martes, 15 de agosto de 2017

¿Qué ponen hoy? 15 de agosto de 1979


Es 15 de agosto de 1979, miércoles. Muchos terminan hoy sus vacaciones y otros las comienzan pero tanto unos como otros posiblemente disfruten de alguna fiesta en su pueblo o en el más cercano a su ciudad. Es la jornada con más celebraciones populares de todo el año así que hay donde elegir, eso nos hace suponer que en la tele encontraremos una programación especial, quizás alguna retransmisión o una gala festiva y refrescante pero... no. En aquel día de verano del final de una década convulsa TVE no hace grandes alardes en su parrilla. Se madruga un poco antes, eso sí, en una época en la que la programación matinal ni se contempla, el miércoles parece un domingo y a las 12 ya tenemos en antena la Santa Misa seguida de la retransmisión de un campeonato de atletismo. Se da descanso, eso sí, a los programas en directo y en vez de "Gente hoy" presentado por Mari Cruz Soriano se anuncia un informativo especial que, seguramente, sea una repetición. 
   La tarde se mantiene con el esquema habitual, un nuevo episodio del docu-show "Vivir cada día" dirigido por José Rodríguez Puértolas, el infantil "Un globo, dos globos, tres globos" con capítulo de la serie británica "Los cinco" basado en las famosas novelas de Enid Blyton y el ciclo dedicado a la directora y actriz Ana Mariscal dentro del contenedor "Cine Español". La única diferencia es que en vez de cortarse la programación a las 16h, se emite la película "Cuidado con el cowboy", de la famosa serie de comedias británicas "Carry on...".
   La noche al menos nos depara una nueva entrega de una de las ficciones más exitosas del momento, "Hombre rico, hombre pobre" tras la emisión de un concierto de la orquesta y coros de RTVE y hemos de aclarar que esto no es extraordinario, en aquella época la música clásica se podía ver en prime-time. En la Segunda Cadena, ningún cambio, informativos, culturales, deportivos y tertulias históricas acuden a su cita habitual aunque algunos han sido grabados previamente. Vamos, que el 15 de agosto en Prado del Rey y Miramar no era precisamente un festivo a lo grande. 

viernes, 11 de agosto de 2017

Luchando en la sombra, 1961


A principios de los 60, los sábados en torno a las 18.50h los estudios del Paseo de la Habana se convertían en escenario para la aventura. Un equipo comandado tras las cámaras por Fernando García de la Vega y por el actor Paco Morán como protagonista de las historias hacía soñar a los espectadores más pequeños de la casa con adaptaciones de clásicos como "La isla del tesoro" o "Marco Polo" o con historias propias escritas ex profeso para la tele. Era una especie de compañía de repertorio, siempre los mismos pero con distintos personajes y ambientación. La audiencia infantil lo aceptaba y sabía que cada 2 ó 3 meses cambiarían su vestuario para convertirse en un tipo distinto al que se habían acostumbrado durante varias semanas. En noviembre de 1961 comenzaba una nueva serie que recibía el nombre de "Luchando en la sombra" y que aguantaría en pantalla hasta febrero del año siguiente cuando sería relevada por "El falso mendigo" (sospecho que una adaptación de "El príncipe y el mendigo").


Esta serie estaba protagonizada (¡cómo no!) por Francisco Morán en el papel de un abogado que había triunfado en sus años mozos como atleta, Alfredo Muñiz (más tarde reconocido realizador de dramáticos) como un periodista y Joaquín Pamplona de cirujano. García de la Vega y Carlos Muñiz escribían los guiones basándose ligeramente en las novelitas de "La sombra" y "Doc Savage", mitos del pulp norteamericano de los años 30/40, que también fueron editadas en España. 

