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viernes, 16 de febrero de 2024

Los programas de mayor aceptación de 1986

Mari Carmen García Vela presentaba "Informe Semanal", el programa de producción propia más valorado por los espectadores en 1986 

Las audiencias televisivas son hoy de dominio público, las podemos ver a diario en diversas webs, se analizan en X (antes Twitter) en cuentas especializadas... en definitiva, ya no son un misterio. Pero no hace demasiado estos datos sólo estaban en manos de TVE y de las empresas publicitarias que, a su vez, los presentaban a los anunciantes para aconsejarles en qué franja ubicar sus spots o bien para justificar el alto coste de la emisión durante el intermedio de un programa que tenía 20 millones de espectadores (habéis leído bien, sí). El Anuario interno de RTVE de 1986 se convierte en un documento excepcional de una época previa a las cadenas privadas para conocer los gustos de los televidentes y también para saber cómo se medía la audiencia entonces. 

José Luis Moreno presentaba y dirigía "Entre amigos", el espectáculo semanal más valorado por la audiencia aquel año por encima del veterano "Un, dos, tres".

¿Cuáles fueron los espacios favoritos de los españoles aquel año? He aquí la lista con sus correspondientes notas porque, ojo, no había share, os lo explicaré enseguida pero por ahora quedaos con esta clasificación: "Norte y Sur" (8,33) "Informe Semanal" (8,23) "Dinastía" (8,15) "El hombre y la tierra" (8,13) "Entre amigos" (7,98) "Más vale prevenir" (7,97) "Los ricos también lloran" (7,96) "Un, dos, tres" (7,90) "La isla de Ellis" (7,90). Eso en cuanto a las emisiones diarias o semanales pero también había índices individuales destacados de las retransmisiones especiales: "Campeonato Mundial de Fútbol: España-Dinamarca" (18.06)- 9,1 " La comedia dramática española: Vaya par de gemelas" (30.10)- 9.1, Largometraje especial: "Lo que el viento se llevó" (27.06)- 9,   Sábado cine: "Espartaco" (29.03)- 8.6 , "Buenos días" (05.11)- 8,6 y (07.11)- 8,5  Sábado cine: "Los Santos inocentes" (03.05)- 8,5. En cuanto a los Informativos diarios, el índice medio se situó en 7,9. El mes mejor valorado fue noviembre con un 8,05 y el peor agosto con un 7,80.

Ramón Sánchez Ocaña y su "Más vale prevenir" ocupaba siempre un lugar privilegiado en esta lista

Estos datos, insisto, no corresponden al share ni a los millones de espectadores. El estudio anual pretendía "averiguar cómo valoran los espectadores la programación. Se obtienen dos tipos de de valoración: la Aceptación de los Programas (es decir, cuánto gustan estos) y el Interés de los Informativos (es decir, qué tal informan los telediarios)" según se explica en el propio Anuario. En 1986 sólo existían dos canales nacionales: TVE1 y TVE2. Cataluña, Galicia y País Vasco tenían sus propias televisiones autonómicas, las tres todavía en pañales. La audiencia, por tanto, estaba asegurada así que lo importante era poner nota a lo que se veía a través de una macroencuesta. "Los cuestionarios con la programación de las dos cadenas se envían todas las semanas por correo a una muestra representativa por cuotas de la población mayor de 15 años residente en territorio español, excepto Canarias. Los componentes del Panel permanecen en la muestra un tiempo máximo de un año, al cabo del cual son sustituidos por otros individuos de las mismas características. Para evitar el sesgo que puede producir una sustitución masiva de panelistas, se busca que la renovación de la muestra se efectúe gradualmente, por lo que todas las semanas se realizan renovaciones parciales."

"Norte y Sur", un exitazo global que también llegó a España

Entre los más valorados tenemos un informativo aún en antena ("Informe Semanal" que el año pasado celebró su 50º aniversario), tres series norteamericanas, un documental sobre naturaleza, un culebrón mexicano, un divulgativo sobre salud, un musical, el concurso de concursos... en fin, un poco de todo. Vamos a detenernos en dos ficciones. El primer puesto era para "Norte y Sur", una superproducción de la ABC en 1985 basada en un libro superventas de John Jakes. Inicialmente tuvo 24 episodios pero en 1993 se realizó una tercera temporada (que no llegó a la misma popularidad). Contaba la historia de dos familias, los Hazard de Pensilvania y los Main de Carolina del Sur. George y Orry, hijos respectivos de las dos sagas, se hacen amigos inseparables durante su formación militar en West Point y luchan en la guerra contra México por la propiedad de Texas pero después llega la Guerra de Secesión en su propio país y ambos defenderán posturas antagónicas. Si eso fuera poco Orry Main (Patrick Swayze) quería casarse con su vecina Lesley-Ann Down pero era obligada a casarse con el terrateniente Justin LaMotte (David Carradine). La serie contaba con una cuidada ambientación, miles de extras, escenas de batalla bien dirigidas, grandes bailes en suntuosos salones de baile y un reparto espectacular que, además de los nuevos valores, recuperaba a grandes estrellas del Hollywood dorado como Elizabeth Taylor, Olivia de Havilland, Jean Simmons, Gene Kelly, Robert Mitchum y hasta una estrella de la música como Johnny Cash. 

"Dinastía", culebrón de gran presupuesto lleno de peleas femeninas

"Dinastía" era otra producción de la ABC que se había estrenado en EEUU en 1981 y llegó a nuestro país un par de años más tarde así que ya era una veterana de la programación. El tercer puesto en esta lista confirmaba su aceptación por parte de los españoles. Los vaivenes empresariales y amorosos del multimillonario Blake Carrington (John Forsythe) tenían en vilo a medio mundo pero lo que más molaba era la guerra abierta entre su ex mujer Alexis (Joan Collins) y su actual esposa (ex secretaria) Linda Evans. Como los directores lo sabían las escenas de lucha física entre ambos comenzaron a hacerse tan habituales como las dialécticas (con sonoras réplicas). Dale al pueblo lo que pide... 

Mayra Gómez Kemp con dos de sus azafatas en el "Un, dos, tres" dedicado al Romanticismo en 1986

Esta lista nos deja varios datos interesantes: las grandes series norteamericanas seguían siendo un baluarte de la programación pero no perdamos de vista que este fue el año del despunte de los culebrones sudamericanos que llegaría al paroximos unos años después con "Cristal". Los clásicos como "Informe Semanal", "Un, dos, tres" o "Más vale prevenir" eran apuesta segura y hasta la reposición de "El hombre y la tierra" confirmaba el gusto por los productos patrios de excelente factura, aunque fueran repetidos. El fútbol era un evento que arrastraba a las masas... como también lo eran Lina Morgan o la emisión especial de "Lo que el viento se llevó". Un dato más: el inicio de la programación matinal había suscitado un enorme interés y ya no habría vuelta atrás, "Buenos días" obtenía dos notas excelentes diez meses después de su puesta en marcha. 

domingo, 24 de abril de 2022

50 años del primer "Un, dos, tres"

Kiko Ledgard con algunas de sus secretarias en la primera emisión de "Un, dos tres". Todavía no se usaba el mítico atril para las parejas concursantes. A la izquierda asoman los Cicutas. 

