Mostrando entradas con la etiqueta Paseo de la Habana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paseo de la Habana. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de noviembre de 2022

Los primeros Telediarios

David Cubedo a punto de iniciar el Telediario en 1957

El día que TVE comenzó sus emisiones regulares, el exiguo estudio del Paseo de la Habana estaba al límite de su capacidad. Entre los trabajadores, los artistas invitados, el Ministro de Información y Turismo que inauguraba el invento y sus acólitos y todos los jefecillos que no querían perderse el evento y que iban acompañados de familiares o amigos... el aforo estaba completito. Ese era un día de fiesta, la programación que se convertiría en habitual comenzaría al día siguiente, 29 de octubre de 1956 y entre todo aquel jaleo uno de los locutores pioneros, David Cubedo, se hizo consciente de que nadie había pensado en los informativos. El periodista, proveniente de RNE, lo comentó a los directivos, según el mismo contaba años después, y le respondieron que ya habría tiempo para eso. Se lo tomaron con mucha calma, un año después, en otoño de 1957, se estrenaba el TELEDIARIO. 

Jesús Álvarez presentando el Telediario a principios de los sesenta

Cubedo presumía, con o sin razón, eso parece difícil de probar hoy, de que fue él quien insistió en la necesidad de montar unos servicios informativos para la tele pero el historiador Baget-Herms aseguraba que "los hombres que ponen en marcha el proyecto son Ángel Marrero, José de las Casas, Javier Alonso, Francisco Velázquez, Manuel Díaz y Jesús Álvarez, este último como locutor aunque si se hace preciso también puede "echar una mano" en la redacción" (Historia de TVE publicado en el suplemento "Tele-Día"). A los pocos meses el Telediario tiene ya dos ediciones, la primera en torno a las 15.20 h presentada por David Cubedo y la de las 21.45 h (también hora aproximada) por Jesús Álvarez. En 1958 el propio Cubedo presentaba también los lunes justo antes del cierre de la programación "Edición Especial" que fue el primer ensayo para la tercera edición. 

El primer control del Paseo de la Habana durante la emisión de un TD en 1957

En realidad muchos tenían dudas de que fuera necesario tener unos servicios informativos, total, en plena dictadura poco se podía informar. Hablamos de una época en la que todas las cadenas de radio tenían que conectar con “El Parte” de RNE autorizado por la Censura, no se permitían boletines propios, no fuera a ser que contaran algo no permitido. De ahí que nuestros abuelos sigan diciendo eso de “voy a ver qué dice el Parte”, como si de un servicio militar se tratara. Aquel primer noticiario de la tele era más bien radiofónico porque realmente no tenía imágenes, un motorista llevaba los papeles con la información pautada desde RNE hasta el chalecito del Paseo de la Habana y los presentadores leían “a pelo” esa información. Poco a poco se fueron añadiendo fotos, mapas, algún dibujo o rótulos en el atril que servían para complementar las palabras del locutor de turno. 

¿Quién era esta buena mujer al lado del rótulo del Telediario?
Posiblemente la protagonista de una noticia que era entrevistada en directo. Foto de Bariego.

Para evitar que el programa consistiera simplemente en un señor leyendo de un papel se ofrecían entrevistas en el propio plató a alguno de los protagonistas de las noticias del día (o de la jornada anterior, que en esto no eran muy estrictos) y también "comentaristas" (todos afectos al régimen, casualmente). A esos señores, todos muy serios, se les comenzó a llamar popularmente "bustos parlantes" aunque con el tiempo eso se extendió también a los locutores... que no eran precisamente simpáticos. Es importante recalcar que esa corrección y encorsetamiento eran exigencia de la Casa y que incluso existían multas por “salirse del tiesto”. Si había una equivocación y se consideraba “falta”, multa al canto. No se andaban con chiquitas, por eso cuando vemos fragmentos conservados de aquellos telediarios nos parezcan “casi artificiales”.

Un locutor (¿Jesús Álvarez?) preparado para leer noticias "en off" (sin aparecer en pantalla). 

Al poco tiempo la Casa América les ofreció gratuitamente imágenes pero no siempre eran de actualidad así que las aprovechaban cuando podían aunque fuera con excusas peregrinas. Más tarde se suscribieron a los servicios de alguna agencia y también a los de imágenes de la poderosa CBS, cadena estadounidense que era la referencia informativa en aquella época. Eso en cuanto a lo internacional, que era lo menos controlado por la estricta censura. Lo nacional estaba absolutamente dirigido por la Dictadura así que se usaban las imágenes que mandaba el famoso NO-DO. Tardarían unos años en mandar reporteros a la calle con cámaras de cine de formato casi aficionado y eso precisaba un revelado y montaje, así que normalmente no se emitían hasta uno o dos días después. Se montaban a mano y hacían cálculos de la vieja: unos 10 metros de celuloide equivalían a un minuto de imagen. Si querían sonido tenían que llevar un aparato aparte que pesaba varios kilos y luego sincronizar la banda sonora con la de imagen. 

