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domingo, 5 de diciembre de 2021

Pequeña comedia


Víctor Ruiz Iriarte fue un autor fundamental en la TVE de los sesenta y setenta, sus comedias se adaptaron una y otra vez en espacios como "Estudio 1" pero, y esto es más importante, fue un autor de reconocido éxito teatral (el ejemplo más notorio es, quizás, "El landó de seis caballos") que supo intuir enseguida que la televisión ofrecía muchas posibilidades y la abrazó como medio perfecto para sus ideas. En 1966 debutó como autor de su propia serie, "Pequeña comedia" que se mantuvo tres temporadas entre el 1 de enero de 1966 (buena fecha para iniciar algo) y el 12 de julio de 1968. 

El siempre magnífico José Orjas en el capítulo "El presidente y la felicidad", segundo de la serie

Con una duración que variaba entre los 30 y los 40 minutos, esta serie ofrecía breves historias autoconclusivas, cada episodio era independiente y sus personajes no tenían continuidad a lo largo de los capítulos. Solían transcurrir en la época actual (actual en aquella época, entiéndase) y mezclaban la crítica social humorística con un cierto sentimentalismo y algunos toques de romanticismo. Todo era rubricado con una pizca de moralina. 

Gemma Cuervo en el episodio "En el tren", emitido en mayo de 1966

Una pléyade de actores participó en las 42 entregas de esta comedia sin grandes pretensiones, todos ellos habituales en los dramáticos de la época. Algunos eran primeras figuras del teatro como José Bódalo, Mary Carrillo o Carlos Lemos; otros, grandes secundarios del cine como José María Caffarell, Juanjo Menéndez, José Orjas o Tomás Blanco y también intervenían los jóvenes intérpretes que ya habían alcanzado la popularidad gracias a las cámaras de TVE como Tina Sainz, Ana María Vidal, Fiorella Faltoyano, Manuel Galiana o Jaime Blanch. A mediados de los sesenta era muy habitual verlos varias veces a la semana, un lunes en una comedia, un miércoles en un clásico del Siglo de Oro y un viernes en un dramón decimonónico, el trabajo era constante y su memoria debía de ser increíble... 

Pedro Amalio López fue el realizador habitual de la serie con su solvencia y elegancia habituales. Su segunda temporada llegó tras la pausa veraniega y las críticas fueron positivas. Resulta raro que la tercera se postergase prácticamente un año, comenzó el 31 de enero de 1968 y la segunda se había despedido el 31 de diciembre de 1966. Entre una y otra, dos premios importantes, el Nacional de TV y la Antena de Oro. La tercera entrega ya dejó entrever síntomas de repetición y los críticos lo hicieron notar. Ruiz Iriarte regresó a TVE en 1971 con "Juegos para mayores" (sólo siete capítulos, algo inusual) a la que continuó "Buenas noches, señores" protagonizada por Julia Gutiérrez Caba. "Pequeña comedia" fue recuperada en los 90 por Cine-Classics, de la plataforma Canal Satélite Digital y más tarde por Canal Nostalgia, de su competidor Vía Digital. 

lunes, 27 de julio de 2020

"Boa noite", el primer programa de TVG


El 24 de julio de 1985 la Televisión de Galicia inauguraba sus emisiones con una programación en pruebas. Hasta el lunes 2 de septiembre, sólo se emitirían dos avances informativos, de apenas seis minutos, y una película por la noche. Ese día en el que comenzaba la etapa de emisiones regulares, la carta de ajuste aparecía a las 19.30 y, ya de noche, se ponía en marcha el primer programa de producción propia de la historia de la tele autonómica gallega: "Boa Noite" (Buena noche). Estaba realizado por Pedro Amalio López, un veteranísimo de la televisión en nuestro país que ya había participado en la inauguración de TVE. Allí se mantuvo hasta 2000 pero había sido "despedido" por Calviño en 1983, etapa que aprovechó para ayudar a la primigenia TVG. En el 86 fue requerido de nuevo por Pilar Miró, nada menos que como director de producción de programas. 


