sábado, 8 de junio de 2019

Chicho, el legado


La noticia del fallecimiento de Narciso Ibáñez Serrador ha despertado una corriente de reconocimientos, públicos y privados, que demuestran que la obra de este maestro del teatro, la televisión, el cine y la radio (sí, todo eso y mucho más) trasciende su momento. Los productos que pergeñó para esos medios no se quedaron anclados en su época, en el caso de la tele traspasaron su temporada de emisión y es uno de los escasísimos ejemplos de autores televisivos que han visto como una de sus series con más de medio siglo de antigüedad, grabada en vídeo y casi con realización en directo, ha tenido varias ediciones en DVD. No es poca cosa. 

Con su padre, Narciso Ibáñez Menta

Para Chicho todo empezó en el teatro. Sus padres, Pepita Serrador y Narciso Ibáñez Menta eran actores de fama. Se crió entre bambalinas, aprendiendo a amar un arte que sería la base de sus trabajos posteriores. Allí comenzó desde abajo y llegó a ser autor y director reconocido, además de actor, una profesión que abandonó prácticamente cuando llegó a trabajar a España pero que la ejercía como diletante en sus múltiples presentaciones. Además de ese entrenamiento profesional, tenía talento, un talento innato e indiscutible. Y sentido común, algo muy importante en cualquier oficio pero en este mucho más. Siendo muy joven se dio cuenta de que si actuaba, dirigía e interpretaba, los carteles teatrales parecían de una función de aficionado, por eso comenzó a firmar sus guiones como Luis Peñafiel, nombre que también usó para sus guiones televisivos por la misma razón. 

Como actor de una de las obras de "Estudio 3" que también dirigía

Tras haber triunfado (y también arruinarse) en la televisión argentina, regresó a España, país de origen de su madre y donde él había estudiado (en Salamanca concretamente) para ofrecer sus  servicios a una TVE casi inicial. Llegó con una muestra de sus trabajos, cosa que ya sorprendió a los directivos, nadie había hecho eso antes aquí, y fue contratado inmediatamente. Su primer destino fue "Estudio 3", un ambicioso pero impersonal contenedor de obras únicas e independientes que él utilizó como banco de pruebas. Ese experimento le sirvió para saber de qué géneros adolecía nuestra tele y cuáles gustaban más a los españoles. 

Revisando el guión de "El trasplante" con Lola Herrera y José María Prada

De ahí surge su primera "especialización" en la pantalla patria. "Mañana puede ser verdad" y, sobre todo, "Historias para no dormir" tocaron temas inéditos: terror, suspense, thriller... incluso la ciencia ficción o las distopías, muy prácticas para metaforizar sobre el Franquismo sin que los paletos censores se percataran. Si un personaje se refiere a otro como "camarada", este capítulo estará criticando el comunismo, ¿no? Ay, bendita ignorancia. En esos años sesenta comienza a hacerse latente el legado de Chicho. En primer lugar en el espectador, fue uno de los primeros realizadores y directores reconocidos (y reconocibles) por la audiencia. No sólo por sus introducciones sino también por su estilo. Y también comienza a influir en los compañeros, su exigencia brutal, su perfeccionismo era tan temido como admirado y, por supuesto, imitado. 

El cameo en "Historia de frivolidad" con su compañero de guión Jaime de Armiñán

Pero él podía permitirse ser perfeccionista y exigir hasta lo indecible porque era, sin ambages, un genio. Y un pionero. Y un hombre con una cultura inmensa. Por eso podía echar broncas a aquellos que no cumplían con lo que esperaba de ellos. Algunos no aguantaban la presión y a otros, en cambio, eso les imbuía de un pundonor profesional que los llevaba a exigirse más a sí mismos para contentar al jefe. Los gerifaltes de la tele lo vieron claro: si querían presentarse a concursos internacionales para que el logo de TVE comenzara a sonar fuera de aquí tenían que contar con el talento de Ibáñez Serrador. De ahí vienen "El asfalto", "El trasplante" o "Historia de la frivolidad", especiales premiadísimos y con los que podía dar en las narices a los inmovilistas, hasta con una parodia sobre la censura conseguía un premio del Vaticano. 

Dirigiendo la mítica escena de las duchas de "La Residencia"

La tele se le queda pequeña al genio y decide probar suerte en el cine. Primero con "La residencia" y años más tarde con "¿Quién puede matar a un niño?", películas de género con las que consigue impresionante taquilla no sólo aquí sino en Europa y unos cuantos premios. Entre ambas un proyecto que no cristaliza ambientando en un psiquiátrico. Uno más de los guiones que no llegaron a filmarse como el de la ambiciosa serie (siempre en su lista de asuntos pendientes) "Cartas al director". Este mismo año ha recibido un Goya de Honor presentado por una muestra de los cineastas jóvenes a los que ha influido, entre los que se encuentran Álex de la Iglesia. J.A. Bayona o Rodrigó Cortés. El legado se extiende al cine... con sólo dos filmes rodados. ¿Pero acaso sus series grabadas en vídeo no eran puro cine?

Durante una de las presentaciones de "Mis terrores favoritos" en la primera etapa

Hay que reconocer que sus dos ciclos de "Mis terrores favoritos" también ayudaron a crear afición. ¿Cuántos chavales de dos generaciones bien distintas, la de los setenta y la de los noventa, vieron por primera vez filmes como "La semilla del diablo"? El humor, por cierto, siempre el humor presente en su carrera. Aquellas intervenciones autocríticas, autoirónicas y auto todo lo que queráis suponían una tirita antes de la herida. Si me vais a criticar, esperad, lo hago yo primero y con mucha más saña. Esa es también una gran lección, una más. 