Una de las primeras versiones de la cabecera del Telediario animada por los Estudios Moro

Poco a poco el Telediario, a pesar de todas sus limitaciones, se iba haciendo un hueco entre la audiencia y la bola del mundo sobre la que giraba el título se hizo popular. Aquella cabecera, una de las primeras filmadas de TVE, fue animada por los Estudios Moro, famosos en toda Europa por sus anuncios y que a mediados de los sesenta conseguirían un enorme impacto con la familia Telerín. Durante varios lustros fue esta compañía la que animó todas las cabeceras del informativo, evolucionando al mismo tiempo que la tecnología lo permitía. 

   En cuanto a la puesta en escena, más simple imposible: una mesa con un micrófono y un panel de madera fue el primer decorado. Enseguida llegó el famoso mapamundi en diferentes formas, pintado, en relieve... 

Eduardo Sancho a principios de los sesenta

Enseguida se añadió una tercera edición que se emitiría a partir de las 23.30 h pero dependía de la duración del programa estrella de la noche o la serie de turno. El periodista Eduardo Sancho fue el encargado de ese último Telediario. El tele-prompter o autocue, ese aparatito que nos permite leer los textos directamente de la cámara no se incorporó a los estudios de TVE de forma generalizada hasta… ¡mediados de los ochenta! Todos los presentadores utilizaban la técnica que el propio  Sancho definía como “el bebe-patos”, es decir, leer del papel directamente y levantar la vista tanto como fuera posible para no perder el contacto visual con el espectador. En esto los había mejores y peores y algunos habían perfeccionado la técnica o bien tenían una extraordinaria memoria que les permitía aprenderse una parte del texto hasta que las “colas” decidían entrar en imagen. 

Eugenio Rubio (izda.) y Federico Gallo, los primeros presentadores del TD desde Barcelona

En 1959 se inauguran los estudios de TVE en Barcelona, Miramar, que ayudan a descongestionar la sede madrileña del Paseo de la Habana, que además era minúscula. Con ello nace la conexión con Barcelona para los informativos, gran avance. En realidad funcionaban como dos boletines diferentes, no había una comunicación fluida entre ambos estudios porque la técnica lo impedía así que se daba paso a Miramar donde Federico Gallo y Enrique Rubio esperaban pacientemente a que el enlace hertziano funcionara sin demasiadas interferencias para contar lo suyo. Parece poca cosa pero esta conexión permitía una información más plural (dentro de lo que permitía el Franquismo, claro) y una ampliación del territorio tanto en la difusión de la señal como en la propiamente periodística, ahora era posible ofrecer noticias de Cataluña y alrededores el mismo día. 

   Los primeros tiempos del Telediario fueron realmente heroícos, un pequeño grupo de periodistas luchaban (en general) por ofrecer información a pesar de la censura y los técnicos intentaban solventar con más ingenio que presupuesto todos los problemas tecnológicos que se presentaban y que limitaban enormemente su labor diaria. De todo aquello sólo nos quedan imágenes de reportajes grabados para explicar cómo se hacía un informativo. Eduardo Sancho es el único que queda vivo del trío inicial de presentadores y su testimonio es fundamental para recordar el inicio de todo. 

domingo, 1 de marzo de 2020

Una semana de TVE en 1958


En 1958 TVE había cumplido dos años de emisiones regulares, seguía teniendo una difusión limitada a Madrid y alrededores, quedaban otros dos años para que se abriera el centro de producción de Barcelona que supuso el verdadero impulso para ampliar su cobertura, así que podemos decir sin rubor que nuestra tele todavía se encontraba en su prehistoria. No obstante, los trabajadores que diariamente se apelotonaban en la pequeña sede del Paseo de la Habana se esforzaban por preparar una programación que fuera interesante para sus pocos miles de espectadores. ¿Qué programas poblaban esa parrilla? Situémonos en una semana de finales de diciembre de aquel año para hacernos una idea a través de estas fotos de algunos de sus espacios estrella. Para empezar, "Club del sábado". No hace falta indicar qué día se emitía, era el predecesor de "Gran Parada", el primer programa de variedades que realmente tuvo un gran éxito. Se emitía desde el teatro del Instituto Ramiro de Maeztu, lugar elegido para espectáculos con público. Los Tres de Castilla era uno de los grupos fijos de la Casa, también actuaba cada día a las 15.30 en "Música en su pantalla". 


Aunque TVE comenzó sus emisiones regulares sin informativos, al año siguiente se puso en marcha el Telediario. En 1958 había dos ediciones, la primera en torno a las 15.20 y la segunda a las 21.45 H. Además había otros dos programas de actualidad:  "Tele-Madrid" y "Edición Especial". El primero iba sobre las 14.55 y estaba presentado por una pareja de periodistas jóvenes e irreverentes, Tico Medina y Yale. El otro se emitía cerca de la medianoche y lo dirigía David Cubedo. Entre los invitados de la semana que hemos tomado como ejemplo destacamos al entonces matrimonio formado por Amparo Soler Leal y Adolfo Marsillach en "Tele-Madrid" para celebrar su último estreno teatral y al pintor Francisco Ribera (en la foto) en el espacio nocturno para hablar de su larga estancia en Cuba. 