Kiko Ledgard, Don Cicuta con sus Cicutillas y las secretarias con sus enormes gafas, ninguno de ellos podía imaginar que aquella noche del lunes 24 de abril de 1972 su carrera iba a catapultarse a la fama. Todo cambió gracias a un concurso que se estrenaba con el peculiar título de "Un, dos, tres... responda otra vez", todo cambió gracias a su creador y director, Chicho Ibáñez Serrador. El presentador, Kiko, había llegado de Perú y sólo  había presentado un programa infantil en TVE, "Hoy también es fiesta"; el actor Valentín Tornos tenía 71 años y en su larguísima carrera (había comenzado en el teatro en los años veinte) no había conseguido ningún papel protagonista de relevancia pero había trabajado en las "Historias para no dormir" de Chicho unos años antes. En cuanto a las jovencísimas chicas seleccionadas para el papel de Secretaria venían del mundo de la moda fundamentalmente aunque una de ellas ya había intervenido en la película "La residencia" (1969) del mismo director (Maria Gustafsson, "Britt" en el concurso, que en los ochenta dirigiría el original programa juvenil "Dinamo" para TVE). 

Las primeras seis secretarias del concurso, de izquierda a derecha: Aurora, Yolanda, Britt, Pilar, Cira y Ana Ángeles

Pero esas fueron las caras visibles y en la historia de este programa mítico de la televisión europea hay tres nombres clave que son desconocidos por el gran público, tomen nota: Salvador Pons, Eugenio Pena y Enrique del Corral. Pons, directivo de RNE y TVE en distintos cargos y etapas y fundador-director de la UHF, fue quien encargó un concurso a "Chichet", que era como él llamaba a Chicho usando el apelativo cariñoso valenciano. El propio director lo contó mil y una veces, aceptó el encargo, que nada tenía que ver con su trabajo como director y guionista de ficción, por el aprecio que le unía a Salvador y también como un pequeño reto que además le llevaba a recordar sus primeros tiempos en la tele argentina donde tocó todos los géneros. Gracias a esa experiencia era consciente de que había tres tipos de juegos en la pantalla: los de preguntas, los de pruebas físicas y los de "psicología", donde había que tomar decisiones siguiendo una estrategia pero en los que el azar también era una parte fundamental. Decidió unirlos y crear un cocktail perfecto. Así nació el programa que tenía tres secciones bien diferenciadas, el título estaba claro.

Eugenio Pena explicando a Kiko Ledgard algún asunto relacionado con la realización ante dos azafatas muy atentas, Pilar y una rubísima Ágata Lys (teñida para que no le reconociera su padre, no funcionó)

El padre de Chicho, el prestigioso y popular actor Narciso Ibáñez Menta le había aconsejado que no aceptara la propuesta porque sería un demérito a su creciente carrera como director-autor. Tras el éxito de "Historias para no dormir" había estrenado en salas "La residencia" y ya estaba trabajando en nuevos proyectos cinematográficos. Le hizo caso a medias, puso en marcha el proyecto, eligió al elenco, escribió los guiones pero dejó en manos de otro la realización... y no en manos de cualquiera, las de un experto y pionero, Eugenio Pena. Su nombre había figurado como director y realizador de programas de enorme tirón facturados en los estudios de Miramar de Barcelona donde fue pionero. "Ésta es su vida" y "Reina por un día" fueron los más populares pero tenía un amplio bagaje en el que se incluían programas de entrevistas, espectáculo, divulgativos... ¡y concursos! Eugenio se encargó del espacio que nos ocupa posiblemente durante sus primeras quince entregas. En esas semanas el "Un, dos, tres" había ido ganando en popularidad y también en prestigio. La crítica lo aplaudía por su originalidad, por su ingenioso desarrollo y por las continuas sorpresas que mantenían al televidente pegado a la pantalla. Fue precisamente un crítico, Enrique del Corral del ABC, el que exigió que diera la cara el responsable de aquello, ¿quién era el inventor? Se sabía quién realizaba, sí, pero... ¿quién dirigía?

Chicho acompañado de tres de las primeras Secretarias y Valentín Tornos (ajustándose la corbata) sin maquillar en una presentación ante la prensa

Narciso "Chicho" decidió entonces que era hora de firmar como director y, a pesar de las advertencias paternas, lo hizo. ¿Que el chico ese de las historias de terror es quien hace esto? ¿Cómo es posible? ¡Loas al creador absoluto! Y también las primeras críticas furibundas porque en este país somos así. Pero los juicios de la prensa daban igual, el público estaba encantado e Ibáñez Serrador les dio más de lo que pedían. A partir de la entrega nº 16 empezó a dedicarse cada semana a un tema, con cambio de decorados, vestuario, humor ad hoc, música. 

Kiko Ledgard fue clave para el éxito del concurso, su naturalidad era una gran novedad en la TVE de 1972. Aquí aparece con los concursantes y el actor Roberto Mosca (Filetto Capocómico en Los Chiripitifláuticos). Atención a la mesa de la subasta.

Efectivamente, hasta ese momento el programa tenía un formato fijo, un decorado blanco (otra innovación) lleno de columnas en el que había tres puertas de las que salían los regalos. Una mesa negra muy historiada servía de apoyo durante la subasta, las gradas tenían como fondo un ciclorama. En la primera parte los concursantes respondían a las tandas de preguntas del tirón y no había tres atriles, sólo uno en el que se iban turnando. Por cierto, en esos primeros tiempos había cuatro parejas de concursantes y no tres... 

Don Cicuta (Valentín Tornos) y sus Cicutillas. Parodia de la censura desde dentro de un programa que tenía su propio censor designado

El programa fue ganando en espectacularidad, Chicho iba incorporando más y más elementos espectaculares, los famosos hacían cameos, bien como humoristas o llevando regalos a la mesa. Ángel Nieto, por ejemplo, apareció desde una fotografía gigante suya que rasgó saltando con su moto. Hay un ballet pero no son las secretarias las que cantan y bailan (aún tendrían que pasar unos diez años para que eso pasara). Y hoy resulta complicado explicar lo distinto que era eso a lo que se podía ver en la tele en aquel 1972. Kiko era un presentador libre, nada encorsetado, no era perfecto en su dicción, se equivocaba, se iba fuera de foco pero eso es lo que le hacía atractivo para la audiencia, era "distinto". Además, en Perú ya había presentado "Haga negocio con Kiko", versión del americano "Let's Make a Deal" que Antena 3 convertiría en 1999 en "Trato hecho" con Bertín Osborne. Aquel programa era muy similar a la subasta así que esa experiencia como tahúr pilluelo fue importantísima. Don Cicuta, por su parte, era un personaje negativo que recordaba claramente a la censura, era una parodia cruel y patética desde la propia TVE que tanto la sufría. Las Secretarias eran chicas jóvenes, guapísimas pero también "normales", mujeres que se podían ver en la calle. Además sabían hablar, eran simpáticas, tenían una función en el programa ¡y usaban minifalda! Algo prohibidísimo hasta entonces en la tele. 