           
La principal diferencia con aquellos personajes es que estos nunca se tomaban la justicia por su mano: "Para eso está la Policía, donde no pueda llegar ella llegarán estos tres hombres. No sólo harán justicia sin intervenir en la labor de la Policía sino que también ayudarán a la gente en sus problemas" aseguraba García de la Vega al periodista Martínez Redondo en la revista TeleRadio. De paso aclaraba el por qué de los llamativos (por no decir ridículos) uniformes que lucían en sus aventuras: "La idea es servir a la justicia luchando en la sombra. Viven una vida sencilla y corriente hasta que descubren el mal en alguna parte y comprenden que pueden eliminarlo con su actuación. Entonces utilizan unos trajes especiales que tienen unas posibilidades de defensa muy peculiares y que les permiten luchar sin que se conozca su verdadera identidad". 

              
Se anunciaba "amenidad y acción pero sin violencia", escaladas, persecuciones en automóvil, peleas e intriga... y ahora tengamos en cuenta que se realizaba en directo en una parte del exiguo plató del Paseo de la Habana mientras en otro lado esperaba ¿pacientemente? el Padre Urteaga para dar la charlita a los adolescentes en su programa "Sólo para mayores de 16 años". Quizás exageraban un poco al prometer tanto con tan pocos medios pero los espectadores sabían a qué atenerse e imagino que conociendo los límites no esperaban mucho más. Eso sí, me parece un poco cruel que la serie que precedía a "Luchando en la sombra" fuera el "Robin Hood" de la ITV protagonizado por Patrick Troughton (segundo Doctor Who), rodada en formato cinematográfico y con profusión de exteriores. La comparación era odiosa, claro, pero a los profesionales de TVE eso no les arredraba y semana tras semana durante varios años se empeñaron en realizar sus propias adaptaciones (muy libres, eso sí) de grandes hazañas universales. 

domingo, 6 de agosto de 2017

"En casa de Bárbara" o las recetas de una vedette


De las empinadas escaleras de un teatro de revista a una cocina hay un camino que se puede hacer difícil para unas y sencillísimo para otras. En el caso de Bárbara Rey, ese trecho fue corto y no le supuso grandes problemas. La otrora presentadora de "Pálmares" en 1976, musa de amor entre mujeres gracias a la película "Me siento extraña" protagonizada por Rocío Dúrcal (ambos productos, por cierto, dirigidos por Enrique Martí Maqueda), dio un giro a su carrera en 2000 que sorprendió al público: presentar un espacio de recetas en la televisión autonómica valenciana. Bárbara era una más de las múltiples figuras nacionales que poblaban los platós de Canal 9 que claramente incumplía uno de los estatutos básicos de las públicas regionales, proteger y divulgar la lengua propia de la zona. Allí eso no importaba mucho, eran los tiempos de "Tómbola", "La música es la pista" con Mar Flores (emitidos también en otras autonómicas al mismo tiempo), "Panorama de actualidad" con Julián Lago... hasta Quique Sánchez Flores presentaba un programa de fútbol, todos en castellano, por supuesto. La única que hizo el "esfuerzo" de aprender el valenciano fue la exazafata del "Un, dos, tres" María Abradelo que comandaba el programa infantil "Babalà Club" (no critiquemos su pronunciación). Por eso, nuestra diva del espectáculo no desentonaba en aquella programación basada en la acumulación de rostros conocidos y productos populares.
   Bárbara no ejercía de directora ni de guionista, ella se encargaba de lo suyo, darle vidilla a un programa que podía haber sido como otro cualquiera pero no lo fue. Las recetas estaban supervisadas por una escuela valenciana de cocina y a su lado tenía a un ayudante que respondía al nombre de David y que era un pinche experimentado. El muchacho también recorría pueblos de la comunidad en busca de historias curiosas sobre productos típicos o platos regionales. A veces incluso en esa parte también se colaba de una u otra forma la estrella de la revista, ejemplo memorable es el de la señora que hacía retratos en paella (lo juro) y elaboró uno de la gran vedette, abusando quizás del pimiento amarillo para representar su lustrosa melena. Por cierto, los reportajes sí eran en valenciano, quizás para cumplir la cuota mínima. 