Los miércoles era el día de "Aeropuerto Telefunken", programa eminentemente musical que incorporaba algo de humor en las presentaciones de Blanquita Álvarez, Mariano Ozores padre y Paco Morán. A las 22.10 comenzaba este show que transcurría en un imaginario aeropuerto al que llegaban grandes estrellas nacionales e internacionales. Estaba patrocinado por la marca del título que por aquella época era una de las fabricantes de televisores más importantes junto con Philips y Marconi (que también tuvieron sus propios programas sponsorizados). En la foto vemos la actuación del grupo "The King of Caribe" que, según describía la revista "Tele Radio", ofreció "melodías antillanas que brotaron de sus extraños y exóticos instrumentos". 


Por supuesto el teatro era parte fundamental de la programación ya en aquellos primerísimos años. Cada semana se representaban pequeñas piezas, extractos de grandes obras o adaptaciones breves de títulos clásicos en contenedores como "Tengo un libro en las manos" del profesor Luis de Sosa. En la instantánea reconocemos a Rosita Yarza y Lola Gaos. En esos días la audiencia también pudo ver "Noches blancas" de Dostoyevski dirigida y realizada por Juan Guerrero Zamora y protagonizada por María Luisa Rubio, Serafín García Vázquez y Enrique Rincón. En el espacio "Teatro Apolo" (el primero en usar play-back) Gustavo Pérez Puig presentó "La Montería". Por supuesto, todo era en directo así que fotografías como estas son el único testimonio que nos queda. 

jueves, 22 de febrero de 2018

Forges y la tele


Hoy se ha ido uno de los humoristas gráficos más destacados de nuestro país, Forges, pero también desaparece la persona que estaba detrás de ese pseudónimo, Antonio Fraguas y él fue mucho más que el genial cronista del último medio siglo en sus viñetas en prensa, Antonio comenzó su carrera profesional con tan sólo 14 años en TVE. Fraguas fue uno de los pioneros del Paseo de la Habana y por entonces hacía de todo y, como la gran mayoría de aquellos primeros trabajadores, posó ante la cámara con el primigenio logo de la cadena. 


Desde el primer momento estuvo detrás de las cámaras, en la parte técnica. Casi desde el principio fue encargado de tele-cine, es decir, la máquina que se encargaba de convertir las imágenes cinematográficas en señal de vídeo. En realidad era una especie de vídeo conversor con una cámara de vídeo que grababa una pantalla en la que se proyectaba la película. Ese proceso era imprescindible para poder emitir no sólo las series que venían de fuera o los pocos largometrajes de los que se conseguían derechos sino también para las noticias y cualquier reportaje que se realizara en exteriores.  


Más adelante se especializaría aún más y se convertiría en mezclador de imagen, o sea, el que pincha las imágenes que decide el realizador o, para entendernos, el que controla de verdad la mesa de realización. ¿Y cuándo comenzó a dibujar? Por supuesto, Fraguas ya le daba al lápiz desde pequeño pero fue en un largo puente de 1962 cuando decidió (según contaba él mismo, de forma repentina) crear chistes gráficos. Aquellos días dibujó y dibujó decenas de viñetas sin ningún propósito aparente. Su primera ilustración se publicó en abril de 1964 en el diario "Pueblo" a instancias de Jesús Hermida. Poco a poco su firma, la traducción al catalán de su propio apellido, fue haciéndose conocida en todas las publicaciones satíricas de la época, entre ellas la más popular: "La Codorniz". 


¿Y por qué utilizar un pseudónimo? Pues porque al formar parte de la plantilla fija de un estamento público como era TVE no estaba bien visto que se dedicara a la crítica (aunque fuera sutil) a través del humor. En 1973 pidió excedencia de la que era su Casa profesional ante la imposibilidad de compatibilizar el trabajo como coordinador de plató (su último destino allí) con sus múltiples compromisos editoriales aunque en realidad nunca la abandonó del todo, bien como colaborador bien como director de series. La más curiosa de las cuatro que firmó fue "El Muliñandopelicascarabajo", una absurdez maravillosa rodada en formato cine 16 mm y emitida, cómo no, en UHF (la 2 antes de ser la 2).


En 2014 regresó a los estudios televisivos atreviéndose a dirigir e incluso presentar un programa de nombre bien forgiano: "Pecadores Impequeibols", un distendida tertulia sobre temas monográficos que, una vez más, servían para describir la sociedad española. Y es que lo mejor de Forges es que nos estampaba nuestros defectos en la cara pero haciéndonos reír. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Adiós al Paseo de la Habana, adiós a la primera TVE


La tele está hecha de símbolos, de imágenes que se quedan en el recuerdo del espectador aunque ni siquiera se conserven en los archivos. Aquí todavía no tenemos un museo de la televisión donde se muestren esas pequeñas cosas que hacen el todo audiovisual y si algún día se plantea seriamente esa posibilidad sus responsables se van a encontrar con que tendrán poco que mostrar. En Reino Unido la primera sede de la BBC, Alexandra Palace, es visitable y allí se pueden encontrar viejas cámaras, un primitivo control de realización y la simulación de un vetusto decorado. En EE.UU. hicieron algo similar con el primer set del "Today Show" en su ubicación original y además el Smithsonian expone reliquias como el muñeco original del Howdy Doody o la cocina de Julia Child trasladada objeto por objeto desde su casa. Aquí eso no va a ser posible porque ayer comenzó el derribo del mítico chalé del Paseo de la Habana de Madrid desde donde comenzó a emitir TVE el 28 de octubre de 1956 y que se mantuvo como sede oficial hasta la inauguración de Prado del Rey el 18 de julio de 1964. 


