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miércoles, 13 de mayo de 2020

Mina, Fellini y la tele


Si un espectador de la RAI (la tele pública italiana) se encontraba con Lello Bersani al encender su televisor en 1968 seguramente pensaría que estaba a punto de contar una noticia, posiblemente deportiva (a esas alturas de su carrera) pero en realidad, el día que el conocido periodista apareció de esta guisa estaba en un rodaje. 


Y no un rodaje cualquiera, aquel día la RAI conectaba en directo (o eso decían) con el decorado preparado en Cinecittà para el "Satyricon" de Fellini. Allí se estaba rodando en ese momento la escena del terremoto y se podía ver en multicámara cómo el set se iba derrumbando calculadamente. Cuando todo estaba terminando. este plano tan cinematográfico nos presentaba la sombra del genial director apoyado en unos andamios y megáfono en mano para dirigir la acción. 


Unos aplausos devolvían al espectador despistado al programa que estaba viendo inicialmente, el famosísimo "Canzonissima" que llevaba en antena desde 1958 (había comenzado dos años antes en la radio) y que aquí en España tuvo su desangelada versión en "Canción 71" (del que ya hemos hablado aquí). Aquella combinación de música y lotería fue un exitazo y catapultó no sólo a los cantantes (y sus canciones) que participaban en esa festiva competición sino también a sus presentadores entre los que podemos contar a los actores Ugo Tognazzi y Nino Manfredi, al matrimonio formado por los dramaturgos y actores Dario Fo y Franca Rame o a nuestra siempre querida Raffaella Carrà. En el caso que nos ocupa estamos en la edición de 1968, noche del 14 de diciembre, sábado. Presentan Mina, Walter Chiari (en la foto aplaudiendo desde el plató) y Paolo Panelli; dirige Antonello Falqui, un experto en grandes espectáculos que en 1974 presentará el formato más espectacular nunca ofrecido por la RAI, "Milleluci". 


Y he aquí que viene la sorpresa. Cuando el periodista se acerca a Fellini para hablar de esta escena y de la película que está filmando (y tras la interrupción de uno de los actores que dice que quiere cantar una canción para el programa con el que están conectando) el genial cineasta aprovecha para decir públicamente que le hubiera gustado contar con Mina en esta película. "Es difícil encontrarnos" confesaba Fellini refiriéndose a las apuradas agendas de ambos. Bersani, rápido, responde: "Está allí, en el plató".


"¡Mina! Espero que podamos encontrarnos pronto, al menos hablar por teléfono" se oye al director decir mientras el realizador pincha la señal del estudio y nos encontramos a la aludida sonriendo, casi con timidez y azoramiento, levanta la mano y agacha la cabeza como haciendo una reverencia. 
   En realidad Fellini había confesado varias veces sus ganas de trabajar con la Tigresa de Cremona pero, aunque ella había rodado varios films musicales al principio de su carrera, en este punto en el que ya estaba completamente asentada como cantante y show-woman no quería hacer aquello para lo que se sentía suficientemente preparada "por respeto". 
   Nunca vimos a Mina en una película felliniana aunque sí se conservan dos dibujos que realizó Federico imaginando a la artista en sendos papeles, con un vestuario fastuoso. Eso sí, en cierto modo colaboraron juntos en un mismo proyecto, este "Canzonissima 68" porque él era el presidente del jurado externo. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Mina en "Gran Parada". 1962