La primera despedida del "Un, dos, tres". Aquel día se iniciaba una tradición.

Casi un año después, el 30 de abril de 1973 el "Un, dos, tres" se despedía de la pantalla. El mismísimo Chicho aparecía en la pista de circo montada para la ocasión para interpretar la primera de sus muchas despedidas ante la cámara. El director se iba porque ya estaba preparando su nueva película, "¿Quién puede matar a un niño?" de verdadero culto en varios países, pero había disfrutado tanto (y tan inesperadamente) con este puro entretenimiento que no quería dar por zanjada definitivamente esa etapa laboral. El 19 de marzo de 1976, apenas un mes antes de que su nuevo film llegara a las pantallas españolas, volvía el "Un, dos, tres" a la Primera Cadena pero esa es otra historia que ya hemos contado aquí, como también las de otras etapas posteriores porque este programa es, sin duda, un emblema de la televisión en España y merece nuestra atención periódicamente. 

Durante años sólo había tres programas localizados en el Archivo de TVE de esa primera etapa, las entregas dedicadas al terror, los toros y el circo (la última). Con la digitalización sistemática de las cintas ha aparecido valiosos fragmentos que podéis ver pinchando aquí, aquí, aquí y aquí. Son breves, sí, pero nos sirven para hacernos una idea de cómo era el programa en sus inicios. 

Ahí fuera hay un grupo de fans entusiastas que, unido al público nostálgico, hubiera agradecido que TVE organizara un homenaje a la altura de las circunstancias. No ha sido así pero, como diría Chico, en el futuro ¡quién sabe!
 

miércoles, 25 de diciembre de 2019

La Navidad con Jordi y Miriam en el Un, dos, tres


El 20 de diciembre de 1991 era viernes y en aquella temporada la noche de la Primera de TVE estaba destinada al concurso de concurso, el "Un, dos, tres" que había regresado en septiembre tras casi tres años en barbecho. Jordi Estadella y Miriam Díaz-Aroca sucedían a la mítica Mayra Gómez Kemp (una decisión de Chicho muy comentada en la prensa y en la calle) y esta sería su primera (pero no última) Navidad al frente del programa. Como el siguiente viernes caía en 27, tocaba adelantar las celebraciones unos días y su decorado se vistió de blanco nieve. 



Como venía siendo costumbre desde la segunda etapa de Kiko Ledgard (1976-78) los concursantes serían niños y, por supuesto, el público también y hasta Arévalo vendría acompañado de tiernos pastorcillos. Además, había otro cambio importante del que tenéis una importante pista en la foto superior. ¿Quién preside la mesa de la subasta? Miriam y no Jordi, que era lo habitual. Como la presentadora se había hecho famosa con el infantil "Cajón Desastre" tenía sentido que fuera ella quien tuviera más protagonismo aquel día. También sería la que comandara la parte de las preguntas mientras que Jordi se encargaba de la contabilidad. Todo eso previa pregunta al numeroso público que atestaba las gradas. Eso sí, según me chiva alguien del equipo, los niños no respondieron al unísono que preferían a Miriam. Ante la respuesta aturullada y que resultaría poco comprensible desde casa se optó por pedir la complicidad del público para que el guión siguiera su camino. Por eso en la tele vimos a toda la chavalada gritar que ese día Miriam debía ser "la jefa". 


En cuanto a las atracciones que nos ofrecían Chicho y  su equipo para aquella cita tan especial hubo una que llamó especialmente la atención entre los infantes noventeros: La Onda Vaselina, un grupo mexicano creado en 1989 y que aquí lo petó durante los primeros noventa. Sus versiones espídicas de canciones rock y pop de los 50 calaron entre una chavalería que al día siguiente cantaría en el parque eso de "¡Qué buen reventón!" intentando imitar los movimientos de estos jovencísimos cantantes y bailarines mientras a los abuelos se les escapaba una lagrimilla de emoción porque aquellas eran las canciones de su juventud. Por cierto, la banda dejó grabada otra canción para el programa emitido el 3 de enero dedicado al Día de Reyes, "¡Qué triste es el primer adiós!" y volverían para la Nochebuena del 93 en la etapa presentada por Josep María Bachs. 


Sin embargo, aunque yo también bailé aquellos temas como un poseso, con el paso de los años el número que más me gusta de aquella emisión es el protagonizado por Jordi Estadella como un Mr. Scrooge bastante más orondo de lo que había imaginado Dickens, secundado por Miriam y las azafatas. En "Maldita Navidad" ese tacaño personaje se va tornando en apenas tres minutos y medio de vecino cascarrabias a entrañable señor al que sólo le falta cariño para desplegar sus buenas maneras. 
   Esta edición navideña del "Un, dos, tres" congregó, atención, a 8.759.000 espectadores (un hoy imposible 57,7% de share) según las mediciones de SOFRES de la época.

Fotos @ProintelTV

domingo, 17 de noviembre de 2019

Palabra de Bachs


El 16 de noviembre de 2014 fallecía con tan sólo 70 años Josep María Bachs, comunicador bien conocido en Cataluña y con un breve período de popularidad nacional gracias a (o por culpa de) la temporada 1993/94 del "Un, dos, tres". Su paso por el celebérrimo concurso fue agridulce tanto para él como para el propio director, Chicho Ibáñez Serrador, que a pesar de su reconocida mutua admiración y las ganas de ambos de trabajar juntos no se tradujo en una relación tan cómplice como se esperaba. Su etapa al frente del show fue de cambios y no todos funcionaron, además, llegó en pleno auge de las privadas y su audiencia fue bajando poco a poco (aunque hoy sus registros, por comparación, nos parecen altísimos). 

En una retransmisión en directo para TVE Catalunya. Foto @arxiusendra

En aquella época yo era un ingenuo adolescente que estudiaba en un instituto de Ponferrada y que formaba parte de la pequeña redacción de la revista del centro (que nunca llegó a editarse, por cierto). Propuse al director entrevistar a Bachs y no sé cómo lo convencí porque realmente no tenía nada que ver con los temas que, supuestamente, debíamos tratar en aquella imaginaria publicación. No recuerdo cómo conseguí su teléfono, posiblemente a través del teléfono de información de Telefónica que por aquel entonces era una mina, y tampoco tengo claro si en algún momento hablé con él o todo fue a través de su mujer Lola Cuadrado, también periodista. El caso es que aceptó, le envié las preguntas por correo postal (no había otra posibilidad) y me respondió al poco tiempo. Respuestas breves, concisas y, de vez en cuando, destilando esa ironía tan británica que fueron su sello. Hoy recupero esas palabras inéditas como homenaje a un profesional que no debemos olvidar. 

