domingo, 19 de febrero de 2023

JJ.OO. Seúl 88

Los Juegos Olímpicos de Seúl fueron un gran reto para TVE, era el gran evento deportivo de la temporada y suponía un enorme esfuerzo humano pero, sobre todo, técnico. Los satélites fueron los verdaderos aliados de todas las televisiones europeas y americanas. Hay que tener en cuenta que entre España y Corea del Sur hay unos 10.000 km de distancia (en línea recta) y ocho horas de diferencia horaria, en definitiva, todo eran complicaciones. Para esa cobertura la tele pública tuvo que organizar su "propia área técnica en el IBC (International Broadcast Center) donde se dispuso de 240 metros cuadrados con un estudio completo y 18 posiciones de comentaristas, contratados a la UER (Unión Europea de Radiodifusión)" según se contaba en el Anuario interno de 1989. 

Matías Prats desde Seúl dando paso a una de las retransmisiones

Además de las imágenes oficiales, TVE personalizó las transmisiones con su propia señal en la residencia de los atletas españoles y en la línea de llegada del Estadio Olímpico y también disponía de cinco equipos ENG para realizar reportajes y entrevistas. Todo un despliegue. Las imágenes se enviaban desde Seúl a Torrespaña por línea directa entre dos satélites, uno sobre el océano Índico y otro sobre el Atlántico. El primero remitía la señal a Canadá que la rebotaba al segundo que la reenviaba a la estación de seguimiento de Buitrago, a unos 80 km de Madrid. Después había que encomendarse a Santa Clara, patrona de TVE, para que no hubiera fallos en ese dispositivo. 

Ramón Trecet, Elena Sánchez y Olga Viza en el set de Seúl 88

Desde el 17 de septiembre al 2 de octubre los espectadores españoles pudieron ver casi 300 horas de contenido sobre estos Juegos, desde los programas especiales a las competiciones deportivas, con especial relevancia de aquellas con presencia patria, claro. La mayor parte del seguimiento se ubicaba en la Segunda Cadena en dos turnos. El primero comenzaba a la una de la madrugada y se extendía hasta las 15 h bajo la dirección del veterano Joaquín Díaz-Palacios y con Olga Viza, María Escario y Matías Prats ante las cámaras, un trío de presentadores de auténtico lujo que, además, sigue en activo. La segunda parte se iniciaba a las 21 h y finalizaba a la una. Este espacio dirigido por Sergio Gil (de la Escuela de Barcelona) y con Elena Sánchez (actual Presidenta de RTVE) y Ramón Trecet (especialista no sólo en deporte sino también en música) se centraba más bien en reportajes y entrevistas mientras que el anterior incluía retransmisiones, comentarios y análisis. Por último, desde las las 15 h y durante media hora Miguel Vila (otro clásico que se había iniciado en el infantil "La casa del reloj"), se encargaba de resumir la jornada de los deportistas españoles pero desde un estudio de Torrespaña. 

Unas 120 personas dirigidas por Juan R. Mediavilla se trasladaron a Seúl para cubrir estos JJ.OO. y, además de los habituales profesionales especializados en deporte se contó con trabajadores de los Centros Territoriales. Entre los comentaristas desplazados podemos destacar a gente tan reconocida y admirada como Paloma del Río (se encargó de comentar hípica, gimnasia, y tenis de mesa) Pere Barthe (baloncesto), el recientemente fallecido José Ruiz Orland (natación, waterpolo y saltos), José Ángel de la Casa (fútbol y atletismo), Gregorio Parra (atletismo) y Esperanza Solano (gimnasia). Los presentadores Olga Viza y Matías Prats también estuvieron en el puesto de comentarista (gimnasia y tenis respectivamente). 

Una representación del equipo de TVE en Seúl 88 junto al alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, tras recoger el Premio Ondas

TVE también se sintió especialmente orgullosa de su apartado gráfico, muy novedoso para la época, sobre todo de la cabecera grabada en el plató de Esplugas (Barcelona) usando la rotoscopia, es decir, filmando, en este caso, a un lanzador de disco y usando esa imagen como referencia para reconstruirlo en 3D. Las referencias estéticas eran la Grecia clásica y el robot de la película de Fritz Lang "Metrópolis". 