Preparando un número musical de "Un, dos, tres... a leer esta vez" en 2004

El entretenimiento. El espectáculo. Estoy seguro de que le hubiera encantado dirigir un gran musical, al estilo Metro en su época dorada. Recordad el número de "A Chorus Line" en aquel "Un, dos, tres" de 1983 en el que cambiaba todo a mitad de temporada. La sorpresa, lo inesperado. Como su "Hablemos de sexo" o el regreso del famoso concurso pero con la coletilla "... a leer esta vez" cuando nadie lo esperaba. Era 2004 y, a pesar de las críticas o la progresiva bajada de audiencia consiguió algo importante: crear una nueva legión de fans del programa en una generación a la que la temporadas anteriores le quedaban demasiado lejos. 


Todos tenemos nuestro recuerdo de Chicho. Unos como espectadores, otros como compañeros y algunos, es mi caso, como admirador que tiene la oportunidad de conocerlo. Mi primer encuentro con él fue allá por 1995. Había regresado a Prado del Rey para realizar desde el Estudio 1 (uno de los platós en los que había grabado el "Un, dos, tres" en los 70 y 80) "El semáforo". Yo estaba de visita con un amigo común que había sido productor de una de sus series. Se encontraron en los pasillos y me presentó. Me quedé sin palabras aunque sé que él me dijo algo amable que soy incapaz de recordar. Poco después acudí a varias grabaciones de aquel show y pude verlo trabajar. Año 98, acudí como fotógrafo de una revista al estudio del nuevo "Waku Waku". Me vino a saludar, ¡me vino a saludar! y me dijo que tenía acceso libre para hacer las fotos que quisiera desde donde quisiera. Siempre tuvo una excelente relación con la prensa porque sabía que la promoción era necesaria. Yo tenía unos 20 años pero me trato como si fuera un viejo profesional. La última vez fue en 2005, en Santiago de Compostela y pude entrevistarle. De aquella charla ya he hablado aquí e incluso podéis verla así que no me extenderé. No era un buen momento para él pero se dejó llevar en la conversación y, creo, fue sincero. Para mí se quedan las palabras que me susurró al oído tras acercarme hacía sí con firmeza aprovechando el apretón de manos de despedida. 
   ¿Cuál es el legado de Narciso Ibáñez Serrador? TODO. Su legado es todo, todo eso que veis en la tele lo tenemos gracias a él porque fue quien trajo la modernidad a nuestros platós. Esa sonrisa de nostalgia por un tiempo de tele en familia, ese cosquilleo de agradecimiento que habéis sentido estas últimas horas al ver los reportajes sobre figura es su legado. Y por ello le debemos agradecimiento eterno. 

sábado, 1 de junio de 2019

La tele de los 70 según Miguel Herrero


Primero repasó la tele de los 80 en dos libros, después llegaron los 90, también recordó la historia del "Un, dos, tres" y, más recientemente, ha rebuscado entre talleres de marionetistas para descubrir los "Telemuñecos". El infatigable Miguel Herrero se enfrenta ahora a un nuevo reto: la década de los setenta. Un decenio fundamental en la historia de nuestra televisión, que va del tardofranquismo a la lucha por la democracia desde la Transición, una época en la que se afianzaron géneros y se probaron nuevas fórmulas, en la que la música amenizaba cualquier franja horaria y los niños pasaron de los Chiripitifláuticos a los Payasos de la Tele y en informativos se produjo una revolución liderada por unos "descorbatados". Herrero repasa las novedades año por año en su último libro editado, cómo no, por Diábolo. 

Julio Iglesias durante la grabación de su especial de la serie "La hora de..."
- Quizás si tu futuro lector piensa en los 70 televisivos le vienen a la cabeza los musicales. Los había de todo tipo y gracias a que se han conservado la mayoría en archivo son imágenes muy repetidas y características. ¿Qué destacarías de ese género en aquella época?

Efectivamente, los años 70 fueron brillantes en el campo musical. Era parte de la base de la programación junto a los dramáticos. Los hubo de todo tipo, dedicados a géneros, muy especializados. Desde el jazz al pop, lo comercial, lo regional y la copla. Especialmente interesantes resultan los de Valerio Lazarov, en los que los artistas grababan sus canciones interpretando de una manera muy cómica el contenido de las mismas. Lauren Postigo deslumbró con el inesperado éxito de sus "Cantares" cuando sus invitados parecían más que olvidados. "300 millones" apostó por el castellano aunque se saltó la norma con algunos invitados de la talla de ABBA. La lista abarca títulos como "Especial Pop", "A su aire", "3 programas 3", "Voces a 45", "Musiqueando" y el prestigioso "Popgrama" de Carlos Tena. Los archivos guardan actuaciones y entrevistas de primer nivel gracias al trabajo que se realizó, siendo curioso que ahora la tele se dedica a recordar a los artistazos que conservan los archivos pero haciendo poco por seguir esa estela y que en el futuro se puedan recuperar éxitos de esta época. En cualquier caso, me declaro fan de "Aplauso", que desde 1978 se preocupó por gran variedad de estilos, como si se tratara de una revista, dividida en secciones y páginas, con una bonita estética, concursos y hábil manejo del lenguaje para los jóvenes que vivían el sonido "disco 70s", "Grease", "Fiebre del sábado noche" o la Motown. En el libro quedan recogidos todos estos títulos y su historia.