Presentando el informativo catalán con Aurora Claramunt, ex azafata del "Un, dos, tres". Foto @arxiusendra

En aquellos años noventa Internet era un concepto del que ni siquiera habíamos oído hablar y lo de ver cadenas autonómicas a través del satélite era impensable así que lo único que sabía de su carrera anterior era lo leído en alguna revista. Él mismo me aclaró que sus comienzos televisivos fueron "a través de TVE Cataluña, al principio de la década de los 70, mediante un programa llamado "Giravolt". Algo así como "Informe Semanal" pero en catalán y sobre temas de Cataluña y Baleares. Mi labor era la de presentador y guionista. Un trabajo puramente periodístico. Lo hice durante más de tres años." Sobre cómo había llegado allí fue tan humilde como sarcástico: "Simplemente me llamó el director del programa que es amigo mío, con lo cual se demuestra que es necesario tener buenos amigos. Pero me hizo trabajar duro, lo confieso."


En el circuito catalán de TVE hizo carrera en informativos, un ámbito muy alejado de aquel en el que triunfó en TV3 posteriormente. Fue reportero, presentador de los primeros noticiarios en catalán y de debates más o menos profundos. Su voz ya se había hecho popular en Barcelona gracias a sus locuras en Radio Juventud. Sus irreverentes programas en la emisora donde conoció a algunos de sus grandes amigos y compañeros, llegaron hasta donde la censura lo permitió. Si se le preguntaba en qué medio prefería trabajar respondía: "En la radio, sin duda, pero en televisión se cobra un mejor sueldo. Me siento un poco mercenario pero no me lo tengo en cuenta."

En el concurso "2/4 de Bachs" de TV3

Desde los 60 y hasta su ingreso en TVE a mediados de los setenta marcó tendencia en aquella radio taller pensada para crear cantera y que, en realidad, funcionaba como una emisora más y que era muy escuchada por las nuevas generaciones. Sus comienzos en la profesión fueron tan interesantes como opuestos: "En radio un programa llamado "Quisicosas", una especie de magazine con mucha coña, noticias, música y entrevistas. En televisión los reportajes que ya he mencionado. Eran la antítesis los unos de los otros, sin duda." La llegada de la tele autonómica a Cataluña cambió su carrera. De las noticias se pasó al entretenimiento. "Filiprim" fue el primer gran éxito de la cadena, un concurso con tantas secciones que al final era más un programa de humor que otra cosa. De ahí salió "La Parada", un spin off de lujo (más que nada por el título que enlazaba con su coletilla de despedida, "tanquem la paradeta") con entrevistas a grandes estrellas de Hollywood y colaboradores como Jaume Perich. Y más adelante, otros concursos con grandes toques de ironía como "2/4 de Bachs", "Dicciopinta" o "10 del 3". 


Cuando Chicho anunció que la pareja Jordi Estadella-Miriam Díaz-Aroca sería sustituida por Josep María Bachs la prensa de fuera de Cataluña se apresuró a buscar información sobre este comunicador totalmente desconocido en el territorio nacional. La sorpresa fue grande a pesar de que su nombre ya había sonado en 1991 como sucesor de Mayra. ¿Cómo lo vivió él? "Con una enorme satisfacción, ya me lo habían ofrecido unos años antes pero no interesó. Ahora me arrepiento de no haberlo aceptado en su momento puesto que la última etapa del "Un, dos, tres" ha sido más floja." El nuevo presentador formaba parte de la estrategia de cambio que Ibáñez Serrador quería implantar en el show, quizás aquella metamorfosis fue demasiado radical o no llegó en el momento oportuno, el caso es que el resultado fue irregular y no satisfizo a casi nadie de los implicados. Josep María me describió su etapa con causticidad: "Cualquier experiencia nueva es positiva... aunque duela."

Foto @ProintelTV

En cuanto a una posible vuelta, él lo tenía claro: "Volvería, lo que no es seguro es que deseen mi repetición. Hay que cambiar aunque sólo sean las caras." Pasarían diez años para que el "Un, dos, tres" regresara a la pantalla. Ni Bachs ni su amigo Estadella retornaron a su papel de anfitriones. Ambos, por cierto, eran amigos desde los tiempos de Radio Juventud y Jordi le había sustituido en "Filiprim", un espacio que seguía siendo un referente en la memoria de nuestro homenajeado: "En el programa en el que más he disfrutado ha sido "Filiprim" donde me divertí mucho y parece que la audiencia de Cataluña también. Lo importante es hacer algo en lo que uno disfrute y lo transmita a los demás." Me hubiera gustado ver juntos a los dos presentadores en el plató de Buñuel donde se grababa el espectáculo de la Ruperta en un especial aniversario del concurso. Ya ni siquiera existen aquellos estudios. 

Silvia Abascal en su papel de la sobrina poseída en el "Un, dos, tres". Foto @ProintelTV

El porqué del descenso de audiencia durante su etapa estaba claro para Bachs: "El público está cansado del humor grosero, basto e irrespetuoso pero no lo suficientemente maduro para aceptar un humor blanco e inteligente. Evidentemente no es mi hora. Estamos en un esperanzador intermedio. En Cataluña, afortunadamente, el público está más cerca de ese humor británico y sé que diciendo esto voy a molestar a alguien pero es la verdad, la audiencia en Cataluña ha sido superior a la del resto del Estado español."

Foto @ProintelTV

En aquellos años noventa triunfaban "¿Quién sabe dónde?" en la Primera y "Cita con la vida" en Antena 3, entre otros "realities", un término que hoy tiene otras connotaciones televisivas. ¿Estaba dispuesto a presentar algo similar? "Un programa de sucesos sí, un programa de vergüenzas y confesiones de barrio no." ¿Cuál sería su formato ideal? "Si me dejaran hacer un programa a mi manera sería un Telediario en tono de humor. Sería un buen ejercicio desengrasante intelectual. Pero ya tengo tres cadenas asustadas con el proyecto de modo que..."