El gran esfuerzo de TVE fue reconocido con el Premio Ondas al año siguiente.

domingo, 12 de febrero de 2023

Gaby, Fofó y Miliki

Gaby, Miliki y Fofó, el trío original e inimitable de Los Payasos de la Tele

Esta semana se ha celebrado en los medios el centenario del nacimiento de Fofó, que vino al mundo el 8 de enero de 1923 con el nombre de Alfonso Aragón Bermúdez. Ese homenaje (poca cosa para uno de los artistas más queridos de nuestro país y de América Latina) ha servido para rescatar de nuestra memoria los buenos ratos que junto a sus hermanos Gaby y Miliki (Gabriel y Emilio Aragón) hicieron pasar a los niños españoles desde 1973 hasta la prematura muerte de Fofó el 22 de junio de 1976. Pero la saga había crecido ante las cámaras, Fofito, hijo de Fofó, ya había debutado en TVE y poco después llegaría Milikito, el hijo de Miliki y, ya en los 80, Rody, Rita Irasema... Hasta 1995 fueron una presencia constante en la tele y en todas las grandes cadenas. 

Miliki, Gaby, Fofó y Fofito rodeados de cientos de niños

Cuando TVE fichó a los hermanos Aragón en 1973 para un programa de verano que se titularía "Los Payasos" y que se emitiría diariamente a la hora de la siesta, 15.30 h, nadie pensaba, ni los jefes de la Casa ni los propios clowns, que sería el inicio de una larga y fructífera colaboración. Ellos estaban triunfando en México, como antes lo habían hecho en Argentina, Puerto Rico, Miami y Cuba donde fueron pioneros de la primera emisora en español del mundo, Unión Radio TV Canal 4 de La Habana ¡en 1949! No sólo conocían bien el medio televisivo en emisoras hispanoamericanas, en 1957 habían actuado en el popularísimo show de Ed Sullivan de la CBS para una audiencia estimada de 11 millones de espectadores. Su deseo era volver a España desde hacía un tiempo a pesar del enorme éxito que tenían en sus programas de televisión en emisoras de distintos países, el cine y sus actuaciones en teatros. Una charla informal con un diplomático fue la que desembocó ese primer contrato español. 

Gaby, el hermano mayor, observa a Miliki y Fofó en su famoso dúo de la guitarra

"Los Payasos" se emitían dentro del contenedor "Con vosotros" presentado por María Luisa Seco e inmediato predecesor de "Un globo, dos globos, tres globos". Comenzó el 19 de junio del 73 realizado por Manuel Ripoll (que había debutado como actor en "Escala en HI-FI" donde conoció a la que sería su mujer, Concha Cuetos, la Lourdes de "Farmacia de guardia"). El triunfo fue inmediato y TVE se apresuró a firmar un nuevo contrato de un año pero antes tenían que retomar otros compromisos. Su retorno a la pantalla española se produjo el lunes 5 de noviembre, de nuevo con un espacio diario pero los Aragón fueron previsores y firmaron esa periodicidad sólo para los tres primeros meses. "Fue un acierto pues de haber permitido continuar con emisiones diarias nuestro programa no se hubiese mantenido en pantalla durante once años" reflexionaba Emilio Aragón "Miliki" en su libro "Recuerdos" (Ediciones B, 1996). Ese fue el comienzo de "El Gran Circo de TVE", el espacio que los catapultó a la estratosfera de la fama. Se mantuvo, con ciertas ausencias, hasta el sábado 1 de octubre de 1983. Después llegarían otros programas, otras cadenas, separaciones, nuevos dúos... 

Fofito, Miliki, Fofó y Gaby

Los comienzos en TVE no fueron fáciles, los Payasos venían acostumbrados a unas facilidades que aquí no tuvieron en principio. Contaba Miliki en el libro citado: "Nuestros primeros días de plató fueron horribles. Hay que entender que veníamos de América donde las productoras y emisoras de televisión nos cuidaban y a veces mimaban, yo diría que en exceso. Al encontrarnos de pronto con unos equipos humanos tan poco receptivos nos creaba situaciones dolorosas que soportábamos estoicamente por la simple razón de que 'esta era nuestra tierra'. La múltiple función de escritores, directores e intérpretes que desempeñábamos no era bien comprendida entonces". Reflexionaba un poco antes que estaban pagando treinta años de ausencia. La primera vez que pidieron 300 niños de público la producción montó en cólera pero poco a poco los responsables televisivos se dieron cuenta de que estos tres personajes eran, ante todo, unos profesionales curtidos en el medio y que sus peticiones tenían sentido. Y se hizo evidente el primer día que esos niños del estudio se desgañitaron respondiendo al ¿Cómo están ustedes? y coreando a grito pelado las canciones que se hicieron populares en apenas unas semanas. 

