina en una superproducción, dirigidos por Rafael Palmero, escayolado desde su casa, Félix Murcia, que lo relevó activamente maravillosamente bien y Carlos Dorremochea, que se encargaba cuando yo entré de dibujar y organizar a los dos dibujantes contratados y luego a mí, que empezado el rodaje me fui con Félix y después de que él montara yo me encargaba de coordinar a los ambientadores de decorados con el atrezzo y al maravilloso Ángel Sevillano, de medios, que le pidiese lo que le pidiese, por imposible que fuera siempre lo traía y, casi siempre de su casa. Era un gran profesional del cine con muchísima experiencia.

Número musical en "Sábado noche", este barco se convirtió a la semana siguiente en una nave especial. El truco consistió en ponerlo boca abajo, cambiar colores y añadir luces

- A finales de los ochenta tienes un reto importante ante ti, el gran programa de variedades de la época, "Sábado noche”.

Sábado noche fue un reto porque yo era ayudante entonces y solo había tenido la experiencia de hacer un solo decorado sin directrices y, de repent,e me llama el Jefe de Escenografía y me dice: tengo un papelón, el decorador de Sábado noche se ha ido a Mallorca con un espectáculo de Norma Duval y ha dejado el programa, he mandado a otro y ha vuelto al día siguiente porque no sabe cómo solucionar el decorado que se graba esta tarde, lo que el anterior ha hecho no vale porque lo ha entendido mal. Si vas y lo solucionas te doy funciones y serás decoradora. Me fui, lo solucioné y me quedé en uno de los programas en los que más me he divertido, con mi trabajo y por los maravillosos artistas internacionales que pasaron por allí y que conocí. Allí realicé un trabajo de escenógrafa, porque para los números del ballet coordinaba con maquillaje y peluquería el estilo y las tonalidades que quería dar en imagen, todo azules y platas o tonos cálidos anaranjados y tierras, todo coordinado. En este programa hice, como bailarina que llevo dentro, muy buena amistad, que todavía mantengo, con Claudette Walker, la mítica coreógrafa del Folies Bergère de París, porque me explicó por teléfono los ballets que llevaba y quedó encantada por los decorados y por cómo había podido captar la idea por teléfono y es que claro, estábamos en la misma línea y tuvimos una perfecta conexión. Justo antes de empezar esta pandemia me dijo que como ahora me dedico a escribir que quería que le escribiese sus memorias, pero no ha podido ser hasta el momento, porque no he podido viajar a París a por la documentación por los confinamientos y por el riesgo. Espero que sea realizable.

Con el equipo de "Pasa la vida". Marisé está a la derecha (de verde) en la segunda fila desde abajo

- Durante los noventa te encargaste de los decorados de varios matinales, ¿cómo te planteabas aquellas escenografías? 

Durante más de diez años, desde el 89 que volví de los estudios Roma porque fueron vendidos a Berlusconi, hice los diferentes matinales en directo, empecé con Pepe Navarro en El día por delante, con Joaquín Arozamena y su En buena hora, con Javier Vázquez en De par en par, Pasa la vida con María Teresa Campos durante cinco años y en este periodo mientras comía organizaba el decorado para la tarde en el mismo plató de otros programas que iban variando. Mi secreto para poder hacerlo, porque no daba tiempo a desmontar y montar, era hacer decorados con ruedas a dos caras, solo había que dar vuelta fácilmente a los módulos, que solían ser de tres metros por uno de fondo para su estabilidad y ya estada el cambio hecho, solo había que colocar muebles.

De nuevo colaborando en pantalla, como ya había hecho con Arozamena, en "Pasa la vida". En la foto aparece junto a María Teresa Campos (dcha.) y Cuca García de Vinuesa (izda.)

- En varios de esos programas también colaborabas en pantalla, ¿qué hacías? 

