domingo, 17 de enero de 2016

Señor Wences, el ventrílocuo que actuó con Elvis


Elvis es Elvis, es evidente, su impronta en la cultura popular sigue vigente y cuando actuó por primera vez en el show de Ed Sullivan en la CBS, el programa favorito de las familias cada domingo, batió todos los récords de audiencia habidos hasta el momento. La segunda vez que apareció, el 28 de octubre de 1956, tuvo un duro competidor entre los invitados al programa. No era un cantante, ni siquiera era norteamericano sino un ventrílocuo español. Su nombre era Wenceslao Moreno, el Señor Wences aunque allí lo escribían Senor y lo pronunciaban "Senior", así fue conocido en EE.UU desde finales de los 40 hasta los 90 y su importancia en el mundo del espectáculo fue reconocida con varios homenajes e incluso una calle en Nueva York.


Aunque su primera apareción televisiva se produjera en 1948 en el popular programa de Milton Berle de la NBC fue en "The Ed Sullivan Show", de la cadena rival, donde consiguió fama de costa a costa. Por entonces ya estaba muy asentado en Broadway donde sus números de ventriloquía eran muy admirados por su maestría y novedad. No era el típico señor que conversaba con un muñeco irreverente y hasta maleducado al estilo de Ed Bergen (el padre de Candice Bergen, "Murphy Brown") y su impertinente Charlie McArthy. Podríamos decir que Wences ni siquiera hacía chistes, su número era más visual, con apenas leves intercambios de palabras con sus personajes y, en muchos casos, con las mismas frases, las coletillas "Shhh' awright" en el caso de Pedro y "Easy for you, for me is very difficult", ambas con marcadísimo acento español. Sus diálogos eran surrealistas y eso unido a la dificultad para entender lo que decía lo convertía todo en más absurdo aún. No eran sus únicas "marionetas" pero sí las más populares y he entrecomillado lo de marionetas porque en realidad, si somos estrictos, no podrían definirse así. Pedro era una cabeza en una caja y Johnny su propia mano a la que le pintaba ojos y boca (sí, él fue quien lo inventó) y le añadía ropita y peluca. Todo esto lo hacía en directo, ante los alucinados ojos de la audiencia que, parece, nunca se cansó de esta liturgia.


Era bien conocida la afición de Sullivan por la ventriloquía y los títeres y eran muy habituales estos números entre los singles de éxito de la semana en su programa. Fue en este programa donde Jim Henson consiguió el espaldarazo definitivo y donde Topo Gigio se hizo famoso mundialmente pero ningún artista acudió tantas veces como el Señor Wences. En el libro "A Really Big Show" de John Leonard se cifran en 23 sus apariciones pero en un artículo del New York Times las elevan a 48 (y este dato es el que se da por bueno en la Wikipedia y otras webs). En ese mismo libro el autor asegura que para el espectador fiel del show, este salmantino está mucho más relacionado con la historia del programa que los mismísimos Beatles y Elvis porque, aunque estos marcaron época, Wences fue una presencia tan habitual como familiar durante los 22 años que duró el programa.  Pero no sólo apareció en el variety de Sullivan, Wences fue un fijo de los programas espectáculo de todas las grandes cadenas y en los 70 fue reconocido como una referencia por el gran Jim Henson en The Muppet Show donde también fue invitado de honor. Resulta increíble que un hombre con este acento indisimulado (y posiblemente provocado) se convirtiera en un clásico del show business norteamericano.
   Y ahora pensad un momento en su apellido: Moreno, ¿recordáis algún otro ventrílocuo con ese apellido? Pues eso... su sobrino. 




jueves, 14 de enero de 2016

Esto es Joyibú, Salas y Summers presentan temporada



Imágenes de Prado del Rey, Torrespaña, Sant Cugat y los Centros Territoriales... de los controles de realización y de los platós... de la última tecnología llegada a la Casa a ritmo de rock duro. Ana Obregón con mirada sensual (o algo así) diciendo: "Mírame" y tras ella, Teresa Viejo y Laura Valenzuela. La dulce voz de Andrea Bronston cantando esa famosa cancioncilla pero adaptada a la tele y de nuevo rostros de la Pública pidiéndonos lo mismo que el tema musical, que les miremos: Concha Galán, Karlos Arguiñano, Bermúdez, Paco Montesdeoca, Joaquín Kremel... y aparece esplendorosa Marlène Mourreau para continuar con la petición a los espectadores entonando el "Mírame". Matías Prats asegura que tenemos dos ojos para ver las cosas en relieve, por ejemplo, a la francesa copresentadora de "El semáforo".


