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domingo, 14 de febrero de 2021

"Diego Valor", de la radio a la tele pasando por los tebeos

"¡Queridos niños! ¿Os ha gustado el episodio de hoy? ¡Seguro que sí! Pues ya sabéis que ahora podéis conseguir su magnífica pistola desintegradora y muchos otros regalos en nuestro estupendo concurso". Algo así era lo que, seguramente, decía cada sábado una de las locutoras pioneras de TVE, Blanquita Álvarez, al finalizar la serie infantil "Diego Valor". Corría el año 1957 y la tele no había cumplido todavía un año en nuestro país. Esta ficción fue una de las primeras pensadas específicamente para la chavalada y tiene el honor de ser considerada la primera de ciencia ficción de nuestra pantalla. 

Ignacio de Paúl con el famoso rayo desintegrador

TVE quiso apostar sobre seguro y adaptó un famosísimo serial radiofónico de la cadena SER que poco después también tuvo su propio tebeo e incluso se llevó al teatro. Cuando comenzó su andadura en las ondas en 1953 se basaba (con o sin derechos de por medio) en el héroe del cómic británico Dan Dare pero poco después sería Enrique Jarnés Bergua, "Jarber", el encargado de sus guiones. El protagonista era nada menos que Pedro Pablo Ayuso, uno de los actores más valoradoa en la radio, el Perico de la famosa "Matilde, Perico y Periquín", eterno galán de los dramones de Sautier Casaseca y ganador de tres Ondas (uno de ellos póstumo). Su hija es la actriz Marisol Ayuso, la madre de Aída. 

Pilar Arenas y, en el centro, Ricardo Tundidor

Cuando Diego Valor llegó al estudio del Paseo de la Habana era ya un tebeo de éxito. Los dibujos de Adolfo Buylla (y Bayo después) sirvieron de referencia para la imagen presentada ante las cámaras. El actor Ignacio de Paúl encarnaba al protagonista: "Era un desfacedor de entuertos espaciales. Sí, sí, teníamos problemas con Marte y todo. Éramos tres tenientes y un capitán, un servidor. Los tenientes eran Fernando Delgado, Mario Moreno y Ricardo Tundidor. Veinte capítulos de media hora de duración cada uno, todos los sábados. Un espacio totalmente enfocado para los chavales" le contaba años después a Camino Ciordia en la seminal "Historia de la TV" publicada en el diario "Ya" y coordinada por Baget-Herms. "Lo patrocinaba una firma comercial que era la que pagaba. Creo recordar que incluso algunas veces fuimos a cobrar a la casa pero normalmente nos hacían los pagos en la propia televisión. Lo que sí hacíamos era sacar los trajes y las armas espaciales que la firma quería promocionar" recordaba de Paúl en la misma charla. Intervino en otras series infantiles, todas emitidas en el mismo horario sabatino, "Robin de los bosques" (como protagonista), "Veinte mil leguas de viaje submarino", "Aventuras de David Balfour", "Aventuras del Zorro", "Marco Polo", "Los caballeros del Rey Arturo". Decenas de títulos clásicos adaptados por Fernando García de la Vega hasta 1962 y de los que ya hemos hablado aquí. De Paúl volvería a trabajar con García de la Vega cuando sucedió a Pablo Sanz como presentador de "Escala en HI-FI" (años antes que Mochi). 

Una nueva amenaza se cierne sobre Diego Valor y sus amigos

Pilar Arenas era Beatriz Fontana, la enamorada del héroe, mientras que José Manuel Martín y Urbano Doufur eran los malísimos Mekong y el general Sandor respectivamente. Carlos Suevos era el realizador, Vicente Llosá su ayudante y Valentín Andrés el productor. Curiosamente tanto la serie radiofónica como la televisiva y hasta los tebeos finalizaron en 1958 (aunque en distintos meses). Las viñetas regresarían en 1963 durante un año y en 2013 comenzó una nueva etapa. 

