viernes, 21 de octubre de 2022

50 años de TVE Valencia

La actual sede de RTVE en Valencia

RTVE Valencia celebra hoy su quincuagésimo aniversario con un documental de una hora de duración en el que se recuerda su historia y también la de la Comunidad a la que ha servido y sirve. Miles de horas de grabación han sido revisadas para presentar a su audiencia, que todavía es considerable a pesar de lo que algunos crean, un recuerdo entrañable pero inmisericorde porque por sus cámaras han reflejado tantos buenos momentos como malos. Valencia es una tierra que ha sufrido terribles inundaciones, pavorosos incendios, escándalos políticos... todo eso ha quedado plasmado para siempre en el Archivo y esas desgracias conviven con fiestas de relevancia internacional, grandes triunfos deportivos y la recuperación etnográfica de costumbres y cánticos que podrían haberse perdido para siempre de no ser por las cámaras, micrófonos y, sobre todo, por un grupo de periodistas y técnicos empeñados en captar la realidad de su tierra. 

Jesús De Val, Juanjo Fernández y Paco Sánchez Valenciano, reporteros gráficos desde los 70 hasta los 2000, han vivido los cambios tecnológicos y lo han contado en el documental

Durante meses RTVE Valencia ha preparado este programa especial con mimo y, para tener testimonios de primera mano, ha organizado reencuentros entre esos profesionales que durante décadas han trabajado en la Casa. Algunos de ellos no se veían desde hacía años, otros habían desaparecido de la pantalla y hoy reaparecerán ante su audiencia. 

Antes de continuar hemos de aclarar algo. TVE inauguró sus instalaciones propias en Valencia en el verano de 1971, ¿por qué entonces celebra ahora su 50 aniversario? El año pasado decidieron aplazarlo por mor de la pandemia y este año han echado el resto para hacer de la conmemoración un evento. 

Así contó la prensa local la inauguración del Centro Regional de TVE en julio de 1971

Las primeras señales de TVE a la Comunitat llegaron en 1959 gracias al amplio alcance de la torre repetidora de Miramar en Barcelona. En 1961 se instala una emisora en la sierra de Aitana para poder recibir con más claridad la señal. La primera delegación propia en la región se inauguró en 1969 y se situó en las oficinas del Ministerio de Información y Turismo. Un par de años más tarde consiguieron la primera sede propia, en la calle Navarro Reverter. Por entonces se cubría las noticias no sólo de las tres provincias valencianas sino también de Ibiza, Murcia y Albacete, donde tardarían años en tener su propio centro regional. 

Eduardo Sancho, pionero de los informativos de TVE en 1957 y pionero también del Centro Regional de Valencia, su tierra 

En 1974 comenzaron a producir sus propios informativos regionales que se emitían durante la desconexión de la señal nacional. Aquel primer noticiario recibió el nombre de "Aitana" en honor de la sierra donde se ubicaba el repetidor de la señal. El título alcanzó fortuna y popularmente sirvió para denominar a la propia sede de TVE en Valencia. Entre los primeros presentadores, todos hombres, encontramos a un pionerísimo de la tele en nuestro país, Eduardo Sancho, presentador del Telediario desde sus orígenes haciendo terna con David Cubedo y Jesús Álvarez. Además, Sancho fue director del Centro durante años y en etapas distintas. En esa primera temporada le acompañaban ante las cámaras Toni Lara, Florencio Lozano y Toni Gómez. 

Florencio Lozano, uno de los primeros locutores de "Aitana"

Desde el principio y bajo la dirección de José Llorca primero y de Sancho después, se puso de manifiesto el interés por tratar temas que podían interesar a los valencianos y lo que en aquel momento fue importantísimo y un acto de valentía en plena Dictadura: en valenciano aunque no de manera habitual. Por cierto, aquellas pequeñas partes en la lengua propia provocaron las protestas de las otras poblaciones donde se recibía y en las que no se hablaba: Murcia y Albacete.

José María Antolín, Miguel Tejedor, Eduardo Sancho y José Llorca, cuatro de los fundadores de TVE Valencia reunidos para el documental del 50 aniversario

La evolución fue rápida, los medios mínimos que tenían al principio habían ascendido en 1976, cuando ya contaban con cincuenta trabajadores. En al anuario de TVE se presumía entonces de que disponían nada menos de cinco cámaras con sonido, un lujo en una época en la que las noticias se filmaban en formato cine. 4.222 filmaciones aquel año de las que más de 500 se emitieron en los programas nacionales. Y es que, además de informar a los valencianos, tenían que seguir sirviendo como delegación en la zona para los Telediarios, una labor que cada vez se hacía más difícil de compatibilizar por la falta de recursos, algo que con los años no sólo no mejoró sino que fue complicándose más. El director del Centro, Eduardo Sancho, reconocía a "El País" en 1983 que: "nos encontramos en la disyuntiva de hacer emisiones propias regionales y contribuciones a la programación informativa nacional. Lo cierto es que preparados no estamos para ninguna de las dos cosas. La propia inercia del equipo nos lleva a cuidar más lo regional, que es nuestra emisión original, que la contribución a la programación nacional". Y aún iba más lejos al confesar que "aunque sea mala, la información regional es muy apreciada y registra una audiencia masiva".

El incendio de 1980 dejó las instalaciones totalmente inservibles y el destrozo de material técnico fue superior a los 600.000 euros

El 6 de febrero de 1980 un incendio, cuyo origen nunca fue aclarado y que ha dado pie a numerosas teorías, destruyó las ya de por sí precarias instalaciones. Se calculó que los daños ascendieron a 100 millones de pesetas y todo el equipo de transmisión en blanco y negro quedó totalmente destrozado, desde las cámaras (de vídeo y cine) hasta el control de emisión. Os puede sorprender pero el color no se generalizó en los centros territoriales hasta unos años después. Sin embargo, lo que más dolió al equipo, porque todo aquello al fin y al cabo era reemplazable, fue la pérdida para siempre del archivo. Imágenes de gran valor que nunca pudieron ser recuperadas. Eso sí, la profesionalidad de los trabajadores no pudo ser puesta en duda porque a pesar de la situación ese mismo día emitieron el informativo Aitana, con una duración menor, desde el centro emisor de Torrente. El 16 de marzo el Centro comenzó a emitir desde un local cedido por la Caja de Ahorros de Valencia en la calle Lebón donde disponían de bastante más espacio. 

José Luis Cañamero informando desde Valencia para el Telediario en 1982

En la temporada 82-83, además del informativo regional de lunes a viernes de media hora de duración, ofrecían diversos programas: los lunes el musical "Pentagrama" especialmente dedicado a las bandas (una importantísima tradición en Valencia), "Deportes" los martes, el divulgativo "Encuentros" los miércoles, los jueves "Alrededor de...", monográfico de un tema de actualidad y los viernes el magazine "Aquí estamos". La temporada siguiente todos esos espacios se unificaron en uno solo, "Parle vosté" que prestó especial interés a las costumbres regionales. 