El cronista televisivo Borja Terán es el único que se ha preocupado por informar de la noticia y nos lo ha mostrado con crudas imágenes de las grúas arañando el edificio de oficinas que se había agregado años más tarde porque, en realidad, nunca dejó de pertenecer a TVE. Hoy se procedía al derribo del plató. Poco quedaba de la traza original que nos mostraba el NO-DO para anunciar el inicio de las emisiones regulares de la tele patria. Al caserón se le habían ido añadiendo nuevas partes para hacerlo más práctico para sus nuevos usos. Cierto es que ya a principios de los 60 se alquilaba el Teatro del Fomento de las Artes o un estudio de Sevilla Films para hacer frente al incremento de horas de programación pero este histórico inmueble se mantenía como cuartel general. 


El estudio tenía apenas 250  pero el escueto equipo de pioneros no se arredraba ante las dificultades y utilizando métodos de lo más ingeniosos conseguían hacer el Telediario, un programa de variedades, una obra de teatro y un cultural en el mismo día. Allí se inventó el "decorado cebolla": diferentes capas que se iban retirando cada vez que finalizaba un programa para descubrir el panel correspondiente al espacio de turno. A pesar de las estrecheces, en aquel estudio se desarrollaron también escenas de películas como "Ha llegado un ángel" (con Marisol), "Historias de la tele" (con Concha Velasco y Tony Leblanc), "La gran familia" (con el llamamiento de búsqueda de Chencho) o "Maravilla" (con el dúo musical Carmen Morell-Pepe Blanco) que mostraban al público de las salas cómo funcionaba aquel invento modernísimo. 
   Sus trabajadores recordaban el espíritu de familia de aquel chalé y el olor a tortilla, inevitable porque al lado había un bar cuya "salida de humos" desembocaba casualmente en el bajo del edificio. Tico Medina confesó hace tiempo que tras una entrevista el genial actor británico Lawrence Olivier les felicitó efusivamente: "¡Enhorabuena! Hacen televisión en una caja de zapatos". 


La última vez que vimos el plató fue gracias a la periodista Marga Gallego que tuvo la fantástica idea de reunir allí a dos realizadores de la primera hornada, Fernando García de la Vega y Gustavo Pérez Puig, para recordar aquellos primeros tiempos en un reportaje de "Informe Semanal" sobre los 50 años de la cadena pública. El estudio estaba abandonado y el inmueble ya no se usaba. Más recientemente uno de los primeros presentadores del Telediario, Eduardo Sancho, se acercó hasta esa avenida para dar comienzo a la serie documental "Las caras de la noticia" de Canal +. Desgraciadamente no pudo entrar. 
   El primer hogar de TVE, nuestra tele, ya no existe como tampoco se conservan los Estudios Buñuel, derribados por una oscura operación inmobiliaria. El número 68 del Paseo de la Habana también se destinará a pisos de lujo en una cotizada zona madrileña tras salir a subasta pública hace un par de años. En la BBC, que también ha sufrido la misma ambición inmobilaria con su TV Centre (si bien en este caso se han conservado los platós que seguirán utilizándose), al menos lo despidieron con todos los honores: documentales, programas especiales y un concierto. Aquí esto se silencia... o al menos lo intentan. 

sábado, 17 de septiembre de 2016

La primera serie diaria de TVE


Setenta actores, tres realizadores y una novela de éxito. Estos fueron los tres ingredientes para la primera serie emitida a diario por nuestra tele. Fueron tan sólo 6 capítulos de media hora pero eso ya supuso un ímprobo esfuerzo para una cadena que ni siquiera había cumplido los 5 años de emisiones regulares. Estamos en 1961 y la serie a la que nos referimos es "Plaza del Castillo", una adaptación del texto homónimo de Rafael García Serrano, un periodista, escritor y guionista cinematográfico que había dirigido varias publicaciones falangistas y cuyos libros se centraban casi en exclusiva en la Guerra Civil. La novela se había publicado una década antes y era su trabajo más popular hasta el momento.


No es casual que se eligiera a una personalidad falangista para inaugurar una nueva etapa en la ficción televisiva española porque esta serie se realizó como un regalo para los espectadores para conmemorar, atención, el XXV aniversario del Alzamiento Nacional. No nos escandalicemos ahora y situémonos en el contexto adecuado. Teniendo en cuenta que la dictadura franquista estaba en pleno apogeo y que los políticos estaban empezando a darse cuenta de que TVE podía ser un excelente instrumento de propaganda no suena tan raro el asunto. Por eso una fecha tan señalada para ellos no podía pasar desapercibida en su más reciente juguetito y a tal efecto se preparó esta ficción con todos los medios técnicos que estaban al alcance en la época que, dicho sea de paso, no eran muchos. 