miércoles, 1 de febrero de 2017

Ángel de Echenique, el primer hombre-concurso

Foto cedida por @ArchivoRTVE

Entre las brumas del pasado televisivo, ése de nuestros pioneros más pretéritos, rescatamos hoy la figura de un presentador que alcanzó enorme popularidad gracias a la radio, medio en el que permanecería hasta su muerte, pero que ayudó a cimentar las bases del entretenimiento en nuestra tele, Ángel de Echenique. Él fue nuestro primero hombre-concurso, a él le cabe el honor de inagurar el género con "Telemímica", el primer juego semanal de TVE (más allá de concursitos puntuales y sin título o escenario propios). Incluido en el macro-programa "Festival Marconi", fue el primero concebido específicamente para ser desarrollado ante las cámaras y no era una mera adaptación de las competiciones radiofónicas. Su nombre lo dejaba bien claro, dos equipos se enfrentaban entre sí para conseguir el mayor número de respuestas posibles utilizando la mímica y la complicidad con el compañero. Nada menos que 10.000 pesetas de la España de 1958 era el premio final. Aquel concurso consiguió el 5º puesto en el primer panel de aceptación entre los espectadores realizado en la televisión del país, por encima de otros con mucho más presupuesto como "Teatro Apolo", la novela "Oliverio Twist" u otro concurso más ambicioso "¿Jugamos?". La simpatía de don Ángel fue la clave.  


Dando la alternativa a Isabel Bauzá, que después sería una afamada presentadora en TVE
Y es que este caballero de eterna sonrisa ya conocía muy bien los entresijos de la comunicación porque fue uno de los pioneros de la edad de oro de la radio española. Siguiendo la senda marcada por Bobby Deglané, Echenique supo dar a los oyentes aquello que pedían: escapismo. En los 40-50 fue una de las estrellas más fulgurantes del medio con programas como "Rueda la bola" (cuatro décadas en antena). Fue el primero en conducir un espacio patrocinado en RNE, "Climator", para el que traía semanalmente desde París a Bernard Hilda y toda su orquesta. De allí pasó a la poderosa Radio Madrid (Cadena SER) con "Desfile de Variedades" cara al público desde el cine Proyecciones. Más adelante, "Música para todos" donde dio la primera oportunidad a artistas que después adquirieron gran fama como Nati Mistral y todo eso compaginado con los infantiles, género en el que había comenzado con el personaje de "Esparadrapito" junto a los popularísimos entonces Pototo y Boliche. Se ganó entre la chavalada el apodo del "Tío Cheni". Dejó la SER para inaugurar Radio Intercontinental, en la que seguiría trabajando hasta el final. El micrófono fue su primer amor y al que dedicó prácticamente toda su trayectoria, aunque había comenzado como maestro de escuela y había estudiado Filosofía: "He tenido el placer de ser el primero que ha sacado la radio a la calle. Utilicé el teléfono... toda una serie de cosas hechas en esa época bonita en la que los de la radio teníamos entusiasmo y afición que aún sobreviven en muchos profesionales. La contrapartida está en una cosa que devora las iniciativas en todas las profesiones y en todo. Es cuando surge esa señora gorda y repelente que se llama "Doña Burocracia". ¡Lo estropea todo! Tal vez ahora todo sea más perfecto, más aprovechable, más susceptible de sacarle más jugo pero pierde esa esponteaneidad, ese espíritu necesario. Vamos, es el play-back de la vida moderna. La radio se ha burocratizado. Lógicamente, un minuto vale mucho dinero y todo tiene que llevar un ritmo" se quejaba, no sin razón, ante el periodista Antonio D. Olano en enero de 1976 en la revista "TeleRadio".

Junto a Blanca Álvarez (en el centro) y una concursante en "Hacia la fama". Foto cedida por @ArchivoRTVE

