En los 70 era bastante habitual que la programación infantil fuera tan completa que incluyera magazines, informativos y concursos, un departamento con entidad propia que pretendía entretener y formar a la muchachada. Durante 5 años "Cesta y puntos"(del que ya hablamos aquí) había sido una referencia de los concursos para chavales pero en 1971 las críticas por su tendencia a promover la memorización y no la comprensión llevaron a sus responsables a darle una vuelta al invento, así surgió "Subasta de triunfos". Daniel Vindel cerraba, pues, su etapa en "Cesta y puntos" y creaba un nuevo formato en el que se combinaban las preguntas con pruebas físicas o de razonamiento y además, no se penalizaban los errores. De nuevo se enfrentaban dos equipos de institutos de todo el país. El programa no se diferenciaba demasiado de su predecesor pero si aligeraba un poco los contenidos y además lo modernizaba, haciéndolo más televisivo, es decir, se trataba de una puesta al día de un concurso que ya llevaba muchos años en antena, primero en radio y después en TVE, y que necesitaba un engrasamiento. Los cerebrines seleccionados se estrujaban las células grises para responder a preguntas que, desde luego, hoy causarían temor entre los estudiantes. No me atrevo a decir que el nivel de la época de la reválida era superior al actual de la selectividad pero viendo programas como éste uno siente cierta incultura recorriendo las venas. Vindel sólo estuvo un año al frente del programa y le relevó Antolín García quien permaneció al frente hasta 1974. Vindel continuó con otros espacios para la juventud como "Camino del récord" o "Torneo".
Dos rombos para la obra "Silvia Ocampo" emitida dentro del genérico "Lletres Catalanes", no por la lengua, supongo, sino por el contenido pecaminoso. Estamos en 1975 y se graba por primera vez un dramático en catalán que será emitido con subtítulos en el resto de España.
Es una adaptación de Terenci Moix del texto de Llorenç Villalonga. El propio Terenci aparecía al principio presentándola, eso sí, sin peluquín, quizás por eso algunos no lo reconozcan. De la dirección y realización se encargó Sergi Schaff ("Si lo sé no vengo", "Saber y ganar").
La gran Montserrrat Carulla (la vieja del "El orfanato") fue su protagonista y hace poco, en una entrevista para TVE en Cataluña decía "se emitió en catalán con subtítulos... y no se cayó el imperio".
Entre el elenco encontramos a una Rosa María Sardá todavía sin explotar su vis cómica en un papel extraordinario de mujer de pueblo retrógrada, tradicional y envidiosa.
Pequeños pasos hacia la tolerancia en una España una, grande y libre... para algunos, sólo para algunos.
En estos días se está grabando en TVE el programa especial que se emitirá entre la noche del 31 de diciembre y la madrugada del 1 de enero. Lo habitual es que el trabajo comience a principios de mes y que se alargue durante unos cuantos días ante la imposibilidad de tener a todas las estrellas al mismo tiempo y más aún si tenemos en cuenta que ahora estos shows duran horas y horas y horas... difícil grabarlo todo en una misma jornada, claro. En los 60, como véis en la foto superior, se grababa apenas un par de días antes del festivo. En aquellos primeros años no se gastaban mucho en decorados, unos arbolillos, unos globitos y lo demás se lo dejaban a los artistas. Lo que no ha cambiado desde los 60 es la apuesta por llevar al plató a los artistas de moda ese año para interpretar sus canciones más populares. Espumillón para rodear a grupos de primera... y a artistas de medio pelo que, afortunadamente, sólo tuvieron un éxito y no volvieron a nuestras Nocheviejas aunque la amenaza está latente, estad atentos a vuestra pantalla y tened el mando cerca.
Aclaremos en primer lugar que este programa iba a llamarse simplemente "Fiesta" pero cuando a José María Íñigo y Fernando Navarrete, sus directores, les anunciaron que lo iban a emitir los miércoles se impuso una solución de emergencia y cambiaron el nombre por "Martes noche... Fiesta". ¿Solución a qué? Los miércoles es cuando se emitían los partidos de fútbol de distintas competiciones con lo que el programa se interrumpiría constantemente y para los que no son fijos de TVE y cobran por emisión supone un problema. Así comenzó el 2 de noviembre de 1976 aunque ya el día 23 de ese mismo mes llevaba su título definitivo, "Esta noche... Fiesta". José María Íñigo dirigía y presentaba en el mejor momento de su carrera, ya había triunfado en UHF con "Estudio Abierto" y en la Primera con "Directísimo". Era un programa espectáculo, con mucha música y un poco de humor, realizado en directo desde la sala de fiestas Florida Park y con invitados ilustres entre el público a los que Íñigo saludaba como quien no quiere la cosa, con total naturalidad y sin dar importancia a los personajes exclusivos que se convertían en figurantes de lujo. Por el espacio pasaron artistas de primera línea y se estrenaron en España algunos grupos tan célebres como Boney M. El programa alcanzó tanta fama que comenzó a emitirse por Televisa con ciertos cambios en las presentaciones, Juan López Moctezuma acompañaba a Íñigo y el título se mudaba en "Esta noche... Europa". Son tantos los momentos históricos vividos en directo en aquel show que destacar sólo algunos es complicado pero vamos a ello: primera actuación de Miguel Bosé en TVE con sus padres (ya separados), hermana y amiga de la familia (Dewi Sukarno) presentes y llorando a lágrima viva. Éxito inmediato y agradecimiento eterno del cantante a Íñigo. Lola Flores pierde su pendiente (el bueno) en un giro corporal en medio de la última actuación de la noche. Se da cuenta al instante y comienza a buscarlo, tras varios minutos interminables de mirar al suelo y explicarle al respetable lo que pasa con guitarreo de fondo, se repone y comienza a cantar no sin antes decirle al presentador: "Íñigo, éste no lo quiero perder eh". Raffaella Carrá presenta "Fiesta" en España, le acompañan sus bailarines vestidos de flamencas (o algo así). Un torero que se encuentra en el público y que había bebido demasiado considera que se están burlando de la cultura española y comienza una trifulca que acaba en la comisaría. Tony Leblanc le había prometido al comunicador que iba a hacer algo nunca visto en televisión... y lo hizo, comerse una manzana. Un número humorístico genial.
Ya hablaremos con más calma de estos y otras joyas de "Esta noche... fiesta" porque merece la pena. Es increíble que con sólo un año y pico de andadura generara tantos momentos televisivos irrepetibles.
En TVE se han perpetuado algunas sagas televisivas que han dado grandes alegrías al espectador, algunas de las astillas han permanecido en la Casa y otras han cambiado de empresa pero su paso por la empresa de la que sus padres fueron fundadores es ineludible. Comencemos con el decano de las ondas españolas, Matías Prats Cañete, cordobés de cuna y maestro eterno de la radio. Su voz también acompañó durante décadas a las imágenes del NO-DO y fue pionero de la televisión, no sólo en programas y retransmisiones deportivas, en el Paseo de la Habana presentó hasta concursos. Su hijo, Matías Prats Luque, (del que ya hablamos aquí) es presencia habitual en la televisión desde 1975. Ha heredado de su padre el amor por el correcto uso del idioma pero sin llegar al verbo barroco del progenitor, lo que le ha acercado más al espectador, convirtiéndole en un clásico en las listas de los más valorados. Su hijo también se dedica al negocio familiar. Jesús Álvarez fue la primera estrella de TVE, ya había comenzado a trabajar en el período de pruebas y tanto en el Paseo de la Habana como en Prado del Rey hizo de todo, informativos y programas, retransmisiones y espacios publicitarios. Su sonrisa ha quedado congelada en la memoria de los primeros espectadores. (Resumimos su trayectoria aquí). Su hijo, Jesús Álvarez Cervantes (también hemos hablado