Kiko Ledgard al frente del concurso más popular de la década
- Otro género que brilló en esos años fue el de los concursos, algunos popularísimos. ¿Cuáles destacarías y por qué?

Curiosamente, en los 70 el de los concursos habitualmente era un género residual en la programación. Como si fuera obligatorio tener alguno para completar estilos y variedad. Hay años en los que apenas hubo un par de concursos y sin apenas repercusión, pese a tratarse de un monopolio de dos cadenas. Así, enumerar todos los concursos de la década no nos llevaría demasiado tiempo. Apenas se resumiría en el final de "Cesta y puntos", "Un millón para el mejor" y "Las diez de últimas" con otros apenas recordados, como "En equipo", "Palmo a palmo", "Destino Argentina", "¿Conocemos España?" o "Cambie su suerte". Les costaba conseguir renovar por una segunda temporada. Incluso para tratarse de una tele única, apenas nadie recuerda "Las supersabias", "Subasta de triunfos", "Las siete y media musical" o "Fe de erratas". El género de los concursos tocó también al de los musicales en cierta forma, con casos como "Canción 71" o "La gran ocasión", que era una competencia de artistas al estilo de "Operación triunfo" pero no de preguntas y respuestas o pruebas de habilidad. Igualmente se encuentra mucho juego en infantiles de Torrebruno o como parte de espacios de dilatada duración, como "Todo es posible en domingo", incluso en "300 millones". Pero, claro está, el alto concepto que ha quedado del concurso se debe al impresionante éxito conseguido por el "Un, dos, tres... responda otra vez" de Chicho Ibáñez Serrador en 1972, lo cual es un logro épico ya que se alzó con el cariño del público como nunca antes había ocurrido. Así, el "Un, dos, tres" no sólo logró renovar sino que la audiencia lo echaba de menos con un aprecio casi humano dedicado a un programa de televisión, como una especie de persona a la que llegas a querer y te produce emoción su marcha. Su emisión tan continuada durante aquellas dos primeras etapas setenteras cambió el sentido del concurso televisivo, ya omnipresente en la programación, aunque igualmente le costó asentar sus raíces hasta finales de los 80, a excepción de la gran obra de Chicho, finiquitando títulos cada dos por tres.

Félix Rodríguez de la Fuente triunfó en medio mundo con "El hombre y la tierra"
- Los musicales y los concursos eran géneros ya populares desde el inicio de la tele pero el documental no tanto. En los 70 Rodríguez de la Fuente demostró que se podía divulgar entreteniendo y además con un producto de gran calidad. Y no fue el único, de la Quadra Salcedo también brilló. ¿Qué piezas encajaron para que, por fin, los documentales adquirieran esta importancia?

La necesidad de renovación en las parrillas televisivas hizo que sucedieran éxitos inesperados. Puede dar la casualidad de que unos programas triunfen por el momento histórico y social que el país esté viviendo como que sean rechazados porque no se adapten a los intereses generales de una sociedad que estaba viviendo profundos cambios como un final de dictadura, una monarquía, un Referéndum, elecciones, un grupo terrorista amenazante y la modernización de una sociedad muy pacata. TVE intentó triunfar con algunos shows a la americana, como en Estados Unidos tenían Julie Andrews, Dean Martin, Sonny y Cher o Carol Burnett, pero muchas de las denominadas "La hora de...", así como los programas de Marujita Díaz o Luis Aguilé fueron considerados casposos y ajenos a la época que se estaba viviendo. Todo lo contrario ocurrió con esos espacios que demostraban que la televisión pública podía realizar documentales de prestigio con los que poder presumir en festivales internacionales de Televisión, en eventos, ante la prensa y la dura crítica así como para intercambiar con otras cadenas o venderlos directamente. "El hombre y la Tierra" es el gran ejemplo de lo que se podía hacer con medios, buenos profesionales en todos los campos (no hay que olvidar una sintonía insuperable) y mucha dedicación. De hecho, para muchos de ellos algún programa, o una serie de ellos, les podía llevar parte del tiempo de su año trabajado. "Datos para un informe", "Los reporteros", "Primera página", "La España de los Botejara", "Vivir cada día" son buenos ejemplos de la mejor televisión de los 70. Miguel de la Quadra es un nombre imprescindible en aquella época y resulta sorprendente hasta dónde llegaban por conseguir una exclusiva que, a veces, incluso no llegó a ser emitida y casi les costó la vida. Incluso "Informe semanal" llegó para cubrir todo tipo de temáticas, aprovechando su gran cobertura de corresponsales y dio lugar a un estilo que fue escuela para las nuevas cadenas de los 90, tomando el concepto de reportajes de 10-15 minutos que ahondaran en una temática.

Amestoy y Hermida comparten portada en "TeleRadio" en 1979
- Este fue el período de reinado de grandes comunicadores que crearon escuela: Hermida, Amestoy, Íñigo... ¿Se apostaba más por comunicadores con personalidad? ¿Qué aportaron a nuestra pantalla?

LA TELE DE LOS 70 es la época de los grandes comunicadores de televisión. José María Íñigo es figura imprescindible de la cadena. Con él fueron pasando los años sin parar, de sus entrevistas en "Estudio abierto" a "Directísimo", "Esta noche fiesta" y "Fantástico", programas de larga duración y emitidos durante largos periodos. Incluso en los breves espacios de tiempo de descanso entre esos cuatro títulos hizo otros espacios, de sobremesa, galas de Nochevieja, ediciones para cadenas europeas dirigidas a emigrantes españoles y retransmisiones de todo tipo. Jesús Hermida fue habitual pero no tan omnipresente como después en los 80 y los 90, una vez finalizada su etapa como corresponsal. Alfredo Amestoy fue otra cara constante de la década. Hizo gran variedad de géneros pero destacó especialmente por su "Vivir para ver" en el que jugó magníficamente con escenas de la propia programación, que le servía para soltar sus soliloquios a cámara, moviendo el flequillo y dirigiendo sus dedos índices sin cesar. Hay nombres importantes como los de José Luis Uribarri, muy entregado a su oficio, o Miguel de los Santos, con su buen hacer. De otros, lamentablemente, se ha olvidado el tiempo pero en su época fueron fundamentales para el público como Raúl Matas o Juan Antonio Fernández Abajo, que llegó a desbancar en premio TP al mejor presentador al resto de profesionales. Y mujeres de primera también demostraron que podían hacerle frente al macho televisivo, como Rosa María Mateo, Victoria Prego, Isabel Tenaille, Mari Cruz Soriano o Rosa María Calaf. Y en otro plano, las locutoras de continuidad también supieron ganarse el cariño del público por sus diarias apariciones dirigiéndose a cámara a los espectadores con serena seguridad. 

Valerio Lazarov y José María Quero comparten control de realización en el primer programa de "Señoras y Señores"
- Esta década es la de la convivencia entre dos generaciones, la de los locutores de informativos con la de los nuevos periodistas (menos sobrios, más naturales), la de los realizadores pioneros y más clásicos (Pérez Puig, Quero, García de la Vega) y otros mucho mas rompedores (Lazarov)...

Para la historia han quedado esos nombres, que podían luchar con los de los propios profesionales que daban la cara en sus programas. El público les conocía y les reconocía. Lazarov y Quero tenían estilos tan marcados que pudieron jugar a realizar un mismo programa, "Señoras y señores", una semana dirigido al estilo Lazarov, más arriesgado y original, con sus zooms y sus derroches de humor, y la siguiente, por Quero y su aire más convencional, más seguro de convencer al público. Los profesionales que dirigían los dramáticos, como "Estudio 1" y "Novela" también se ganaron el cariño de los espectadores. En algunos casos, como Chicho, Pilar Miró o Fernando Navarrete, todos sabían claramente que ellos eran los encargados de sus producciones. Este último supo imprimir su estilo en los espacios de Íñigo o en otras emisiones como "La segunda oportunidad" para educarnos en la seguridad vial, con Paco Costas.

María Luisa Seco y Manolo Portillo presentaban "Un globo, dos globos, tres globos"
- Edad de oro de los infantiles, irrepetible, con personajes que todavía perduran y programas que se alargaron durante años

Fue uno de los grandes géneros de la televisión de los 70. Ahí sí que podríamos perdernos entre personajes, series, sintonías, programas, dibujos y presentadores que se ganaron el cariño del público. "Los Chiripitifláuticos" vivieron una segunda etapa a petición de los más peques pero la tele ya les tenía asignados unos sucesores, "Los payasos de la tele", que fueron los verdaderos reyes del género. "El gran circo de TVE" fue un éxito de dimensiones desconocidas, que abarcó a otros públicos no habituales de espacios como "Hoy es fiesta" o de los shows de los muñecos de Herta Frankel. María Luisa Seco fue el rostro habitual gracias a "Con vosotros", "El monstruo de Sánchezstein" y "Un globo, dos globos, tres globos", que fue un magnífico contenedor de series juveniles y dibujos, con poesías, juegos, marionetas y las tiras americanas de las criaturas de Jim Henson, aquí denominado "Ábrete Sésamo", antes que "Barrio Sésamo". Sin duda, Torrebruno es otro nombre imprescindible, con programas que encadenó sin parar pese a fueran prácticamente lo mismo, "La guagua", "El recreo", "La locomotora"... Títulos que se han quedado en la memoria colectiva y a los que añadir "La mansión de los Plaff" y animaciones como "Heidi", "Marco", "El perro de Flandes", "La abeja Maya" o "Mazinger Z", que en varios casos alcanzaron el nivel de fenómeno sociológico. 

Marisol González y J.A. Fernández Abajo en "Siempre en domingo"
- Se intenta una y otra vez la fórmula del ómnibus dominical...

En algunos momentos dio la impresión de que fuera obligatorio emitir un espacio que abarcara innumerables secciones durante la tarde del domingo. Posiblemente inspirados por el formato de éxito  italiano donde se podía hacer casi de todo, se intentó con producciones como "Siempre en domingo", "Tarde para todos", "Todo es posible en domingo" y "Fantástico". Y pese a la continua intentona de hacer que ese macroprograma llegase al gran público, casi siempre fue rechazado por él y por la crítica. Se hicieron entrevistas a figuras de primer nivel, incluyeron series y dibujos, combates de boxeo y sketches de humor con Joe Rígoli o Tip y Coll, que consiguieron ser los únicos supervivientes del programa donde realizaban sus sketches. Se trata de una fórmula que agotaba al espectador por una excesiva duración, que igualmente no consiguió funcionar en los 90 con "De domingo a domingo" en Telecinco, o "Un domingo cualquiera" en TVE1 en 2003. Bien es cierto que la herencia de todo aquello y, salvando las miles de distancias, sería "Viva la vida", que habría actualizado el espíritu de aquellas emisiones e, igualmente, no arrasa en audiencias. 

Alfonso Sánchez a punto de soltar una de sus sarcásticas críticas en "Revista de cine"
- Hay un gran interés por el cine, no sólo por los grandes ciclos y por el redoblaje directamente para TVE sino por los programas específicos de gran éxito (Revista de cine) o las presentaciones de Primera sesión.

El espectador consiguió habituarse al cine clásico gracias a TVE. No era habitual que se emitieran películas modernas puesto que tenían que pasar muchos años para poder distribuirse en la pequeña pantalla. Así que se tiraban de películas muy antiguas, por supuesto que en blanco y negro ya que aunque la película fuera en color, lo habitual es que los televisores aún fueran antiguos y se vieran sin colores. El hecho de que TVE emitiera ciclos dedicados a actores, actrices, directores o géneros permitió acceder a las filmografías imprescindibles de todos ellos, aumentando su popularidad y animando a la cinefilia. De ahí que naciera "Revista de cine", ya que eran muchos los aficiones al Séptimo Arte, a conocer más detalles acerca de los rodajes, de las biografías, de los estilos. Alfonso Sánchez es el gran nombre en el género, un crítico muy querido por sus divertidos análisis, no exentos de gran sapiencia. Tan conocido que fue imitado por todos los humoristas de la década por sus curiosos balbuceos. Alfonso Eduardo lo presentaba, se acercó al Festival de Cine de San Sebastián, pudiendo entrevistar a los protagonistas de "La guerra de las galaxias" debido a su estreno, incluidos los robots, y hasta hacían entregas de premios a las mejores películas españolas, lo que podría considerarse unos PreGoyas cuando estos ni se habían imaginado. A reivindicar sus resúmenes, narrados o doblados como una serie, de las galas de los Oscar. 

Sancho Gracia y Pepe Sancho en sus icónicos personajes de Curro y El Estudiante en "Curro Jiménez"
- Se inicia la época de las grandes producciones de ficción, en formato cine y que marcarán el devenir de la siguiente década y la exportación...

Los 70 son años de producciones americanas, comedias británicas y "grandes relatos". El país se paralizó con las intrigas de "Hombre rico hombre pobre", "Holocausto" o "Raíces", las aventuras de Sandokán, Pippi Calzaslargas, las creaciones de Aaron Spelling como "Los ángeles de Charlie" o "Vacaciones en el mar" e ídolos como "Kung Fu", detectives como "Colombo" y el prestigio de "Yo Claudio". Pero TVE había desarrollado una gran labor con sus dramáticos y fue probando con series grabadas en exteriores como "Los camioneros", "Ese señor de negro", "Plinio", "El pícaro" o "La señora García se confiesa", que sirvieron para lanzarse definitivamente a trasladar novelas a la pequeña pantalla con una calidad insuperable. "Cañas y barro" alcanzó niveles insospechados, que podían rivalizar con series americanas, y "Curro Jiménez", "La saga de los Rius" o "La barraca" no hicieron más que afianzar un estilo muy vivo, muy intenso, que daría lugar a otros fenómenos ochenteros como "Fortunata y Jacinta" o "Los gozos y las sombras", que ya se iban preparando, e incuso grabando, a finales de los 70. Posiblemente, todo amparado por propuestas como "La cabina", "Juan soldado", que emitidas como capítulos únicos, ya tentaban a los jefes a poder hacer lo mismo pero con una mayor periodicidad semanal. 
Una de las páginas del libro escrito por Miguel Herrero
- ¿Y ahora qué? ¿Estás ya estudiando los 60 para tu próximo libro?

Estoy absolutamente dominado por el espíritu de los 70, como si yo mismo fuera un "625 líneas" andante, preparando nuevos proyectos a los que dedicar tanto tiempo como a este panegírico de la década de los 70. Considero que los 60 es un trabajo que debe realizar mi amigo Alejandro Macías, que sabe más que nadie de los tiempos primigenios de nuestra tele. Y mientras, este verano recordaré lo que ha sido de muchas de las grandes estrellas de la tele de otras épocas en el programa de tarde de EsRadio cada lunes. La telenostalgia vive en mi y no puedo dejar de manejarla a gusto del consumidor.

Por alusiones, niego la mayor pero agradezco el guante lanzado. 

domingo, 26 de mayo de 2019

Especial elecciones municipales y autonómicas 1983


El 8 de mayo de 1983 se celebraban elecciones municipales y autonómicas en nuestro país y TVE había preparado un especial que tenía previsto comenzar a las 20 h y durar unas siete horas y media. Al final se alargó una hora más y se saldó con lo que la propia cadena definió como "un hito". Tan sólo siete meses antes se habían celebrado unas generales así que la máquina estaba bien engrasada aunque los responsables de este programa fueron otros. Si en la anterior ocasión habían sido Lalo Azcona y Jesús Hermida sus estrellas en pantalla y Juan Roldán el coordinador, esta vez el director sería Ramón Colom y Luis Mariñas el conductor principal acompañado de Secundino González, Joaquín Arozamena, Manuel Campo Vidal y Rosa María Mateo. Cada uno tenía su labor, mientras que Mariñas coordinaba toda la información, Secundino se centraba en las municipales, Joaquín  en las autonómicas y la pareja formada por Manuel y Rosa María se encargaba de realizar entrevistas en un estudio de las recién inauguradas instalaciones de Torrespaña. Además, Julio Bernárdez (futuro corresponsal en París y Bruselas) era quien avanzaba los resultados oficiales desde el Palacio de Congresos de Madrid. 


Hace poco recordábamos que Luis Mariñas había sufrido un intenso dolor durante el debate entre Felipe González y José María Aznar. Pues bien, en este especial electoral tuvo que aguantar como un jabato las molestias que le ocasionaba una calcificación intestinal. El realizador Mauricio Rico, por su parte, luchaba para que las 26 señales que llegaban de toda España tuvieran cierto orden. La jornada comenzó con problemas de sonido con las conexiones de País Vasco, Cantabria y Asturias que fueron corregidos más tarde. Más de mil profesionales de la Casa asumieron el reto de informar sobre lo que ocurría en todos los municipios y en las trece comunidades autónomas que celebraban comicios. Pero además de eso, había que pinchar la señal de otro plató y no uno cualquiera, el Estudio 1 era toda una fiesta presentada por Mari Carmen y sus Muñecos con las actuaciones de humoristas como Martes y 13 y cantantes como Rosa León, Hilario Camacho, María Jiménez, Patxi Andión, Micky o Dyango. Se mantenía pues la fórmula iniciada a finales de los 70 de combinar entretenimiento e información, "la fiesta de la democracia". 

martes, 21 de mayo de 2019

Novela: La pródiga con Analía Gadé


El comienzo de la temporada 1975/76 en septiembre supuso dos retornos: el del espacio "Novela", adaptaciones de grandes clásicos literarios en formato de serie diaria, y el de la gran actriz Analía Gadé. La intérprete de origen argentino, fallecida el pasado 18 de mayo, no había pisado demasiado los platós de TVE así que la noticia de que iba a protagonizar "La pródiga" fue portada de las revistas "TeleRadio" y "TP", las dos más importantes del género. 


Su anterior serie televisiva databa nada menos que de 1961, "Analía Gadé nos cuenta", un curioso experimento que pretendía ser un remedo de otras antologías venidas de EE.UU. como la que encabezaba Loretta Young, capítulos independientes con el único enlace de tener a la misma protagonista, una estrella de la pantalla demostrando su versatilidad. 
   "La pródiga" era una adaptación del texto de Pedro Antonio de Alarcón, autor también del relato "El sombrero de tres picos" que dio pie a una de las más bellas obras musicales de Manuel de Falla. Otra de sus obras, "El capitán Veneno", había tenido versión cinematográfica protagonizada, atención a la casualidad, por quien fuera pareja sentimental de Analía durante años, Fernando Fernán Gómez. En cuanto a la que hoy nos ocupa, también había pasado por las pantallas en los años 40 con Fernando Rey en el papel del criado enamorado, que ahora encarnaba Ramón Pons. Parece ser que otra argentina, la mismísima Eva Duarte, rodó una suntuosa película basada en el mismo libro pero que no llegó a estrenarse porque en el ínterin se convirtió en señora de Perón y se decidió que no era de recibo que la primera dama apareciera en un papel así. La leyenda dice que se destruyeron todas las copias y hasta los negativos. El film estaría perdido si no fuera por un distribuidor de Montevideo que decidió no acatar el veto y guardarse una que fue recuperada a mediados de los 80, lo que permitió su restauración y reestreno en televisión.  


"La pródiga" de TVE constaba de 20 episodios de media hora dirigidos y realizados por Manuel Aguado y emitidos de lunes a viernes a las 16 h, justo después del "Revistero" de Tico Medina. El regreso del espacio "Novela" a la parrilla se situó en la tabla media del panel de aceptación de la audiencia, con notas que rondaban el 7,5. El reparto, además de los ya citados Analía y Pons,incluía al ubicuo Víctor Valverde, Blanca Sendino, Venancio Muro, José Caride, Pilar Muñoz, Pastor Serrador, Mary Delgado, José María Escuer, Antonio Moreno, Nélida Quiroga y Pepe Calvo.  La crítica, cómo no, alabó a la gran dama que era la Gadé que sabía pasar del drama a la comedia con enorme naturalidad. La cuidada ambientación trasladaba al elenco al siglo XIX y entre abigarrados salones se movió con pelucones y miriñaques una actriz que buscaba nuevos territorios que explorar en una época en la que el cine no le daba demasiadas alegrías. Aquel mismo año protagonizaría un Estudio 1, "La hora de la fantasía" junto a Ricardo Merino.
   En diciembre de 2013 "Cine de barrio" recibió a Analía en su decorado y allí se sorprendió al ver imágenes de ambos trabajos televisivos, los había olvidado totalmente. Emocionaba su cara de sorpresa e ilusión al recuperar de su memoria esas imágenes. Fue su última entrevista. 




sábado, 18 de mayo de 2019

Eurofestival 1965


¿Qué habría pasado si en vez de Conchita Bautista nos hubieran representado en Eurovisión 1965 el Dúo Dinámico o Raphael? Esta hipótesis no es baladí puesto que ellos también participaron en la preselección que realizó TVE aquel año para el ya famoso certamen musical organizado por la Unión Europea de Radiodifusión (UER). El título de aquel programa que se emitió toda la temporada fue "Eurofestival 65", feliz ocurrencia de su presentador, José Luis Barcelona. 