Si bien la radio fue ese amor estable, la televisión fue un romance que duró algo más que un verano para Echenique. Pionero de los concursos de noveles, consiguió no sólo éxito entre la audiencia sino también reconocimiento de la crítica: "Yo soy uno de los fundadores de la TV en España. El primer premio internacional que obtuvo TVE lo gané yo en Roma, en la RAI. Y se llamaba "El primer aplauso", un programa patrocinado por Marconi que duraba una hora. Nosotros ganamos el concurso, trasladando todo el equipo a la RAI, luchando contra todas las televisiones del mundo" decía en la citada entrevista. Reincidió en el género en "Hacia la fama" junto a Blanquita Álvarez (en la foto superior) y en 1960 presentó "La subasta" desde el Paseo de la Habana. En aquel entonces daba las claves de su forma de entender la comunicación: "Estamos atravesando un momento crítico, tanto en la radio como en la televisión. En la actualidad, sin duda por el gran ritmo de vida que tenemos que soportar, el espectador o el oyente no puede aguantar gritos y presentaciones altisonantes y sí, en cambio, acepta con verdadero agrado a la personas que logran hablarle con naturalidad y sencillez, puesto que al hacerlo le ayuda a conseguir esa tranquilidad e intimidad de la vida del hogar, tan necesaria en nuestros días" (TeleRadio nº 150, noviembre de 1960).

Ángel de Echenique en Radio Intercontinental en 1976

Poco a poco las colaboraciones de Echenique se fueron espaciando y de ser una de las estrellas del medio durante su primer lustro, pasó a ser una sombra del pasado. "Entonces no cobrábamos un duro por hacer televisión. Se nos decía que más adelante obtendríamos compensaciones. ¡Algún día! ¡Cumplieron su palabra de darnos puestos preferentes! A todos los que hicimos la televisión nos echaron a la calle. No hice nada por volver porque llevando un montón de años de profesionalidad, creo que son ellos los que tienen que acordarse de uno, sin que uno mendigue nada a nadie" se quejaba en 1976.
   El tío Cheni fue reconocido en 1994, un año antes de morir, con la Antena de Oro. En 1957 había conseguido el Ondas como mejor locutor gracias a su trabajo en Radio Intercontinental, cadena en la que continuó trabajando hasta su fallecimiento. Su último programa fue "Feliz fin de semana" junto a su mujer, la también locutora María Teresa Vico.

jueves, 20 de marzo de 2014

Aquel estudio del Paseo de la Habana

"Hacen ustedes televisión en una caja de zapatos, enhorabuena". La cita se la atribuye Tico Medina nada menos que a Sir Lawrence Olivier que acudió a uno de los programas de entrevistas que el periodista presentaba a dúo con Yale. Hemos hablado muchas veces del estudio del paseo de la Habana, aquel que, según los trabajadores, olía a tortilla de patatas porque (parece ser) el restaurante de al lado tenía la salida de humos apuntando precisamente hacia uno de los laterales del edificio televisivo. El caso es que nunca había publicado una foto tan clara de la disposición habitual de ese minúsculo plató. A la derecha de la instantánea el (por entonces) popular cantante mexicano Pedro Vargas. A la izquierda (y frente a él) vemos dos de las tres cámaras de las que disponía TVE en 1956, una de ellas montada en una grúa. Los tres operadores tenían apellidos y es justo mencionarlos: Carballo, Cavanillas y Dantos. En la parte superior de la foto intuimos las ventanas del control de realización y más abajo la plantilla técnica al completo mientras la presentadora (vestido claro) sin identificar espera su turno.

1958, el mismo plató pero con un decorado Western. Blanquita Álvarez en el escenario presentando (suponemos) al cantante Ray Martino que la mira de reojo y con cierta sorna. Entre los extras distinguimos claramente a Máximo Pedraza (tercero empezando por la izquierda), uno de los técnicos pioneros. Y es que en aquellos primeros años todo era tan familiar y el espíritu de equipo impregnaba tanto aquellas producciones primigenias que toda la familia de TVE hacía lo que fuera necesario en cualquier momento. Un espíritu que, desgraciadamente, se perdió con la profesionalización de Prado del Rey.

jueves, 10 de octubre de 2013

Walter y la familia Corchea

Walter con el inefable Pedrito Corchea y Blanquita Álvarez, una de las primeras locutoras

Nuestro recuerdo televisivo de hoy se remonta a los orígenes de TVE y precisamente por eso apenas hay documentación. Sólo aquellos primeros cientos de espectadores de la protohistoria de la tele podrán recordar a un curioso showman de nombre Walter y apellido desconocido que alegró las noches primero y las tardes después de adultos y niños. Este vienés llegó al Paseo de la Habana antes de que esta nacionalidad se hiciera famosa gracias al Clan de los Vieneses que se hizo fuerte en Miramar en los 60. Que yo sepa no tenía ninguna relación con Artur Kaps, su esposa Herta Frankel o Franz Johan pero, como ellos, supo aprovechar las armas audiovisuales para conseguir fama a finales de los 50 y principios de la década siguiente. Los que guarden en su memoria alguna pista sobre Walter estará seguramente unida a una marioneta, Pedrito Corchea.

