domingo, 15 de agosto de 2021

Nadia Comaneci en Montreal 76 o la perfección televisada


La perfección no existe y menos en el deporte pero en ocasiones, muy contadas, el público es testigo de momentos sublimes, de algo que si no es perfecto, desde luego lo parece. Los Juegos Olímpicos son escenario proclive para esas excepcionalidades y, además, su emisión vía satélite a todo el mundo convierte esas situaciones en un orgasmo global repetido después en los informativos y programas de todo pelaje. Ahora que ha pasado una semana de la clausura de los de Tokio y nos debatimos entre la resaca (¡esos horarios!) y la añoranza no está de más recordar que en 1976 hubo una niña de nombre Nadia que epató al planeta y a los jueces olímpicos. 


Fue el 18 de julio de 1976, los Juegos se celebraban en Montreal (Canadá) y para la gimnasta rumana Nadia Comaneci serían los primeros. Faltaban cuatro meses para que cumpliera los 15 años, apenas superaba el 1,60 de altura y, desde luego, no era la favorita aunque ya había tenido tres medallas de oro y una de plata en el Campeonato Europeo de Skien (Noruega). Las quinielas apuntaban como preferida a la rusa Olga Korbut que había conseguido tres oros en Munich 72. Sin embargo, cuando Nadia salió desafiante al estadio donde iba a competir en barras asimétricas, algo hacía indicar que esa seguridad no era usual en una deportista tan joven. Su concentración era evidente y el ejercicio fue, simplemente, perfecto. 


El problema es que los jueces no estaban preparados, nunca nadie había conseguido una puntuación de 10 en las Olimpíadas. Era algo que, simplemente, no se contemplaba, de hecho la puntuación máxima era de 9.95 y, más aún, los marcadores sólo podían señalar hasta 9.99. Por eso cuando las cámaras enfocaron el tablero electrónico con un "1.00" hubo unos instantes de desconcierto incluso entre los miles de espectadores presentes en el Forum de Montreal. Cuando, por fin, anunciaron que se trataba de un 10 el público prorrumpió en aplausos, vítores... el éxtasis era completo y en los países que estaban emitiendo en directo la competición a un horario normal aquello se vivió como si del capítulo final de una ficción se tratara. En EEUU la ABC era la cadena con los derechos y la ex gimnasta Cathy Rigby (que había participado en los JJOO de 1968 y 1972) no disimulaba su emoción, aquello que acababan de ver era irrepetible, por lo inesperado y por la elegancia y firmeza de su ejecución. Pero es que Nadia era especial y convirtió lo irrepetible en rutina, seis dieces más logró en Montreal. 


Nadia compitió en Moscú 80 con más presión que el resto. Todo el mundo quería saber si la ya adolescente sería capaz de repetir la hazaña. En su primer ejercicio tropezó y cayó al suelo. La heroína fallaba y el público se reía de ella pero al día siguiente volvió al estadio con una dignidad que nadie esperaba y obtuvo dieces en barras asimétricas y equilibrios. Consiguió cinco oros entre los juegos de Montreal y los de Moscú a los que hay que añadir dos más en los Campeonatos Mundiales del 78 y 79 e incontables títulos europeos. Nacionalizada estadounidense hoy sigue relacionada con los Juegos pero como comentarista en diversas cadenas. Ella fue la primera en conseguir un 10 pero no la única, en Los Angeles 84 Mary Lou Retton obtuvo también un "perfect score", pero la sombra de Nadia es tan alargada que su apellido sigue siendo sinónimo de perfección, de ilusión olímpica. 

Aquí tenéis sus siete dieces de Montreal 76:


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