Y sí, pudo ocurrir. En vez de "¡Qué bueno, qué bueno!" pudimos acudir al concurso con "Esos ojitos negros" de Manuel de la Calva y Ramón Arcusa, canción que después se hizo célebre y que forma parte del repertorio ineludible de los conciertos del Dúo Dinámico y de cualquiera de sus recopilaciones. 


La otra gran rival (de hecho quedó en tercer lugar) en aquella preselección, fue "Feriantes" interpretada con pasión por un Raphael tan excesivo como siempre y que, precisamente, por eso gustaba a público y, sobre todo, a crítica. En realidad tanto unos como otro tuvieron su oportunidad posterior en Eurovisión. Ellos fueron los compositores del famoso "La, la, la" con el que Massiel resultó vencedora en 1968. Además, en varios medios se aseguró que habían compuesto un tema para acudir a la presente edición y que su intención es que la cantara Noelia del último OT. En cuanto a Raphael, no tardaría mucho en ser elegido para representar a TVE, sólo un año... y repitió al siguiente. Quizás muchos no lo recuerden (o no lo sepan) pero efectivamente participó en dos ocasiones: 1966 con "Yo soy aquel" y 1967 con "Hablemos del amor". 


"Eurofestival 1965" se emitió entre noviembre de 1964 y febrero del año siguiente desde los estudios de Miramar en Barcelona en un horario un tanto raro, domingos a las 11 de la mañana. Más de 300 canciones fueron presentadas pero casi cien no cumplían los requisitos exigidos así que finalmente participaron 242. El jurado de esa selección inicial estaba formado por miembros de casas de discos y representantes de la propia cadena. De ese primer barrido se quedaron con 54 temas que fueron presentados al público semanalmente. Para ser jurado del programa había que enviar una carta a TVE y "a cada uno de los solicitantes se le asignó un número y semanalmente ciento, y en ocasiones doscientos, de estos números y personas participaban como jurado de las canciones presentadas en cada día determinado. El sistema de votación: una tarjeta con el nombre de la canción seleccionada" (TeleRadio, nº 373). José Luis Barcelona y Montserrat Cierco eran los presentadores y Ricardo Soria lo dirigía. En la gran final, está sí emitida de noche, Cierco fue sustituida por Irene Mir por enfermedad y Federico Gallo se encargó de coordinar los votos del jurado profesional (en la foto) que se combinaba con cinco de los 635 aficionados que habían ejercido como tal previamente. 


La ganadora de aquella clasificación fue Conchita Bautista con la canción ya mencionada compuesta por Antonio Figueroa. La racial cantante había sido nuestra pica en Flandes, la que inauguró nuestra participación en el Festival en 1961 con "Estando contigo". En esta ocasión el resultado fue catastrófico, 0 puntos. Pero no nos engañemos, quizás ni el Dúo Dinámico, ni Raphael ni otros contendientes  como Jaime Morey (que acudiría siete años más tarde), Lorenzo Valverde (padre de Loreto y Marta), Franciska (madre de Rebeca, la de "Duro de pelar") o Víctor Balaguer (que ya había fracasado tres años antes con "Llámame") tenían posibilidades con aquel pelotazo que fue "Poupée de cire, poupée de son" de Serge Gainsbourg interpretado con una mezcla perfecta de inocencia y picardía por France Gall. 

martes, 14 de mayo de 2019

Encuentros en libertad


Hablar de economía ante un público profano es complicado, hacer un programa de televisión sobre el tema parece misión casi imposible si nos dirigimos a una audiencia heterogénea y no al espectador de un canal especializado pero TVE lo ha intentado en varias ocasiones a lo largo de su historia. Quizás "El canto de un duro" presentado por Mari Carmen García Vela en los setenta es el ejemplo más recordado pero a principios de los ochenta hubo otro intento destacado que comenzó con polémica. 
   "Encuentros con la libertad" fue un espacio divulgativo dirigido por Sibely Valle y Fernando Navarrete, que además se encargaban del guión, la presentación (ella) y la realización (él). Aunque al principio se había presentado a la prensa como una serie divulgativa para hacer comprender la economía al gran público, finalmente comenzó como "envoltorio para la emisión de otro programa, inicialmente titulado Libertad de elegir: diez espacios de media hora protagonizados por Milton Friedman, premio Nobel de Economía, que pronunciará sus lecciones de liberalismo puro o, según otros, de ultraliberalismo, aplicadas ya por las dictaduras de Chile y Argentina" (J.R. Pérez Ornia, "El País", 21 abril 1982). En realidad lo que había sucedido es que durante el desarrollo del programa decidieron que era más fácil asumir el formato de "La Clave" para facilitar la comprensión, es decir, emitir una película (en este caso, un documental) y después llevarlo a debate. Llegados a ese punto se dieron cuenta de que no había demasiados cortos didácticos disponibles y a eso se unió que recientemente TVE había comprado al Instituto de Economía de Mercado esa serie de Friedman que en su día había emitido la BBC (poco sospechosa de apoyar a las dictaduras mencionadas). La compra a través del director del Instituto, Pedro Schwartz (hermano de Fernando y que décadas más tarde presentaría su propio programa sobre economía en la 2) no estuvo exenta de críticas ni se aclaró cuánto había costado aunque en la prensa se llegó a publicar que la cantidad superaba los tres millones de pesetas. Ante la polémica, Jesús Moneo, director del Gabinete Técnico de TVE aseguró que tras esa serie se emitiría otra con las tesis opuestas de J.K. Galbraith.
   Esta fórmula varió a los pocos meses y hasta el final de su singladura, el programa se quedaría sin la película introductoria y se ocuparía de "destacar temas más en consonancia con la vida diaria" (Anuario TVE) y no con la macroeconomía. Emitido en su primera temporada los miércoles a las 20 h (antes del TD2, excelente horario) y en la segunda los martes en la misma franja, siempre en la Primera Cadena, no pasó a la historia por su innovación ni por haber hecho entender estos complejos conceptos a la ciudadanía pero sí que fue otro digno empeño de ofrecer programas divulgativos en una España en Transición. Recordemos que en esa misma temporada convivían en la parrilla programas como "La Clave", "La víspera de nuestro tiempo", "Su turno", "En paralelo" y "Usted, por ejemplo", todos con debates o coloquios en su estructura. No sé si hoy el espectador aguantaría a las ocho de la tarde una tertulia sobre el Marxismo, la revolución de los Mandarines o la reconversión industrial pero a principios de los ochenta esto no era raro. 