Con su querido amigo Lázaro Escarceller con el que ya había trabajado en "Filiprim". Foto @ProintelTV

"La TV, evidentemente, está pasando un mal momento en España. Las televisiones públicas han perdido el norte y las privadas temen perder el norte de su cuenta de beneficios, de modo que en ambos casos el norte oscila a bandas entre la basura y la incorrección. Pero soy optimista y creo que algún día prime la calidad sobre la oportunidad. Lamentablemente yo ya no podré participar de esa serenidad. Soy un profesional del medio y me duele esta situación, odio la competitividad de la sociedad y de la televisión, no creo en esa jungla y odio a los domadores que se invisten como dioses del medio pero, de momento, no hay más remedio que doblegarse a sus latigazos de márketing. Pero se que algún dios vengativo, desde su Olimpo, nos lo pasará en bandeja antes de que finalice el siglo. Amén." 

Con la actriz Luisa Martín (a la derecha) en la eliminatoria del "Un, dos, tres". Foto @ProintelTV

Tras el "Un, dos, tres" no volvió a trabajar para toda España, TV3 le ofreció un nuevo contrato tras un par de años de castigo. "Si l'encerto, l'endevino", un concurso diario que tenía versiones en Canal 9, TVG y Telemadrid, fue otro éxito en su currículum al que le seguiría "A+a+". Después, la radio, su origen y su verdadero amor, primero en Catalunya Ràdio y luego en Ràdio 4 de RNE. Ya en la década de 2000 colaboró en RAC1 y aceptó la propuesta de su amigo Àngel Casas para presentar el matinal "Connexió Barcelona" en la televisión de la capital catalana BTV. 
   En aquella carta que le envié con la entrevista se incluía una pregunta más, ¿es tal como parece en la tele? Me respondió: "Soy irónico, mordaz, incisivo, amable, cortés pero nunca cínico. Sí, soy así." Palabra de Bachs. 

lunes, 25 de diciembre de 2017

Cuento de Navidad en febrero


Estamos más que acostumbrados a que las cadenas no respeten el orden de emisión de los capítulos de series extranjeras y eso supone que en pleno verano veamos episodios Navideños o de Acción de Gracias. Lo que no es tan habitual es que se emitan programas con esa temática más allá de diciembre. Por eso el 6 de febrero de 2004 nos rechinó ver a las azafatas del "Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!" de esta guisa. 


Luis Larrodera (renombrado Luis Roderas por Chicho para esta nueva etapa de su concurso) presentaba con su habitual entusiasmo a las chicas, ora sexy Mamás Noël, explicando que esa semana, más cercana a San Valentín que a Santa Claus, el libro elegido como inspiración para el programa era el célebre "Cuento de Navidad" de Charles Dickens. Sobre la historia del tacaño Scrooge girarían las preguntas de la eliminatoria y los números musicales de la subasta. 


Aunque el mísero británico propietario de una oficina en la que tenía esclavizado al bonachón de Bob Cratchit no aparecería de forma directa en esos números. El porqué de este retraso ilógico en la emisión de un programa así tiene su explicación. Esta última serie del mítico espectáculo comenzaba el 9 de enero, una fecha más adecuada para este relato navideño pero Chicho quería iniciar la etapa con "Las mil y una noches", tal y como ya había hecho en 1976 (primer programa en color con Kiko Ledgard) y en 1982 (primero de Mayra como presentadora). Era algo simbólico y se respetaba una vieja tradición interna. El siguiente se dedicó a "Drácula", el otro a "Sandokán" y llegamos al cuarto, "El retrato de Dorian Gray", cuya historia transcurre en Londres, como la del relato dickensiano y, siguiendo una política ahorradora, se decide reaprovechar el decorado construido en los Estudios Buñuel y adaptarlo a las necesidades de la narración invernal. ¿Que esto se va a emitir en febrero? Bueno... no importa tanto, ¿no? Aquel programa fue el más visto del viernes, por encima de "¿Dónde estás, corazón?" de Antena 3 y la película de Telecinco "Asesinato en la Casa Blanca" con una media del 26,1% de share y más de tres millones y medio de espectadores. Además consiguió el minuto de oro del día a las 22.38 h, en plena tanda de preguntas, con un 41,3 % y 6.877.000 televidentes. Un buen regalo navideño para el equipo, más de un mes después del día señalado por Papá Noël.

lunes, 4 de julio de 2016

Palabra de Chicho


Es EL GENIO de nuestra televisión. Con esa definición no necesito decir a quién me refiero y si encima tenéis la foto de arriba, ¡qué más queréis, vaguetes! Chicho Ibáñez Serrador es el creador que revolucionó TVE con su llegada desde Argentina a principios de los 60 y su impronta se marcó a fuego durante casi cuatro décadas. Desde que se inició en el contenedor experimental "Estudio 3" hasta que coordinó "Películas para no dormir" en Telecinco, Chicho ha sido (y es) una referencia. "Historias para no dormir", "Historia de la frivolidad", "Un, dos, tres... responda otra vez", "Hablemos de sexo", "Waku, Waku", "El semáforo"... son sus grandes éxitos en televisión y constituyen un testamento en vida que debe ser revisado no sólo por los nostálgicos sino por los estudiantes audiovisuales.


Pero además de su carrera en televisión en Sudamérica y España, Don Narciso dirigió dos magníficas películas, "La Residencia" y "¿Quién puede matar a un niño?", de culto en muchos países de Europa. Y no podemos olvidar su primer amor, el teatro, al que llegó por herencia, sus cuatro abuelos y sus padres (Pepita Serrador y Narciso Ibáñez Menta, magníficos actores) trabajaban en las tablas y él fue un guionista precoz. Bajo el pseudónimo de Luis Peñafiel escribió para teatro, cine, radio y televisión y su obra ha sido editada a lo largo de los años. 
   ¿Por qué hablamos una vez más de Chicho en este blog? En realidad razones nunca faltan pero es que hoy es su cumpleaños. Si fuera norteamericano celebrarían no sólo su Independencia sino también el nacimiento de este "auteur" televisivo. 
   En 2004 tuve la ocasión de entrevistarle en Santiago de Compostela para Localia. No era su mejor momento, habían cancelado por sorpresa y a traición "Un, dos, tres... a leer esta vez", había fallecido su padre y se estaba recuperando de un problema de salud pero aún así tenía la misma imponente presencia que demostraba en cada una de sus apariciones. Nos dejó unos cuantos titulares, siempre lo hace, consciente de lo que debe ser una entrevista. Mayra es su presentadora favorita del "Un, dos, tres" y nos contó por qué tomó la decisión de sustituirla en el 91. También confesó por qué no hizo más películas y cuál fue el error cometido en su último programa. Merece la pena escucharle, SIEMPRE.