El estudio de TVE Valencia en 1983

Y todo esto en unas instalaciones claramente insuficientes y con unos recursos humanos y técnicos escasos. Declaraba a "El País" Eduardo Sancho, el director: "Tenemos un equipo suficiente en lo humano, pero desequilibrado. En lo técnico también hay desequilibrio en la dotación, y el estudio es muy pequeño para realizar cualquier producción, incluso informativa, pues no llega a 80 metros cuadrados y tenemos que tener siempre dos decorados. Los equipos de captación de imagen tampoco son adecuados, pues hay menos cámaras que operadores, lo que es una desproporción inadmisible."

Manuel Bernardos (izda.), Inés Ballester y un invitado de "Aitana" a principios de los 80

En 1985 se apuesta por ofrecer más información en valenciano y en reducir el tiempo de cada reportaje de tal manera que se aumentaba el número de noticias en cada "Aitana", un esfuerzo ímprobo para una redacción sobresaturada pero con una gran implicación, como era habitual, por cierto, en todos los centros territoriales. El informativo estaba presentado por Manuel Bernardos bajo la dirección de Eliseo Lizarán pero hay una redactora que comienza a hacer pantalla y que llama la atención, Inés Ballester. Con los años se convertiría en una de las caras más reconocidas de la región y daría el salto  más tarde a Telemadrid y, ya en el nuevo siglo, a TVE donde presentaría "Por la mañana" varios años y "Cine de barrio", entre otros programas. 

El programa "Cita a las dos" se realizaba en verano desde la playa de la Malvarrosa

En esa temporada el magazine diario recibe el nombre de "Cita a las dos" y lo presentan Carmen Dolz y Paco Sanchís. Es en ese momento cuando comienza una costumbre que se alargará en el tiempo, realizar los programas de verano desde la playa de la Malvarrosa. También en esa época se "institucionaliza" la retransmisión para todo el país de fiestas como las Fallas de Valencia, las de Moros y Cristianos de Alcoy o las Hogueras de San Juan de Alicante. 

Rosa Balaguer, presentadora del Avanç Informatiu en valenciano en los 80

A mediados de la década de los ochenta los centros regionales viven una edad de oro. TVE entiende que la descentralización no sólo es necesaria sino que aporta una visión más plural y un enriquecimiento de la programación nacional con contenidos que vienen desde todas las partes del país y, además, refuerzan la identificación del espectador con la tele pública que les ofrece también la información más cercana. Comienzan a funcionar las cadenas autonómicas y hay que competir aunque no sea en igualdad de condiciones. En Valencia la emisión diaria comienza con un informativo matinal presentado por Rosa Solbes. Antes del magazine diario, el "Avanç Informatiu" con Rosa Balaguer. A "Cita a las dos" se suma "Gente de aquí" en el que cinco mujeres entrevistan a personajes conocidos de la comunidad como el actor Ovidi Montllor, el bailarín Antonio Gades, el diseñador Francis Montesinos o monseñor Tarancón. 

El decorado del magazine "Mirador" 

En 1987 TVE Valencia emite ya casi 450 horas de programación de las que más de 10 se dedican a retransmisiones nacionales deportivas y religiosas y casi 13 a noticias enviadas al Telediario estatal. Se reestructura la parrilla regional con nuevas propuestas. "Los lunes Deportes", "Mirador" martes y jueves, "Música Maestro" dedicado a las bandas de música, "Generalitat" divulgativo institucional y "Línea Abierta" debate con participación del público a través del teléfono. Además se dobla al valenciano la serie sobre naturaleza "El Arca de Noé". 

Eliseo Lizarán fue director de "Aitana" en los ochenta y de RTVE Valencia a principios de los 2000

A lo largo de estos años RTVE Valencia ha cubierto tragedias como la provocada por la "pantanada" de Tous de la que ayer precisamente se cumplieron cuarenta años. La presa cedió e inundó varios pueblos de la Ribera. Aún hoy no se sabe exactamente cuántas víctimas mortales produjo, se habla de una treintena. Las pérdidas económicas ascendieron a unos 300 millones de euros y hasta 1997 el Supremo no determinó que hubo un fallo en las compuertas aunque los ingenieros fueron absueltos. 

En comunidades como la valenciana el cambio climático se ha hecho evidente en estas cinco décadas y sus cámaras lo han reflejado. Sus reporteros y técnicos han recorrido cada pueblo para contar lo que pasaba a sus paisanos y también al resto de habitantes del país, creando esa extraña empatía que se produce cuando vemos a nuestros vecinos (aunque estén a cientos de kilómetros) sufrir. 

Inés Ballester en las Fallas de 1989

Valencia ha exportado imágenes espectaculares de sus tradiciones gracias al Centro Territorial en informativos, programas o a través de grandes retransmisiones. Las Fallas son, sin duda, las más famosas y desde hace mucho la Cremá se puede ver en directo no sólo en España sino en todo el mundo gracias a la señal de TVE Internacional. Esa transmisión suele alcanzar grandes cuotas de share y hoy resulta emotivo recordar que un valenciano orgulloso como Joaquín Prat, una de las grandes estrellas de la radio y televisión que ha dado este país, "se pedía" cada año ser la cara visible de este gran evento televisivo durante su última y fructífera etapa en la Casa. 

Gabi Pareja en "L'Informatiu" en los noventa

En 1994 se produjo la ansiada mudanza a unas instalaciones pensadas específicamente para el Centro Territorial después de once años de cesión primero y alquiler después en la calle Lebón. El Parque Tecnológico de Paterna acoge la sede de la cadena pública y ha ido renovándose tecnológicamente aunque en este momento esté infrautilizada, como todos los centros de producción regionales. La revolución que vivieron a mediados de los 90 en todos los aspectos se quedó en un último esfuerzo por dignificarlos. Se amplió la programación diaria con nuevos espacios, se crearon programas para la emisión nacional como "España en comunidad" que requería reportajes semanales de todas las delegaciones, se reforzaron las plantillas... aunque con personal temporal. 

Enrique Pallás, periodista de TVE Valencia en la actualidad

La competencia de las autonómicas esos años, la pujanza creciente de las primeras cadenas privadas, la progresiva pérdida de liderazgo de TVE, la llegada de más privadas y la TDT... fueron mermando poco a poco la importancia de los Centros Territoriales injustamente pero sus trabajadores siguen luchando por cumplir sus objetivos: informar a sus paisanos y contarles al resto de españoles lo que pasa allí. 

Imma Canet en el decorado actual de "L'Informatiu"

En estos últimos meses se está viviendo una tímida pero férrea reivindicación de estas sedes y se ha demostrado con datos que las audiencias de los Informativos Territoriales han subido a pesar de los continuos cambios en la programación nacional, incluidos sus nuevos horarios o la falta de espacios que les precedan que consigan anclar al espectador y no hacerlo huir. Es difícil conseguir un share digno en apenas veinte minutos si el programa anterior te deja un porcentaje ridículo. 