En el programa Pasa la vida Teresa me puso un espacio de decoración donde yo solucionaba problemas diferentes de decoración. Eran consultas que me hacía el público en un apartado de correos, como por ejemplo cómo combinar muebles de madera de distinto color, como combinar unas paredes en rojo, algo aparentemente difícil de hacer, cómo hacer con una chimenea y con puertas y ventanas pequeñas para que parezcan más grandes sin obra y cosas así. También hice un pequeño papel como actriz en el último capítulo de la serie Paco y Veva, donde hacía funciones de escenógrafa, representando en la boda a la madre de Borja, uno de los protagonistas.

- Quisiste cerrar tu vida profesional en TVE de una manera especial...

Quise cerrar mi vida profesional yendo al Palacio de la Zarzuela a preparar el salón de recepciones con el nacimiento y el árbol de Navidad para el discurso del Rey emérito, nunca me había tocado y me hacía ilusión pasar allí la mañana. Un antojo como otro cualquiera, pero era lo que me faltaba y no me iba a quedar con las ganas.

jueves, 1 de abril de 2021

María José García Molina, escenografías que danzan en la pantalla (Primera parte)

María José García Molina en el Palacio de la Zarzuela en un descanso del discurso de Navidad del Rey en 2006


Su nombre quizás no diga mucho al espectador medio pero su firma está en cientos de programas y dramáticos de la historia de TVE. María José García Molina, también conocida como Marisé García, es una de esas profesionales cuya labor no es reconocida por la audiencia pero que es imprescindible para la televisión. Durante cuatro décadas sus decorados y escenografías han llenado la pantalla complementando a la perfección el trabajo de realización, adecuándose al guión y siguiendo las premisas de dirección. Pero resumir su trayectoría diciendo que es una decoradora sería injusto. Bailarina de formación clásica, actriz puntual, secretaria del "Un, dos, tres"... todo eso y más adorna su currículum. Esta entrevista no sólo sirve de homenaje a María José sino también a todos los decoradores televisivos, artistas que merecerían más atención. De paso, también recordaremos a su padre, Diego García Solórzano, uno de los primeros productores de la Casa, que recaló en el Paseo de la Habana (como tantos otros) desde el cine y que se afianzó en los sesenta y setenta en los rememorados dramáticos. 

- Tu carrera en TV abarca 40 años y es tan versátil que no sé cómo te definirías tú…

Pues respondería que de Técnico Superior de Artes Escénicas, que es como se nos llama a los creadores y proyectistas de los decorados en televisión y oficialmente a mi carrera en el Departamento de Escenografía de TVE, que abarca exactamente desde diciembre de 1971.  Una vez terminados mis estudios de Arte y Decoración me presenté en televisión con mis proyectos a pedir trabajo y se me empezó a contratar a través de una hoja amarilla, al igual que los actores y demás contratados, pero no como decoradora, sino como ayudante de ambientación de vestuario, porque Bernardo Ballester, jefe del departamento entonces, vio entre mis proyectos de decoración de la Escuela unos figurines y me dijo que le hacía falta gente figurinista que supiera dibujar. A partir del 76 hasta que me hicieron fija en el 82 estuve ya en Decoración, con contratos de un mes y con carta de despido una semana antes de terminar dicho contrato. Un suplicio porque cada mes me tenía que buscar programa para que me pudieran contratar pero, para entonces, ya conocía a mucha gente y no me fue difícil, allí me quedé hasta que finalmente entré el 1 de febrero de 2007 en un ERE. 

María José (a la derecha) con la actriz María Jesús Valdés en el programa "¿Cuál es tu final?"