Se avecina catástrofe en una de las Aventuras de los Payasos de la Tele

El Estudio 2 de Prado del Rey al principio, una carpa en el exterior de esas instalaciones y, más adelante, los Estudios Roma (hoy Mediaset) fueron la casa de estos entrañables animadores. Jesús Yagüe, Miguel Ángel Román, Ricardo Arias, Pierre Baldie y Juan Villaescusa fueron realizadores de las sucesivas etapas de un circo que tenían tres patas fundamentales: los chistes y canciones de los tres hermanos, las actuaciones circenses de otros artistas y las Aventuras que se desarrollaban como sketches en decorados ad hoc y que siempre acababan en desastre, generalmente para el pobre Fernando Chinarro, actor secundario que con los años se convirtió en uno más de la familia. La fórmula estaba ya muy ensayada en su paso por Hispanoamérica y aquí terminaron de engrasarla. En los programas especiales durante las vacaciones, "Cantar y reír" en las Navidades, se añadían juegos y concursos para la chavalada presente en el plató. 

Fofó a mediados de los setenta

Y de repente, el drama entre tantas risas. En 1976 a Fofó le diagnostican un tumor cerebral que resulta ser benigno. Es operado y poco después aparece en "Directísimo" para contarle a Íñigo que todo ha salido bien y que ya está trabajando en su regreso (podéis verlo aquí). A muchos les sorprendió verlo sin su peluca, sin el sombrero, sin la nariz de masilla color carne. Unas semanas más tarde, el 22 de junio, falleció por una hepatitis provocada, al parecer, por una transfusión de sangre sin analizar. Tenía 53 años. Dos días después, mostrando una profesionalidad típica del mundo artístico, sus hermanos y su hijo Fofito grabaron un mensaje para su audiencia "Estamos preparándolo todo y estamos aquí nada más que por vosotros, los niños españoles, a los que queremos ver siempre sonrientes (...) Hay una cosa muy importante que queremos deciros: Fofó está muy contento, está muy feliz. No está aquí con nosotros porque en el cielo hay muchos niños que lo esperaban y él, voluntariamente, se ha ido al cielo a cantar canciones". Al final del mensaje el equipo técnico reacciona con un aplauso (está disponible en este enlace). A partir de aquí comenzaba una nueva historia para los Payasos de la Tele. 

Hoy Fofito sigue recorriendo el país con su Circo acompañado de su hija Mónica Aragón (a la que muchos conocimos en "Club Disney en los 90). La saga Aragón continúa. 

"El Gran Circo de RTVE" sigue siendo un "happy place" que diría un hipster, o sea, un lugar feliz en el que refugiarse. Muchos de sus programas están en la web de Archivo RTVE

domingo, 5 de febrero de 2023

Tele-Europa

Jaime Ruiz de Infante, Elke Widmayer, Penelope Eades e Isabel Tenaille en "Tele-Europa"

A finales de los ochenta el turismo estaba más que asentado en nuestro país, especialmente en verano que era cuando llegaban extranjeros a disfrutar de nuestra costa, con buen tiempo asegurado en el Levante, Andalucía y las islas. Lo del norte era (y sigue siendo a pesar del cambio climático) una lotería. El turismo rural aún estaba por inventar (al menos tal y como lo conocemos hoy). La tele no era ajena a esta circunstancia y de la misma manera que organizaba programas "fresquitos" para las noches estivales (generalmente grabados cuando el tiempo era más fresco literalmente), series más intrascendentes, juegos en el exterior para la chavalada y retraso del prime time (nada que ver con lo que sufrimos hoy en día), a los que regían TVE en 1988 se les ocurrió que, como servicio público que es, debería ofrecer un informativo para los veraneantes foráneos. Así nació una iniciativa que presumía de ser única en el continente, "Tele-Europa". 

Pensando en los cincuenta millones de turistas que solían visitar nuestro país en esas fechas, comenzó este ambicioso proyecto el 1 de julio del 88 y finalizó el 15 de septiembre. Ambicioso en cuanto a la idea, no en cuanto a medios. "Tele-Europa" era un informativo de media hora que se emitía a las 12.30 h de lunes a viernes en la UHF (TVE-2) antes de la programación de los Centros Territoriales. Dirigido por Jaime Ruiz de Infante, la principal característica es que se emitía en tres idiomas: francés, inglés y alemán y su estructura estaba supeditada a eso precisamente así que se dividía en tres bloques, uno por cada lengua, de unos siete minutos de duración cada uno. Las cadenas Antenne 2 (Francia), ITN (Reino Unido) y ZDF (Alemania) enviaban a Torrespaña vía satélite las noticias más importantes de sus informativos de tal manera que sus paisanos no se sintieran desinformados mientras estaban fuera de su país. Hay que entender que hablamos de una época en la que no estaba generalizada la tele por cable ni satélite ni, por supuesto, internet de tal manera que si querían estar informados de lo que sucedía en su lugar de origen tendrían que comprar un diario extranjero en el kiosko y, en general, solían llegar con un día de retraso (dependiendo de la zona turística, claro). 

No era mala idea, pues, este noticiario con un resumen de lo más importante y contando en su propia idioma. Tres presentadoras se encargaban de dar paso a esas noticias: Elke Widmayer en alemán, Penelope Eades en inglés y nuestra Isabel Tenaille en francés, idioma que dominaba y que le permitía ser la "estrella" de este programa para la audiencia española que, literalmente, flipaba con las múltiples cualidades de esta comunicadora sin par (como el Cola-Cao). En realidad, lo que era sorprendente es que una de las más reconocidas y queridas figuras de nuestra pantalla estuviera relegada a un informativo pensado para los de fuera, por muy interesante que fuera el proyecto. En el caso de sus compañeras, la alemana Elke estaba asentada en España donde había participado en series desde los setenta como "Cuentos y leyendas" o, ya en los ochenta, "Páginas de sucesos". Aquel mismo año del programa también había intervenido (siempre en pequeños papeles) en la película "Jarrapellejos". Penelope es traductora y en 1988 había sido nombrada directora de emisiones en lenguas extranjeras en Radio Exterior de España (de RNE), puesto en el que se mantuvo hasta 1995. En esa misma emisora dirigiría "España, parada y fonda" Ruiz de Infante que también fue jefe del servicio de documentación de TVE. 

"Tele-Europa" tuvo cierta repercusión en su momento pero no repitió en siguientes temporadas. Más adelante llegarían otros informativos con vocación europeísta como "Euronews" en 1993. 

domingo, 29 de enero de 2023

El primer "Password"


He aquí el primer concurso con equipos mixtos de famosos y anónimos. He aquí, pues, la madre del cordero de buena parte de los juegos televisivos desde los 60 hasta hoy. "Password" (que nada tiene que ver con Pasapalabra) comenzó su andadura en la CBS como programa diario en horario de tarde (según la costa, a las 13 o a las 14 h) en octubre de 1961 y enseguida se asentó como el favorito de su franja durante un lustro, convirtiéndose además en un asesino de programas de la competencia que eran incapaces de hacerle frente. En enero de 1962 se estrenó su versión en prime time que se mantuvo en antena (con varios cambios de día y hora) hasta mayo de 1967. 

Joan Crawford intentando descifrar las pistas del concursante anónimo

Ese año la cadena decidió abandonar la producción de ambas versiones pero se siguieron emitiendo episodios repetidos con el sistema de la sindicación hasta que en 1971 la ABC apostó de nuevo por el formato para sustituir al serial "Dark Shadows" y permaneció en la cadena, de nuevo con algunos cambios de horarios, cuatro años. Diferentes versiones se han seguido produciendo, con añadidos en el título como Plus o Super y, precisamente, hace unos meses la NBC lo ha recuperado convirtiéndose en uno de esos programas que ha pasado por las tres grandes cadenas (y no son tantos). En este caso incluso ha recuperado el antiguo decorado que se ha convertido en todo un icono de la tele. 

Su presentador desde 1961 hasta 1980 fue Allen Ludden, convirtiéndolo en uno de los comunicadores más famosos de la televisión norteamericana durante dos décadas. Además era cantante y actor, una de esas personalidades "completas" del mundo del show business puro USA. Cuando fue elegido para conducir este concurso ya tenía experiencia en radio y tele y, por supuesto, en unos cuantos concursos pero la verdadera fama le llegó con este formato en el que encajó a la perfección desde el principio, era el juego ideal para él. 

Betty White en plena reflexión

Fue en este decorado donde conoció a su segunda mujer, la actriz Betty White, la añorada Rose Nylund de "Las chicas de oro". Se conocieron grabando el concurso cuando él ya era viudo (su primera mujer había fallecido en octubre de 1961, precisamente al poco de comenzar "Password") pero realmente, según Betty contaba posteriormente, se enamoraron de verdad durante una gira teatral de verano en 1962. Finalmente, y tras varias negativas por parte de White, se casaron en junio de 1963. Para ella era su tercer marido y nunca más se casó. Betty fue una de las "celebrities" más habituales del concurso, no sólo por ser la mujer del presentador sino porque era una de las jugadoras más avispadas. En realidad a la actriz le encantaban los concursos y, además de participar en prácticamente todos los de la parrilla, también presentó varios. Es más: fue la primera mujer de EE.UU. que presentó uno en prime time, como ya hemos contado aquí. 

Betty White en una de sus innumerables participaciones en "Password"

El juego era relativamente sencillo y, posiblemente, por eso era uno de los más seguidos por el público. Se enfrentaban dos parejas, en cada una de ellas había un famoso. Se trataba de acertar el mayor número de palabras con el menor número de pistas. Alternativamente iban recibiendo tarjetas y tenían que ofrecer sinónimos o palabras que pudieran recordar a la que aparecía escrita. Se iban reduciendo los puntos con las pistas que necesitaban aportar hasta que se acertara. Después había una ronda rápida en la que lo que importaba era el tiempo, cuántas más palabras en un minuto, más puntuación. Además del premio en metálico que conseguían, los participantes anónimos podían volver al programa. 

Nancy Sinatra y Woody Allen como concursantes de "Password"

Ser un invitado de "Password" se convirtió en un honor y una excelente promoción para la última película, disco o espectáculo del famoseo del país. Desde grandes veteranas del Hollywood clásico como Joan Crawford o Lauren Bacall a jóvenes promesas como Anthony Perkins. Cantantes de moda, protagonistas de series de TV, actores de Broadway y presentadores de todas las cadenas acudían a la llamada del programa a pesar de que eso pudiera comprometer su imagen en caso de que no acertaran una. 

El programa se grababa en el CBS-TV Studio 52 de Nueva York (que en los 70 mutaría en la famosísima discoteca Studio 54), en el 50 (Ed Sullivan Theater) y en su última temporada, una vez que comenzó a ser producido en color, en la CBS TV City de Los Angeles puesto que los estudios de Nueva York aún no estaban preparados para eso. En Hollywood también se grabó en los 70 pero ya en el ABC  TV Center. 

En España se emitió en Cuatro, primero conducido por Luján Argüelles (de 2008 a 2010) y en una breve etapa por Ana Milán hasta el verano de 2010. Recientemente se ha anunciado que Antena 3 lo revivirá con Cristina Pedroche al frente, veremos si consigue "abril" una nueva etapa con brío. 

Como regalo, el episodio del 24 de junio e 1963, el primero que la pareja Ludden-White grabó tras su luna de miel:

domingo, 15 de enero de 2023

El cambio de "Buenos días" en 1987


El 5 de octubre de 1987 "Buenos días", el primer espacio de la programación diaria de TVE, cambia de formato. Hasta ese momento, desde su inicio un año antes, había sido un magazine informativo (tal y como hemos contado aquí) que, literalmente, "abría la tele", porque sí, hubo un tiempo en el que la emisión 24 horas ni se contemplaba. Aunque ya había habido distintos intentos en los sesenta de tener programación matinal, incluido un "Buenos días" a finales de esa década, no fue hasta 1986 y bajo el impulso de Pilar Miró como directora general de RTVE que se puso en marcha esta iniciativa. 

En octubre de 1987 "Buenos días" se traslada al decorado del Telediario

El cambio que hoy recordamos suponía una mutación en toda regla, ya no sería un espacio de actualidad, con boletines intermitentes, entrevistas, conexiones en directo con los centros territoriales y otras secciones más o menos amables. José Antonio Martínez Soler primero y Pedro Erquicia después, habían dirigido el programa a primerísima hora que era seguido por Jesús Hermida y su exitoso "Por la mañana". José Díaz Argüelles tomaba las riendas en esta nueva etapa y también, como los anteriores, se pondría frente a las cámaras.

Mari Carmen García Vela, José Díaz Argüelles y Sandra Sutherland

Para empezar retrasaba su comienzo a las 8 de la mañana y duraba media hora menos, hasta las 9 que es cuando llegaba Hermida con sus famosas chicas. Se eliminaban todas las secciones anteriores entre las que, atención, estaba el horósocopo de Sibila Toronti a imitación de lo que hacía la BBC en su "Breakfast" que fue la verdadera referencia para el primer matinal de TVE. A partir de ahora sería un informativo al estilo clásico que se dividía en un breve boletín al inicio que era seguido por gimnasia y dibujos animados para continuar con un telediario de media hora para finalizar. Además, se cambiaba el decorado que emulaba un salón y se iban al plató oficial del Telediario para dar una continuidad informativa durante todo el día. 


El director-presentador compartía pantalla con Mari Carmen García Vela (ya famosa por su larga asociación con "Informe Semanal", espacio al que volvería) y Sandra Sutherland que era la única que estaba en el programa desde la primera etapa con Martínez Soler. La propia Sutherland contaba en "La noche del Telediario" en 2014: "Había una mezcla que funcionaba muy bien que luego se dejó de hacer, era noticias y dibujos animados, ¡era fantástico porque así conseguíamos reunir a todos!". Efectivamente, en aquella época fue una fórmula revolucionaria que permitía que los niños disfrutaran con los Terrytoons y su Super Ratón o las Urracas Parlanchinas, y los padres se enteraran, aunque fuera mientras desayunaban a toda prisa y terminaban de organizar la mochila del niño, de los grandes titulares. El programa no llegó a alcanzar la estabilidad nunca y tras unos cuantos meses Argüelles fue relevado en la tarea de editor por Pedro Sánchez Quintana. Hasta su finalización en 1990 aún hubo otras dos etapas más que merecen sendos posts. 

En el fantástico canal de Youtube "InformativosTV" encontramos un primer avance de "Buenos días" de febrero de 1988 con Sutherland y Díaz Argüelles: 

martes, 3 de enero de 2023

Sergi Schaaff, el Rey de TVE desde Barcelona

Schaaff bromeando con una corona de atrezzo durante una grabación de los setenta.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Sergi Schaaff se ha ido y con él perdemos al último testigo en activo de la televisión clásica. Tenía 85 años y seguía ejerciendo de director de "Saber y ganar" aunque ya no con la misma intensidad. Aún así, su talento creativo no paraba, en los últimos meses había ideado nuevas pruebas que todavía sorprendían a su equipo. Schaaff no sólo es un pionero de TVE, es un creador de iconos televisivos. Su firma es su currículum. Quizás no tenga un estilo visual que defina su manera de entender la realización pero sí que es reconocible su sello en sus creaciones porque él era un director-realizador a la antigua usanza, como también lo era Chicho Ibáñez Serrador. Entendía el programa como un "todo" en el que él quería controlar cada detalle porque, como siempre repetía, "el trabajo bien hecho, también gusta". Pero además de ser un autor (en toda regla), fue también el jefe de programas que llevó a una época gloriosa al Centro de Producción de TVE en Cataluña. Descubridor de talentos, ingeniero de programas eternos y hasta profesor universitario, Sergi Schaaff era el Rey de la tele hecha desde Barcelona. 

Sergi Schaaff con su mujer, la actriz Àngels Moll, y Jordi Hurtado en un especial de "Saber y ganar" por los 50 años de TVE Catalunya en 2009. Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

¿Y por qué su nombre no es tan conocido popularmente como el de otros? La periodista Anna Bosch (excorresponsal en Moscú, Londres, Washington y uno de los grandes baluartes de la ética en los Telediarios de TVE) lo explicaba  hoy en Twitter con su claridad habitual: "Ha muerto al pie del cañón y sin el debido reconocimiento. Schaaff, creo, ha pagado en España ser un gran creador, "pero" en Barcelona, y en Cataluña, serlo, "però" en RTVE". Hace unas semanas un servidor comentaba en el plató de "Saber y ganar" (su última gran creación) con Jordi Hurtado que a Schaaff se le debe un gran homenaje público e institucional. Sí, había conseguido el Ondas nada menos que en 1978 por su "Salomé", también tenía el Premio Talento de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión, la Creu de Sant Jordi y otros galardones pero... no ha sido valorado como merece una figura de este calado. Se va, eso sí, después de celebrar a lo grande el 25º aniversario de su "niña bonita", el concurso más longevo de la televisión en nuestro país, y además con el Ondas bajo el brazo. La entrega fue hace tres semanas y no subió al escenario, llevaba un tiempo enfermo aunque seguía acudiendo periódicamente al plató de Sant Cugat.

Sergi Schaaff en primer término en una grabación de "La vida es juego" con Constantino Romero.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Pocos directores-realizadores tiene una lista de programas en su cartera tan populares como los que creó Sergi y hay que destacar precisamente eso, que fue su "creador". Nunca adaptó formatos ajenos aunque, evidentemente, partía de bases que ya estaban asentadas. Uno de sus grandes méritos fue el de saber darle la vuelta a ideas clásicas. El concurso cultural existe desde los inicios de la tele (y se trajo desde la radio) y no puede ser más sencillo: preguntas y respuestas. Schaaff utilizaba ese armazón y lo rodeaba de mimbres pero no simplemente como añadidos, sino para reforzar la estructura con un criterio y dotarla de personalidad propia. Por eso, un espacio como "El tiempo es oro" pudo ocupar con éxito el prime time de La Primera. ¿Por qué "Saber y ganar" lleva un cuarto de siglo en antena y sigue siendo el programa más visto de La 2? Porque es un formato sólido, bien pensado, que respeta a los concursantes y a sus espectadores y porque aunque nunca cambia... siempre está cambiando. Su primer programa de 1997 no tiene nada que ver con el último de 2022. 

Schaaff repasando sus notas antes de iniciar la grabación de un dramático en los setenta.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Su modo de trabajar tenía mucho sentido, primero hacía una "prospección por la programación" y veía que faltaba (esto lo tenía en común con Chicho, por cierto). Una vez detectada la carencia, se sentaba frente a su mesa. "El proyecto surge ante una hoja en blanco. Siempre, para generar un programa, necesito una hoja y un bolígrafo e ir dibujando, 'haciendo ideas'." Lo contaba en marzo de 2015 en el programa "Para todos La 2". Entonces "Saber y ganar" llevaba ya 18 años en antena y reconocía que su permanencia en la parrilla había sido totalmente inesperada. "No lo pensábamos pero se va haciendo camino hacia el éxito, despacito y asentándose, subiendo peldaño a peldaño, como todos los programas que llegan a estas cifras tan grandes."

Juanjo Cardenal, Hurtado, Pilar Vázquez y Sergi celebrando los 15 años de "Saber y ganar". Llevaban trabajando juntos desde "Si lo sé... no vengo" en 1985. 

"Uno de los factores más importantes son los concursantes. Es el punto clave del programa. Unos concursantes que saben, que se expresan, que tienen inquietud, que son divertidos pero moderadamente, no se trata puramente de una yinkana sino de demostrar estos conocimientos. Eso por un lado y por el otro Jordi, que es el alma del padre. A mí se me puede dar el papel de padre pero él es la madre." La relación entre Schaaff y Hurtado ha sido algo más que laboral y aquí entramos en otra de las características habituales de su forma de entender el trabajo: la confianza en el equipo. En algunos casos (unos cuantos y no sólo Jordi), juntos en distintos proyectos desde mediados de los ochenta. 