El llorado Ignacio Salas otea el horizonte, ¡primera pista para saber a qué responde este batiburrillo de imágenes promocionales y estrellas de la Primera y la 2 insistiendo en que les miremos! Guillermo Summers enseguida acompaña a su cómplice de programas como "Y sin embargo te quiero" y entendemos que éste es uno de sus inventos. Por fin se nos explica que nos van a presentar la programación de otoño de TVE de 1996 y proclaman triunfales "¡Esto es Joyibú!".


Y como si todavía estuvieran anunciando la programación pero 20 años después y sin Pastora Vega, Salas y Summers, que habían regresado como pareja en "Objetivo indiscreto", nos desgranan cómo será la parrilla usando esos montajes acelerados a los que nos tenían acostumbrados desde "Segundos fuera" y "Si te he visto, no me acuerdo". Nada de una espectacular Gala, nada de cantantes presentando su último single para endulzar el prolongado anuncio, éste es un espacio promocional sin disimulo pero con mucho ingenio. Como guionistas transgesores de valía demostrada colaron frasecitas relacionadas con los ojos y la mirada como "Y habrá quien piense que D'Artacán es un hijo de perra" en boca del doctor Claudio Mariscal (entonces presentando "A su salud") respondido por una escena de "Los Tres Mosqueperros" en la que el pobre protagonista pregunta: "¿Es verdad, mamá?", "Sí, hijo", responde ella. 


Salas y Summers volvieron a usar la fórmula de acompañarse de una bella copresentadora para "potenciar su imagen, en comparación con la nuestra". La curvilínea Marlène recitó con aplomo, y marcando aún más su acento francés de lo normal, su parte en los diálogos escritos por los irreverentes locutores. Por cierto, ellos aparecían hasta en la pausa publicitaria porque en aquel momento estaban en plena campaña de una conocida marca automovilística.


Cruz y Raya ponían el humor (más si cabe) en este especial sobre la temporada 96-97 que sería, además, la del 40 aniversario de TVE. En la temporada anterior la audiencia media de la Primera había sido del 27,7% de share y la de la 2 de un 8,3 y la Directora del Ente, Mónica Ridruejo, se planteaba en una embarullada Comisión de Control Parlamentario que iban a perder audiencia, publicidad y por lo tanto, que aumentaría el gasto. Eso es confianza en el producto que una dirige, oiga. A pesar de la anunciada debacle, la Casa seguiría líder con programas como "¿Qué apostamos?" y series tan populares como "Hostal Royal Manzanares". Salas y Summers fueron el mejor modo de dar comienzo a la nueva etapa.

miércoles, 13 de enero de 2016

Adiós a Ignacio Salas

 

Su presencia fue constante en la tele de los ochenta, aquella que no tenía miedo a reinventarse, esa que se atrevía a  darle la vuelta a los géneros más clásicos y convertirlos en productos de autor. Ignacio Salas, periodista, director y presentador de decenas de formatos desde los 70 hasta finales de los 90, ha fallecido hoy a los 70 años a consecuencia de un cáncer. Hacía años que vivía apartado del boato televisivo (y de lo que no es boato también, no olvidemos que él era un profesional fijo de TVE y que ahí le tocó hacer de todo), por eso cuando hace un año Miguel Herrero le pidió (encarecidamente) que escribiera el prólogo de su libro "Los 80 responden otra vez" se mostrara bastante reacio. "Estoy muy poco cualificado como analista de la época pero, desde esta particular atalaya, sospecho que la clave del éxito de los 80 fue la libertad. Una libertad que se venía gestando desde que a la tele se le subieron los colores y se empezó a enterrar a la España en blanco y negro, y que llegó acompañada de ilusión, ganas, entrega, espíritu de equipo y complicidad" dice en ese libro y es aplicable a todos los trabajos de los que fue responsable en esa época dorada de TVE.