"Con este título, TVE ha marcado una etapa más en su corta y positiva historia, ya que ha sido esta la primera vez que en los Estudios se ha acometido la tarea de la realización diaria de un serial" aseguraba, rimbombante la revista TeleRadio un par de semanas después. La adaptación de Enrique Domínguez Millán fue dirigida y realizada por Domingo Almendros, secundado por otros dos realizadores: Gabriel Ibáñez y Manuel Gómez de Pizones. Fue también una de las primeras veces en que se usaron imágenes filmadas en soporte cinematográfico para complementar la parte realizada en directo, con escenas grabadas durante los Sanfermines en Pamplona. Según la prensa, la práctica totalidad de la plantilla de actores habituales de la tele pasó por el Paseo de la Habana aquellos días de julio de 1961. El primer capítulo se emitió el lunes 17 de julio a las 22.30 h tras el discurso de Franco a los excombatientes pero a partir del martes su horario habitual fue el de las 21.45 h tras la segunda edición del Telediario. No tenemos constancia de su éxito o, al menos, datos reales porque no me parecen muy fiables las crónicas de una prensa totalmente afecta al régimen. Eso sí, en cuanto a lo que nosotros compete, esta fue la primera "Novela" de TVE antes de que tal título iniciara su larguísima andadura en el canal. Sólo por eso ya merece un recuerdo. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La marca del Zorro. 1961


El sábado 4 de marzo de 1961 los privilegiados chavales que tenían tele en su casa invitaron a sus amiguitos menos afortunados para presenciar en pandilla el estreno de la nueva serie infantil de TVE, "La marca del zorro", definido por sus responsables como "un héroe californiano, humanitario, valiente y decidido". Sus aventuras comenzaban a las 18.30, tras "El mundo de los animales" y "Aventura de hilitos", los otros espacios que conformaban el llamado "Programa infantil" que se iniciaba a las 18h tras la Carta de Ajuste. La serie, basada en las famosas aventuras del Zorro (posiblemente sin pagar derechos de autor), estaba guionizada, dirigida y realizada por Fernando García de la Vega y Carlos Muñiz que, a su vez, se encargaban de otras adaptaciones similares pensadas especialemente para ese público previo a la adolescencia. Los intérpretes eran también comunes, una especie de compañía de repertorio que tan pronto encarnaba a unos espadachines como a unos descubridores: Paco Morán (el héroe de doble identidad), Ignacio de Paúl, Joaquín Pamplona, Alfredo Muñiz, Pablo Sanz, Manuel Torremocha, Blas Martín y María Luisa Rubio como protagonista femenina. Estos intérpretes también eran fijos en otros programas dirigidos por García de la Vega, como "Escala en HI-FI". En el caso de Morán era omnipresente, el hombre se pasaba los días en el Paseo de la Habana cambiando de papel hasta que decidió dejar la tele para dedicarse al teatro con grandísimo éxito, sobre todo en Barcelona, donde triunfó no sólo como actor sino también como empresario. 
   "La marca del Zorro" precedió en nuestro país a la serie Disney del mismo personaje estrenada en EE.UU en 1957. Por supuesto los medios eran ínfimos, se realizaba en directo desde el Paseo de la Habana, incluidas las escenas de acción (poquitas y muy limitadas en espacio); nada que ver con la que vimos después (hasta coloreada en los 90), rodada en cine, exteriores y con sus protas cabalgando continuamente. Eso sí, hasta que esos niños pudieron comparar ambas al menos disfrutaron con la modesta (pero seguro que esforzadísima) adaptación patria.

jueves, 20 de marzo de 2014

Aquel estudio del Paseo de la Habana

"Hacen ustedes televisión en una caja de zapatos, enhorabuena". La cita se la atribuye Tico Medina nada menos que a Sir Lawrence Olivier que acudió a uno de los programas de entrevistas que el periodista presentaba a dúo con Yale. Hemos hablado muchas veces del estudio del paseo de la Habana, aquel que, según los trabajadores, olía a tortilla de patatas porque (parece ser) el restaurante de al lado tenía la salida de humos apuntando precisamente hacia uno de los laterales del edificio televisivo. El caso es que nunca había publicado una foto tan clara de la disposición habitual de ese minúsculo plató. A la derecha de la instantánea el (por entonces) popular cantante mexicano Pedro Vargas. A la izquierda (y frente a él) vemos dos de las tres cámaras de las que disponía TVE en 1956, una de ellas montada en una grúa. Los tres operadores tenían apellidos y es justo mencionarlos: Carballo, Cavanillas y Dantos. En la parte superior de la foto intuimos las ventanas del control de realización y más abajo la plantilla técnica al completo mientras la presentadora (vestido claro) sin identificar espera su turno.