Mi experiencia y presencia en televisión viene desde 1966, tiempos de la televisión en directo, en los que mi padre, que ya trabajaba en el Departamento de Producción, a veces pasaba apuros en un programa matinal del sábado, ¿Cuál es tu final?, que si mal no recuerdo empezaba a las once de la mañana, en directo y, a veces, de los tres colaboradores del coloquio, que eran chicos y chicas universitarios, alguno fallaba y mi pobre padre venía corriendo a despertarme para que le sacara las castañas del fuego y participase. Salíamos despavoridos, porque el directo no espera, e iba leyéndome el guion por el camino para saber de lo que tenía que hablar y según llegábamos, íbamos derechos al plató y me echaba "al ruedo", plantándome de repente ante las cámaras. Entramos aquella primera vez en el plató corriendo y mi padre, que apareció sin presentarme porque no daba ni tiempo, solo dijo: he conseguido suplente. A González Vergel, el realizador, que además tenía fama de hueso, le gusté de entrada porque le hice gracia al entrar muy dispuesta con mi atropellada llegada. Yo era una lanzada inconsciente de catorce años y no iba a desaprovechar, de ninguna de las maneras, la oportunidad de entrar en ese mundo que me fascinaba desde que mi padre me llevó, con cuatro años, al rodaje de la película “Zarak Khan”, donde él trabajaba. Nadie preguntó mi edad y como iba con mi padre no había ningún problema aunque fuera menor. 

En "La loca de la casa", un "Estudio 1" de mediados de los sesenta en el que intervino como actriz, María José es la monja de la izquierda


Luego Vergel le pidió que no perdiera mi teléfono porque decía que era muy espabilada y que daba mucho juego, así que me siguió llamando de vez en cuando para el coloquio hasta que me dio un papel como actriz en su programa y a partir de ahí hice diversos dramáticos con él y con Luis Calvo Teixeira, como Escuela de matrimonios y algún teatro, hasta llegar a un Estudio 1, La loca de la casa, de Pérez Galdós, con Ana María Vidal y Emilio Gutiérrez Caba entre otros. Mi padre y Vergel eran muy amigos, pero él seguía sin saber que yo era su hija, así que en la cena de celebración por la fijeza de los primeros que entraron en plantilla, entre los que estaban, Vergel le dijo a mi padre: ¿te acuerdas de aquella chiquita tal espabilada que empezó en ¿Cuál es tu final? y que me hacía tanta gracia? Sí, me acuerdo, le contestó mi padre; ¿tienes todavía su teléfono?; sí, lo tengo; pues me lo vas a dar porque voy a estrenar una obra de teatro y quiero descubrir a dos figuras jóvenes; al chico lo tengo y la chica quiero que sea ella. Pues a esa la dejas en paz porque es mi hija y quiero que estudie. FIN. Así acabó una de mis ilusiones truncadas, la de ser actriz, cosa que le agradeceré toda la vida a mi padre.    

Diego García Solórzano, su padre, pionero de la producción en TVE


- Háblame de tu padre y de esos años de producción cinematográfica en los que acudías a rodajes importantes

Mis padres vivían en Marruecos, porque mi madre, de Ceuta, era funcionaria del Estado como farmacéutica del Centro Médico de Tetuán. Allí conoció a mi padre, entonces Capitán de Ingenieros, pero no le iba el cuartel, le gustaba la acción, la guerra vaya, y lo enroló su primo Juan Solórzano, jefe de producción, en la película Puerto África, rodada principalmente en Agadir en el 56, con Philip Carey, Pier Angeli y Christopher Lee, entre otros y dirigidos por Rudolph Maté. Al finalizar esa empezaron, también en Marruecos y dirigidos por Terence Young, Zarak Khan, rodada en diferentes puntos, pero principalmente en Tetuán y Cháuen, con Anita Ekberg, Victor Mature y Michael Wilding, recién casado con Elizabeth Taylor, que acompañó a su marido al rodaje en Marruecos. Era una producción de la Columbia, productora con la que solía trabajar mi padre y, algunas veces, con la Metro Goldwing Mayer.

   Nos vinimos urgentemente a la península porque por la independencia de Marruecos los trabajos del Gobierno cesaron el 1 de enero, por tanto, mi madre se quedó sin trabajo y sin casa oficial hasta nuevo destino. A los meses de llegar fuimos a Denia, porque a mi padre le salió una película con Samuel Bronston, El capitán Jones. Acudí varios días al rodaje y presencié una noche, que fue definitiva para mí, la escena de la batalla naval con la quema de galeones a cañonazos junto a Mia Farrow, que tendría doce o trece años. Su madre, Maureen O´Sullivan, y su hermano también estaban allí presenciando aquel impresionante espectáculo que me marcó para siempre, porque aquel día le dije a mi padre que yo lo que quería ser de mayor era decoradora de cine y profesora de ballet por la tarde, mi otra pasión, como así ha sido.