En realidad el camino de Salas se había iniciado mucho antes, en los setenta, como redactor de informativos. Comenzar carrera televisiva en plena Transición marcó su forma de hacer. Se había jubilado a los locutores de los Telediarios y gente como Lalo Azcona, Eduardo Sotillos o Joaquín Arozamena llenaban la pantalla de explicaciones, gestos y afán divulgativo. Curiosamente a Salas le tocó durante un tiempo trabajar para "Última hora", el informativo de medianoche dirigido y presentado por el único superviviente de los noticiarios institucionales de la década anterior, Pedro Macía. Su voz, fácilmente reconocible, esa forma de locutar casi sin pausa, comenzó a escucharse en los reportajes y, ocasionalmente, reconocíamos su figura en las encuestas a la gente de la calle, muy populares en esa etapa, por fin se daba presencia a los ciudadanos. 
   Un poco más tarde, en 1980, Ignacio ya había ascendido a subdirector de "Tribuna de la Historia", presentado por José Antonio Silva (a la izquierda de la foto) e incluso durante una breve temporada, a director. Con motivo del programa nº 100 escribía en TeleRadio: "Se han logrado romper ciertos prejuicios académicos hacia la "caja tonta", transformar el recelo -de los que han participado- en generosa y entusiasta colaboración, limar asperezas nacidas de distintas interpretaciones o posturas profesionales encontradas, dar a conocer la presencia y el verbo de las más destacadas figuras del conocimiento histórico, demostrar que con altura científica pueden, y deben, ser tratados los más controvertidos temas desde las posturas más antagónicas... en definitiva, lograr que un programa experimental alcance su mayoria de edad". Sí, son palabras del cachondo presentador que conocimos poco después. Ignacio Salas Lamamié de Clayrac (así firmaba entonces) era capaz de disociar su trabajo como director de una tertulia seria de su labor posterior como showman.

Tan sólo tres años después llegó su particular salto a la fama acompañado de otro guionista de la Casa, Guillermo Summers. Ambos se pusieron al frente del nuevo programa de avance de la programación de TVE. Partiendo de la base de "625 líneas", que había triunfado en los 70 clamorosamente, y olvidándose de sus inmediatos (y sosos) predecesores, decidieron aprovechar la oportunidad para ejercer la autocrítica más bestia. Anunciaban la parrilla de la siguiente semana, sí, pero además se reían de ella... y también de ellos mismos. "Y sin embargo te quiero" debería haber sido un programilla de relleno y se convirtió en la sorpresa de la temporada 1983-84. Confesaba Salas en el prólogo ya citado: "Queríamos ser dignos herederos de "625 líneas" pero salpicándolo de guiños al espectador, complicidades, participación colectiva y autocrítica gamberra". A buena fe que lo consiguieron y, de paso, se convirtieron sin quererlo en las nuevas estrellas de la tele. Tanto éxito tuvieron que realizaron el programa de Año Nuevo del 85 al 86, "Si te he visto, no me acuerdo", una locura maravillosa que casi mata a Salas por exceso de horas en la sala de edición. Al finalizar esta etapa, TVE no quiso dejar escapar a estos nuevos e inesperados iconos de la transgresión ochentera y continuaron formando dúo en "Segundos fuera" (en la foto) al año siguiente aprovechando las posibilidades infinitas del montaje y en "Juegos sin fronteras" en el 88.


Aquel mismo año acompañaron a José Luis Coll en "La hora del TPT", un ambicioso proyecto de microconcursos diarios que se solucionaban en una larga edición dominical y en la que Salas y Summers colaboraban como humoristas. Nunca se sintieron cómodos con aquella definición. Varias salas de fiestas quisieron contratarlos para que hicieran su numerito, al estilo Martes y Trece en Cleofás, pero ellos se negaron, de la misma manera que rechazaban el apelativo de los nuevos Tip y Coll que empezó a repetirse en la prensa de la época. Se consideraban guionistas profesionales a los que les tocaba dar la cara puntualmente. Por cierto, lo del TPT fue un fracaso que separó a la pareja provisionalmente o, más bien, los separaron (ya sabemos cómo son los directivos televisivos) aunque siguieron apareciendo como dúo en varias campañas publicitarias.