1958, el mismo plató pero con un decorado Western. Blanquita Álvarez en el escenario presentando (suponemos) al cantante Ray Martino que la mira de reojo y con cierta sorna. Entre los extras distinguimos claramente a Máximo Pedraza (tercero empezando por la izquierda), uno de los técnicos pioneros. Y es que en aquellos primeros años todo era tan familiar y el espíritu de equipo impregnaba tanto aquellas producciones primigenias que toda la familia de TVE hacía lo que fuera necesario en cualquier momento. Un espíritu que, desgraciadamente, se perdió con la profesionalización de Prado del Rey.

miércoles, 29 de enero de 2014

El primer Quijote de TVE


Las paupérrimas condiciones en las que se trabajaba en el Paseo de la Habana impidieron que se pensara (siquiera eso) en adaptar la obra más internacional de la literatura española en los primeros años de nuestra tele. Fue en 1962 cuando, por fin, aquellos pioneros se atrevieron gracias a las posibilidades que ofrecía la "filmación" en un soporte cinematográfico de baja calidad. Acometer tamaña obra en directo, como se hacía todo por entonces, hubiera sido prácticamente imposible. Aún así fue una tarea harto complicada y llena de problemas, el más importante era que como no se utilizaba material de grabación con banda sonora incorporada se tuvo que doblar, aprisa y mal. Si pensamos en la poca definición de las teles de entonces y lo sumamos a este material de rodaje tan poco profesional tenemos una producto que, a pesar de sus buenas intenciones, tuvo bastantes críticas negativas.


Un actor del TEU (Teatro Español Universitario), José Manuel Martín, tuvo el ¿honor? de encabezar esta producción. Le secundó como Sancho Panza Joaquín Pamplona que después alcanzaría cierta fama como secundario. La dirección y la realización corrió a cargo de Domingo Almendros y la adaptación la escribieron Enrique del Olmo y Enrique Domínguez Millán.
   Es posible que los rollos que contienen esta serie estén perdidos en el archivo de TVE aunque nunca se han vuelto a ver esas imágenes públicamente. Quién sabe si algún día ese documento será rescatado.

miércoles, 15 de enero de 2014

Los primeros pasos de Luis Varela


Luis Varela es uno de los grandes actores de este país aunque en contadas ocasiones lo hayamos podido ver de protagonista. Tras unos años de cierto olvido en los que se dedicó más al doblaje, volvió a ser reconocible para el gran público gracias a "Cámera Café" y papeles pequeños pero muy jugosos en las películas "La comunidad" y "Crimen ferpecto" dirigidas por Álex de la Iglesia, uno de sus valedores en este resurgimiento. Su indudable carisma ha calado entre la audiencia más joven, esa que no le conocía previamente. Luis vuelve a tener un rol relevante en una serie, "Bienvenidos al Lolita" de Antena 3 pero sus primeros pasos se remontan, literalmente a los orígenes de la televisión. No fue en "Escala en HI-FI", como se suele decir, donde se inició en la interpretación sino en los dramáticos realizados en directo en el Paseo de la Habana. En estas fotografías de la Historia de la Televisión coordinada por Baget Herms en 1973 vemos a Luis, que todavía era Luisito, acompañado de Conchita Goyanes, otra niña prodigio. Ambos eran los habituales en aquella época primigenia para interpretar los pocos papeles infantiles de esas obras.


En una entrevista publicada en el mencionado libro, Varela no recuerda exactamente cuál fue su primer trabajo en el Paseo de la Habana pero sí el grabado en Prado del Rey, "El fantasma de Canterbury" dirigido por Guerrero Zamora. Los otros dos niños eran Tina Sáinz y Emilio Gutiérrez Caba, canela fina.

jueves, 10 de octubre de 2013

Walter y la familia Corchea

Walter con el inefable Pedrito Corchea y Blanquita Álvarez, una de las primeras locutoras

Nuestro recuerdo televisivo de hoy se remonta a los orígenes de TVE y precisamente por eso apenas hay documentación. Sólo aquellos primeros cientos de espectadores de la protohistoria de la tele podrán recordar a un curioso showman de nombre Walter y apellido desconocido que alegró las noches primero y las tardes después de adultos y niños. Este vienés llegó al Paseo de la Habana antes de que esta nacionalidad se hiciera famosa gracias al Clan de los Vieneses que se hizo fuerte en Miramar en los 60. Que yo sepa no tenía ninguna relación con Artur Kaps, su esposa Herta Frankel o Franz Johan pero, como ellos, supo aprovechar las armas audiovisuales para conseguir fama a finales de los 50 y principios de la década siguiente. Los que guarden en su memoria alguna pista sobre Walter estará seguramente unida a una marioneta, Pedrito Corchea.

La pequeña pero simpática agrupación musical del enérgico Walter

Walter comenzó a aparecer en TVE como director de su orquesta o, para ser más exacto, de su "orquestina" como decían los propios locutores de la Casa cuando lo presentaban. Efectivamente, su agrupación se componía de su propio violín, un contrabajo, un acordeón, una batería y, ocasionalmente, un piano. Su perpetua sonrisa y buen humor se fueron abriendo paso en las actuaciones y ya en 1957 tenía su propio programa, "Walter y las 100.000 melodías".