José Luis Cañamero, Inés Ballester, Lola Johnson e Imma Canet, cuatro generaciones de presentadores de "Aitana" primero e "L'Informatiu" después reunidas para esta ocasión especial

Hoy RTVE Valencia está de celebración y hacen suya esa famosa frase de "los de Bilbao nacemos donde queremos". La pandemia impidió festejarlo en julio del año pasado con el boato que merecía y el aplazamiento no debe importar. Cincuenta años informando, formando y entreteniendo por, para y desde Valencia para los valencianos y el resto del mundo merece nuestras felicitaciones y un sincero brindis por un buen futuro. 

Podéis ver el documental pinchando aquí

Agradezco efusivamente la inestimable colaboración del periodista de RTVE Valencia Enrique Pallás, entre otras cosas por la cesión de la mayoría de las imágenes que acompañan este post. 

lunes, 17 de octubre de 2022

El primer crimen de Jessica Fletcher


Era un 30 de septiembre de 1984, domingo, ocho de la tarde. Los espectadores de la CBS acababan de ver el prestigioso programa de reportajes "60 minutes" e iban de descubrir una serie que marcaría época. Se mantendría en antena doce años, hasta el 4 de agosto de 1996. La audiencia conocería a uno de los personajes más queridos (y temidos) de la historia de la televisión, estaba a punto de nacer públicamente Jessica Fletcher y esta profesora suplente de inglés en el pueblecito ficticio de Cabot Cove (situado supuestamente en Maine) se enfrentaría a su primer crimen, el primero de muchos, quizás demasiados... El episodio piloto de "Se ha escrito un crimen" haría historia.


La actriz que encarnaba a Jessica era Angela Lansbury, una elección que demostró ser perfecta y que estaba más que justificada. Británica de origen pero americana de educación, había debutado en el cine en 1944 como la criada de "Luz que agoniza" secundando a dos grandes estrellas: Ingrid Bergman y Charles Boyer. Aquel debut se saldó con una nominación al Oscar que repitió tan sólo un año después gracias a "El retrato de Dorian Gray". Tuvo una tercera candidatura en 1963 con "El mensajero del miedo" pero no consiguió sostener la estatuilla dorada en sus manos hasta tres décadas después... y era un Oscar honorífico. No fue el único premio que se le resistió, estuvo nominada para los Emmy en 18 ocasiones, la mayor parte de ellas por "Se ha escrito un crimen", ¡y no lo consiguió nunca! Eso sí, consiguió seis Globos de Oro y cinco Tony, además de un BAFTA. 

Jessica comprueba, con sorpresa, que su libro es un éxito de ventas

No obstante, no era Lansbury la actriz elegida para interpretar a Jessica inicialmente sino Jean Stapleton, popularísima en EEUU, sobre todo por la sitcom "All in the Family" que la CBS emitió entre 1971 y 1979. Afortunadamente no se veía adecuada para el rol y, finalmente, se le ofreció a Angela que enseguida la vio como una oportunidad de resarcirse del fiasco de "El espejo roto" en 1980. ¿Y por qué precisamente de esta película? Esta iba a ser la primera de las tres adaptaciones cinematográficas basadas en los relatos de la detective aficionada Miss Marple creada por Agatha Christie y que Angela iba a protagonizar. Estos films iban a seguir la exitosa estela de los basados en Hercules Poirot (primero Albert Finney, después Peter Ustinov) plagados de estrellas... entre las que se encontraba la propia Lansbury como la inefable Salome Otterbourne en la estupenda "Muerte en el Nilo" (1980). En el caso de "El espejo roto" las ganancias no fueron suficientes como para alentar la continuación. Con la serie Angela podía retomar este papel porque a nadie se le escapaba que Fletcher era un trasunto (nada disimulado) de Marple hasta el punto de que el título original, "Murder, She Wrote" era una referencia a "Murder, She Said", la película de 1961 protagonizada por la genial Margaret Rutherford como la viejecita metomentodo y que se basaba en la novela "4.50 from Paddington" de Christie. 

Jessica disfrazada como Hada Madrina de Cenicienta y el publicista de la editorial como El Conde de Montecristo, ojo, es una pista

No era la primera serie con escritora madura metida a investigadora, ya hemos hablado aquí de "The Snoop Sisters" con Mildred Natwick y Helen Heyes que, por cierto, también había sido Miss Marple en pantalla. Una coincidencia (o no) es que el sobrino de las hermanas del título era Bert Convy que también aparece en el piloto del que hoy hablamos. La diferencia con respecto a esa y otras precedentes es que "Se ha escrito un crimen" consiguió récord de audiencia en medio mundo y una longevidad envidiable. No sólo eso, cadenas de medio mundo siguen reponiéndola y es un "happy place" para muchos, un lugar en el que refugiarse a pesar de los crímenes. 

Brian Keith disfrazado de Sherlock Holmes y tocándole el culo a su amante, será de las últimas cosas que haga en el capítulo

"El asesinato de Sherlock Holmes" era el llamativo título del capítulo piloto, un buen cebo para los aficionados al género detectivesco. En este caso, Holmes no era un detective si no el asesinado que en una fiesta de disfraces aparecía vestido como el famoso personaje de Conan Doyle. El actor Brian Keith lo interpretaba y, de paso, inauguraba la tradición de los "Guest Stars", los famosos actores, especialmente del Hollywood clásico, que aparecían como invitados en cada episodio para solaz del espectador mitómano. Keith es recordado hoy en día especialmente por ser el padre de las dos Hayley Mills de "Tú a Boston y yo a California" pero en los 50 y 60 había intervenido en decenas de películas y en televisión obtuvo la fama con la sitcom "Mis adorables sobrinos". 

Ned Beatty, de secuaz de Lex Luthor a detective de ciudad 

No era el único famoso que intervino en aquel episodio, también Ned Beatty que, amén de su poderoso discurso en "Network", era popularísimo por ser el ayudante zopenco de Lex Luthor en las dos primeras películas del Superman protagonizadas por Christopher Reeve. Además de los intérpretes conocidos, a los que prácticamente se homenajeaba con su aparición, esta serie ha pasado a la historia por dar oportunidad a otros que prácticamente estaban empezando su carrera o que eran secundarios a punto de ascender a una categoría con más lustre. Encontramos aquí, por ejemplo, a Herb Edelman, el exmarido de Dorothy en "Las chicas de oro" y que en esta ocasión tiene apenas dos frases como conductor de autobús. 

Andy García (a la izquierda) atracando a Jessica Fletcher, no sabe dónde se mete

Pero quien llama más la atención en este episodio es Andy García que por entonces solía interpretar a delincuentes latinos, lo mismo que en esta ocasión que, por cierto, no sería la última. ¡En el segundo capítulo es otro atracador!