sábado, 19 de marzo de 2016

40 años de la Ruperta


El 19 de marzo de 1976 era viernes. Podría haber sido un día cualquiera pero para la historia de nuestra tele se convirtió en una jornada histórica. Aquella noche, tras el Telediario 2, regresaba el "Un, dos, tres"a la Primera Cadena. Había sido el concurso más popular entre 1972 y 1973 y desde entonces se rumoreaba sobre su vuelta constantemente. Cuando por fin se hizo oficial, Narciso Ibáñez Serrador, su creador-guionista-director-realizador, tuvo que responder a cientos de preguntas de decenas de medios de comunicación para explicar si el programa seguiría tal cual o habría muchas novedades. El director siempre había sido muy consciente de que la publicidad gratuita que proporcionaba la prensa era una ayuda y no un estorbo así que, como era su costumbre, accedió a responder a todo el mundo proporcionando estudiadas píldoras sobre su renovada fórmula para repetir éxito. Pero se cuidó muy mucho de anunciar algo importante: la calabaza anónima que indicaba que no había premio para los concursantes en la etapa anterior se antropomorfizaría. Ruperta sería su nombre. Sus rasgos y movilidad serían obra del genial José Luis Moro (el creador de la familia Telerín) y su voz sería la del mismísimo Chicho convenientemente manipulada por el ingeniero de sonido. Aquella cabecera cambiaría la historia del "Un, dos, tres" porque a partir de ese momento y de manera completamente surrealista, su diablo se transformaría en su mascota, una de las más queridas de la historia de TVE. Tanto que se generó un merchandising pirata que obligó a cambiarla en la segunda temporada presentada por Mayra por la Botilde (y más tarde por el Chollo, el Antichollo, el Boom y el Crack) para evitar enriquecimientos que no compensaran al Ente.


Y nada más comenzar el programa se mostraban los cambios. Una representación de las antiguas Secretarias del programa haría entrega de sus enormes gafas a la nueva generación. Aquellas jovencitas que habían revolucionado la pantalla con sus minifaldas ahora quedaban como puritanas profes de Liceo Francés al lado de sus sucesoras, embutidas en unos llamativos shorts (muy muy muy cortitos) y unos jerseys tan ajustados que parecían impedir la respiración. La entrega de trastos fue un excelente comienzo para esta flamante etapa. El primero de los momentazos que nos dejaría aquella entrega dedicada a "Las mil y una noches", algo que se convertiría en tradición, así se inició la etapa de Mayra en el 82 y también la de Luis Roderas en 2004. Entre las nuevas Chicas del programa destacaría Victoria Abril que más tarde se confirmaría como una de las actrices con más personalidad del cine europeo. Sin embargo la que más sonaba al principio era María Casal, hija del gran actor Antonio Casal, y que ya había había debutado como copresentadora de "Gente Joven" junto a Antolín García. Otra hija de actor, María Durán (de Rafael Durán) y Beatriz Escudero formarían el trío Acuario junto a Mayra Gómez Kemp que debutaba como actriz en la subasta. Completaban la formación Raquel Torrent (que abandonó pronto para estudiar Periodismo) y Meggy Schmidt que había participado en la primera película de Chicho, "La Residencia".

 

Una vez presentadas las nuevas azafatas y elegidas las que acompañarían a Kiko Ledgard en la presentación (Raquel y María) tres personajes interrumpirían esa introducción cruzándose ante las cámaras. Kiko era el enlace directo con la anterior temporada, a nadie se le había pasado por la cabeza que pudiera ser sustituido porque su naturalidad había sido vital para el éxito casi inmediato del "Un, dos, tres" en 1972. ¿Y qué iba a pasar con Don Cicuta? ¿Regresaría Valentín Tornos, el otro gran baluarte del concurso? El veterano actor se encontraba muy delicado de salud y estaba claro que no iba a poder retomar su actividad. Esos tres individuos desconocidos que ignoraban a Kiko y su perorata serían la respuesta. Desde el control de realización Chicho conectaba con Tacañón del Todo para escuchar a Don Cicuta anunciando que había designado tres dignos herederos de su labor. Aunque el programa se realizaba en color aquella conexión fue en blanco y negro. Otro acertado guiño de los guionistas. 



El propio director explicaba a la periodista María Luisa Páramo en la revista TeleRadio quiénes eran esos nuevos Tacañones dos semanas antes de la emisión: "Son Don Estrecho, Don Rácano y el Profesor Lápiz. Don Estrecho, encarnado por Juan Tamariz, está absolutamente en contra de la apertura y el destape, le molesta la risa de la gente y va siempre armado de tijeras y spray para tachar y cortar lo que haga falta. Es la censura, en una palabra. Paco Cecilio hará el personaje de Don Rácano, el que cuida del dinero pero no en el sentido del avaro. Es un hijo de papá multimillonario que sigue las mismas técnicas  que empleó su padre para hacer dinero: la tacañería es la mejor manera de conseguir millones. El profesor Lápiz es hombre preocupado por la cultura, le molesta la ignorancia de forma enfermiza y se enfada muchísimo cuando alguien no sabe contestar". Pedro Sempson, un actor habitual en los trabajos de Ibáñez Serrador, encarnaría a este defensor de la sapiencia. Las nuevas generaciones reconocerían su voz como la de Mr. Burns ("Los Simpsons"), personaje al que dobló hasta su fallecimiento. Por cierto, a Tornos se le mantendría en nómina y se le pagarían 15.000 pesetas por programa. Un detalle de Chicho a un amigo que no podía incorporarse al show por cuestiones de salud.


Poco a poco se irían desgranando los cambios, algunos adelantados por Chicho en la citada entrevista: "El concurso anteriormente constaba de tres partes: una primera basada en la cultura general y la rapidez de reflejos, demostración de habilidad en la segunda, al estilo de los programas de Gaby, Fofó y Miliki, y el final, la subasta. Lo creado ahora es la manera de conjuntar esas tres mecánicas diferentes. Me refiero a la innovación que supuso el programa desde su comienzo, a la unidad que presentaba a pesar de su disparidad puesto que los concursos en sí son conocidos de sobra en todo el mundo. Ahora este intento de unidad se va a poner más difícil aunque esperamos conseguirlo porque además de los ya dichos habrá un cuarto concurso que se llamará "Misión Un, dos, tres" y estará conducido por el escritor Alberto Vázquez Figueroa". Pasarían seis semanas hasta que se pudiera estrenar esa parte del programa que consistía en encargar un reto internacional a los concursantes que serían ayudados por Figueroa. Sin embargo, esta ambiciosa propuesta no tuvo gran eco y fue eliminada del programa antes de finalizar temporada.