Diego Gª Solórzano (dcha.) junto al realizador Pedro Pérez Oliva en la grabación de "Estudio 1" a mediados de los sesenta

Después hizo varias películas más, la primera Orgullo y Pasión, con Stanley Kramer y como actores Cary Grant, Frank Sinatra, Sophia Loren y Carlos Larrañaga entre otros. Con la Columbia Los viajes de Gulliver, Lawrence de Arabia, La India en llamas, Salomón y la reina de Saba (fue uno de los testigos de su angina de pecho que le costó la vida a Tyrone Power) y Cariño mío entre otras películas. 

- ¿En qué momento tu padre comenzó a colaborar en TVE y por qué?

La inseguridad laboral del cine y sus viajes, y porque mi madre ya trabajaba de Jefe de Farmacia en el hospital del Niño Jesús y en el ambulatorio de Modesto Lafuente como analista,  hizo pensar a mi padre, cuando se enteró de que faltaban profesionales del cine para la televisión, que era un trabajo más estable y así no la dejaría sola con los cuatro hijos que tenían, yo era la mayor. Así empezó en el Paseo de la Habana, cuando el personal de los equipos de cine, de donde él provenía, se empezó a reenganchar en un medio nuevo.

María José como secretaria del "Un, dos, tres" a principios de los setenta


- Uno de tus primeros contactos profesionales con la tele fue en el "Un, dos, tres" ¡y como azafata sustituta!

 Mi padre había trabajado con Chicho en Historias para no dormir, ¿Es usted el asesino?, serie de su padre y en la que él también estaba y Mañana puede ser verdad. Durante estos trabajos se hicieron muy amigos, mi padre era persona de su confianza. Chicho me conoció de pequeña y aunque estaba en  Escenografía, trabajando para el UN, DOS, TRES, que fue uno de los programas de aquella primera etapa mía, me pasó lo mismo que en ¿Cuál es tu final?, volví a ser el comodín al tener cierta familiaridad con él y cuando le fallaba alguien, ya fuera actriz o azafata, ahí estaba yo vestida de lo que me tocase. Vestí el primer uniforme de cuadros blanco, rojo y verde a cuadros minifaldero con las grandes gafas de secretaria, sustituyendo en varios programas a Pilar, en la primerísima etapa en blanco y negro, con Kiko Ledgard y Don Cicuta con los  Cicutillas acompañantes; ya en la segunda temporada de secretaria vestida de romana, con la actriz Blanca Estrada sustituyendo a Pilar de un modo fijo, y de valenciana y de hawaiana entregando regalos a los concursantes con la charla correspondiente al dejarles lo que debían coger o dejar. Pero antes y durante UN, DOS, TRES, hice bastantes novelas de una o dos semanas de duración, siempre de época. 

- Es curioso que muchos años después tú realizaras la escenografía de "El Semáforo", uno de los últimos programas de Chicho...

Es curioso en cierto modo, porque él siempre procuraba tener el mismo equipo, personas de su confianza y con las que se entendía y le entendían, preferiblemente mujeres. Yo era una de ellas, como Ana del Castillo, su segunda escenógrafa, porque Fernando Sáez fue quién hizo el primer decorado, pero después fue Ana hasta el final. Aunque yo estaba como decoradora fija, ella seguía siendo la escenógrafa. Estuvimos en El semáforo y en el Waku-Waku, en el único que no estuve fue en Hablemos de sexo, porque estaba en Estudios Roma con otros programas.


Continuará. 

En la próxima entrega: sus inicios como figurinista en "Divertido siglo", la larga etapa en "Novela", sus decorados para "Sábado Noche", los programas matinales de los noventa y culturales de La 2.