Enero de 1962. Mina es una de las grandes estrellas de la canción en Europa, es requerida por todas las televisiones del continente y es capaz de interpretar temas en español y francés para contentar a sus fans en esos países. En TVE había debutado el verano del año anterior en el programa "Gran Parada", el gran espacio de variedades de la Casa. El éxito fue enorme y por eso fue contratada de nuevo para actuar ante el público del Teatro del Fomento de las Artes, alquilado para realizar programas de mayor envergadura, como éste. Mina acababa de regresar de América. En los países latinos había intervenido en todos los grandes programas y en Norteamérica había practicado el turismo según confesaba al periodista Mariano R. Villén de la revista "TeleRadio". En Venezuela había pasado un tiempo y había aprendido español, según aseguraba no sólo para cantar sino porque "me es simpático". 
   Aprovechando sus conocimientos del idioma ese sábado cantaría dos temas en español. En total interpretaría cinco canciones, las otras tres en italiano. La expectativa era máxima y los fotógrafos acudieron a su ensayo en el que  lucía jersey amplio, pantalones negros ajustados y botas cortas. Para su actuación en directo llevaría un traje negro de lentejuelas, de esos que daban muy bien en la pantalla en blanco y negro, simple pero efectivo. Mina era joven pero una veterana televisiva así que sabía muy bien cómo cuidar su imagen. Estaba inmersa en la primera etapa de su larga y prolífica carrera, una época directamente ligada a la televisión donde tendría sus propios programas o presentaría títulos míticos de la RAI como "Canzoníssima" o "Milleluci" (junto a Raffaella Carrà, por cierto). Nada que ver con la actualidad donde sigue lanzando discos desde la tranquilidad de su hogar, totalmente alejada de los medios, de conciertos, de giras, casi enclaustrada.


En "Gran Parada" Mina volvió a llamar la atención, tanto del público presente en el Teatro como de la audiencia en casa, los siguientes días muchos de ellos enviarían cartas a TVE o "TeleRadio" para felicitar a la cadena por el fichaje de la italiana para ese programa y solicitando su regreso pronto. Esa petición no pudo ser satisfecha pronto porque justo después de esta actuación Mina regresó a Roma para presentar varios espacios televisivos, después a Viena y Mónaco para grabar discos y posteriormente a Japón para rodar su primera película, según contaba a la prensa de la época. Los espectadores tendrían que esperar hasta junio de 1963 para volver a verla en nuestra tele pero esta vez sería desde los estudios de Barcelona y en el programa "Amigos del martes", la competencia de "Gran Parada". 
   Por cierto, ese mismo sábado que Mina actuaba ante las cámaras de TVE, los italianos estaban viéndola en "Studio Uno" de la RAI. Allí ya estaba normalizado el uso del "video-tape" y había grabado su intervención justo antes de llegar a Madrid.

lunes, 18 de febrero de 2013

Teatro 10 con Mina


En 1972 la RAI presenta una tercera edición de uno de sus espectáculos de mayor audiencia: "Teatro 10". La primera había triunfado en 1964 con Lelio Lutazzi pero no renovaron el programa hasta 1971, esta vez con Alberto Lupo, actor y doblador italiano de voz suave y profunda que consiguió aupar, de nuevo a este show a los primeros puestos. Pero hoy queremos hablar de la siguiente y última temporada, la de 1972 en la que Lupo tuvo una compañera excepcional.


La cantante Mina ya tenía experiencia como presentadora, en 1967 había tenido su propio show, "Sabato Sera", pero también había sufrido el ostracismo por parte de la RAI tras haber anunciado que iba a ser madre soltera, castigo que la cadena tuvo que levantar después de dos años ante las constantes protestas del público. En 1972 era una estrella asentada e incluso respetada por aquellos que antes la habían vetado, era la elección ideal para acompañar a Lupo y reforzar el espectáculo.


Mina ya había iniciado ese cambio estético que sorprendió tanto a los italianos. Ya no era aquella chica morena con "copete" capilar, tal y como demandaba la década de los 60. Ahora lucía melena rubia suelta, se había depilado las cejas, usaba sombra de ojos muy exagerada y hasta se pintaba unas rayas a lo Nefertiti que hacían destacar, aún más si cabe, su mirada llena de intención.


El espectacular decorado de "Teatro 10" albergaba música, humor y breves entrevistas. Lupo ponía cierta ironía a todo y añadía su elegante presencia mientras Mina se esforzaba con la música con canciones propias y versiones de temas de todo tipo. Fue en este programa donde se presentó al compositor argentino Ástor Piazzola que, gracias a las interpretaciones de la "Tigresa de Cremona", tuvo un grandísimo éxito en el país de la bota.


Y fue aquí también donde surgió, de forma casi casual, uno de los sellos de Mina y el mayor éxito de Lupo músicalmente, "Parole Parole", que se utilizó como música de despedida. El mismísimo Adriano Celentano se apuntó a parodiar aquella versión con la propia Mina y con Lupo como testigo.