Aquella primera temporada de la nueva etapa del programa fue un éxito indiscutible. El panel de aceptación lo situaba siempre en el primer puesto con notas cercanas al 9 sobre 10. Con un presupuesto semanal de 1.200.000 pesetas, los ingresos de TVE por publicidad eran muy superiores así que no sólo era célebre sino también muy rentable. Las críticas en algunos casos fueron furibundas. Los mismos que lo habían elevado a la gloria a principios de los setenta lo hundían al infierno ahora. En agosto del 76, el director respondió a algunas de esas críticas al periodista Jesús Mari de la Calle en "TeleRadio" al tiempo que hacía balance justo antes de tomarse las vacaciones de verano: "Cumple el objetivo para el que está hecho: tan sólo entretener y hacer sonreír. Es una especie de relax para la gente. Se trata de que sea un espacio popular pero no populachero. Sé que es popular y no lo juzgo populachero". Sobre la supuesta desidia en la realización argumentaba: "No es que la descuide, es que se dejan algunos fallos a intención... para dar más frescura. Este espacio sería imposible hacerlo en directo. Además, creo que la realización del espacio no tiene importancia. Lo que sí es difícil es cortar. Me gustaría que me dijeses ante uno de los programas, dónde he parado para recomenzar y dónde no. A eso sí le veo un gran mérito. Me preocupa más la continuidad del programa, el "timing". La realización está sometida a la dirección. El programa es, además, prácticamente en directo. Hacemos 100 minutos en cuatro horas, lo cual es un récord."
  Tampoco tenía reparo en aclarar la polémica sobre la paternidad del formato que se había generado en los últimos meses: "Es la mezcla de un programa argentino que yo hacía, "Un, dos, Nescafé", y otro que presentaba Kiko en Perú. Pero ambos están basados en otro tipo de programas que se emiten desde hace tiempo en televisiones extranjeras: "Let's make a deal". Pero nuestro espacio, en estos momentos, no tiene nada que ver con el que hiciéramos antes Kiko y yo. E incluso en otros países ya se está haciendo de la forma en que lo hacemos nosotros". Lo que está claro es que el "Un, dos, tres... responda otra vez" creció de manera exponencial a su propia audiencia y que las inspiraciones iniciales quedaron muy lejos. Este formato es tan peculiar como efectivo y por eso su regreso a TVE hoy hace 40 años fue una alegría para la audiencia. 

   Celebremos este aniversario revisando aquel programa emitido el 19 de marzo de 1976:

lunes, 19 de enero de 2015

José Luis Moro


Su trazo dinámico, fuerte, rápido, vivo pero a la vez muy elegante era muy reconocible, desde que José Luis Moro iniciara su profesión como dibujante tuvo siempre en Disney una referencia pero con el tiempo supo encontrar su estilo y cuando alcanzó popularidad a finales de los 40 con sus ilustraciones, sus personajes tenían ya entidad propia. El pasado 13 de enero perdíamos a uno de los pioneros de la animación comercial en España a la edad de 88 años. Junto a su hermano Santiago había creado su estudio que llegó a tener sucursales en Sudamérica, Portugal y nada menos que EE.UU., una auténtica “pica en Flandes”. Suyos son personajes tan asociados a nuestra televisión como la celebérrima familia Telerín y las no menos famosas mascotas del “Un, dos, tres” además de otros personajes publicitarios como Kinito, el señor con bigotito de Fundador o la niña del detergente ESE.

A finales de la década de los cuarenta, la firma de Moro era ya muy conocida gracias a la revista “Chicas” (hermana de “Chicos”, popularísima en su época gracias a las aventuras dibujadas por artistas como Freixas o Blasco). Las chicas de Moro eran espigadas, de pestañas gruesas y labios turgentes, una Audrey Hepburn mezclada con los rasgos de la Loren. Muy modernas para la España franquista, quizás demasiado modernas.


Con una cámara comprada en el rastro junto a su hermano comenzaron a realizar anuncios animados de forma muy primitiva para los cines pero fue con la llegada de la televisión cuando realmente su negocio floreció. En 1955 se asociaron al holandés Jo Linten que, con mucha vista comercial, importó la fórmula americana de comprar un espacio en la parrilla para hacer su propio programa patrocinado y emitir los spots de sus anunciantes que, por cierto, ellos mismos realizaban, negocio redondo. “Gran Parada” era el show por excelencia a finales de los 50 y principios de los 60 en TVE y era un programa de los estudios Moro en última instancia. Traían a los más grandes artistas para que toda la audiencia viera el programa y, de paso, sus anuncios. Hasta la disolución de esta sociedad en 1970, los Moro realizaron la mayoría de los spots televisivos y buena parte de ellos eran animados. Con el crecimiento de los estudios ampliaron su plantilla y medios y contrataron a directores de animación prestigiosos. Consiguieron premios internacionales a porrillo hasta que decidieron dejar de competir en festivales porque consideraban que ese no era su objetivo (fácil de decir cuando llevaban ya más de cien galardones a la espalda).

Santiago y José Luis Moro en los sesenta

Es en esa época cuando otro grande de la animación de este país, Cruz Delgado, creador de las series “Don Quijote de la Mancha” y “Los Trotamúsicos”, trabaja en estos estudios y según nos cuenta su hijo el también animador y estudioso del tema de mismo nombre: “Mi padre mantuvo siempre una estupenda relación de amistad y admiración hacia José Luis Moro (de hecho, hasta que enfermó José Luis, mi padre le felicitaba todos los años el día de su cumpleaños que era el de la lotería de Navidad). Mi padre dio los primeros pasos profesionales en la animación en el estudio de los hermanos Moro y allí estuvo desde 1956 hasta 1960, algo que siempre ha subrayado en toda ocasión que le han preguntado. Muchos años después, yo tuve también la suerte de tratarle personalmente. Allá por los años noventa, José Luis Moro (que ya tenía un estudio mucho más pequeño y se había separado profesionalmente de su hermano, que se dedicaba a otro tipo de producciones) ofreció a nuestro estudio colaborar en algunos spots y cabeceras que les habían encargado, y fue la ocasión para trabajar directamente con un maestro de la animación del que siempre había oído contar maravillas como profesional.”


En 1964 un directivo de TVE le encarga a José Luis una tira animada para indicar que ha finalizado la programación infantil. Con tan pocas explicaciones se le ocurre que una familia numerosa puede ser la ideal para mandar a los niños a la cama y ahí surgen Cleo, Teté, Maripi, Pelusín, Colitas y Cuquín… la familia Telerín. Era 1964 y la fama fue inmediata pero no sólo aquí sino en toda Latinoamérica. Hasta los 70 aparecen en pantalla y no sólo en la pequeña sino también en el cine con la película “El mago de los sueños” dirigida por Macián, un antiguo colaborador de los Moro.
 