La pregunta que muchos se harán es ¿pero por qué una actriz y cantante (ha lanzado discos al mercado y eso la convierte en cantante pese a quien le pese) para presentar un espacio culinario? No voy a entrar aquí en los rumores sobre un pago en especie por la cancelación de una entrevista en "Tómbola" en la que, supuestamente, iba a contar lo nunca contado. De lo que no tengo confirmación, no hablo. Lo cierto es que Bárbara es hija de reposteros y de pequeña ayudaba en el negocio familiar. Más adelante la cocina se convirtió en una de sus aficiones más importantes. Lo cierto es que la Rey sabía lo que hacía y en este momento he de citar a mi sabia madre que un día exclamó sorprendida al verla en acción: "Si esta mujer sabe bridar una codorniz como lo ha hecho ella, es que tiene mucha experiencia en los fogones". Su práctica en este programa de 2000 a 2005 seguramente le ayudó a ser ganadora del reality de Telecinco "Esta cocina es un infierno" aunque no evitó que discutiera agriamente con el chef Sergi Arola.
   "En casa de Bárbara" se emitía cada día sobre las 11.30 de la mañana, justo después del programa de otra estrella del show business patrio, Salomé (ganadora de Eurovisión 69). En unos 35 minutos se cocinaba un menú completo, el único programa de la época con primer plato, segundo y postre. Mucho se ha criticado posteriormente que no tenía audiencia y se mantenía por un cacareado chantaje a altas instituciones. Lo cierto es que en 2002 tenía un 6,8 de media de share y al año siguiente había subido al 7,3 doblando casi al programa que le precedía. La media de la cadena era de un 18, sí, pero gracias sobre todo al prime time, sus mañanas se alejaban mucho de ese dato. Otro aspecto muy criticado era su look, demasiado glamouroso para un programa de cocina. Conviene recordar que el único que usaba gorro y uniforme era (y sigue siendo) Karlos Arguiñano así que no debería sorprender que Bárbara, una diva en toda regla, no apareciera de trapillo. En cuanto a sus largas uñas de manicura ella solía recordar a sus amigas espectadoras que había que sumergirlas periódicamente en un vasito con agua y lejía para mantenerlas limpias y eliminar restos de comida (sic). 
   Ajeno a los problemas internos de Canal 9, reivindico este programa por su aire kistch, las recetas fáciles de reproducir en casa y, sobre todo, por el humor de Bárbara que se sentía mucho más libre que en su anterior programa, "Esto es espectáculo", y que se atrevía a reírse de sí misma y de la profesión con una gracia que a mí, en su momento, me sorprendía. 

martes, 25 de julio de 2017

Juanjo Cardenal, el primer concursante del "3x4"


Juanjo Cardenal, este nombre será completamente desconocido para muchos pero muy familiar para la cohorte de seguidores acérrimos del programa "Saber y ganar", el concurso más longevo de la historia de nuestra televisión y verdadero baluarte de la 2, líder de audiencia diario de la cadena desde hace lustros y con fuerza para seguir muchos años más en antena. Él es la voz del programa, esa que realiza las preguntas desde el anonimato aunque no es la primera vez que aparece también frente a las cámaras para celebrar algún aniversario, como en esta foto del décimoquinto. Nuestro protagonista de hoy es el de la izquierda, con su perpetua bufanda para proteger su más codiciado tesoro: la voz, esa que también nos acompañaba en "Si lo sé, no vengo", ¿recuerdan aquello de "Atención, pregunta"?


Con todos estos datos sería extraño que Cardenal fuera el primer concursante del programa "3x4" en su estreno el 11 de enero de 1988, sobre todo teniendo en cuenta que el director de aquel espacio era Sergi Schaaff que, a la sazón, lo había sido de "Si lo sé, no vengo" y más tarde lo sería del susodicho "Saber y ganar", ambos presentados por Jordi Hurtado. Si Juanjo hubiera ganado algo en el juego sonaría a chanchullo, a tongo, a trampa y eso no sería digno de Schaaff ni de Cardenal.