de él en este blog) ingresó en la tele siete años después del fallecimiento prematuro de su padre en 1970. Se ha especializado en deportes y es un fijo de los Telediarios desde hace lustros. Su discreción quizás le ha impedido medrar más pero es un digno sucesor del maestro. Antolín García es uno de esos profesionales cuya trayectoria se ha oscurecido en la bibliografía sobre el medio. Tras un período prometedor en Radio Intercontinental y Radio Nacional comenzó a colaborar en TVE a finales de los 50 y su popularidad en aquellos años iniciáticos fue la suficiente como para hacer un cameo en la película "Historias de la tele". Aunque se especializó en los programas deportivos (no en vano fue campeón de atletismo en su juventud) también se encargó de concursos muy seguidos en la época como "La unión hace la fuerza" (1964-65), "Gran Premio" (1966-67), "Subasta de triunfos" (1972-74) o "Gente joven" (1974-77). Compaginó su actividad frente a la cámara con su trabajo como doblador, fue la voz de actores como Cary Grant, Glenn Ford o Peter O´Toole o el lobo Transfer en "La vuelta al mundo de Willy Fogg". Falleció en 1990. Su hija, Marta García, formó parte del equipo de meteorología de TVE comandado por José Antonio Maldonado en 1989 (el resto eran Paco Montesdeoca y Ana de Roque) y durante más de una década ponía su preciosa voz a las isobaras, voz que también ha usado para el doblaje, ella fue, por ejemplo, "Blossom". Hoy en día es la locutora de las promociones de la 2. Una profesional totalmente desaprovechada por la Corporación.
En estos días en los que media España intenta, con el permiso de los controladores aéreos, disfrutar del puente de la Constitución, recordemos a uno de los presentadores del Telediario en aquella temporada de 1978 en la que se tuvo que informar de la aprobación de la nueva Constitución española. Eduardo Sotillos comenzó su carrera en la radio pero ya en 1975 era una de las caras reconocibles de aquellos informativos de la Transición junto a otros profesionales como Lalo Azcona o Pedro Macía. Sotillos se caracterizaba por su profunda voz, su gesto siempre sereno (fíjense en las manos cruzadas en las dos fotografías superiores) y un afán por hacer comprensibles los cambios que suponía la incipiente democracia para el españolito medio. Tan cercano fue para el televidente que Felipe González lo convirtió en el primer portavoz del gobierno socialista, cargo que ocupó hasta 1985 cuando fue nombrado director de RNE. Volvió a TVE en 1989 con el programa cultural "El nuevo espectador". Tras una etapa como concejal en el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón regresa a los Telediarios para presentar la tercera edición entre 1995 y 1996. Al finalizar esa etapa se encarga de "El ojo crítico" en RNE hasta 2000 cuando abandona el Ente y se convierte en contertulio habitual del grupo PRISA. Sotillos fue uno de esos periodistas que explicó a los televidentes que ya podíamos disfrutar de una Constitución aprobada por personas de diferentes sensibilidades políticas. Imagináos la emoción contenida ante las cámaras de un presentador que sabe que está siendo portavoz de la historia.
Hace unas semanas en el programa "Memòries de la tele" (TVE Catalunya) Julia Otero hablaba de su programa "La Ronda" (del que ya comentamos algo aquí) y destacaba la sensibilidad artística de su iluminador Pere Pocurull (en la foto) quien, en colaboración con el realizador Xavier Manich supo dotar de personalidad a este magazine nocturno.
Se atrevió a iluminar un plató blanco, un color prohibido en la televisión hasta los 90, después vendría "Lo + Plus" y no olvidemos el ensayo de "El Irreal Madrid" pero los primeros en usar un decorado blanco para un programa semanal fueron los de La Ronda.
Aparte de la zona central donde se desarrollaban los debates había otros dos sets, uno para las actuaciones musicales y un tercero para las entrevistas que cambiaba según sus invitados y Julia Otero paseaba por ellos con soltura y eso nos permitía ver las entrañas del plató.
Pocas veces se ha visto tanta elegancia en un programa en directo y Julia reconocía la labor de Pocurull, nosotros nos sumamos a su homenaje.