Volviendo al capítulo, cuando nos referimos a un "piloto" hablamos de un episodio especial que se presenta a la cadena para saber si le interesa realizar una serie sobre ese proyecto. Es el penúltimo paso después de propuestas, estudios, guiones que sufren mil cambios... si te piden un piloto es que tienes probabilidades pero nada es seguro porque en el caso de series como esta, dramáticas y para prime time, lo habitual era que se realizara una tv movie de hora y media de duración que serviría para testar ante la audiencia su interés. Si funcionaba, se encargaba la serie así que solía transcurrir un tiempo entre la emisión del piloto y la propia serie. En el caso que nos ocupa "El asesinato de Sherlock Holmes" dura, efectivamente, hora y media pero ya había sido aceptada la primera temporada así que a la semana siguiente se pudo ver el segundo capítulo, con la duración de 45 minutos, eso sí. 


Cuando "Se ha escrito un crimen llegó a España en 1986, el piloto fue dividido en dos partes y así se hizo, en general, para su distribución internacional. Fue esta la primera vez que la actriz Marta Martorell dobló a Lansbury y, desde entonces y salvo raras excepciones, ha sido ella su voz en castellano. Antes otras grandes actrices como Elsa Fábregas (en "La bruja novata" por poner un ejemplo entrañable) se encargaron de esa tarea. Dato curioso con respecto al doblaje: se formó una especie de "troupe" habitual y durante años escuchábamos las mismas voces para los personajes secundarios: el malo, la chica seductora, el anciano, la señora cotilla compartían tono y timbre en español a pesar de los continuos cambios de intérpretes originales. En el piloto se produce el caso extremo de que como aquí se vio como si fueran dos capítulos hay actores españoles que en el primero doblan a unos secundarios y en el segundo a otros distintos. 

Este beso es un spoiler

Como seguramente alguna plataforma se anime pronto a recuperar "Se ha escrito un crimen" o cadenas de la TDT la repongan no quiero hacer grandes spoilers pero no me puedo resistir a uno por lo simbólico y extraño. Enseguida se deja claro que Jessica es viuda y no tiene ganas de tener pareja pero se enamorisca del jefe de su sobrino (por cierto, es quien presenta una novela de su tía a una editorial y enseguida se convierte en un best-seller) y hasta se besan. Sorpresa: ese hombre es el asesino. No me extraña que a la señora Fletcher no le quedaran ganas de repetir. 
Angela Lansbury se nos fue el pasado 11 de octubre pero Jessica Fletcher seguirá investigando durante décadas porque esta serie es eterna. 

domingo, 9 de octubre de 2022

Jesús Quintero, el poder de los silencios

Jesús Quintero en 2006

En una semana hemos perdido a dos de los grandes entrevistadores del país. Cada uno en su estilo, cada uno con su marcada personalidad, cada uno con su trayectoria pero ambos excelentes conversadores, Àngel Casas el pasado sábado y Jesús Quintero este lunes 3 de octubre. Hay quien simplificará diciendo que el primero tenía una vocación más "popular" y el segundo hacía radio y TV "de autor" pero eso, no sólo es una reducción muy básica sino además un desconocimiento de sus carreras, idas y venidas y, sobre todo, de su propia obra. Quintero, que es quien nos ocupa hoy, fue un espíritu libre, sí, pero también tuvo épocas de radio convencional e incluso fue reportero de tele. A pesar de eso, su desbordante carisma sobresalía sin demasiado esfuerzo. 

En 1988, en una emisión de "El perro verde" en TVE

Nacido en la localidad onubense de San Juan del Puerto el 18 de agosto de 1940 inició su etapa ante los micrófonos en su tierra. Obtuvo plaza en el Centro Emisor del Sur de RNE en los sesenta y su buen hacer le llevó a la capital. Ya en los setenta sus programas se podían escuchar en toda España y entonces llegó "Estudio 15-18", el magazine de tarde de la emisora pública que dirigía y presentaba junto a una de las estrellas de la cadena en la época, Marisol del Valle (hermana de Menchu, la abuela de la Reina Letizia, por si os sonaba el nombre). Era 1972 y se mantuvo unos seis años al frente hasta que uno de sus guionistas, Alfonso Eduardo, tomo el relevo. Quintero era ya por entonces una de las grandes figuras de la radio y estaba modernizando su programación para acompasarla a la propia sociedad que estaba conociendo la Democracia. Luis del Olmo, Eduardo Sotillos y el propio Jesús lideraron una forma de presentarse ante la audiencia con contenidos modernos y formatos transgresores. 

Quintero, "El hombre de la roulotte", RNE 1979

Precisamente en el verano de 1979 inició una aventura que unía lo personal con lo profesional y que sería muy significativa porque era toda una declaración de intenciones. "El hombre de la roulotte" en RNE fue una revolución, una búsqueda de la libertad total, en forma y contenido, un programa sin guión, dispuesto a escuchar a los que nunca eran escuchados, ¿les suena? Media docena de profesionales recorrieron España aquel estío en una autocaravana con todo lo necesario para vivir y también para emitir, una especie de campamento radiofónico que no tenía paradas organizadas con el objetivo de "recoger todos aquellos sonidos, palabras, silencios, olvidados por los medios de difusión que se ocupan de cosas más elementales y de consumo: las noticias, los discos, la vida política y los mensajes de la superestructura del poder económico y administrativo" (declaraciones a "TeleRadio" nº 1.128). Aseguraba el comunicador: "Queremos hacer un programa íntimo, intimista, sin trucos, que sea una crónica de la realidad que lleve hasta el oyente de cualquier parte del país desde una piscina, desde un cámping, desde un monasterio, los sonidos de nuestro país: los cantos de los gallos, los gritos de los parados, los entierros, las bodas, los bailes. Es un programa sin apenas montaje porque queremos sacrificar el espectáculo a la narración estricta de lo real, de lo cotidiano". 

En su estudio de la roulotte en 1979 

En esa misma entrevista de Raúl del Pozo para "TeleRadio", que posteriormente sería uno de sus guionistas, Quintero dejaba claro algo que se convertiría en mandamiento fundamental en sus siguientes proyectos, algo que podía tallar en el frontispicio de las puertas de sus estudios: "No hay hombre más alto que otro hombre ante estos micrófonos. Entrevistamos a toda clase de gente y hacemos radio, posiblemente marginal, buscando tipos marginales, aquellos que nunca han sido noticia: pastores, pescadores, autoestopistas, frailes y es posible que encontremos y entrevistemos a algún fantasma." Y también por entonces tenía claro que España se desangraba, supo ver que la zona rural se vaciaba antes de que ese término se hiciera popular: "Esta es una crónica entre literaria y radiofónica, para que el habitante de las sociedades industriales recupere parte de su pasado. Volvemos a los pueblos, desertizados por la emigración y hablamos con los supervivientes". Jesús siempre volvió a los pueblos, el suyo fue un permanente regreso al terruño. 