Pero el caso es que en el estreno del célebre "3x4" Julia Otero presentó a un tal Juanjo que quería conseguir una enciclopedia y estas imágenes demuestran que el señor del bigotón era, efectivamente, nuestro querido locutor y sabio entre los sabios. Por si hubiera alguna duda, la voz delata a Cardenal. ¿Acaso es posible que se hubiera amañado el concurso? No, en realidad todo era falso, nuestro admirado amigo no se llevó la enciclopedia y ni siquiera fue concursante, al menos concursante de verdad. Aquel día de enero Julia dio la bienvenida a la audiencia y para explicar mejor la dinámica del programa dio paso a varios fragmentos de la grabación del piloto en el que la estentórea voz de "Saber y ganar" accedió a participar de forma ficticia. En ningún momento se explica que Juanjo era aquel que declamaba "Atención, pregunta" en el programa de Jordi Hurtado y hoy ese primer día es una joyita del archivo:


lunes, 17 de julio de 2017

Viejos amigos


Seguro que si pasas de los treinta esto os ha pasado alguna vez: una serie de tu infancia más pretérita se ha quedado anclada en un lugar recóndito de la memoria pero sólo a través de imágenes sueltas, quizás alguna frase o incluso la sintonía, datos deslabazados que no consigues unir para descubrir su título y buscar más información. Cada vez que intentas tejer recuerdos comunes con colegas de generación te encuentras en un camino sin salida, nadie recuerda eso que, con mucho esfuerzo, intentas explicar, es como si hubieras vivido en un universo paralelo en el que esa serie sólo hubiera existido para ti... y en una época en la que sólo había dos cadenas en este país eso suena harto extraño. Pero llega un día en el que, probablemente por casualidad, esa serie aparece ante ti. Quizás por un enlace de youtube, quizás porque te has encontrado con un antiguo TP en casa y al hojearlo una fotografía llama tu atención... Queridos lectores, hoy os voy a hablar de uno de esos programas que me obsesionaban y no conseguía identificar, su título en España fue "Viejos amigos". Se trata de una coproducción entre TVE y el canal sueco SVT2 aunque nuestro país sólo aportó dinero y la idea, producción y realización corría a cargo del país socio. La particularidad de esta serie es que estaba dirigida al público infantil y sus protagonistas eran expresivas marionetas que se movían en preciosistas decorados. Seis meses se dedicaron sólo a la construcción de los personajes y los escenarios y el resultado fue extraordinario.


Emitida los miércoles a las 20.05 en la 2 desde enero a abril de 1986, quizás no llamó demasiado la atención de la audiencia porque en nuestro país nunca se reemitió y parece haber pasado al olvido más absoluto. Su ritmo lento y una historia un poco enrevesada quizás no ayudaban demasiado y, en mi caso tengo que añadir que llegaba con el tiempo justo para verla tras la catequesis (sin comentarios). Si tenemos en cuenta que cada episodio duraba sólo un cuarto de hora el margen era estrecho. En Suecia es una serie clásica, repuesta varias veces en distintos canales, con edición en DVD, libro secuela y una exposición con las marionetas celebrada en 2011 en el Museo de Arte de Gotemburgo. 
   Aquí tenéis la serie completa en sueco, para practicar un poco el idioma, con sus trece capítulos unidos. Os resumo brevemente: Robert es un anciano inventor que tiene un cuaderno con todos sus proyectos. Esas anotaciones parecen ser de vital importancia para un grupo de personajes, a cada cual más extraño, que intenta conseguirlo a cualquier precio. Afortunadamente Robert tiene en su amigo Jeannot-la Casse un infalible protector. Estos nombres, por cierto, no tienen ningún parecido con los originales (Nils y Bertie respectivamente), el por qué de esta absurda traducción es desconocido para mí. Dejaos llevar por la estética de esta producción sueca, permitid que os fascine a pesar de no entender nada de lo que dicen... y si lo comprendéis, enhorabuena por vuestro poliglotismo. 