martes, 7 de mayo de 2019

"Club Miramar"

Miramar sólo tenía por entonces dos cámaras de plató y, cada semana, tenían que llevarlas a la terraza para la emisión de "Club Miramar". Esta imagen se suele utilizar para hablar, erróneamente, del Paseo de la Habana 

El 14 julio de 1959 los estudios de Miramar se inauguraban y con ellos la tele realizada desde Barcelona para toda España. Con un programa denominado "Balcón del Mediterráneo" (del que ya hemos hablado aquí) se dio el pistoletazo de salida a la programación realizada desde unas instalaciones cedidas por el Ayuntamiento y que superaban en todo a las minúsculas del Paseo de la Habana en Madrid. Pero además de contar con varios estudios y de mayores dimensiones, tenía algo que lo distinguiría desde el primer momento: una espectacular terraza con unas impresionantes vistas. Aprovechando esa ventaja, comenzaron su primer programa semanal montando el decorado precisamente en el exterior. El título estaba muy bien elegido: "Club Miramar". Aquellas noches veraniegas del 59 los espectadores eran invitados a un mirador muy especial, uno en el que grandes estrellas de la música actuaban ante un selecto público que se acomodaba en sillas y mesitas de cafetería postinera, con cocktails de atrezzo. Por supuesto, la clientela iba vestida de noche, con sus mejores galas. El anfitrión era el torero, actor y poeta Mario Cabré pero también andaba por allí  Federico Gallo demostrando su arte con las entrevistas a los famosos asistentes. Ambos debutaban ante las cámaras. Cada martes a las 22.30 h y durante una media hora aproximadamente se conectaba con Barcelona para disfrutar del show.  

José Luis Barcelona sucedió a Mario Cabré en la presentación del programa en la temporada de otoño, ya realizada en plató

El espacio fue un éxito y con razón, de repente la audiencia veía algo novedoso, con una imagen fresca y, además, realizado en directo y en exteriores, con un galán que todos sabían que había tenido una affaire nada menos que con Ava Gardner y con un periodista que había mostrado su pericia ante los micrófonos de RNE. Los dos triunfarían posteriormente con otros formatos pero este fue el primero y, aunque olvidado, fue primordial en sus carreras. No obstante, a pesar de la excelente acogida, con la llegada de la temporada de otoño ambos se desvincularían del programa. No fue el único cambio que tuvo que afrontar, con las lluvias y el frío era imposible mantener el estaribel exterior así que se optó por llevar el Club al interior, al más grande estudio que poseía en aquel momento TVE. El nuevo presentador para el remozado espacio sería José Luis Barcelona, el mismo que había estrenado con su voz Miramar. 

José Luis Barcelona en la segunda temporada veraniega de "Club Miramar", de nuevo desde la terraza

Aunque se mantenía la misma fórmula, los espectadores que escribían a la revista "Tele Radio" (que además era la única dedicada al medio) se quejaban de que ya no era lo mismo, se había perdido la naturalidad que propiciaba la realización en exteriores. A finales de mayo, los jefes volvieron a colocar las mesas en la terraza a pesar de que las noches todavía eras frescuelas. Los críticos lo agradecieron: "Ha vuelto al su escenario primero, al que nos sorprendió el año pasado y le dio una personalidad indudable. Nos alegramos de su salida al aire libre, refrescante y acogedora, y deseamos que siga pareciéndose (y si es posible, superándolo) al "Club Miramar" de hace un año" (sección "Aquí TVE" de "Tele Radio" nº 128).

La actuación de un bailaor en la famosa (entonces) pastilla central del decorado exterior

En septiembre, cuando ya era obligado volver a cerrar el chiringuito, se decidió que lo mejor era cambiar el nombre por "Club del martes" para evitar comparaciones odiosas si bien poco cambió la cosa, José Luis Barcelona seguía al frente, Ramón Solanes se encargaba de la realización, había música, entrevistas, algún concursito y pinceladas humorísticas para cubrir la hora completa asignada en la parrilla para la nueva temporada. Unos meses más tarde sí que se produjo una revolución con la aparición del clan de los Vieneses que tomaría el mando y hasta cambiaría el nombre del programa por "Amigos del martes" pero esa es otra historia. Por cierto, que quede para el anecdotario de nuestra tele que "Club Miramar" fue presentado por Cabré y Barcelona en distintas etapas, una pareja que triunfaría años después en "Reina por un día".