Pedrito Corchea charla con Walter, Jesús Álvarez, Blanquita Álvarez y Maruja Callaved

En aquel programa hizo su aparición Pedrito Corchea, un niño repelente y con mal genio que soltaba verdades a los mayores, vamos, Monchito con 20 años de antelación. Walter mantenía conversaciones con este títere con voz del actor David Marina y poco a poco la fama de Pedrito superó a la del propio músico. Las estrellas de la tele acudían al programa para dialogar con este personaje al que debemos considerar la primera marioneta con fama de la primigenia TVE.

Pedrito a punto de probar su primer gota de alcohol azuzado por las estrellas de TVE

Tal fue la fama de Corchea (lo del apellido viene, lógicamente, del programa musical en el que se originó) que en la Navidad de 1957 posaba con el stablishment oficial de la época en los estudios del Paseo de la Habana. En esta foto promocional reconocemos a Jesús Álvarez, Blanquita Álvarez (a la derecha de la foto) y María José Valero (casi oculta por el micrófono).

Uribarri, alias "Pepuchi" se reencuentra con Pedrito en 1977

Ya en los 60 Walter seguía al frente de su orquestina y discutiendo con el chaval de apellido musical pero en programas claramente infantiles como "Walter y la familia Corchea", espacio al que se incorporaron otros miembros del clan de Pedrito. Ahí también aparecían los nuevos locutores como José Luis Uribarri a quien el niño insoportable apodaba "Pepuchi". 
Tenemos noticia de espacios dirigidos por Walter hasta 1963 y sabemos que murió prematuramente aunque no he conseguido la fecha del suceso. El músico fue, sin duda, uno de los primeros famosos netamente televisivos y acompañó a muchos televidentes durante los primeros 6 años de una tele de la que no quedan imágenes, quizas por eso su nombre es hoy una ligera brisa en la frágil memoria visual española.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Adiós a Tony Leblanc

Un actor que viene al mundo en el Museo del Prado, que mantiene el premio al mejor bailarín de claqué de España hasta la muerte (porque no se convocó el concurso nunca más, decía él), que compone éxitos de la copla para artistas como Lolita Sevilla, que sobrevive a un gravísimo accidente de coche y a una no menos grave depresión para volver a su trabajo, que lidera la taquilla del cine español en decenas de ocasiones y que cuelga el cartel de "No hay entradas" en el teatro cientos de veces... ha nacido para ser leyenda. Tony Leblanc se ha ido esta misma tarde pero deja tras de sí un profundo cariño y respeto de sus compañeros y del público.
En este blog hablamos de televisión y Tony tuvo una larguísima trayectoria en este medio, no en vano fue uno de sus pioneros. Participó en las pruebas previas a 1956 y en el Paseo de la Habana realizó su primera serie.
También presentó programas como "La Goleta" junto a Fernando Sancho o "Gran Parada" en su última temporada desde el Teatro del Fomento de las Artes. Una faceta que retomaría en los 70.
Para TVE creó multitud de personajes, desde el boxeador Kid Tarao al repelente niño Cristobalito Gazmoño. Especialmente recordado es su sketch de la manzana en "Esta noche fiesta". Cumplió lo que le prometió a Íñígo: "haré algo que nunca se ha hecho en televisión", efectivamente, nunca se había pelado una manzana sobre un bongo. Una estupidez que despertó la sonrisa primero y la carcajada después de la audiencia presente en Florida Park.
En 1971 presentó junto a Laura Valenzuela el programa estrella de la temporada, "Canción 71" con grandes estrellas nacionales e internacionales. Laura abandonó a mitad de temporada por su casamiento con Dibildos y Tony se quedó como humorista residente al tiempo que Joaquín Prat y Marisol González entraron como presentadores. Tras su retiro volvió a la tele como el quiosquero de "Cuéntame", su último papel en este medio al que le dió tan buenos momentos.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Las dos primeras locutoras

El pasado domingo se celebró el 56º aniversario del inicio de las emisiones regulares de TVE, una fecha curiosa puesto que eso ocurrió en 1956, 56 años de aquel 56. 40 años más tarde (cuánto número) las dos primeras chicas de la tele reaparecieron juntas en la gala "Brindemos por los 40" presentada por Ana Obregón, Matías Prats, Isabel Tenaille y Bermúdez (de la que hemos hablado aquí).
En aquel decorado telecinquero (no en vano producía Lazarov) ubicado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (alguien ganaría algo por conseguir que se organizara allí el evento, llamadme desconfiado) Blanca Álvarez y Laura Valenzuela apagaron las velas de aquella tarta de corchopán.
Laurita es, oficialmente, la primera locutora de TVE. Ni siquiera sabía lo que era la tele cuando le ofrecieron presentar aunque sí había rodado algún anuncio publicitario, desfilado en pases de modelos y en aquel momento era representante de una empresa de martillos pilones así que de "vender el producto" algo sabía. Aquella primigenia etapa televisiva duró muy poco, enseguida se pasó al cine aunque volvería a finales de los 60 para triunfar con "Galas del sábado" y Eurovisión, en los 90 para fracasar con "Las mañanas de la Primera" y "Entre tú y yo" (entre medias su paso por Telecinco y su frustrado fichaje para "Waku Waku"). Hoy se mantiene en enviable forma física y contando cómo era el Paseo de la Habana siempre que se lo preguntan.
Blanquita Álvarez tuvo una carrera más estable en la Casa. Presentó y dirigió de todo excepto informativos. Fue pionera en programas médicos y como directora del departamento de infantiles importó "Barrio Sésamo" y consiguió que se grabara aquí versión patria. No fue la única jefatura que ostentó a lo largo de su carrera, tema del que ya hemos hablado en este blog en varias ocasiones. Falleció en 2000 así que aquella imagen del 96 que hoy recordamos es, desgraciadamente, irrepetible.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Aquel estudio del Paseo de la Habana