lunes, 10 de julio de 2017

"Una tarde de verano" con Elena Sánchez


En julio de 1989 se iniciaba la última etapa del programa "La Tarde" que había nacido con Pepe Navarro al frente seis años antes y que había pasado por mil y una etapas de las que ya hemos hablado aquí. Tras el éxito que había tenido Andrés Aberasturi con un formato más pausado y reflexivo (como el propio comunicador) se había intentando volver a una fórmula más convencional con un extraño dúo, el periodista Santiago López Castillo (que poco después se asentaría en el programa "Parlamento")  y la actriz Cristina Higueras (a la que se había visto en dos espacios sobre la programación televisiva, "De 7 en 7" y "Descartes"). La cosa no funcionó y las revistas de la época calificaron el intento de fracaso. Aquel verano de finales de la década ya se había anunciado que Jesús Hermida dejaba "Por la mañana" para enfrentarse al reto de levantar la alicaída sobremesa así que el final de "La tarde" había sido proclamado de forma indirecta. Sin embargo, había que cubrir los dos meses de verano y así surgió una medida de urgencia que obligó a Elena Sánchez a prescindir de las vacaciones merecidas tras su trabajo en informativos y mostrar una cara más amable ante el espectador. 


Anunciado inicialmente como "La tarde de un verano" (título que se siguió enviando a las revistas televisivas durante el primer mes), su título en pantalla fue "Una tarde de verano", lo cual no debe sorprendernos porque el nombre había ido variando ligeramente a lo largo de estos años (quizás el más absurdo fue "La tarde... ¡Vaya tarde!"). Decía sobre su fichaje Elena a la revista TP: "A mí me sorprendió mucho que Diego Carcedo me propusiera presentar este programa. Pero creí que podía estar bien, ya que tenía bastante de desafío; entrevistas en directo, grandes dosis de improvisación y, sobre todo, que sólo era para dos meses, lo cual suponía una aventura medida". En la misma entrevista de Yolanda Arnal confesaba estar agobiada por la asociación con el deporte tras su etapa en "Buenos días" o en los JJ.OO. de Seúl y que, quizás, podía hacer que el espectador la encasillara a pesar de que por entonces ya había presentado el TD 1 con Luis de Benito primero y Luis Mariñas después: "Entiendo que en televisión hay que hacer un poco de todo, ya que es un medio que tiene muchas posibilidades. Todas las tareas que me han dado las he afrontado con una tremenda seriedad, en el sentido profesional y estricto de intentar hacerlo bien. Y hasta ahora creo que el balance sale positivo, sino lo fuera no me seguirían llamando". 


El realizador y codirector de "Por la mañana", Luis Tomás Melgar, también se encargaba de dirigir las cámaras en este programa (otro que se quedó sin vacaciones) y eso era garantía de que iba a sacar de Sánchez lo mejor de sí misma, empujándola a ser natural y olvidarse del encorsetamiento de las noticias. El esquema de "Una tarde verano" no era muy original pero sí se procuraba que, al menos en la forma, fuera más fresco: "La idea de esta versión es descentralizar un poco el programa y que no se limite tanto el estudio, haciendo conexiones allí donde la gente veranea. También se persigue una mayor participación del espectador. Así, intentamos que soliciten un videoclip musical con dedicatorias, imitando un poco a nuestra radio de los años 50 y 60. De tal forma, que ellos sepan que una parte del espacio es suya" explicaba la presentadora.
   Emitido entre las 16.30 h (después de la serie "Spenser, detective privado") y las 17.55 h (antes del "Avance informativo" y "Los mundos de Yupi"), cumplió su propósito de servir de enlace entre la etapa anterior y la revolución que planeaba Hermida y además ayudó a mostrar una nueva faceta profesional de Elena Sánchez. No está mal. 