Jesús Quintero como reportero de "Buenas tardes" en 1971

Paralelamente ya había coqueteado, aunque poco, con la tele. A principios de los setenta pudimos verlo de reportero en el programa "Buenas tardes" dirigido y presentado por el chileno Raúl Matas. Era correcto, seguro, pero estaba claro que no era una labor en la que se sintiera especialmente cómodo. A principios de 1976 el espectador lo encontró, casi de sorpresa, entrevistando a su amigo Paco de Lucía (a quien había representado) en su especial de "La hora de...". En aquel momento Quintero ya era muy conocido por los oyentes de la radio así que su aparición era, casi, estelar. Entonces ya se vislumbraba el estilo que más de una década después, le haría popularísimo ante las cámaras. 

En "La hora de... Paco de Lucía" en 1976

Pero antes de eso aún estaba por llegar su verdadero momento de revelación: "El loco de la colina" en las noches de la radio pública en 1981. Ahí Jesús estalló en todos los sentidos con un programa que cambió las noches radiofónicas y lo hizo con un estilo personalísimo, de autor sí, pero que caló en los oyentes hasta el punto de hacerse famoso por esos silencios que incomodaban al invitado y que le obligaban a responder más de lo que tenía previsto. Ese fue, a partir de entonces, su sello. Algo difícil de ejecutar, por cierto, y que hacía con naturalidad porque para él no era algo impostado. En eso estribaba la razón de su éxito, era así. Su personalidad encajó con la España de la época y compitió en audiencias con el todopoderoso José María García hasta el punto de que la SER le fichó para continuar con el mismo formato y título. 

"El perro verde" con el susodicho

1988, otro momento crucial para su carrera y para la historia de nuestra tele. Desde los estudios de TVE en Sevilla aparece "El perro verde". Fondo de noche estrellada con el can de marras tumbado tranquilamente mientras el periodista conversaba con personajes marginales de la sociedad. El concepto "marginal" en el sentido más amplio, claro. Allí convivía el Cojo Manteca (que buscaba un trabajo para que el juez lo tuviera en cuenta como atenuante en su próxima detención) y Lola Flores, como verso suelto de la Copla. Daba igual si el convidado era famoso o anónimo, lo importante es que tuviera algo que decir. Una enorme luna (de postproducción) era testigo de aquellas conversaciones íntimas. El humo de tabaco ayudaba a crear una atmósfera de confesión pero no de interrogatorio. 

Hablando de estética... la entrevista a Paolo Coelho en la Catedral de Santa María de Vitoria para "El loco de la colina" en 2006

Y ahí nace también otro de los símbolos de los programas televisivos de Jesús: la estética. El montador durante una década de sus programas, Juan José Domínguez, ha compartido sus recuerdos con este blog y recalca ese interés por "el todo" en sus trabajos: "Cuando Jesús hablaba de que él aspiraba a hacer una televisión de calidad, no lo decía por decir, por falta de humildad o por fanfarronería. Era verdad. Cuando iniciaba cualquier proyecto, exigía en plató al mejor escenógrafo, al mejor realizador, a los mejores operadores de cámara… Con él trabajaron directores de cine como Gonzalo Suárez, directores de fotografía como Teo Escamilla, escenógrafos como Wolfgang Burmann o realizadores como Pepa Martí Maqueda o el gran Hugo Stuven. Y si hablamos de guionistas, pues Raúl del Pozo, Javier Rioyo, Juan Cobos Wilkins, Juan Carlos Ortega o Javier Salvago, que empezó en la radio y ha estado junto a él en todas sus etapas televisivas. Y además de exigir al mejor personal, también era muy meticuloso con la calidad de la imagen y el sonido. Por contarte una anécdota, con el dinero que ganó en “El perro verde” se montó una sala de edición en su casa que en aquel momento era, si no la mejor, de las mejores que había en España. Había equipos allí que solo tenían TVE en Prado del Rey y él. Y luego equiparía su propio plató en el Teatro Quintero con la última tecnología del momento. No escatimaba en gastos."

Tras esa primera experiencia como director y presentador de TV llegaron otras para Canal Sur y, poco después, fue uno de los fichajes de la nueva etapa de Antena 3 en 1992. "La boca del lobo" ahondaba más (si era posible) en el estilo creado para "El perro verde". Decorados e iluminación de cine negro, primerísimos planos y un Quintero convertido en personaje que paseaba al inicio de cada programa por una calle pobremente iluminada y con periódicos que volaban. 

A "La boca del lobo" le siguió un espacio valiente, un viejo proyecto que nadie quería aceptar, entrevistar a personas en la cárcel. "Cuerda de presos" fue el título y escuchamos a culpables que no se reconocían como tales, bien por cuestiones prácticas bien porque pensaban que matar a una mujer que le había insultado no podía ser delito. También había víctimas, mujeres y hombres que habían llegado a situaciones límite y que no supieron o no pudieron tomar buenas decisiones. Cada emisión dolía al espectador y molestaba a las instituciones penitenciarias y a la propia justicia que, a veces, era incapaz de ser justa. Luis Tomás Melgar se encargó de la realización y su famoso "plano Melgar" (un primerísimo que iba desde la frente a la barbilla) alcanzó más sentido que nunca. No podemos decir que fueran éxitos de audiencia sus espacios en Antena 3 pero sí que fueron relevantes y generaron controversia, debate... mucho más de lo que otros programas mucho más exitosos podían decir. Y, mientras tanto, trabajaba también para América Latina, consiguió que su personalísima manera de hacer y decir se entendiera allende los mares, no era poca cosa. 

Entrevista a Jesús Gil y Gil en "El vagamundo"

A finales de los noventa encuentra refugio personal y profesional en su tierra y comienza una fructífera etapa de colaboración con Canal Sur. "El vagamundo" y "Ratones coloraos" son piezas de arte condensadas en formato televisivo. También se veían en Telemadrid pero lo más importante es que consiguen hacerse virales antes de que existiera eso de la viralidad audiovisual. Sus continuas apariciones en los zapping de las cadenas autonómicas y nacionales llevan a Quintero a la popularidad a través del fragmento descontextualizado, sus queridos entrevistados se convierten en ridículas atracciones de feria a través del espejo deformante de la selección. Jesús se cabrea, se enfada porque se malinterpreta su programa que, a ojos del espectador de fuera, es una especie de barraca de freaks a lo Tod Browning. No, el "Risitas" y su "Cuñao", memes internacionales ahora, no eran tontos del haba, ni mucho menos. 

Jesús y El Risitas, un invitado fijo durante años

Fue en esa época cuando Juan José Domínguez inició su relación profesional con él, "empecé como becario en noviembre de 2003 y en febrero de 2004 me hizo mi primer contrato como montador. Trabajé con él hasta mediados de 2013, cuando llevábamos ya varios meses sin ningún proyecto entre manos y se vio abocado a cerrar su productora." Recuerda que las grabaciones eran muy intensas: "Normalmente se empezaba con las actuaciones musicales y las reflexiones. En una hora, Quintero podía hacerse 30 o 40 reflexiones que luego íbamos intercalando en los programas. Normalmente, en el plan de rodaje se planificaba una hora por invitado pero podía llevarse hora y media con uno o despachar a otro en quince minutos porque no daba para más… Y todo para que, en la mayoría de ocasiones, la entrevista en televisión raramente superase los veinte minutos. Imagínate la buenísima labor de Javier Salvago y de Jesús en la selección de contenidos."

Quintero frente a Gabilondo, dos formas de entender la comunicación pero con algo en común: la ética

"Conforme se grababan las entrevistas, y mientras iba avanzando el rodaje, empezábamos a montarlas. La capacidad de Salvago para seleccionar el contenido final era sorprendente. Mientras digitalizábamos la cinta con la entrevista, él iba anotando el código de tiempo de lo que quería. Y al terminar, íbamos al lío. En un par de jornadas podíamos tener listo el contenido de un programa entero. Nunca he conocido a nadie con esa capacidad. Aunque también había ocasiones en las que un personaje se nos atragantaba y teníamos que dedicarle horas y horas a su entrevista. También ocurrió que más de una vez grabamos y emitimos el mismo día, aunque no era lo común" nos cuenta Juan José que, con mucha generosidad, ha hecho memoria estos días para compartir estas palabras. "A continuación, Jesús visionaba todas las entrevistas editadas, ampliaba o recortaba algunas, seleccionaba las reflexiones para intercalar, hacíamos “el chorizo” del programa y empezábamos con lo que más le gustaba: la ambientación musical. Ahí podíamos pasar horas y horas escuchando músicas hasta encontrar la adecuada para cada introducción, para cada reflexión. Tenía una discoteca impresionante con música de todos los tiempos. En la FNAC se lo rifaban todos los comerciales cada vez que lo veían entrar porque podía salir de allí con 30 o 40 discos… Y durante mucho tiempo no quiso escuchar una canción que tuviera batería. Para él, la batería era “ruido”."

Entrevistando a Vargas Llosa para TVE en 2006

"Los programas se entregaban a la cadena siempre el mismo día de emisión. Más de una vez llegó la cinta a Canal Sur sólo unos minutos antes del comienzo. Y esto era así porque Quintero nunca daba un programa por finiquitado. Su nivel de exigencia y perfección era brutal. Podíamos cambiar un programa entero el mismo día porque había coincidido con una jornada de grabación y creía que una entrevista tenía que salir ya, que no podía esperar una semana en la nevera. Y casi siempre acertaba. Con esto entenderás el absoluto nivel de libertad con el que trabajó durante muchísimos años. Los responsables de la cadena sólo tenían una breve sinopsis del programa con los nombres de los invitados que iban a aparecer, pero no veían el espacio hasta que no se emitía en televisión, como todo el mundo." 

Las torres de archivadores con las que Burmann recreó el skyline de una metrópoli

Por supuesto, esa dedicación al trabajo implicaba muchas horas de entrega: "Nuestras jornadas eran eternas, prácticamente vivíamos allí, pero también es cierto que pagaba muy bien. Éramos un equipo muy pequeño: 2 montadores, 1 técnico de sonido y Salvago como editor de contenido (se refiere sólo al equipo de edición). Éramos personal de plantilla, estábamos siempre en la productora hubiese o no programa en emisión, porque aunque no hubiese programa que hacer El Loco siempre estaba inmerso en algún proyecto, algún nuevo formato o en la reedición continua de especiales con su impresionante archivo."

Con Rocío Jurado en el primer programa de "El loco de la colina" para TVE

Siguiendo con la cronología, en 2006 regresa a TVE con "El loco de la colina". Abre fuego con la que sería la última entrevista en profundidad a Rocío Jurado. Esa primera emisión fue monográfica, "la más grande" requería todo el espacio, pero las siguientes incluían a varios invitados y alguna actuación musical. En la segunda aparecía uno de sus grandes cómplices a lo largo de las décadas, Antonio Gala, con el que llegó a realizar dos series de entrevistas separadas por los años y que son un goce para el espectador. La media de audiencia fue cercana al 15% de share, casi tres puntos por debajo de la cadena. Pero puntualmente superó el 18%. 

Quintero y Serrat, poco más que añadir

Al año siguiente el programa cambió su nombre por el de "La noche de Quintero" aunque no la fórmula. Tras una polémica por la censura de una entrevista a José María García (aquel con el que a principios de los ochenta había competido radiofónicamente y con muy distintas armas), cambió su día de emisión para enfrentarse a "Los Serrano" y "House". Poco a poco se fue desinflando en cifras y terminó en marzo, sólo ocho semanas después de su comienzo, con un 9,7 %, muy por debajo de la media de La Uno. Quizás las 22 h no era la mejor hora para un programa de estas características, probablemente tenía más encaje en La 2. No importaba, el onubense regresó a Canal Sur donde siguió entrevistando a gente de toda condición con títulos como "El gatopardo". 

Quintero trabajó mucho para la tele pero su verdadero amor fue la radio, medio que nunca abandonó del todo y al que regresaba intermitentemente. Aún así, desde la tele siempre hacía un guiño al lugar del que provenía profesionalmente. Sus micrófonos dorados no eran precisamente televisivos (aunque daban muy bien en cámara) y la escenografías de "El vagamundo" simulaban las entrañas de un viejo aparato de radio, más claro imposible. 

"Estuve hablando con él hasta poco antes de la pandemia. Estaba muy ilusionado con la Fundación que había montado en San Juan del Puerto, donde había trasladado su archivo. Tenía en mente muchos proyectos, incluyendo cosas por Internet, tanto de radio como de televisión y nunca pensó en retirarse. Desgraciadamente, no ha podido ser" recuerda Juan José Domínguez. 

Su vida se ha apagado pero los micrófonos que tanto quiso captaron su voz para siempre y será tan moderna en el futuro como lo fue hace décadas. 


Podéis ver "El loco de la colina" de TVE pinchando aquí. También os recomiendo el inclasificable documental "Mi querida España" de Mercedes Moncada que está disponible en este enlace.

domingo, 2 de octubre de 2022

Àngel Casas, la palabra al servicio del espectáculo

Àngel Casas a mediados de los 90 en "Tal Cual". Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

Tenía 76 años y su "mala salud de hierro" le ha fallado definitivamente. Ayer nos dejó Àngel Casas tras años de lucha. A sus problemas de corazón, que se remontaban a los noventa, se unió una calciofilaxis que tuvo como consecuencias un trasplante de riñón y la amputación de sus dos piernas. A pesar de todo eso nunca perdió su acerado sentido del humor, una de sus características más destacadas. Cuando el 16 de octubre del año pasado TV3 le dedicó un homenaje con la emisión de un documental y, a continuación, un programa en directo, no tuvo problema en que un imitador apareciera en su lugar al principio y también en silla de ruedas. Así se rebajaba el impacto para su público habitual. Pero es que Casas no sólo había batallado en los últimos años, su vida fue una continua pugna, si bien él no lo hacía notar. 

Casas en el mítico "Un día es un día"

Desde pequeño tenía claro que quería ser periodista pero también desde el principio fue consciente de las dificultades que eso conllevaría. Su primer gran referente fue Del Arco, que realizaba una entrevista diaria para la contraportada de "La Vanguardia". Era rápido, directo, conciso y además firmaba con una caricatura del entrevistado. A Casas el dibujo no se le daba bien así que se fijó en otro profesional, este de la radio, Joaquín Soler Serrano. Cuando el profesor de lengua de Bachillerato, uno de sus favoritos, le preguntó qué quería ser de mayor, lo tuvo claro: locutor de radio. "'Mira, Casas, yo no sé si con el problema que tú tienes con la erre podrás trabajar en la radio. Yo creo que tú deberías ser periodista'. Y pensé: Muy bien, pues seré periodista". Lo contaba en "Memorias de otros" editado por Belaqva en 2008, un libro en el que recordaba algunas de sus entrevistas a los más famosos y, de paso, dejaba algunas perlas sobre su personalidad y forma de entender el trabajo que hoy cobran un valor especial. 

Constantino Romero y Àngel Casas en "Trotadiscos" de Radio Barcelona a principios de los 70. Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

En 1967 Andreu Avelí Artís "Sempronio" le dio su primera oportunidad en el semanario "Tele-estel", el primero en catalán después de la Guerra Civil. De ahí pasó a "Fotogramas" y, según decía ayer Jaume Figueras (Mr. Belvedere) en su twitter, fue el inventor del término "destape" para referirse a aquel cine de los desnudos "porque el guión lo requería". Los setenta fueron un no parar, una continua experimentación en distintos medios y géneros. Comenzó a trabajar en la radio, una de sus grandes pasiones, primero en Radio Juventud (como tantos otros comunicadores de la época) y después en Radio Barcelona, de la Cadena SER, donde llegó a ser jefe de programas musicales. Fue en esa emisora donde consiguió su primer Ondas con el programa "Trotadiscos" en 1972, un espacio hoy mítico presentado, atención, por Constantino Romero y con la participación de Casas y Rafael Turia. La radio siempre estuvo ahí y volvería a los micrófonos varias veces durante su largo romance con las cámaras. 

Carlos Tena y Casas con Mercedes Milá e Isabel Tenaille en "Popgrama"

A la tele llegó también en esa época, como guionista, pero sufrió censura y no se entendía con los jefazos. Sin embargo, en 1977, cuando ya era un experto musical de prestigio gracias a cabeceras como "Vibraciones, que él mismo había fundado, es reclamado por TVE en Madrid para un nuevo espacio musical que pretendía ser rompedor... y a buena fe que lo consiguió. "Popgrama" era una locura semanal, desorganizada, caótica... y con muchas ganas de libertad. La UHF era su cobijo, por supuesto, y Casas compartía pantalla y decisiones con Carlos Tena, Diego Manrique, Paco Lafuente, Ramón Trecet... Fue un éxito entre la progresía y alguien de Miramar le echó en cara que no hiciera tele desde su tierra, Barcelona. "Es que no me lo habéis propuesto" respondió. De esa conversación surgió uno de los más grandes programas musicales de la historia de la televisión europea... y no exagero. 

Àngel Casas en "Musical Express". Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

"Musical Express" nació en 1978, sólo para el circuito catalán. Hasta 1980 lo compaginó con "Popgrama" y fue entonces cuando saltó al territorio nacional. No sería la última vez que uno de sus trabajos para Cataluña "ascendiera a primera división" (como se consideraba entonces) y la segunda ocasión también sería con otro programa que adquiriría categoría de "mítico". "Musical..." tenía como objetivo llevar al pequeño plató de Miramar grupos, solistas y compositores de primera línea para que tocaran en directo. Parece simple pero no lo era. Un equipo entregado de TVE consiguió que aquello sonara como tenía que sonar y se viera como se tenía que ver. Hoy es un documento excepcional para cualquier aficionado. Casas incluso fue más allá, periódicamente unía a artistas de distintos lugares y épocas para conciertos casi improvisados, denominó esos especiales con el título de "Amigos" y el resultado fue sorprendente. "Hoy todavía, cuando alguien te cuenta un momento de 'Musical Express' como cosa propia, una presencia, una canción en vivo, un encuentro irrepetible entre dos músicos allende los años, por ejemplo, y lo vincula a su vida, tal que una banda sonora a una secuencia cinematográfica indeleble, piensas que valió la pena" ("Memorias de otros"). 

"Àngel Casas Show" con el actor Robert Mitchum

En 1983 inicia sus emisiones regulares la televisión autonómica catalana, TV3, y su primer director, Alfons Quintà, intenta convencerle de que se sumara al carro inmediatamente. Jordi Amat lo cuenta en el libro "El hijo del chófer" y José Pablo García lo puso en viñetas, Casas prefirió esperar a que la cosa estuviera más rodada, no se fiaba mucho de Quintà (razones tenía). Finalmente, en enero de 1984 comenzó "Àngel Casas Show" y con eso, sin que él lo imaginara, una nueva etapa en su carrera. Fueron cuatro años de televisión moderna, que trascendía su objetivo inicial, que miraba desde Cataluña al exterior y conseguía que el exterior también mirara Cataluña. Se montó un talk-show cuando nadie sabía que eso se llamaba así. Ya lo había hecho Íñigo en "Estudio Abierto", por supuesto, pero él consiguió modernizarlo y darle aire de fiesta a la que el espectador había sido invitado privilegiado. Como había hecho antes el vasco, se trajo a las grandes estrellas de Hollywood e invitaba a grandes músicos pero... esta vez tocaban en directo y no en playback. Casas unió su valiosísima experiencia en musicales para ofrecer un espectáculo inigualable. Además, sus preguntas no eran "amables". Era directo, a veces cómplice, caústico ... pero nunca cruel. Y no lo fue con los años, no mitificaba a sus invitados pero tampoco era injusto con ellos. Por ejemplo, sobre la famosa caída de Charlene Tilton, actriz de "Dallas" durante su actuación: "No iba bebida, en contra de lo que todo el mundo cuenta, iba nerviosa, histérica y, más bien, pasada de vueltas. Invitados bebidos, alcoholizados o ex alcohólicos mal curados he padecido unos cuantos en el plató, en directo, que es lo que suele darse en la meca del cine y en el cine en general." ("Memorias de otros"). 


El programa consigue la Antena de Oro y un Ondas y, mientras tanto, regresa a la radio, a la Cadena SER con "El Sermón", un magazine diario con colaboradores de fuste que demuestra su gran capacidad de trabajo. En 1990 traslada su exitoso formato de TV3 a TVE, primero para el circuito catalán y unos meses después para todo el país. Precisamente hablamos hace unas semanas aquí sobre "Un día es un día", sus nueve millones de espectadores cada jueves, su elegante decorado con tres escenarios musicales, sus charlas con grandes actores y personajillos de medio pelo. 