Para Ignacio llegó una nueva oportunidad ante las cámaras en 1989, "Juego de niños", sucediendo a Amparo Soler Leal y Tina Sáinz: "Por vez primera era el "prota" de un programa de la tele y eso multiplicó peligrosamente mi popularidad. Yo no había nacido para popularidad televisiva y la fama era un traje que me venía demasiado grande. Decidí no estar más de un curso de profe en ese cole y después de los exámenes sugerí el nombre de Sardá para que me sustituyese" confesaba en el texto introductorio de "Los 80 responden otra vez". Comenzó entonces un largo caminar por destinos absurdos para el genial guionista. Posiblemente el más injusto fue en "Cartelera TVE" donde realizaba un resumen semanal de vertiginoso montaje de la semana anterior en las dos cadenas del Ente. Totalmente insuficiente para un hombre con tanta creatividad. 


Los noventa volvieron a unirle a su gran amigo y cómplice de mil batallas Guillermo Summers. Se pusieron una vez más en la piel de anunciadores de la programación en el especial "Esto es Joyibú" y en 1993 regresaron triunfales a la 1 con "Objetivo Indiscreto". Audiencias millonarias que fueron premiadas en la siguiente temporada... con el paso a la 2 los lunes. En 1996 Salas tuvo que comerse un marrón importante al dirigir "Mañanas de Primera", un engendro matinal con Laura Valenzuela, su hija Lara Dibildos, Tate Montoya y Teresa Viejo intentando competir contra María Teresa Campos, recién emigrada a Telecinco. Apenas duró unos meses en el cargo... cosa que debió agradecer a los hados televisivos. En 2000 esos mismos hados le reunieron una vez más con Summers en "Al habla", un concurso sobre el lenguaje en el que también ejercía de guionista. Más interesante le resultaría su nombramiento como Presidente de la casi recién nacida Academia de la Televisión, cargo que ocupó con la mayor dignidad posible (y no era fácil) hasta 2006, año en el que volvimos a verlo (más bien distinguirlo) con su inseperable Guillermo en la Gala de los 50 años de TVE. 
   Discretamente se alejó de los espectadores y ahora nos enteramos de su fallecimiento. La noticia nos ha traído a los que superamos la treintena muchas imágenes a la memoria, y todas buenas. De una época en la que un guionista podía ponerse delante de la pantalla para hablarnos de la tele desde la autoparodia. Si te he visto, Ignacio, lo recuerdo perfectamente. Gracias por enseñarnos a ver la tele de una manera distinta. 


Fotos: revistas Tele Radio, TP y TeleIndiscreta

lunes, 11 de enero de 2016

Top of The Pops 1964-66, Pop desde una iglesia


El 1 de enero de 1964 se estrenó en la BBC un programa que marcaría un momento clave en la historia de los musicales en televisión. No exagero al decir que "Top of the Pops" fue el ejemplo a seguir para muchos de los programas que, desde entonces y hasta ahora, se emiten en cualquier cadena. Pero entonces, este espacio sólo nacía para hacer frente a otro de la competencia, ITV, llamado "Ready Steady Go!" que superaba ampliamente en audiencia al formalísimo programa de música pop de la pública, "Juke Box Jury". El productor encargado de cubrir el expediente fue Johnnie Stewart que tuvo una gran idea: convencer al DJ Jimmy Savile de hacer algo similar a lo que ya estaba presentando en Radio Luxembourg, "The Teen and Twenty Disc Club". Savile, hoy reconocido por Scotland Yard como un depravador sexual, consiguió revolucionar la tele del momento con una fórmula mucho más fresca de lo que esperaban los jefes. El formato era tan simple como democrático: presentar a los grupos que lideraban la lista de los diez más vendidos de la semana.