sábado, 1 de julio de 2017

Y por fin se vio el verde de Wimbledon


Hace 50 años, el 1 de julio de 1967, los británicos pudieron ver por primera vez un programa en color. Tal día como hoy se hizo historia en la televisión europea y el día del estreno pudo haber sido un desastre porque, aunque parezca mentira, también en Reino Unido se toman decisiones casi de un día para otro y los trabajadores tienen que comerse el marrón de apechugar con la decisión de los políticos y hacer lo imposible para cumplir sus promesas. La BBC había sido la primera televisión del mundo en tener una programación regular y también sería la primera en el continente en emitir de forma habitual en color, adelantándose a los alemanes que ya habían anunciado su intención de hacerlo también ese mismo año. No fue a través de su primer canal, como sería lógico teniendo en cuenta la importancia del asunto, sino del todavía muy minoritario BBC 2, inaugurado sólo dos años antes. ¿Y por qué se relegó a una cadena que ni siquiera podía ser vista en todo el territorio entonces? Muy sencillo: para emitir en color se tenía que usar el sistema de 625 líneas que, en aquel momento estaba en pruebas precisamente en ese segundo canal mientras que el primero todavía emitía con menor definición. Desde su puesta en funcionamiento en marzo de 1965, BBC 2 seria el banco de pruebas ideal, su escasa difusión permitía que si algo fallaba pasara prácticamente desapercibido en su todavía escasa audiencia. Una vez que se había probado su eficacia, el producto ascendía a la primera división, o sea, a BBC 1. 


El gobierno había anunciado a primeros de año que el color llegaría a la programación de la cadena pública británica en ese 1967 y la noticia pilló de sorpresa a sus directivos, especialmente al de BBC 2 al que se le cargó el mochuelo. ¿Quién era el pobre incauto que tuvo que tomar decisiones importantísimas sobre el sistema a elegir, las cámaras, los estudios y los programas que se producirían en tiempo récord? Ni más ni menos que Sir David Attenborough que tras su larga (y exitosa) etapa al frente de "Zoo Quest" (del que casualmente hablamos hace unos días por su recuperado color) había sido nombrado "Controller" de la emisora. 
   La BBC había estado realizando pruebas en color desde 1948 y a mediados de la década siguiente se emitieron varios especiales pero no eran recibidos por los espectadores. 1967 sería el año en el que definitivamente se instalaría este sistema de forma regular pero al mismo tiempo tenía que ser compatible con los monitores en blanco y negro que todavía tenía la mayor parte de la población y que tantas libras les habían costado como para deshacerse de ellos. En realidad sólo se emitirían 4 horas a la semana en color, no sería hasta 1972 que el blanco y negro comenzaría a ser la excepción en la parrilla de ambos canales. El All England Tennis Championship de Wimbledon sería la emisión inagural. 


Era obligatorio que las primeras emisiones fueran en directo porque todavía no se disponía de un equipo de grabación de vídeo que no fuera en bitono. Técnicamente fue un reto apasionante poner en marcha el nuevo sistema pero también tremendamente agobiante por el escasísimo tiempo con el que se contaba. No había estudios, no se había elegido cuál de los sistemas de color disponibles era el adecuado, ningún otro país había probado ninguno de forma diaria... Y además no bastaba con hacer la primera retransmisión, en apenas medio año había que preparar una serie de programas que hicieran posible mantener la programación semanal de varias horas. Gracias a eso, Attenborough pudo encargar series documentales que se rodarían en formato cine tan fundamentales como "Civilisation" que marcarían el nuevo camino a seguir en este género. 
   Hoy celebramos que hace medio siglo algunos británicos privilegiados recibieron en su casa la señal en llamativo color del campeonato de Wimbledon aunque sería otro deporte el que ganaría más adeptos televisivos gracias al color: el snooker (una modalidad inglesa de billar con dos jugadores), que hasta ese momento obligaba al comentarista a describir los colores de las bolas.