"Boa Noite" era un "Estudio Abierto" pero realizado en los estudios de TVG en Santiago de Compostela. Ni más ni menos. Entrevistas y música en un ambiente entre formal y distendido. Un formato clásico sin grandes requerimientos técnicos, perfecto para entrenar a un equipo novato pero con mucha ilusión. El famoso comunicador de origen gallego Pepe Domingo Castaño regresaba al medio tras el final de "300 millones" dos años antes. Reconocía que este trabajo suponía un reto que asumía con gran emoción: "Hoxe estase a facer realidade un dos maiores desexos de quen os fala" (Hoy se hace realidad uno de los mayores deseos de quien os habla). Para su debut ante la audiencia de su querida Galicia, contaba en el set de entrevistas con Chicho Ibáñez Serrador, Emilio Aragón y la artista coruñesa Rosalía Dans (que en aquel momento era muy conocida por su participación como actriz en la serie "Los gozos y las sombras"). La música la ponían Bertín Osborne, Love Machine y el grupo folk A Lúa. Aquel día, las gradas estaban ocupadas por trabajadores y familiares de la cadena, era una jornada histórica y muchos querían estar presentes. 


A pesar de las esperanzas de Pepe Domingo, la cosa no funcionó. Apenas duró unas semanas en la silla de presentador. La prensa no fue muy amable y él, muchos años después, asumía que su gallego "no era totalmente normativizado, así que preferí dejarlo" (declaraciones a "El Correo Gallego" en 2002). Fuera él quien decidiera abandonar o la propia directiva la que le invitara a hacerlo, el caso es que su sucesora fue la famosa actriz María José Goyanes, madrileña... pero que por aquel entonces vivía en A Coruña con su marido, el director y productor teatral Manuel Collado. Quizás fuera idea de Pedro Amalio, que conocía bien a la intérprete gracias a los muchos trabajos que habían compartido en Prado del Rey, entre ellos un "Don Juan" del que la Goyanes fue Doña Inés. Desde luego, era un buen reclamo para los espectadores, tenían en su nueva tele a una famosa nacional que, además, hablaba gallego y que había sido rebautizada para la ocasión como María Xosé. Ella aportó no sólo su presencia escénica y una clara complicidad con el realizador, además se mostró cariñosa con los invitados, dispuesta a la sorpresa y a la carcajada natural. Un descubrimiento que la audiencia nacional se perdió y que fue apenas un espejismo porque el 17 de febrero de 1986 hubo un nuevo relevo en la presentación. 


Desde esa fecha y hasta el final del programa fue Xosé Ramón Gayoso quien se encargó de la tarea. Ya estaba presentando el magazine diario de la tarde, "Entre nós", así que no buscaron lejos. Abogado de formación (ejerció una temporada en Madrid), campeón de España de martillo en su juventud, cantante del dúo Keltia... debutó ante las cámaras el propio día de la inauguración de TVG y hasta hoy, siempre ha estado presente en su parrilla. Desde 1992 presenta el mítico musical "Luar", todo un récord. "Boa Noite" fue su primer cometido importante, sustituir a dos reconocidos profesionales como Pepe Domingo y María José, conocidos en todo el país, no tuvo que ser cosa fácil pero era el candidato ideal, una vez superados los primeros meses y afianzado el formato. Gallego de pro, su forma de acercarse a los invitados no tenía nada que ver con la de sus antecesores. Mucho más tímido y con poca experiencia, su humildad fue su gran baza. Humildad que mantiene hoy y que le ha convertido en uno de los comunicadores más queridos en la comunidad. 


Treinta y seis semanas se mantuvo en antena "Boa Noite" con invitados de renombre en todo el país: Francisco Umbral, Encarna Sánchez, Laura Valenzuela, José Luis Dibildos, Matías Prats, Alfredo Amestoy, Luis Cobos, José María García y José María Íñigo , entre muchos otros, y las actuaciones de Lola Flores, Sara Montiel, Ángela Carrasco, José Luis Perales, Sergio y Estibáliz, Los Inhumanos... 
   Quizás esa fue su mayor rémora, lo que constituía un gran atractivo para el televidente, ver a gente popular en un plató gallego, no aportaba nada distinto de lo que podían ver en La Primera o en La 2, más allá de la localización y alguna pregunta sobre su relación con Galicia. Tan sólo cuatro días más tarde se había estrenado "Ruada" que era lo mismo pero sólo con invitados de la tierra y, posiblemente, eso tenía más sentido en una cadena autonómica. 
   "Boa Noite" ha pasado a la historia de TVG como su primer programa de producción propia y, ahora que se cumplen 35 años de la inauguración de sus emisiones, es justo recordarlo. 

Fotos cedidas por el Departamento de Prensa de TVG. Todos los derechos reservados. 
Principal fuente consultada: "25 años de TVG" de Arturo Maneiro.

sábado, 19 de enero de 2019

"Un mundo sin luz", la distopía de Pedro Amalio López


Mediados de los 60. El franquismo quiere usar la tele para promocionar una nueva imagen del país, la de un estado libre y moderno, en absoluto bajo una férrea dictadura. Ahí comienza la "Operación Premio" de la que hemos hablado varias veces aquí y que supone el encargo de "obras únicas" destinadas a festivales internacionales que no se atenían a las normas de la censura imperante ni a los presupuestos habituales. Chicho Ibáñez Serrador, Antonio Mercero y Valerio Lazarov son los grandes artífices de estos triunfos en certámenes de todo el mundo pero también hay otros "teleastas" que consiguieron distinciones prácticamente olvidadas hoy. "Un mundo sin luz" es uno de los ejemplos más flagrantes. Este dramático dirigido y realizado por Pedro Amalio López con guión de Alfredo Muñiz basado en un relato de Carlos Buiza fue galardonado en el IV  Certamen Internacional de Berlín con el Gran Premio Placa de Oro a la mejor producción dramática con el tema "Mundo del futuro" y también con el Premio Internacional del Jurado de la Juventud, Placa de Plata. ¿Quién lo recuerda hoy? Cuatro gatos. No ha conseguido trascender a su época como "El asfalto", "El irreal Madrid" o, sobre todo, "La cabina". 


"La tierra ha llegado a tal grado de egoísmo, pobreza y maldad, que los habitantes de un mundo diferente deciden raptar a todos los niños. No es digna la raza humana de poseerlos. El único que podría salvarse, renunciando a su condición de hombre, es un piloto de aviación que tiene alma de niño... Esta producción es un mensaje urgente para un mundo que vive de espaldas al amor." Con esta breve sinopsis resumía su argumento el Anuario de TVE de 1969, en un catálogo que servía de epílogo apoteósico para presumir de los honores obtenidos en los últimos años a lo largo de toda Europa con las producciones patrias. El piloto estaba encarnado por Fernando Guillén con una economía gestual desprovista de toda afectación que hacía su interpretación creíble y perfecta para no convertir este especial en algo lacrimógeno y risible. Manuel Torremocha, Marisa Paredes, Rosa Luisa Goróstegui y Agustín González, entre otros, le secundaban.


Estrenado el 27 agosto de 1967, cumpliendo al límite el requisito indispensable de su emisión antes de concurrir al festival, una semana después fue premiado. Fue una sorpresa que esta pequeña distopía alcanzara tal éxito en Alemania. El diario "ABC" informaba unos días antes de conocer el resultado de la deliberación del jurado: "No nos ha gustado y lo afirmamos independientemente del resultado que obtenga en Berlín (...) Bien, el guión es una mezcla de realidad y ciencia ficción que casa mal. Le falta garra, emoción y le sobran prejuicios y énfasis. Diríamos que el señor Muñiz ha sido excesivamente minucioso en su empeño, demasiado rígido y conceptuoso. A una idea así le iría mejor un guión más "suelto" y desenfadado, menos terrorífico y literario. Menos infantil, incluso. Porque el grave defecto, a nuestro juicio, es su planteamiento y desarrollo a lo "cómic", como si se tratara de un relato previsto para ese subproducto literario de algunas revistas ilustradas para adolescentes".


Sin embargo, un crítico tan lúcido como Baget Herms publicó en su día al informar sobre el premio: "Ha sido, por tanto, el triunfo de unos profesionales "hechos" y crecidos en la televisión española (...) que no han desfallecido en ningún momento, trabajando siempre con entusiasmo y honradez hasta conseguir ese éxito a escala europea que Pedro Amalio ya merecía muy sobradamente desde hace tiempo, desde el día en que montó "Las brujas de Salem" para citar un ejemplo". Y es que "Un mundo sin luz" era un dramático modesto, realizado íntegramente en estudio, supliendo con mucha imaginación y gusto la falta de presupuesto. Cualquiera diría que era una apuesta "de segunda" para comparecer en festivales y que venía a rebufo de otra distopía también basada en un texto de Buiza, "El asfalto" dirigida por Chicho y que un año antes se había llevado la Ninfa de Oro y la Paloma de Plata en Montecarlo además de un reconocimiento especial de la UNDA al mejor guión. Sea como fuere, "el jurado aprecia la audaz tentativa de hacer valer la paz como único futuro viable para la humanidad sin caer en un confuso sentimentalismo. La pureza infantil se enfrenta descarnadamente a un funcionalismo materialista incapaz de toda responsabilidad. La puesta en escena triunfa y convence por su autenticidad (...) Nos hemos esforzado en designar el programa capaz de tocar a cada uno de nosotros... Podemos imaginar un futuro de máquinas pero importa antes la humanidad. En la aportación española encontramos la humanidad que buscábamos. El niño español de esta producción simboliza esta humanidad, el deseo y la esperanza de un futuro donde la dignidad del hombre sea respetada" declaró el presidente del jurado, el danés Laurits Binslôv, durante la entrega del galardón. 

Recientemente fue recuperado por la web Archivo RTVE: 

sábado, 16 de diciembre de 2017

Gran Teatro: El enfermo imaginario. 1962


Antes de que el título "Estudio 1" marcara a varias generaciones con sus adaptaciones teatrales, incluso antes de que se construyera ese plató que tanta fama alcanzó, TVE ya tenía un espacio teatral destinado a presentar a su público obras de renombre de todos los tiempos y nacionalidades, "Gran Teatro". El viernes 16 de febrero de 1962 presentó uno de esos textos clásicos, "El enfermo imaginario" de Molière. A lo largo de las décadas veríamos muchas más versiones (especialmente reseñable la protagonizada por José María Caffarel en 1979) pero esta fue una de las primeras veces (sino la primera) que la célebre pieza francesa se asomaba a nuestra pantalla y lo hacía con el denominado "elenco propio" de la tele. Encabezaba la función Jesús Puente y le secundaban Giove Campuzano, Asunción Villamil, María Luisa Rubio, Pablo Sanz, Alfonso Gallardo e Ignacio de Paúl. Realizaba el ubicuo Pedro Amalio López, decoraba Bernardo Ballester e iluminaba César Fraile, equipo técnico habitual, no sólo de este programa sino de cualquiera que se emitiera durante su turno. 

lunes, 13 de julio de 2015

"El Conde de Montecristo" en DVD


Serie mítica donde las haya, "El Conde de Montecristo" figura entre las más recordadas por los espectadores veteranos de TVE. Estrenada en septiembre de 1969 justo antes del Telediario 2 mantuvo a la audiencia del contenedor "Novela" en ascuas durante 15 capítulos emitidos a diario a lo largo de tres semanas. Nunca antes una de estas adaptaciones de un clásico de la literatura alcanzó tal popularidad y por eso se repitió íntegramente en el verano de 1977 y en el de 1981 (esta vez en UHF). ¿Y por qué volvemos a hablar de este trabajo dirigido por Pedro Amalio López aquí? Su edición en DVD por parte de 39Escalones merece un comentario por el esfuerzo continuo de esta compañía de rescatar series españolas de postín pero que la propia TVE no ha querido poner a la venta. Se ha recurrido a los masters originales y, excepto unos ligeros defectos en uno de los episodios, la calidad de imagen y sonido es excelente y a los televidentes originales les sorprenderá disfrutar la serie con una definición mucho mejor que la que disponían en sus casas entonces. Conmemorando las repeticiones veraniegas de este clásico aportamos algún dato nuevo sobre este programa.

Nada menos que 39 "primeros actores" (tal y como reflejaba la prensa de la época) fueron contratados para esta superproducción. Una jovencísima Emma Cohen tuvo aquí su gran oportunidad en su primer papel televisivo aunque no sé si puedo decir que la aprovechara; su carrera, aunque con destellos más que interesantes, fue un poco errática e irregular. Justo 10 años después de esta serie tan popular encarnó a la gallina Caponata en el primer Barrio Sésamo español. No sé si esta fue una decisión valiente o simplemente extraña. Junto a ella José María Escuer, Pablo Sanz, Fiorella Faltoyano, Estanis González y otros tantos clásicos de los dramáticos de la época.
 
El más beneficiado fue Pepe Martín. Parecía nacido para aquel papel, su apostura, sus cambios físicos a lo largo de la acción, su impecable dicción, su voz bien modulada, ese gesto inocente que va mutando en rencoroso, sus miradas cargadas de intención que nos parecen indicar lo que está maquinando para llevar a cabo su venganza... Había debutado en TVE apenas cinco años antes pero demostró que su elección como protagonista de una serie tan ambiciosa fue más que acertada. Aunque siguió trabajando profusamente en el teatro tanto sobre las tablas como en los platós, será recordado para siempre como Edmundo Dantés y es algo que a él parece no molestarle en absoluto. Hoy en día sigue en activo aunque prefiere tranquilos recitales de lectura a largas y duras giras teatrales.

Entre los más jóvenes del reparto encontramos varias sorpresas, por ejemplo Enric Arredondo (aquí aparece como "Enrique", claro, plena dictadura) al que muchos recordamos como el director del periódico de la serie "Periodistas" y que falleció prematuramente en 2006. Con un papel mucho más secundario distinguimos a Ernesto Aura (la voz de "Terminator" en las primeras películas de la saga), en quien el director volvería a confiar dos años más tarde para un rol mucho más importante en otra Novela: el de Aramis en "Los tres mosqueteros".

El realizador aprovechó todas las facilidades que le brindó la producción comandada por Felipe Vila-San Juan. Vestuario de lujo, cientos de extras, ambientaciór exquisita... Ese despliegue sustentado en la excelente adaptación de Pedro Gil Paradela, una buena ubicación en la parrilla y el selecto reparto hizo de esta serie la más famosa de todas las ubicadas en el espacio "Novela" y un ejemplo a seguir por las siguientes. Quizás la única que alcanzó una popularidad parecida (pero no igual) fue "Los tres mosqueteros" con el mismo equipo técnico comandado de nuevo por Pedro Amalio López.

Los estudios barceloneses de Miramar albergaron nada menos que 17 decorados y se rodaron exteriores en Mahón, Franquesas, Altafulla, Tamarit y el Castillo de Hostalrich, en algunos casos en formato cine 16 mm (especialmente en las escenas de acción y también en las submarinas, toda una novedad técnica en la época) y en otros trasladando unidades móviles a suntuosas localizaciones en las que transcurrían escenas de bailes de sociedad, recepciones, banquetes... Esto en su día fue muy criticado porque se consideraba que "desvirtuaba la esencia televisiva" pero como Pedro Amalio ya se había enfrentado a estas críticas "inmovilistas" cuando estrenó en Estudio 1 su versión de "Julio César" no hizo demasiado caso... y los espectadores tampoco que, en realidad, agradecían estos despliegues visuales.

  

miércoles, 10 de junio de 2015

"Los Tres Mosqueteros" en DVD

 

Los espectadores lo habían solicitado y por fin se ha hecho realidad, la versión que TVE realizó de la novela de Alexandre Dumas "Los Tres Mosqueteros" ha sido editada en DVD por 39 Escalones y, como es habitual en esta compañía, se ha cuidado al máximo la calidad. Partiendo de los masters originales nos encontramos con una serie de 20 capítulos repartida en 3 discos, en glorioso B/N y respetando el formato original de 4/3 y 625 líneas, por eso quizás se vea mejor en una buena pantalla de ordenador que en un televisor HD (por aquello de que va a crear los píxeles que faltan creando una sensación de imagen borrosa o de cierto empastamiento). Por supuesto está prohibido verlo en 16/9 a menos que disfrutéis de la imagen achatada y totalmente deformada, así que para los que tienen automatizada esa función en su monitor, busquen el botoncito para recuperar el formato adecuado y disfrutar por primera vez de este programa mítico en formato digital.


Nuestros lectores han sido muy activos en este blog solicitando su edición y la entrada que dedicamos a esta serie hace más de cuatro años tiene unos 50 comentarios pero hay muchos otros seguidores que quizás no conozcan esta serie ni, por lo tanto, el impacto que causó en su primera emisión en 1970 dentro del espacio "Novela". Hablamos de una superproducción de la época con un reparto estelar lleno de jóvenes promesas y actores veteranos de sobrada experiencia en dramáticos televisivos dirigida y realizada por un pionero de la talla de Pedro Amalio López, uno de los creadores televisuales estrella de la Casa junto a Guerrero Zamora o Pérez Puig. 


La elección de Sancho Gracia para encarnar a D'Artagnan, aquel gascón que viaja a París para solicitar un puesto en la guardia de los Mosqueteros, resultó ser todo un acierto. Aunque Gracia llevaba unos ocho años apareciendo en multitud de series y espacios teatrales como Estudio 1 todavía no había alcanzado la popularidad total. Con este rol se convertiría en el prototipo ideal para encarnar a otros aventureros. Su carisma, su total entusiasmo, su tono altivo combinado con la humildad que requería momentáneamente su papel de bisoño aspirante le empujaron a un nuevo status en su carrera. De hecho, durante un par de años interpretó otras Novelas de corte similar hasta que en la temporada 1973/74 aceptó con mucho tino el protagonismo de la serie costumbrista "Los camioneros" (aunque ésta también tenía sus dosis de acción).


Su amada Constance sería encarnada por Maite Blasco, actriz que ya había pisado el Paseo de la Habana en 1959 y que sería una habitual en la tele hasta hace bien poco. Su gesto, casi siempre compungido, era perfecto para este papel de trágico destino (y hasta aquí puedo leer) que sería vital para la trama más personal del protagonista y desencadenante de la lucha final de D'artagnan contra los poderes misteriosos que quieren atentar contra los Reyes y su guardia.

 

Si Maite Blasco era la actriz idónea para Constance hubo, sin embargo una elección curiosa para los dos papeles femeninos fundamentales y antagónicos, la reina Ana y Milady de Winter, la pérfida mujer al servicio de los intereses de Richelieu. Mónica Randall y Elisa Ramírez las interpretarían respectivamente pero la lógica hubiera hecho pensar que la primera se hubiera encargado de la mala de la serie y la segunda de la monarca. Sin embargo, el director decidió invertir los roles y el experimento salió bien.


Elisa Ramírez, habitual heroína o dama amable en dramáticos y series de aquella tele sesentera demostró su versatilidad creando una Milady con muchas aristas, mirada ladeada y sonrisa enigmática. Una mala de cine, en definitiva, que superaba con mucho a la Lana Turner de la versión fílmica protagonizada por Gene Kelly que tanto éxito había tenido en la España de los cincuenta. La Randall se quedó con un papel mucho menos lucido pero supo demostrar esa regia dignidad que exigía la ocasión.


En cuanto a los tres Mosqueteros se puede decir que, al contrario que a Sancho Gracia, este papel no les sirvió para dar el salto a la fama pero sí que quedaron en el recuerdo de muchos cuarentones que disfrutaron con sus andanzas durante aquellos episodios. Todos tenían experiencia en TVE pero sólo Víctor Valverde (Athos) alcanzó cierta popularidad y continuó siendo un fijo en otros dramáticos y Novelas. Su voz, además, se convirtió en habitual en el doblaje, como la de Ernesto Aura (Aramis), doblador oficial de Schwarzenegger desde Conan hasta su fallecimiento. Joaquim Cardona (Porthos) sería un clásico en el teatro en catalán pero apenas trabajó a nivel nacional, eso sí, sería uno de los actores de "Ahí te quiero ver", el programa de Rosa María Sardá.


Con esta serie se pretendía repetir el éxito de "El Conde de Montecristo" dos años antes y se confió en el mismo equipo técnico (el de Miramar) y en las grabaciones en exteriores (con unidad móvil pero también en cine en 16mm para ciertas secuencias de acción) además de potenciar la aventura. Ésta era, además, una obra más lúdica, menos lóbrega y con reivindicación del trabajo en equipo, perfecta para el target infantil y juvenil, ese que ahora está comprando la edición en DVD.


Decía el sabio Baget-Herms en su "Historia de la televisión en España": "Fue seguida con gran interés por el público y, por tanto, cumplió las expectativas previstas. Pero a muchos nos dolía que el talento y la sensibilidad de de Pedro Amalio tuvieran que expresarte ahora en superproducciones en las que la mano del realizador forma parte del engranaje de la misma pero no es la única, ni siquiera a veces la más importante".




miércoles, 8 de abril de 2015

Padre e hijo en "La saga de los Rius"

¿Reconocéis tras esta tímida sonrisa a uno de los malos de James Bond? ¿No? Quizás si os digo que es actor pero también guionista, productor y director caigáis en la cuenta... ¿Tampoco? Es hijo y hermano de actores y una de sus películas revitalizó el cine español a finales de los 90... Si todas estas pistas no os han ayudado a averiguar quién es este niño es que estáis un poco espesos porque nos ha demostrado su versatilidad en los últimos 30 años en cine, teatro y televisión. Este chaval de 12 años que en 1976 estudiaba 5º de EGB y presumía de ser un buen alumno en matemáticas es Fernando Guillén Cuervo. ¿Sorprendidos?

En marzo de aquel año la prensa hablaba del debut televisivo del hijo de Fernando Guillén y Gemma Cuervo en la serie que prometía ser la estrella de la programación en la siguiente temporada, "La saga de los Rius". Basada en dos novelas de José Agustí, esta adaptación dirigida por Pedro Amalio López fue la primera serie de TVE realizada en color y una de las de mayor presupuesto de su época.
   Fernandito (como le apodaron en diversas revistas) se enfrentaba por primera vez a una cámara para interpretar el mismo papel que su padre pero en su etapa infantil. A Fernando Sr. le hacía especial ilusión este doblete familiar para el mismo rol y parece ser que fue idea suya que su propio hijo debutara de esta manera tan curiosa.

Según las palabras que pronunció entonces Guillén Cuervo no tenía ninguna intención de dedicarse a esto en el futuro. Pasarían diez años hasta que volviera a aparecer en una serie, "Segunda enseñanza" donde, por cierto, intervino la práctica totalidad de la generación de actores jóvenes de la época, algunos tan famosos hoy como Javier Bardem... otro malo de Bond.
   Ahora que sabéis que este muchacho es Fernando, no me negaréis que tenía un gran parecido con su hermana Cayetana. Ah, y para los que se quedaron con dudas: la peli en la que hace de malo en la saga del agente secreto británico es "Quantum of Solace" y la que protagonizó y co-escribió el guión que fue un petardazo revolucionario en el cine español en 1997 es "Airbag".

sábado, 5 de julio de 2014

Las brujas de Salem


Noche del 31 de enero de 1965, el espacio "Gran Teatro", que pretende acercar a la audiencia las obras más significativas del teatro contemporáneo, emite "Las brujas de Salem", adaptación de la obra "The Crucible" (El Crisol) escrita por Arthur Miller en 1953. El dramaturgo había conseguido con este texto basado en hechos reales uno de sus grandes éxitos con una metáfora de la caza de brujas en pleno mccarthysmo. Y en España, con esta emisión sucedería algo similar quince años después.


En 1692 la población de Salem, en Massachussets, vivió un absurdo juicio por las falsas acusaciones de brujería comandadas por el personaje que en este programa encarnaba magistralmente Gemma Cuervo. La actriz consiguió un enorme éxito y el premio a la mejor actuación televisiva del año. Recientemente era entrevistada por Concha Velasco en "Cine de Barrio", la vallisoletana encarnó el mismo personaje en 1973 en otra adaptación y, entre risas le comentaba que ella no había recibido el mismo galardón a lo que la Cuervo respondió "es que yo lo hice muy bien".


En realidad todo el elenco se encontraba en estado de gracia, desde las más jóvenes como Tina Sainz o Nuria Carresi a los veteranos Vicente Soler o Lola Gaos.


Pedro Amalio López fue quien dirigió y realizó esta obra en las dos ocasiones. Y en esta primera, considerada la mejor por los críticos, consiguió momentos de gran dramatismo con una estética atrevida para aquellos años 60. Este momento de confesión obligada de la negra Tituba con un plano cenital para marcar su humillación fue uno de los hallazgos visuales del prestigioso realizador.


Destaca en el reparto una siempre convincente Irene Gutiérrez Caba en un complicado papel. Si Gemma Cuervo podía ser histriónica, Irene estaba obligada a mostrar una interpretación contenida, con gestos de humildad, sin poder gritar de indignación hasta prácticamente el final.
   En este plano la vemos junto a Tina Sainz que, por cierto, fue la única de todo el equipo actoral de 1965, que participó en la siguiente versión.


Entre los jueces distinguimos a Pastor Serrador (tío de Chicho) y Antonio Ferrandis (sí, Chanquete) con un pelucón blanco que tiembla el misterio.


Los espectadores más avispados (o los más susceptibles) alucinaron al comprobar que una obra en la que se criticaba la censura, la intolerancia y la superstición y que ponía en la picota un tema tan cercano a España como las delaciones entre vecinos pasara la censura y se emitiera en horario estelar. A Pedro Amalio López también le sorprendió que se la aceptaran.

martes, 15 de abril de 2014

El conde de Montecristo

Estamos ante una de las obras capitales de la edad de oro de los dramáticos de TVE, la serie incluida en "Novela" (adaptaciones literarias en varios capítulos emitidas en la sobremesa o antes de la segunda edición del Telediario) fue un éxito sin precedentes y fue la demostración de que en la tele patria se podían hacer grandes cosas con muy pocos medios. Y digo pocos medios pero en su día esto fue considerado una superproducción, de hecho, con sus 15 capítulos era la serie más larga que había contenido hasta entonces "Novela". Cada episodio duraba unos 25 minutos y se grabó en los estuidos de Miramar de Barcelona en B/N pero con un alto porcentaje de secuencias en exteriores en formato cine.

El protagonista absoluto de este dramón adaptado por Pedro Gil basándose en el novelón de Alexandre Dumas era Pepe Martín, un actor habitual en la Casa pero que con este rol consiguió el estrellato... y también el encasillamiento. Se hizo tan popular en la temporada 1969 que desde entonces casi todos sus papeles fueron de galán aventurero. Afortunadamente en teatro llevó una carrera paralela más variada.

Entre el resto del amplio elenco nos encontramos a una debutante Emma Cohen como Mercedes, su prometida hasta que los viles Dauglars (José María Escuer) y Villefort ( Pablo Sanz) traicionan a nuestro héroe, Edmundo Dantés, y consiguen que sea encarcelado en el castillo de If. Mercedes será la primera en reconocer a Edmundo a su regreso a la alta sociedad.