La actriz sueca Britt Ekland en "Un dia és un dia" de TVE Catalunya. Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

Si Íñigo entrevistaba a Gina Lollobrigida y unos minutos después a un señor que era capaz de arrastrar un arado con los dientes, Àngel podía unir a Peter O'Toole con el amante de una princesa, se había acabado el reinado de lo popular y el papel couché movía millones de pesetas, había que actualizarse. Y en esas conversaciones sí que podía ser mucho más sarcástico. Dejaba en evidencia a los mentirosos con una sonrisa, a los pícaros con un brillo en los ojos y a los ignorantes... les dejaba en paz. "En este oficio mío de entrevistador se comparten instantes de la vida con otros. Unas horas, unos días. Son en pantalla encuentros breves pero intensos, para dejar huella en el espectador.  Y en ellos, lo que uno dice no tiene sentido sin el contrapunto del otro. De hecho, lo que el otro dice es lo que cuenta. Uno tan sólo hace de trampolín para que el otro salte. A ver cómo le sale la pirueta. A ver si se la pega. A ver si consigue caer de pie. A ver. El truco consiste en fijarse mucho, estar al quite e intervenir lo mínimo. No ya en el encuentro estrictamente profesional, en los veinte minutos o media hora de pantalla, sino en el antes, el después, en el durante" ("Memorias de otros"). 

Casas entrevistando a Mia Farrow en "Tal Cual" en plena polémica por su separación de Woody Allen

Fue una fórmula que mantuvo en 1992 con su regreso a la pública, pero esta vez en La 2 con "Tal Cual" que se convertiría en emblema de la cadena. En principio era un espacio más modesto y que se centraría en las entrevistas y tertulias. Sharon Stone o Jeremy Irons coincidían, de nuevo, en la sala de espera con personajes peculiares. "A su lado, ¿qué pintan accidentes de la popularidad local como Jesulín de Ubrique o algunos compañeros macarras de Estefanía de Mónaco? Lo mismo que la sal, la pimienta y la salsa Perrins en el aliño" explicaba en el libro ya mencionado. Poco a poco, este nuevo espacio recurrió a la música y no sólo a la de la orquesta de su amigo y socio de años y años el maestro Bardagí y vivía, otra vez, uno de sus grandes placeres: "Lo bueno de tener un programa de música es que, si estás por la labor, lo disfrutas como un enano porque tienes a los músicos soñados tocando a dos metros, como en el salón de casa". Por eso Casas no se perdía los ensayos. 

Sharon Stone en "Tal Cual"

En "Tal Cual" faltaba el striptease semanal (aunque lo recuperó puntualmente), otro de sus sellos desde TV3 y que estuvo a punto de no existir. En el último momento y a pesar de lo prometido, Quintà le advirtió que el desnudo no se podía emitir. Casas entró en colera, ya había conseguido una artista del género fichada en París y no estaba dispuesto a sufrir una censura en plenos años ochenta. En el directo se saltó la prohibición del jefe y el striptease salió a la luz entre el escándalo y la sonrisilla. Lo repetía siempre que le preguntaban, al día siguiente todo el mundo hablaba de "la tía buena", daba igual a quién hubiera entrevistado. "Estoy muy orgulloso de hacer el striptease en aquel momento pero probablemente ahora no lo haría porque ha cambiado todo el entorno. Hay canciones de los años 60 que ahora..." reconocía en "Noms Propis" de TVE Catalunya en 2019. 

Fue en 1994, durante su etapa en "Tal Cual", cuando tuvo su primer susto con el corazón, durante dos semanas desapareció de la pantalla, estaba ingresado. No quiso descansar más y regresó a su estresante modo de vida. Poco después, por si fuera poco, retornó a La Primera para moderar desde Madrid el debate "Los unos y los otros". Durante sólo seis semanas presentó "Tal como somos", también desde la capital, un espacio de entrevistas en horario de máxima audiencia con especial predominio de los políticos aunque también apareció allí un genial Mel Brooks. 

Casas con su colaborador cómico Bermúdez y el terceto de jazz de "Esto es lo que hay"

Aquello no funcionó y unos meses después apareció en un late-night diario, "Esto es lo que hay" realizado en Prado del Rey. Curiosamente, antes había aceptado presentar "El semáforo" dirigido por su colega Chicho Ibáñez Serrador pero en el último momento se acobardó. Chicho fue el primer invitado del proyecto que sustituía esa oferta y lo comentaron entre puyas. Desgraciadamente ese encargo de hacer frente al Mississippi que arrollaba todo desde Tele 5 fue un regalo envenenado. La Primera tenía grandes formatos en prime-time que duraban hasta más allá la medianoche así que Casas se veía relegado de forma absurda a altas o altísimas horas de la madrugada, más tarde incluso que el TD3. Finalmente se reconvirtió en un programa semanal para La 2. Como aquello atufaba a "Tal Cual", se decidió retomar el título y Casas volvió a los estudios de Sant Cugat con una versión descafeinada de su icónico espacio que tampoco duró mucho. 

Buenafuente invitado de "Senyoras i Senyors" de TVE Catalunya. Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

Tras una breve temporada en TV3 con un espacio musical nostálgico, se produce su último regreso a TVE Catalunya con "Senyores i Senyors" entre 2005 y 2007. Orquesta en directo, entrevistas a viejos amigos como Serrat o Miguel Ríos pero también a talentos nuevos como Andreu Buenafuente. En ese espacio apareció, para sorpresa de la audiencia, el President Pujol. Todo hacía pensar que este programa podría saltar de nuevo a la emisión nacional... pero no fue así. Y tras dos temporadas Casas buscó la estabilidad al ganar un concurso público para dirigir Betevé, canal municipal barcelonés. No hubo serenidad porque llegó la nada añorada crisis de 2008. El periodista aguantó seis años, hasta que decidió jubilarse. Se dedicó entonces a lo que más le gustaba: escribir. Tuvo ofertas para volver a ponerse frente a las cámaras pero su salud le había avisado: no más estrés. Y cumplió. 

Àngel Casas en el Museo de RTVE en Sant Cugat durante la grabación de "Recording" en 2019

Àngel Casas revolucionó el prime-time consiguiendo que la palabra y la música se unieran para ofrecer un gran espectáculo. Nunca huyó de las polémicas, también fue valiente en eso, pero supo aprovecharse de ellas con mucha ironía. Casas no se enfangaba, observaba todo con una chispa en la mirada. En realidad, parecía que seguía llevando esa bufanda de dandy que se había convertido en un símbolo desde "Musical Express" y que no había vuelto a lucir desde principios de los ochenta pero es que Casas era ya un símbolo en sí mismo.