La pequeña pero simpática agrupación musical del enérgico Walter

Walter comenzó a aparecer en TVE como director de su orquesta o, para ser más exacto, de su "orquestina" como decían los propios locutores de la Casa cuando lo presentaban. Efectivamente, su agrupación se componía de su propio violín, un contrabajo, un acordeón, una batería y, ocasionalmente, un piano. Su perpetua sonrisa y buen humor se fueron abriendo paso en las actuaciones y ya en 1957 tenía su propio programa, "Walter y las 100.000 melodías".

Pedrito Corchea charla con Walter, Jesús Álvarez, Blanquita Álvarez y Maruja Callaved

En aquel programa hizo su aparición Pedrito Corchea, un niño repelente y con mal genio que soltaba verdades a los mayores, vamos, Monchito con 20 años de antelación. Walter mantenía conversaciones con este títere con voz del actor David Marina y poco a poco la fama de Pedrito superó a la del propio músico. Las estrellas de la tele acudían al programa para dialogar con este personaje al que debemos considerar la primera marioneta con fama de la primigenia TVE.

Pedrito a punto de probar su primer gota de alcohol azuzado por las estrellas de TVE

Tal fue la fama de Corchea (lo del apellido viene, lógicamente, del programa musical en el que se originó) que en la Navidad de 1957 posaba con el stablishment oficial de la época en los estudios del Paseo de la Habana. En esta foto promocional reconocemos a Jesús Álvarez, Blanquita Álvarez (a la derecha de la foto) y María José Valero (casi oculta por el micrófono).

Uribarri, alias "Pepuchi" se reencuentra con Pedrito en 1977

Ya en los 60 Walter seguía al frente de su orquestina y discutiendo con el chaval de apellido musical pero en programas claramente infantiles como "Walter y la familia Corchea", espacio al que se incorporaron otros miembros del clan de Pedrito. Ahí también aparecían los nuevos locutores como José Luis Uribarri a quien el niño insoportable apodaba "Pepuchi". 
Tenemos noticia de espacios dirigidos por Walter hasta 1963 y sabemos que murió prematuramente aunque no he conseguido la fecha del suceso. El músico fue, sin duda, uno de los primeros famosos netamente televisivos y acompañó a muchos televidentes durante los primeros 6 años de una tele de la que no quedan imágenes, quizas por eso su nombre es hoy una ligera brisa en la frágil memoria visual española.

martes, 19 de febrero de 2013

"Caras nuevas" el primer concurso para presentadores


En 1959, tan sólo tres años después de su inauguración, TVE planteó a los espectadores un singular concurso, "Caras nuevas" quería hacerles partícipes de la selección de nuevos presentadores y durante todo el verano el programa examinó a los candidatos seleccionados como aptos para concurrir a la competición. Ya en septiembre se celebró la gran final. El programa estaba presentado por Blanquita Álvarez (izda. de la foto) y Adriano Rimoldi, un actor italiano al que podemos considerar la primera gran estrella en ser fichada por la tele como tal. A Blanquita la sustituyó en la final María José Valero, la razón era de fuerza mayor: se casaba.


Cuatro finalistas, dos mujeres y dos hombres, llegaron a la final. El jurado estaba compuesto por profesionales de la Casa, entre ellos Jesús Álvarez (a la dcha.), director de locutores y presentadores. Quien está con él es Rosana Ferrero, la que ganó por la parte femenina. Lo cierto es que no permaneció mucho tiempo en el Paseo de la Habana, poco después empezó a escribir para el diario "Pueblo" bajo el seudónimo de Soraya.