El programa da igual pero para que quede constancia diré que la foto corresponde a "Con el código en la mano" de 1960, título apasionante para un espacio sobre seguridad vial que debía ser un truño importante pero nos sirve como ejemplo de lo que se hacía en aquellos primeros años de TVE. Programa divulgativo para los pocos espectadores que se podían permitir tener un televisor en casa y realizado con medios ínfimos, un plató de dimensiones enanas en el que el decorador conseguía colocar dos ambientes diferentes y el realizador se las apañaba cómo podía con sólo dos cámaras, eso sí, una de ellas en un travelling. En cuanto al sonido era recogido con dos micrófonos de jirafa y uno de pie para los presentadores. Y de estos primeros programas que hoy nos pueden provocar una sonrisa tierna hemos llegado a lo que tenemos hoy (que no siempre es mejor eh).
Cuánto nos queda por reconocer la labor de los pioneros...

jueves, 28 de octubre de 2010

Hace 54 años...

El 28 de octubre de 1956 se inauguraban las emisiones regulares de TVE tras varios años de pruebas. Franco no quiso acudir al evento porque no se fiaba mucho del invento y por eso envió a su Ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado, que cuando vió el totum revolutum del mínimo estudio del Paseo de la Habana seguramente pensó "trágame tierra". La tierra no le tragó pero el micrófono que tenía sobre él se le cayó sobre la calva...
Pocos lo saben pero aquel día se celebró una misa en el propio plató para bendecir las instalaciones y se declaró a Santa Clara patrona de la Casa.
En aquellos primeros años el plato fuerte de la programación eran los programas de variedades, nada de informativos, nada de documentales, nada de reportajes... pero sí muchas actuaciones de artistas más o menos conocidos, humor más o menos gracioso y algunos primeros éxitos como "Teatro Apolo" donde se inauguró el sistema del play-back, actores representando una zarzuela con la voz de grandes intérpretes a golpe de vinilo.

sábado, 3 de abril de 2010

Club del Sábado

La tradición de los programas musicales en la noche del sábado (Galas del Sábado, Sábado Noche, Noche de fiesta) comenzó bien pronto en TVE, en 1958 ya estaba en antena Club del Sábado con realización de Fernando García de la Vega (que se especializaría en programas de variedades). Fue el primero en usar la combinación Música / Humor / Concurso y también fue pionero en la introducción de diferentes secciones. Más innovaciones: prescindió de la figura del presentador para contar con tres actores (Serafín García Vázquez, Joaquín Pamplona y María Luisa Rubio) que daban paso a las distintas partes del programa con sketches.
El programa fue muy popular en su día y su decorado aparece en varias películas españolas de la época en escenas que transcurren en los estudios del Paseo de la Habana.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Isabel Bauzá y Renato Carosone

Se ha puesto de moda en las últimas semanas una cancioncilla italiana de los 50, Il pericolo numero uno, compuesta por Renato Carosone, el responsable de temas como Torero, Chella lá o Tu vuo' fa' l'americano. En esta canción el italiano nos dice que el peligro número uno es la mujer pero hay una fémina que no estaría de acuerdo con esta afirmación y que diría precisamente lo contrario: Il pericolo numero uno, Renato!... al menos en televisión. Isabel Bauzá presentaba a finales de los 50 el programa "Noche del Sábado" y una semana el invitado estrella era Carosone. Durante los ensayos Isabel y Renato hicieron buenas migas e incluso cantaron juntos para divertir al equipo antes de la emisión. Cuando, horas más tarde, estaban en directo a él no se le ocurrió otra cosa que pedirle a la Bauzá que le acompañara tarareando uno de sus éxitos y ella se vió en la obligación de seguirle. Esto le valió una sanción... en aquella época no se permitían los presentadores estrella y mucho menos que una locutora se saliera del guión. Fue acusada de "desobediencia" y para evitar que el éxito "se le subiera a la cabeza" fue suspendida de empleo y sueldo durante unos días. Renato intentó interceder por ella pero como al día siguiente continuaba con su gira europea no le hicieron mucho caso e Isabel "aprendió la lección". Os dejo con la última actuación de Carosone en TVE, pertenece al programa "Canciones para el recuerdo" presentado por José Luis Barcelona y Aurora Claramunt en 1980. La canción es Torero y la compuso precisamente para una gira en España: