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domingo, 9 de mayo de 2021

Rita Hayworth en "Directísimo" o los apuros de Íñigo ante Gilda

 

Era una de las entrevistas más codiciadas por José María Íñigo, llevaba tiempo intentando traer a "Gilda" a Prado del Rey y finalmente lo consiguió en 1976. El presentador estaba triunfando en aquel momento con "Directísimo", su primer programa en el horario de máxima audiencia de la Primera Cadena. Tras su enorme éxito en TVE2 (o UHF como se la conocía por entonces) con "Estudio Abierto" entre 1970 y 1974, había saltado a la primera división televisiva con "Hoy 14.15", un magazine diario con los mismos mimbres pero menor prespuesto y que precedía a la primera edición del Telediario. Su buena acogida confirmó que el otrora irreverente disc-jockey era apto para todos los públicos y no sólo para el minoritario del "Canalillo" que ni siquiera se veía en todo el país. A "Directisímo", además de Uri Geller, acudieron grandes estrellas del cine y la música, al público español todavía le sorprendía ver a figurones internacionales en directo y, además, no venían en una gira promocional, el programa les traía en exclusiva a Madrid. 

Así fue con Rita Hayworth, se contactó con ella y accedió a volver al país de origen de su padre, el bailarín Eduardo Cansino. En 1964 había rodado aquí "El fabuloso mundo del circo" dirigida por Henry Hathaway y producida por Samuel Bronston. Ya por entonces había mostrado síntomas de una enfermedad prácticamente desconocida entonces y que haría de la charla con Íñigo una experiencia amarga. Él mismo lo contaba en su libro "Ahora hablo yo" editado por Belaqva en 2004: "Guapa, guapísima todavía. No como en la película "Gilda" pero sí con una belleza muy espectacular. Fue una entrevista fallida porque la mujer, a la que se le había diagnosticado Alzheimer, había caído en la bebida. Su mánager nos rogó por todos los medios que la tuviéramos alejada de la bebida, que la entretuviéramos como fuera en televisión para que no tuviera ocasión de beber. Así que la peinaron y despeinaron diez veces. La maquillaron y desmaquillaron otras tantas, con el fin de tenerla entretenida. Ella, que se dio cuenta de la operación, me dijo que necesitaba regresar al Hotel Palace donde se alojaba porque se había olvidado de una cosa muy importante, de algo muy personal, algo muy íntimo (...) me confesó que se había olvidado las bragas (...) Se lo conté al mánager y este me dijo: "No se preocupe. Seguro que eso se le olvida en un ratito". Y así fue. No insistió más después de que le informamos que le buscaríamos un coche para llevarla al hotel."

Una conversación en directo ante las cámaras y en esas condiciones era prácticamente imposible y así fue: "Realmente estaba muy mal. La entrevista fue un fracaso. Duró apenas cinco minutos porque yo le preguntaba una cosa y ella me respondía otra. Se sonreía o reía sin ton ni son (...) Ella retrataba de maravilla pero la entrevista fue un fracaso". El comunicador, experto en lidiar en directo con todo de personajes, famosos y anónimos, se encontró ante una sombra de la actriz que él admiraba. No quiso exponerla más a una audiencia que no era tonta y se daba cuenta de que algo raro estaba pasando. Hayworth no tenía un diagnóstico en aquel momento y su mánager simplemente la consideraba una borracha. Años después se supo que bebía para calmar la ansiedad que le producían esos olvidos intermitentes. Rita, por siempre Gilda, murió el 14 de mayo de 1987, cuidada por su hija Yasmine. Tenía 68 años. 

sábado, 5 de mayo de 2018

José María Íñigo, el bigote que modernizó la tele


El anuncio de que este año José María Íñigo no retransmitiría Eurovisión causó sorpresa pero aún más llamativo fue que el propio comunicador aclarara que fue él mismo quien decidió renunciar a la tarea. A eso se sumaba un evidente cambio físico en sus recorridos gastronómicos en "Aquí la tierra" y sus intermitentes ausencias del programa del fin de semana de RNE "No es un día cualquiera". Precisamente ha sido la directora Pepa Fernández quien ha informado esta mañana del fallecimiento de su "maestro, amigo y cómplice". 


La primera vez que lo vimos en un programa de televisión fue en un invento de Pedro Olea e Iván Zulueta emitido en la UHF en 1968 con el poderoso título de "Último grito". Aquello era lo más revolucionario que se podía ver en una pacata televisión, los grupos más modernos eran presentados a la audiencia juvenil que lo seguía casi a escondidas de una manera totalmente rompedora. Aquella primera experiencia ante las cámaras, tras una larga etapa en la radio que incluso le llevó a "la BBC de Londres", fue premonitoria: sus siguientes programas fueron agitadores de fórmulas anquilosadas.


Podemos obviar su siguiente programa, "Ritmo 70", porque fue simplemente un paso previo sin apenas repercusión pero que le permitió practicar en un plató porque su anterior proyecto se grababa en formato cine y en localizaciones. "Estudio Abierto" fue su verdadero bautismo para el público general... y eso que se emitía en la por entonces (eso no ha cambiado mucho) marginal Segunda Cadena. Nunca la UHF había tenido tanta audiencia y posiblemente nunca más la tuvo. Se calcula que en aquellos primeros setenta alcanzó la increíble cifra de los 15 millones de espectadores y eso que ni siquiera se podía ver en todo el territorio nacional. Él fue quien trajo a España un formato clásico de la tele mundial, el talk show. Entrevistas y música, nada más... y nada menos. Lo importante era cómo hacerlo y el bilbaíno supo encontrar el punto perfecto de cocción. Aunque las nuevas generaciones puedan encontrarlo muy sobrio al revisar las viejas grabaciones en la web ArchivoRTVE hay que ponerlo en contexto. Era la primera vez que en un estudio de TVE se unían en un mismo espacio famosos con anónimos y estos eran mucho más naturales que los primeros. Eso, señores, se hacía en directo y en esos días te ponían una multa o te suspendían de empleo y sueldo a la mínima.


A Íñigo eso le afectaba lo justo, forzó la máquina hasta la máxima potencia, engañó continuamente al censor y se hacía el ingenuo cuando algo se salía de madre. A pesar de los "disgustos" que ocasionaba a los jefes con tanta libertad autoconcedida (pero conociendo muy bien los límites que no podía cruzar), enseguida se hizo evidente que había nacido una estrella. Hubo un "ascenso" a primera división con "Hoy 14.15", un magazine matinal previo al TD1, también en directo pero ya en la 1. Funcionó y le dieron el prime-time de los sábados en 1975, "Directísimo". Sólamente una temporada en antena sirvió para pasar al ideario colectivo. El día que Uri Geller dobló cucharas y arregló a distancia miles de relojes en todo el país supuso un hito para la historia de TVE. Por cierto, ese programa no se conserva, las imágenes que hemos visto mil y una veces son de un informativo. 


En sus programas siempre había famosos, de hecho, consiguió llevar al Estudio 1 de Prado del Rey a los más populares y prestigiosos actores, escritores, cantantes y hasta astronautas del mundo entero. Por primera vez el español medio podía ver en directo a personajes de renombre internacional y algunos hasta chapurreaban en español para deleite de todos. La lista es interminable así que mejor no citar a nadie pero es muy posible que si piensas en alguien importante de los últimos 50 años haya sido entrevistado por José María. 


Su siguiente proyecto fue también una innovación total. Sacó las cámaras de la comodidad del plató a la sala de fiestas Florida Park del Retiro madrileño para montar un espectáculo de variedades en el que no se sabía si eran mejor mirar al escenario o a las mesas del público. Cada martes se congregaba allí la "beautiful people" para disfrutar de la música, la magia y el humor más populares en 1976/77 o para arropar a su hijo en su debut televisivo, caso de Lucía Bosé y su ex marido Dominguín reunidos para morbo de la audiencia para ver a su hijo Miguel cantando. Allí pasó de todo, desde que Lola Flores perdiera un pendiente a que un torero se liara a bofetadas con los que había por allí indignado por una actuación de Raffaella Carrà que él consideraba una burla al flamenco. Por cierto, no era la primera vez que en uno de sus programas, un matador la montara gorda. El año anterior, en "Directísimo", Sebastián Palomo Linares y Paco Camino terminaron en comisaría tras un enfrentamiento ante las cámaras.


En esa época comenzó su colaboración con Hispano América. Su programa se emitía en varios países de EE.UU., Centro América y Sudamérica y además viajaba cada semana a Puerto Rico para presentar allí "Estudio 2" en el Canal 2 de Telemundo. En 1978 dio un paso más en su carrera al encargarse de la larga tarde del domingo con "Fantástico", un ómnibus en directo, cómo no, que duraba horas y horas y que se mantuvo cuatro años en emisión. Y después, vuelta a su formato más popular, "Estudio Abierto" en una nueva etapa ochentera que dio una vez más en la diana y que le afianzó como uno de los presentadores más populares. Pero no se acomodó, implantó algunas novedades a la vieja fórmula, la más impactante en el momento fue la incorporación de las preguntas de los espectadores a través del teléfono... sin censura. El invento nos dejó momentos impagables como la cara de Rocío Jurado al escuchar que una señora le decía que "a veces parece tontita". Mención aparte merece su afeitado de bigote, del que ya hemos hablado aquí. 


Íñigo también fue un pionero de los autonómicas, tuvo su propio programa a mediados de los ochenta en una primitiva ETB. El porqué fue apartado de la primera línea es un tema un tanto oscuro. Tuvo que ser precisamente en plena libertad democrática (o eso parecía) cuando le prohibieron, por ejemplo, un debate entre el fachoso Blas Piñar y el comunista Santiago Carrillo que ambos habían aceptado mantener ante las cámaras. Ser de Bilbao marca carácter y eso ayudó a que supiera reconvertirse. Aunque tuvimos que esperar a 1993 para verlo de nuevo a nivel nacional con las mañanas de Telecinco y después en Antena 3, dedicó esos años a escribir libros, editar revistas sobre viajes y gastronomía y presentar mil y un proyectos a varias cadenas. 


La radio volvió a su vida y se convirtió en la mano derecha ante el micrófono de Pepa Fernández durante lustros. Su aparición como invitado en la nueva década en "El Show de Flo" demostró que aún estaba en forma y en 2003 copresentó con Jesús Vázquez "Vivo cantando" en Telecinco. Al año siguiente regresó a la pública con "Carta de ajuste", una revisitación a sus clásicos programas de entrevistas pero con un puntito más canalla y un toque nostálgico muy autocrítico. 


En 2006 apareció con la cabeza totalmente descubierta en "Supervivientes: Perdidos en el Caribe" encargándose de la parte de la Isla, parece ser que a petición de Jesús Vázquez que presentaba desde plató. De nuevo sorprendía a sus seguidores, no había registro que no fuera capaz de asumir. También regresó a las autonómicas en 2012, en concreto a la Castilla -La Mancha y lo veíamos en "¡Qué tiempo tan feliz!" junto a la Campos por citar sólo dos de sus últimos trabajos ante las cámaras. 


Con José María Íñigo se va un rebelde, un innovador, un entrañable gruñón pero sobre todo, un profesional honesto que en una época en la que la tele era en blanco y negro consiguió sacarle los colores. Él, siempre tan realista y pragmático, decía que uno en la tele vale lo que su último programa. No, maestro, usted vale mucho más.


miércoles, 29 de julio de 2015

Chicho y sus niños asesinos en Directísimo

 
En  1976 Chicho Ibáñez Serrador había regresado a televisión con la segunda etapa de su popularísimo "Un, dos, tres" presentada de nuevo por Kiko Ledgard y producida por primera vez en color. Esa temporada había comenzado en marzo pero no sería la única sorpresa que tenía preparada para el público ese año porque en abril presentaba su segunda (y desgraciadamente última) película. En apenas dos meses se le acumulaba el trabajo, había retornado a los dos medios que le habían convertido en una celebridad en nuestro país: la tele y el cine. Mientras su concurso crecía en espectacularidad y se reafirmaba como un show para toda la familia, su film suponía un nuevo acercamiento a su género favorito, el terror psicológico. Si en su primera película, "La residencia", había insistido en la estética neogótica de su serie "Historias para no dormir" realizando casi un capítulo especial con más presupuesto, en "¿Quién puede matar un niño?" se atrevía con una trama mucho más psicológica y con escenas tan audaces que fueron censuradas. En algunos países incluso fue prohibida y no se exhibió hasta hace bien poco en festivales especializados. En su día la película tuvo premios internacionales y fue un éxito considerable; dentro de su campaña de promoción, el director acudió al entonces famoso programa "Directísimo" acompañado de algunos de los inquietantes niños protagonistas de la peli. Ellos en realidad no se habían enterado de nada durante el rodaje, a pesar de lo bestial de algunas escenas todo se había planteado como un juego, descontextualizando las situaciones que después serían convenientemente alteradas gracias el montaje creando las incomodas sensaciones que agobiarían al espectador en la sala de cine. Íñigo arriesgó mucho al tener en el mismo plató a los actores que no sabían de qué iba la película y al director que tenía que hablar de la trama...

lunes, 7 de julio de 2014

Y Di Stéfano fue a "Directísimo"


Nunca fue hombre de muchas palabras, Alfredo Di Stéfano era más bien parco y dicen que de poco humor. Esa era la fama que le habían puesto y con la que cargaba desde que había dejado de ser primera plana de la prensa deportiva. En los 70 andaba por Valencia trabajando y José María Íñigo despuntaba en la 2 con "Estudio Abierto". Quería entrevistarlo y había leído en un periódico unas declaraciones del futbolista en las que aseguraba que nunca iría a televisión a menos que fuera cobrando. Por aquel entonces aseguraban que tenía problemas con Kubala y su aparición en el programa podía ser un bombazo así que, ni corto ni perezoso, le envió un telegrama con estas palabras "Dígame cuánto quiere cobrar y la fecha en la que quiere aparecer en Estudio Abierto". Parece ser que a don Alfredo aquello le pareció una impertinencia y mandó recado al bilbaíno asegurándole que si lo veía le apalearía. O eso dijeron los terceros que se metieron en discordia.
   Meses después Íñigo envió a un redactor del equipo a Valencia para contactar directamente con Di Stéfano para aclarar la situación. Parece ser que el encuentro no fue precisamente amable y el periodista volvió sin conseguir la entrevista.
   En la primera semana de julio de 1975 los espectadores de TVE no daban crédito a lo que veían en la pantalla. José María Íñigo charlaba con Alfredo Di Stéfano en el plató de "Directísimo" y además se aclaraba el malentendido de unos años atrás: "Un periodista tergiversó mis palabras y apareció en los periódicos lo que usted vio. Me sentó muy mal, como puede comprender, y encima recibo su telegrama..." La culpa, ya saben, siempre es del mensajero. Sobre su carácter respondió: "No tengo ni mejor ni peor humor que otros. Es un sambenito que me han colgado y ya me he acostumbrado". La otrora estrella del Madrid era noticia aquellos días por ser el nuevo entrenador del Rayo. Su aparición en directo en la tele fue una exclusiva de "Directísimo" que surtió efecto, aquella semana el programa se colocó el cuarto en el panel de aceptación (no existían audiencias pero sí este medidor de la respuesta del público) sólo por detrás de "El alcalde de Zalamea", "El circo de TVE" y "La línea Onedin".

domingo, 6 de julio de 2014

¡Esa no es Pippi!


Estudio 1 de Prado del Rey, programa "Directísimo", abril de 1975. José María Íñigo, a quien distinguimos entre la multitud gracias a su bigotazo, intenta entrevistar a una rubia adolescente de fama internacional mientras los niños presentes en el plató se agolpan junto a la mesa impidiendo que las cámaras capten primeros planos de la invitada.


Unos 600 chavales han invadido el decorado porque ella es su ídolo. En realidad el realizador Fernando Navarrete y el director Íñigo tienen todo bajo control, han permitido que la turba acceda a una parte del plató habitualmente vedada para el público. Pero esos niños están decepcionados, la estrella no es quien esperaban... o quizás sí pero no la reconocen... ¿qué pasa?


Ella es Inger Nilsson o, lo que es lo mismo, Pippi Calzaslargas o, al menos, lo era en 1969 cuando se estrenó la serie que se había rodado un año antes para la televisión sueca SVT. En TVE no se emitió hasta 1974 y cuando Íñigo la trajo a su programa desde luego no era una cría. Sus 16 años se notaban en su cuerpo, ya había desarrollado y hasta tenía novio. Los espectadores españoles no reconocían en aquella muchacha a la traviesa Pipilotas.


Por favor, prestad atención al niño de la esquina superior izquierda, su cara lo dice todo. "Esa no es Pippi, ¿quién narices es esa que habla tan raro?". El chiquillo es la demostración gráfica del sentir de todos aquellos que acudieron emocionados a la invitación de TVE para conocer a la estrella de la televisión del momento en medio mundo.
   La propia Nilsson decía sobre la serie: "Es algo, por supuesto, no olvidado pero es una cosa pasada, Pippi era un trabajo que hacía, lo terminé y ya no tengo nada que ver". Bueno... eso no era estrictamente verdad porque aprovechando la expectación de su visita un empresario espabilado la contrató para hacer una gira por España vestida del personaje creado por Astrid Lindgren y acompañada de un jamelgo pintado de mala manera al que se le caían chorretones durante el show como a Dirk Bogarde en la escena de la playa de "Muerte en Venecia".
   Lo cierto es que "Directísimo" consiguió gran relevancia con esta visita y la presencia de fotógrafos de distintos medios que durante los siguientes días hablaron del tema proporcionando publicidad gratuita al programa. Íñigo y Navarrete sabían lo que hacían.

jueves, 23 de enero de 2014

Hoy 14.15

"Por fin Íñigo en la Primera Cadena y no sólo habrá un Estudio Abierto, habrá cinco". Así de entusiasmada se mostraba la prensa en noviembre de 1974 ante el estreno de "Hoy 14.15" presentado por José María Íñigo, la estrella de la 2 gracias a su magazine semanal "Estudio Abierto", el programa que había convertido la U.H.F. en una cadena no sólo para progres e intelectuales (tal y como se decía entonces). Su discreta pero incisiva manera de preguntar a sus invitados habían sido una revolución en una tele encorsetada y los gerifaltes (que no eran tan tontos como parecía) se dieron cuenta de que eso había que aprovecharlo en el canal con más difusión. Muchos recordarán "Directísimo", la adaptación del show de la 2 para la 1, con más presupuesto y ambiciones pero antes de ese paso hubo uno intermedio: este programa del que hablamos hoy.

Su nombre indicaba la hora de emisión, justo antes de la primera edición del Telediario, una franja que desde entonces se usaría habitualmente para magazines similares. El formato era muy parecido al de "Estudio Abierto", entrevistas, actuaciones musicales y algo de humor pero en este caso era un programa diario, de lunes a viernes, así que el presupuesto se dividía y el resultado era más modesto en forma aunque no tanto en contenido.
   Habitualmente acudían actores con obras de teatro en cartel o películas de estreno, escritores populares de promoción, toreros y cantantes de gira... pero de vez en cuando se las arreglaban para conseguir algún invitado de campanillas, una estrella internacional como Roger Moore de plena actualidad por "Los Persuasores" y de fama planetaria gracias a "El Santo".

Por supuesto no faltó la "gente peculiar", una de las secciones que más había sorprendido en su programa anterior y que mantendría también en "Directísimo". Aquí vemos al presentador bilbaíno junto al "rompebotellas", un buen hombre cuya máxima pericia era la de recibir botellazos en la cabeza con una sonrisa.
   Una temporada duró en antena "Hoy 14.15" con buenas críticas, esto demostró a TVE que Íñigo también podía triunfar en la Primera así que el prime-time sería suyo hasta final de la década con distintos proyectos.

domingo, 10 de abril de 2011

Alquimia en "Directísimo"

En la primera emisión de "Directísimo" en abril de 1975 ya se ofrecía un avance de lo que sería el programa estrella de la temporada: música, entrevistas, famosos y personajes curiosos... Uri Geller llegaría más tarde, el primer invitado que dejó alucinada a la audiencia fue el Conde de Saint Germain.
Este francés que heredaba el nombre de un supuesto miembro de los Inmortales (no me lo invento, forma parte de la leyenda) acudió al Estudio 1 de Prado del Rey con una maleta en la que guardaba con celo un crisol en el que había restos de un polvillo que le había pasado su predecesor en el cargo de Saint Germain y que era capaz de transmutar el plomo en oro, es decir, habían conseguido el secreto de la piedra filosofal y lo transmitían por televisión...
Íñigo, para curarse en salud, se rodeó de unos cuantos químicos y hasta de un par de joyeros para que certificaran que el proceso era el adecuado y no había chanchullo de por medio. Hay que decir que todos se mostraban un poco recelosos del asunto, sonrisillas de suficiencia y un poquito de indiferencia ante el espectáculo.
Para que el control fuera absoluto un grupo de periodistas, algunos pertenecientes a una asociación de prensa científica, acudieron en calidad de testigos. Atentos al hombre que inspecciona el crisol en la foto superior, ¿os suena? Es Carlos Dávila, que durante años presentó "El Tercer Grado" en la 2. Lo curioso es que en 1975 estaba igual que en 2000 y que conste que eso no es necesariamente bueno.
Saint Germain fue también muy escrupuloso y se negó a manipular él cualquiera de los elementos necesarios en el proceso químico, tuvo que ser el mismísimo José María Íñigo quien ejerciera de alquimista improvisado con no pocos problemas.
Ni con la intermediación de un traductor el bilbaíno conseguía entender qué le indicaba exactamente el Conde, lo que en algunos momentos llegó a exasperar al peculiar personaje.
Primer plano del crisol en el calentador de gas, faltan unos segundos para comprobar que el plomo introducido en él se ha transmutado en el metal precioso.
Los químicos comprueban que los valores corresponden a los del oro, los joyeros certifican que no tienen duda de que lo es, sus caras parecen indicar una mezcla entre estupor e indignación, no se sabe cuál de los sentimientos gana.
De Saint Germain poco más se supo, realizó el mismo show en otros programas franceses y parece ser que se suicidió más tarde. En todo caso, su intervención en "Directísimo" dejó a los españoles estupefactos.