En cuanto al sector masculino el ganador fue Rafael Puertas (en la primera foto en el centro) que tampoco se quedó mucho tiempo trabajando allí. Merece la pena fijarnos en el finalista (en esta foto mirando a Rimoldi), nada menos que Miguel de los Santos, posterior estrella del Ente entre los 60 y los 80. Aquí nos encontramos con un cierto lío. A pesar de lo publicado en prensa en aquel momento sobre el vencedor, parece que como Puertas abandonó la tele enseguida, se recurrió al primer finalista para darle la oportunidad del contrato pero Miguel ya estaba comprometido con la radio y cedió su puesto a su amigo José Luis Uribarri. A pesar de este jaleo, hubo más ediciones de "Caras nuevas" aunque no con el mismo formato.

   Huelga decir que no existen imágenes del programa, sólo unas cuantas fotos y los datos recogidos por el crítico e historiador Josep María Baget-Herms quedan como testigos de uno de los primeros talent shows de nuestra tele.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Las dos primeras locutoras

El pasado domingo se celebró el 56º aniversario del inicio de las emisiones regulares de TVE, una fecha curiosa puesto que eso ocurrió en 1956, 56 años de aquel 56. 40 años más tarde (cuánto número) las dos primeras chicas de la tele reaparecieron juntas en la gala "Brindemos por los 40" presentada por Ana Obregón, Matías Prats, Isabel Tenaille y Bermúdez (de la que hemos hablado aquí).
En aquel decorado telecinquero (no en vano producía Lazarov) ubicado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (alguien ganaría algo por conseguir que se organizara allí el evento, llamadme desconfiado) Blanca Álvarez y Laura Valenzuela apagaron las velas de aquella tarta de corchopán.
Laurita es, oficialmente, la primera locutora de TVE. Ni siquiera sabía lo que era la tele cuando le ofrecieron presentar aunque sí había rodado algún anuncio publicitario, desfilado en pases de modelos y en aquel momento era representante de una empresa de martillos pilones así que de "vender el producto" algo sabía. Aquella primigenia etapa televisiva duró muy poco, enseguida se pasó al cine aunque volvería a finales de los 60 para triunfar con "Galas del sábado" y Eurovisión, en los 90 para fracasar con "Las mañanas de la Primera" y "Entre tú y yo" (entre medias su paso por Telecinco y su frustrado fichaje para "Waku Waku"). Hoy se mantiene en enviable forma física y contando cómo era el Paseo de la Habana siempre que se lo preguntan.
Blanquita Álvarez tuvo una carrera más estable en la Casa. Presentó y dirigió de todo excepto informativos. Fue pionera en programas médicos y como directora del departamento de infantiles importó "Barrio Sésamo" y consiguió que se grabara aquí versión patria. No fue la única jefatura que ostentó a lo largo de su carrera, tema del que ya hemos hablado en este blog en varias ocasiones. Falleció en 2000 así que aquella imagen del 96 que hoy recordamos es, desgraciadamente, irrepetible.

domingo, 14 de febrero de 2010

Aeropuerto Telefunken

En 1958 Pedro Amalio López todavía no era el prestigioso realizador de dramáticos que sería a partir de los 60 así que tenía que forjarse en otro tipo de espacios como los musicales y ahí estaban Blanquita Álvarez y Mariano Ozores (padre) para presentar "Aeropuerto Telefunken". El decorado simulaba la sala de espera de un aeropuerto y ellos se encargaban de recibir a los invitados que llegaban procedentes de Dios sabe dónde. Una pequeña entrevista y actuación musical, no parece gran cosa pero era suficiente para aquellos primeros programas patrocinados y más teniendo en cuenta las estrecheces del Paseo de la Habana.
En su primera temporada se emitía los miércoles a las 22.10 y en la segunda los jueves a las 22.30.  En su momento tuvo gran éxito entre los cuatro gatos que tenían televisor.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Decorado cebolla

Cuando se inauguró TVE en 1.956 sólo había un estudio para todo, el del Paseo de la Habana, pronto se quedó pequeño a pesar de realizar pocas horas de emisión al día y para grandes programas trasladaban sus cámaras a teatros cercanos pero eso sólo era para cosas excepcionales así que todos se las tenían que apañar como podían en los bajos de aquel chalecito. ¿Cuál fue la solución al problema de usar el mismo espacio para distintos programas? Pues "el decorado cebolla", es decir, varias capas de paneles que se iban desechando según terminaba un programa y empezaba el otro, así primero se podía montar un foro taurino e inmediatamente después un bonito paisaje primaveral para presentar la actuación de unas gemelas cantantes.
Por cierto, obsérvese en esta foto inédita a Laurita Valenzuela despiporrada de la risa y saliendo del plano mientras Blanquita Álvarez mantiene la compostura y sigue con la presentación.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Blanquita Álvarez, la estrella recatada

En 1.997 entrevisté en su casa a Blanca Álvarez, la primera estrella femenina de TVE junto con Laurita Valenzuela, en aquellos tiempos todas eran -ita así que a ella la conocían como "Blanquita". Mientras que Laurita era la belleza rubia que pronto dejaría la tele por el cine, Blanquita era la joven modosita, de sonrisa sincera y agradable y con pocas ganas de ser protagonista de nada.
Así me lo confesó cuando me senté frente a ella durante un par de horas para recordar aquellos años del Paseo de la Habana primero y de Prado de Rey después. También me dijo que estaba un poco harta de recordar, sobre todo porque siempre le preguntaban lo mismo y nadie hablaba de que fue pionera de los divulgativos médicos, de sus etapas como directora de infantiles o de Jefa de la Secretaría Técnica de Programas. Blanca, ya sin el -ita, era mucho más que una locutora dispuesta a llenar tiempos muertos, está claro.

Ingresó en TVE en febrero de 1.957, tan sólo 4 meses de que comenzaran las emisiones regulares y le tocó hacer de todo: concursos, magazines, musicales, infantiles, anuncios en directo... Todo era nuevo para ella y para la propia Casa, estaban inventando a cada paso y eso era lo divertido y fascinante de un medio incipiente.

Estas fotos las sacó de su propio archivo, una caja de cartón de grandes dimensiones donde se acumulaban sin orden las fotos de Bariego. Creo que no se habían publicado nunca así que es un honor que ilustren este blog.



viernes, 30 de octubre de 2009

Blanca Álvarez

Hace dos días celebrábamos el aniversario del inicio de las emisiones regulares de TVE y hoy es de justicia hablar de una de las pioneras aunque ese día no estaba allí, de hecho, Blanquita Álvarez (así se le llamaba entonces) ingresó el 2 de febrero de 1.957 proveniente de la Escuela de Periodismo. En TVE se convirtió en una cara popular, el contrapunto perfecto a Laurita Valenzuela, la otra fémina de la casa: una morena, la otra rubia, una más recatada y la otra más alocada... Laurita se fue a hacer cine pronto y Blanquita permaneció en el Ente hasta su retiro y no sólo hizo pantalla, fue una de las primeras mujeres en ocupar cargos directivos.
A pesar de que siempre se dice que estuvo en el Telediario de 1.958 a 1.970 no es cierto, ella misma me la aclaró en una entrevista en el año 97, nunca presentó noticias a pesar de su formación como periodista, pero sí hizo una labor divulgativa en programas de todo tipo.

Blanquita también presentó programas musicales como "Aeropuerto Telefunken" (en aquella época los programas de variedades recibían el nombre de sus patrocinadores) o "Walter y sus cien mil melodías", un programa del que guardaba un gran recuerdo, quizás porque fue el primer gran formato en el que intervino. Es curioso como, a pesar de los años, todavía tenía grabada en su memoria la primera sensación al visitar el Paseo de la Habana, le sorprendió que hubiera tantos decorados, ella esperaba algo más casero. Blanca se mantuvo en activo hasta los 90 aunque sus últimos programas en pantalla fueron en los 70, fue pionera también en los programas médicos (Consulte a su médico, 1.968) y de consumo (Nivel de vida, 1.968-70).
Pero Blanquita no sólo era presentadora, bajo su mandato en el Departamento de Infantiles se emitieron algunos de los mejores y fue la encargada de importar formatos como "Barrio Sésamo". En 1.992 se encargó de la producción de las pruebas de balonmano y gimnasia rítmica de las Olimpíadas.
En 2.000 falleció pero sigue siendo una figura a recordar y reinvidicar.