En las mazmorras del lúgubre castillo comparte confesiones con el abate Faria, que antes de morir le confía su mayor secreto: el lugar donde ha escondido un magnífico tesoro... la isla de Monte Cristo. Edmundo escapa de su prisión tras la muerte de Faria y los espectadores podrán vivir con emoción esa huida gracias a las imágenes submarinas rodadas por el realizador y director de la serie, Pedro Amalio López, la primera vez que se producía algo así en TVE (aunque no la primera vez que se veían porque a finales de los 50 se emitió con éxito "Detective Submarino", una serie norteamericana protagonizada por Lloyd Bridges).

Con el botín en sus manos Edmundo regresa a Francia bajo la misteriosa identidad del Conde de Montecristo y a pesar de que los espectadores son muy conscientes de que físicamente apenas ha cambiado, sus enemigos no le reconocen y Mercedes simplemente cree ver en él a un fantasma que le recuerda a su antiguo amor y reaviva su culpabilidad por haberse prometido con uno de sus traidores.

Grandes decorados, lujoso vestuario, atrezzo impecable y decenas de extras caracterizan los capítulos de la nueva etapa en la vida de Edmundo. Juan Felipe Vila-San Juan se encargó de producir la serie, todo un reto. Durante casi 40 días se graba sin descanso y se requieren 20 más para montar el material grabado en vídeo y rodado en cine que se alterna en cada episodio.

Su emisión en septiembre de 1969 fue una revolución. Cada noche antes del Telediario y durante tres semanas millones de españoles se emocionaron con este folletín de calidad que mantiene su poder de atracción hoy en día, tal y como demuestran las sucesivas adaptaciones del texto de Dumas, algunas con altas cifras de audiencia en su estreno, como la protagonizada por Gérard Depardieu.
La nuestra tendría dos reposiciones, una en 1977 y otra en 1981 además de la de Canal Nostalgia. Tiene edición en DVD.

La serie completa:








jueves, 28 de marzo de 2013

Teresa de Jesús en Estudio 1

 En estos días tan santos (para algunos) de Biblias polisaturadas, versiones de Hallmark de grandes relatos como "Espartaco" o "Quo Vadis", hay que recordar que la tele patria también ha tenido sus propias tradiciones en cuanto a la ficción de Semana Santa. Desde hace una semana se repone en la 2 dentro del contenedor "La hora vintage" la magnífica serie "Teresa de Jesús" dirigida por Josefina Molina y protagonizada por Concha Velasco. Aquel trabajo se estreno en TVE en 1984 pero no era la primera vez que se tocaba esta figura religiosa en la Casa. El 19 de octubre de 1973 "Estudio 1" presentó la obra del mismo título con guión de Manuel Marquina y realización de Pedro Amalio López. Carmen Bernardos interpretaba el papel protagonista pero para muchos espectadores la verdadera atracción era Julita Martínez.

Habían pasado dos años desde la cancelación de la celebérrima "La casa de los Martínez", aquella mixtura entre serie y magazine que se había mantenido 4 años en antena con gran éxito (y de la que hemos hablado aquí). Julita era una figura del teatro y había intervenido en unas cuantas películas pero siempre en papeles secundarios y habitualmente en comedias. Con este rol coprotagónico en "Teresa de Jesús" demostraba a los televidentes que también era una excelente actriz dramática.

miércoles, 30 de enero de 2013

Cyrano en Estudio 1


El día siguiente a Reyes de 1969 TVE decidió regalar a sus espectadores una versión propia del clásico literario francés de Edmond Ronstand "Cyrano de Bergerac". La historia de aquel librepensador, filósofo de la cotidianeidad y militar aguerrido que era un poeta brillante pero consciente de aquel defecto físico que suponía su hiperbólica nariz era una historia digna de ser traspasada al audiovisual, la tele francesa ya lo había hecho y mucho tiempo después Gérard Depardieu tuvo un enorme éxito con la película.


Julio Núñez recibió el difícil encargo de hacer corpóreo aquel personaje y lo consiguió. Su profunda, grave y algo cazallera voz ayudó en buena medida a dar a aquel curioso poeta de la calle una credibilidad inesperada. No hay que olvidar que Núñez inició su carrera como doblador al mismo tiempo que la teatral y cuando se retiró de la escena continuó prestando su voz a otros actores a través del micrófono.

Pedro Amalio López realizó, dirigió y versionó el texto de Rostand. Era su mejor época y TVE confiaba en él para estos difíciles propósitos, quizas por eso solía tener presupuestos bastante elevados (teniendo en cuenta el contexto) y ésta no fue una excepción, amplio elenco (Nuria Carresi, Tomás Blanco, José María Escuer, Nicolás Dueñas...), varios decorados... a él se lo permitían y los espectadores lo agradecían.

   Podéis verlo completo aquí: http://rtve.es/v/867476