Imagen de uno de los cientos de anuncios realizados entre los 50 y 70 por los Estudios Moro

Según Cruz Delgado Jr.  “el papel que desempeñaron los hermanos Moro en la animación española (es justo no olvidar a Santiago que fue siempre el impulsor de los proyectos que luego llevaba a cabo José Luis) marca un antes y un después en muchos aspectos. En primer lugar, porque supone el comienzo de una cierta “industria” de la animación en Madrid, ya que hasta los años 50 la mayor parte de la producción se había realizado en Barcelona. Gracias a su estudio surgió toda una generación de animadores que luego desarrollarían su propio estilo y crearían otros estudios. En segundo lugar, porque el estilo Moro supone un cambio radical en el estilo de animación que se había seguido hasta ese momento porque, aunque José Luis Moro inicialmente partió de un estilo “clásico” de inspiración disneyana, en seguida absorbió las nuevas tendencias estéticas que se pusieron de moda a partir de la aparición del estilo UPA. Y en tercer lugar, Estudios Moro supone la llegada de la modernidad a la animación española, con spots de gran atractivo visual, personajes que se hacen populares y una animación con calidad equiparable a la que se hacía en cualquier otro país. Pero sobre todo, José Luis Moro pertenece a una generación de dibujantes a los que se les podía reconocer por su estilo, bastaba con ver cualquier dibujo suyo para saber que él estaba detrás. Y eso, que les ha pasado también a muchos otros, es lo que se llama “personalidad”, algo que lamentablemente se está perdiendo, si no se ha perdido ya. Es muy posible que ahora los animadores estén más preparados e incluso puedan hacer llegar sus trabajos más allá de nuestras fronteras con más facilidad, pero pocos son los que pueden ser identificados con un estilo o con un personaje. Será cosa de la globalización. Todo esto convierte a José Luis Moro en una figura irrepetible de la animación española cuyo legado va a ser siempre recordado.”

 

En 1970, tras una jugarreta de su socio Jo Linten, los Estudios Moro cierran sus puertas pero por poco tiempo. Empiezan en una nueva etapa bajo el nombre “Moro Film Studios Creativos y Asociados” y, de forma más modesta, parten de cero. A mediados de la década realizan cabeceras para varios programas televisivos, entre ellos la nueva etapa del “Un, dos, tres”. Es ahí donde la calabaza sin nombre de la etapa anterior se convierte en Ruperta, personaje creado por Moro como también las siguientes para evitar el aprovechamiento de los falsificadores de merchandising. Botilde, el Chollo y el Antichollo, el Boom y el Crack y de nuevo la Ruperta. Todas estas cabeceras son obra de Moro.

Su prestigio internacional hace que no tarden en encontrar encargos y de México llega el de realizar una serie divulgativa con Cantinflas de protagonista. Éxito inmediato, tanto que más tarde tendría una segunda etapa producida por Hanna Barbera pero respetando los diseños de José Luis.


También para México se realizó la película “Katy la oruga”, un fenómeno en toda Hispanoamérica, en la que trabajó un conocido reportero de los informativos de Antena 3 desde los tiempos de Carrascal, Alfredo Boto. Tenía entonces 16 años y cursaba 2º de BUP en el instituto Nuestra Señora del Recuerdo de Madrid donde coincidió con Fernando, tercer hijo de José Luis. Un amigo común fue el que les puso en contacto teniendo en cuenta su pasión por dibujar: “Además del dibujo nos unió rápidamente una buena amistad. Cuando me contó quién era su padre, y quién era su tío (Santiago y José Luis eran hermanos y un tándem profesional indisoluble desde hacía décadas) yo creía que estaba soñando. Yo había sido de esos niños que me había acostado cada noche tras el aviso de la Familia Telerín... y de los que cada viernes nunca se perdía 1, 2, 3, por el simple hecho de ver a la Calabaza Ruperta. Pero el summum para mí se produce cuando Fernando me propone colaborar en una película que el estudio está preparando para México. Se llama la Oruga Katy. Me tuve que pellizcar varias veces y obviamente, y aunque para mí sería duro (yo trabajaba en una empresa de construcciones por las mañanas) ya que tendría que renunciar a mis vacaciones de verano... clamé un gran "sí".”
 
 José Luis con su hijo Fernando en el programa "¿Quién es...?" en 1976

Alfredo recuerda al padre de su amigo con gran cariño y respeto: “José Luis era una persona tímida, de una humildad increíble, para un currículum como el suyo plagado de éxitos y de premios. Santiago, su hermano, era mucho más relaciones públicas. Ambos me trataron con afecto... yo no dejaba de ser un chaval de 16 años. Tras ver cómo dibujaba, inmediatamente me pusieron a intercalar. Eso significa hacer los dibujos intermedios entre el comienzo y el fin del movimiento de un personaje. Es complicado porque tienes que ser sumamente fiel al estilo del animador... ahí no cabe tu propia creatividad (por eso nunca me entusiasmó ese trabajo).
Trabajábamos sobre una mesa de luz, con dos lapiceros, uno negro y otro azul, para las indicaciones. José Luis, con un tono muy bajo de voz y sumamente respetuoso, iba dirigiendo mi trabajo, de tal manera que con el tiempo las indicaciones iban siendo cada vez menos necesarias. El lugar de trabajo era un chalet de varias plantas en el barrio de Chamartín. Muy pequeño en comparación a las grandes instalaciones que Estudios Moro llegó a poseer en los 60, que empleaban a centenares de creativos. Aun así, para mí era un sueño, trabajar con otros dibujantes, muchos de ellos de distintos países. Fue apasionante ver todo el proceso (cuando se hacía todo a mano) de principio a fin”. 


Recuerda con especial emoción el día que vio los “rushes” de algunas secuencias: “Los vi en blanco y negro... antes de darles color... pero me pareció casi un milagro ver esos seres ¡con vida! Me sentía orgulloso como un padre que ve a su bebé recién nacido moverse. No os podéis imaginar la emoción al verlos ya con su fondo y a todo color y con sus voces. Recuerdo que la versión en la que se trabajaba, a pesar de ser un encargo para México, era en inglés. Ahí comprendí la complejidad de realizar una película así. La animación era repartida por escenas en distintos países como Francia o Hungría.  Años después, ya como periodista, entrevisté a José Luis. Fue la última vez que le vi. Fue un reportaje sobre la animación en España para el informativo de José María Carrascal, en el que empezaba por Santiago de Chomón y terminaba con José Luis. Aunque afortunadamente la historia no termina con él.  Su hijo Fernando, es uno de los más reputados animadores mundiales de la actualidad. De tal palo...” 


Efectivamente, Fernando trabajó entre los 80 y 90 con el productor Don Bluth, llegó a ser director de animación de “Anastasia” y, más recientemente y ya con la técnica 3D, supervisor de “Planet 51”.
En 2000 se estrenó en TVE “Marcelino, pan y vino”, cuyo diseño de personajes era de José Luis y que llevó 4 años de trabajo. Se vería también en Italia, Francia, México y EE.UU. Fue su último proyecto y se despidió a lo grande. 

Disfrutemos con la animación de los Estudios Moro, para empezar uno de los anuncios en los que demuestran un dominio de la técnica impecable:

 

Para la aspirina Bayer realizaron varios spots, éste posiblemente sea uno de los más divertidos:


La familia Telerín:



Para los interesados en los hermanos Moro recomiendo el libro "El anuncio de la modernidad" de Lluís Fernández del que proceden las dos primeras fotografías.