TOTP (como pronto comenzó a ser conocido entre sus fans) iba a permanecer sólo seis semanas en antena pero tras la segunda emisión se renovó "indefinidamente". Savile (con traje de vaquero en la foto) decidió entonces no presentarlo cada semana para no ser un comunicar ubícuo. Se optó por una solución salomónica: se llamaría a tres locutores más que se irían rotando: Pete Murray (segundo por la izquierda) que ya tenía experiencia en musicales juveniles tanto en la BBC como en ITV que en principio no quería aceptar porque estaba retomando su carrera como actor; el australiano Alan Freeman (izquierda), famoso por sus meteduras de pata y su innata capacidad para renombrar grupos y títulos de canciones y, por último, David Jacobs (Radio Times en mano), ex militar bien asentado en la cadena y que irradiaba seriedad por todos sus poros. Él mismo se retiró del show tras un par de temporadas al encontrarse fuera de lugar "entre tanta juventud". No había ninguna presentadora en aquella época pero... sí una modelo que ayudaba a todos, excepto Savile que era DJ profesional, a pinchar los discos en las presentaciones, Samantha Juste; una concesión visual a las discotecas que se mantuvo durante años en el programa.


Aquel programa histórico emitido a las 18.35 del día de Año Nuevo supuso un esfuerzo especial para Savile y su productor,  que tuvieron que adivinar cuáles serían los singles más vendidos esa semana para intentar tener en el plató a tantos como pudieran. Debían de tener un instinto especial porque de 10, tuvieron a 8 confirmados con días de antelación. The Rolling Stones, The Hollies, Dusty Springfield, Swinging Blue Jeans y The Dave Clark Five estuvieron allí. Y para mostrar el número 1 de la lista, "I Want to Hold Your Hand" se proyectó un vídeo de The Beatles. Esta primera cita no se conserva en los archivos y de esa primera época no es la única laguna. Esta fórmula sería la habitual a lo largo de los años, grupos en estudio y otros a través de filmaciones, más adelante vídeo-clips. Había otra solución alternativa para representar aquellas canciones cuyas bandas o solistas no podían acudir a plató: Pan's People, un grupo de bailarinas que representaban (muy literalmente) las letras de esos temas. Con los años se sucederían otras formaciones y algunas, incluso, tendrían a chicos en sus filas, todo un avance democrático. Por supuesto una de las señas de TOTP era el público, totalmente libre en el plató (o casi) y que podía bailar como si estuviera en un pub.


¿Y cuál era el estudio de la BBC que albergaba esta fiesta musical cada semana? Aunque suene increíble, el plató de "The Top of the Pops" durante sus dos primeros años era una antigua iglesia reconvertida situada en Dickenson Road, Longsight, Manchester. Hasta que en 1966 fueron trasladados a Lime Grove en Londres, el viaje de los músicos hasta la ciudad el día de emisión en directo era también una aventura... y no digamos el de vuelta para aquellos que tenían que coger el primer avión de vuelta a EE.UU. desde Londres a las 8.30 tras una noche de juerga en la ciudad para celebrar su actuación en el programa que tres cuartas partes de los ingleses veía. El cambio de ubicación no gustó a sus responsables que consideraban que se había generado una energía especial en ese viejo edificio religioso que, prácticamente, les pertenecía a ellos puesto que era el único gran programa que se realizaba desde allí. Así comenzó una leyenda televisiva que se mantuvo 42 años en antena.


Una actuación de The Hollies, muy habituales en el programa, de aquel 1964:


The Supremes, el primer grupo Motown en pisar el plató eclesiástico: 


The Moody Blues con su "Go Now", atentos al público que no sabe muy bien cómo bailar este tema: 







jueves, 7 de enero de 2016

Novela: Ana Karenina


Tolstoi es, sin duda, uno de los autores rusos más adaptados al cine y la televisión de todos los tiempos. Periódicamente sus obras inspiran a nuevos realizadores que deciden poner en imágenes su densa narrativa. Si estos días la BBC emite su suntuosa versión de "Guerra y Paz" no está de más que echemos la vista atrás para recordar cómo se trasladó la trama de "Ana Karenina" en la TVE de 1975. Desde el 3 de noviembre, durante 20 capítulos emitidos de lunes a viernes a las 16h, el espacio "Novela" albergó las desventuras de tres matrimonios de la decadente aristocracia rusa del siglo XIX. La acción comenzaba con la llegada de Ana a Moscú desde San Petersburgo, donde vive junto a su marido e hijo, para ayudar a su hermano Oblonsky a destensar la relación con su mujer, Dolly. La pobre cuñada de Ana en realidad estaba sufriendo un ataque de cuernos en toda regla pero, como buena esposa de la alta sociedad, comprende que debe callar. Una vez solucionados estos problemillas conyugales la Karenina acude a una fiesta con la dulce Kitty, hermana de Dolly. Allí se encontrarán con el conde Wronsky, objeto de amor de Kitty que tendrá que ver cómo el conde se enamora a primera vista de la cuñada de su hermana. No sigo porque tampoco es plan de aguaros la lectura o el visionado de esta Novela, ya disponible en la web de RTVE en su sección Archivo.


La bellísima María Silva encarna a la protagonista de este dramón adaptado por el guionista Marcial Suárez. Meses antes del estreno de esta Novela, se había anunciado con otro reparto y dirigida por Alberto González Vergel pero diversos problemas se fueron sucediendo y lo grabado quedó para siempre inédito. Una treintena de conocidísimos actores de la época acompañaba a Silva en esta serie que se alargó durante cuatro semanas en la parrilla y que consiguió una muy buena posición en el panel de aceptación, con notas superiores siempre al 7,5 sobre 10. La actriz decía de su personaje entonces: "Es una mujer llena de amor y de valentía, capaz de pasar por cualquier dificultad y de enfrentarse a quien sea necesario para conseguir estar junto al hombre que ama. Quizá se la pueda ver como a una egoísta pero ¿quién no lo es cuando está enamorada, aunque parezca una contradicción? Estoy encantada con este papel. Es posiblemente el que más me ha gustado hacer en mi carrera".


El realizador era también un actor muy familiar para los espectadores de la tele desde sus inicios, Fernando Delgado, un hombre polifacético que compaginaba ambas labores aunque no con excesiva frecuencia. De hecho, habían pasado ocho años desde la última vez que se había puesto al frente del control de realización. En la foto lo vemos a la derecha dando indicaciones a los intérpretes.
 

La llorada Inma de Santis es Kitty, la mujer enamorada de Wronsky sin ser correspondida: "Yo represento la juventud y la pureza en medio de una sociedad corrompida. Es viva, es humana, con grandes variaciones en su situación personal que le hacen pasar de la alegría a la depresión con una facilidad tremenda. Es un personaje lleno de matices. Pero no se muestra rebelde. En medio de esas varaciones su personalidad está limada y se mantiene dentro de una línea" declaraba a la periodista María Luisa Páramo de la revista TeleRadio.


María Massip, excelente actriz de doblaje y habitual de los dramáticos televisivos hasta los 80, interpreta a Dolly y Pablo Sanz a su marido infiel Oblonsky. Las historias de amor se van entrelazando a través de la trama y Tolstoi se mete en la mente de cada uno de sus personajes para entenderlos. Massip, sin embargo, reconocía no empatizar en absoluto con Dolly: "Yo nunca reaccionaría como esta mujer. De ninguna manera". 
   Todos los miembros del reparto se declaraban encantados de trabajar bajo las órdenes de Delgado que, siendo actor, podía entenderlos mucho mejor. María contaba a la prensa que "es la segunda vez que trabajo con él y puedo decir que sorprende por su plan de trabajo. Lo normal es ir grabando por capítulos pero él lo hace por decorados, con lo que se ahorra mucho tiempo porque mientras se está trabajando en uno se está montando otro". La única queja tenía que ver con los turnos de grabación. La veterana Luisa Sala explicaba que "para poder tener todos el fin de semana libre, los cámaras se empeñaron en trabajar después de comer. Esto puede parecer anecdótico pero es que ellos no saben lo que es ponerse un corsé nada más terminar la comida". 


Amparo Baró tampoco simpatizaba con su personaje, la condesa Lidia: "No me va mi papel. Es una hipócrita redomada que quiere introducirse en determinados sectores y emplea trucos absurdos para conseguirlo. Decididamente, no me gusta". 
   Daniel Dicenta, Paco Valladares, Carlos Casaravilla y Fernando Romero intervenían también en esta adaptación en la que se eliminaron algunas subtramas para poder abordarla en episodios de media hora sin aturullar al espectador. Decía la Baró en aquel momento: "Ha habido que aligerar mucho la obra por sus dimensiones y su enorme profusión de detalles. Esto ha hecho que la psicologia de los personajes quede menos marcada que en el original. Pero si para esto son pocas veinte partes, para otras cosas son demasiadas porque, al estar dividida, la obra pierde intensidad. Este es el problema de todo lo que se hace por entregas."

miércoles, 6 de enero de 2016

Amahl y los visitantes nocturnos



"¿Señor Menotti? ¿Gian Carlo Menotti? ¿Es usted el compositor, el que ganó el Pulitzer este año con "The Consul"? Mire, que le llamamos de la NBC, la cadena de televisión. Es que queremos encargarle una ópera para estas Navidades. Sí, sí, ya sabemos que queda muy poco tiempo pero es que queremos hacer algo espectacular este año, una obra musical de calidad que se retransmitirá en directo de costa a costa y será patrocinada por Hallmark, los de las tarjetas navideñas". Algo así pudo pasar cuando Menotti recibió esta propuesta de la por entonces cadena más importante de televisión de Estados Unidos, una oferta que él no rechazó y cuyo resultado se afirmó como uno de sus trabajos más populares y el que le hizo famoso en todo el mundo: "Amahl y los visitantes nocturnos", la historia de un niño lleno de fantasías que asegura haber dado cobijo en su casa en la víspera de Navidad a tres Reyes Magos venidos de Oriente y al que nadie cree... hasta el final. La primera vez que la NBC la transmitió a sus espectadores fue en la Nochebuena de 1951 y fue tal el éxito que se convirtió en tradición durante 16 años. En alguna ocasión fue emitida el día de Navidad y no siempre en prime-time. Desde 1953 fue producida en color a pesar de que era una minoría la audiencia que poseía un receptor adecuado. La versión de 1963 fue grabada y se repitió en los tres años siguientes. Entonces se produjo un parón, debido a un desacuerdo con el autor, y hubo que esperar hasta 1978 cuando se preparó una nueva adaptación, esta vez rodada en parte en Tierra Santa y en playback. No sólo los estadounidenses veían Amahl cada año por estas fechas sino que ya desde 1953 la BBC se animó con sus propias versiones y más adelante otros países se sumaron a la lista.


Y entre esos países también estaba España. El 5 de enero de 1961 desde los modestos estudios del Paseo de la Habana se emitió en directo por primera vez y el año siguiente se repitió la jugada pero esta vez el 3 de enero, un miércoles, a las 22.30, tras el concurso "As de diamantes" presentado por Juan Manuel Soriano. Prácticamente el mismo equipo se encargó de ambas adaptaciones incluidas en el programa "Teatro de la Ópera" dirigido por Francisco Navarro. Declaraba unas semanas antes a la revista "TeleRadio": "El secreto del éxito de Amahl como pieza televisiva es su intimismo y la serie de cosas que sugiere. Menotti deja pensar al espectador. No creo que haya sido superado en la docena de años que han pasado desde su estreno. Prueba de ello es que se sigue representando y la crítica continúa prodigando elogios. La TV no es un gran espectáculo. No existe la masa en cuanto al público. Este se compone de individualidades. Por eso gustan tanto las óperas que, como ésta de Menotti, son íntimas y tiene un algo misterioso en su desarrollo. Son ideales para la televisión, van directamente a cada persona".


El personaje de Amahl fue interpretado por José Manuel Aguirre, un chaval que estaba estudiando la carrera sacerdotal en Salamanca y que aprovechó sus vacaciones para ver a su familia y representar esta obra en directo ante las cámaras tras un par de días de ensayos. Era hijo del cantante Jesús Aguirre y ya tenía experiencia cantando en la Orquesta Nacional aunque en realidad no tendría que usar sus dotes canoras en este programa... Eloísa Conde fue la madre; Jorge del Moral, Melchor; Carlos Simón, Baltasar; Juan Pedro Somoza, Gaspar y Jesús Orjales, el paje además de los bailarines de la compañía de Karen Taft, Pilar Panea y Agustín Velázquez. Tenía lógica que todo este reparto se presentara ante los televidentes en fechas cercanas al día de Reyes mientras que en otros países de mayoría protestante, como EEUU se emitiera en Navidad. El propio Menotti quiso introducir en su país de adopción esta tradición católica explicándosela con esta bellísima partitura. Antes decía que el protagonista no tuvo que demostrar su buena voz porque no era posible técnicamente realizarla con sonido directo y se usó el playback de la versión en inglés con subtítulos en castellano en los momentos más importantes. Vicente Llosá realizó y Joaquín Deus se ocupó del montaje escénico.

La primera versión:


Y la de 1978:


lunes, 4 de enero de 2016

"Historias para no dormir" en DVD

El final de 2015 nos ha traído un excelente regalo a los espectadores, la edición en DVD de "Historias para no dormir". Algunos dirán que no es la primera, que ya hace años existía una muy digna pero esta es la única que contiene todos los capítulos y además en orden cronológico. El porqué la otra edición no incluía episodios magníficos como el primero de la serie, "El cumpleaños", se me escapa pero afortunadamente ahora gracias a 39 Escalones podemos comprobar cómo con medios muy limitados Chicho Ibáñez Serrador y su equipo consiguieron un producto que marcó a varias generaciones. El pack completo con los 8 discos y un libreto de 32 páginas cuesta poco más de 30 euros y me aseguran que se ha realizado un nuevo trabajo de remasterización y mejora del sonido.


Muchos estarán pensando que en España se está haciendo lo que los aficionados a "Star Wars" llevan años sufriendo: editar y reeditar continuamente con la excusa de "nuevo material", "imágenes inéditas", etc... Afortunadamente (y en una decisión que parece que ha tomado un directivo de una ONG) esta vez los propietarios de la anterior edición no podrán quejarse porque se han agrupado los capítulos inéditos en otro pack con dos discos que se puede adquirir por separado por unos 13 euros. En esta selección aparecen: "El cumpleaños" (de Fredric Brown), "La mano" (Harlan Ellison), "El doble" (Ray Bradbury), "El cohete" (Bradbury de nuevo), "La espera" (otro más de don Ray), "El regreso" (de Jiménez del Oso, sí, el presentador y director de "Más allá", el primer programa sobre misterio, fenómenos paranormales y ufología de nuestra tele), "El caso del señor Valdemar" (¿hace falta decir que es de Allan Poe?) y un episodio que en realidad no pertenece a las Historias pero que encajaría perfectamente en ellas, "El último reloj" (más Poe). Emitido en 1964 dentro del título contenedor "Tras la puerta cerrada" fue el germen de esta serie y consiguió una mención en el Festival de Montecarlo lo que permitió que TVE aceptara la propuesta de Chicho para iniciar una nueva (y fructífera) etapa adaptando relatos de terror, suspense y ciencia-ficción. Por eso es muy justo que este especial protagonizado por Narciso Ibáñez Menta y Manuel Galiana aparezca en esta recuperación en DVD.


A Ibáñez Menta, el padre del director, lo veremos en muchos más episodios, entre ellos dos de los más brillantes ejemplos de la trayectoria de Chicho: "El Asfalto" (1966) premiado con la Ninfa de Oro en Montecarlo al año siguiente, y "El televisor" (en la foto), intento frustrado de recuperar las Historias contra el sueño en 1974 con varios especiales rodados en cine. Finalmente sería este capítulo el único que pudo realizarse y es simplemente extraordinario. Habría que esperar ocho años más para ese anunciado regreso y el resultado fue decepcionante incluso para su creador.
   En definitiva, los nostálgicos que vivieron las dos etapas de la serie (1966-68 y 1982) y los aficionados a la buena televisión que queremos entender por qué tuvo tanto éxito en su día, tenemos ahora la oportunidad de llevárnosla a casa y con la máxima calidad que permiten los archivos. 

Para abrir boca os dejo, precisamente, con "El televisor" y la presentación que Chicho hizo en 1996, con puya a un especial de Antonio Mercero incluida. Por supuesto, la calidad es de youtube y a los espectadores como tú y como yo nos parece insuficiente, ¿o no?