Jordi Hurtado y Sergi Schaaff en la entrada de TVE en Sant Cugat. Una relación profesional longeva, una amistad fiel. Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Y, por supuesto, lo más importante es el espectador. Algo que este director nunca perdió de vista. Cuando en esa misma entrevista le preguntaban si no echaba de menos los premios respondía "no hace falta nada. Hace falta el reconocimiento que tenemos de nuestros espectadores". No obstante, ese "¡POR FIN, POR FIN!" que gritaba eufórico Jordi Hurtado en el plató el día que se hizo público el Ondas al programa, era un mensaje que muchos compartíamos. El público ha respaldado las "ideas schaaffianas" prácticamente siempre. Solía decir que la tele pública no debería buscar la audiencia mayoritaria pero tampoco conformarse con una birria y nunca había dejado de escuchar a los televidentes: "La audiencia te aporta un feedback, no estás haciendo algo para el aire, lo haces para la gente y quieres que la gente lo vea." (Entrevista en el programa de TVE Catalunya "Gent de paraula" en junio de 2014). 

Atento a lo que sucede en el plató y lo que se ve en monitor. Años ochenta.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Sergi entró oficialmente en TVE en 1963 pero ya llevaba un par de años colaborando. Se había licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y ejercía de montador musical en RNE donde, a veces, dirigía al cuadro escénico en los famosos teatros radiofónicos. Entró en la tele como ayudante de realización y allí se encontró con Mercè Vilaret, una de las grandes teleastas de la tele desde Cataluña. Un poco más tarde llegaría Lluís María Güell y los tres, junto con otros realizadores posteriores, definieron el estilo visual de la Escuela de Barcelona. En esos primeros años hizo de todo: reportajes, programas divulgativos, de entretenimiento... pero poco a poco fue centrándose en los dramáticos y también en musicales. Esa fue su primera etapa creativa en televisión, caracterizada por un mimo extremo en la elección de cada plano ("los compañeros cámaras lo saben bien" decía con sorna). 

Con Montserrat Carulla y Enric Majó en un dramático de los setenta.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Recordaba esos años dirigiendo dramáticos como una época muy gratificante a pesar del férreo control ejercido por el franquismo en todos los ámbitos creativos. "Al principio la censura era fuerte y después seguía pero un poco más suave. Yo llegué a realizar con el censor al lado y te decía 'ese plano no lo pinches', ya sabías por qué era, quizás había unas chicas" contaba en "Gent de paraula". Su nombre empezó a sonar entre sus compañeros de Prado del Rey cuando en 1970 se encargó del episodio "La trampa", protagonizado por Ana Belén, del contenedor "Pequeño Estudio". Asentó su prestigio en otros títulos como "Hora 11", "Ficciones", "Sospecha", "Crónicas fantásticas", "Novela" y, al mismo tiempo, seguía dirigiendo para obras para el circuito catalán. También realiza musicales como el rodado en 1973 en formato cine en Mallorca con María del Mar Bonet, uno de los primeros en color del centro de producción. 

Con su mujer Àngels Moll. Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

La segunda mitad de la década de los setenta es intensa, dirige obras rompedoras para espacios como "Teatro Club" o "Teatro Estudio" y adaptaciones de clásicos literarios para todo el territorio nacional en el mítico "Estudio 1" y el contenedor diario "Novela" donde destaca "Aloma" en el 77, serie en la que coincide con la que sería su esposa, Àngells Moll. En 1982 volverá a dirigirla (al alimón con Güell) en una de las más populares ficciones de TVE Catalunya, "Vídua, però no gaire" (y no de TV3 como se lee en la wikipedia y, por contagio, en muchos artículos hoy). 

Dirigiendo a los actores del mítico programa infantil del circuito catalán "Terra d'escudella".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

En aquel mismo 1977 de "Aloma" presenta, primero al público catalán y luego al nacional, la "Salomé" con guión de Terenci Moix protagonizada por Núria Espert que lograría un Ondas al año siguiente. Su versatilidad le permite probar con el género infantil y realiza varios capítulos de "Terra d'escudella" (circuito catalán) y miniseries para "Un globo, dos globos, tres globos" (como "Supertot", un superhéroe total). 

Caracterizado para su cameo en el capítulo "La tieta monja" de la serie "Festa am Rosa María Sardà".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra

A finales de la década dirige un programa que sería uno de los más populares de la historia de TVE Catalunya, "Festa amb Rosa María Sardà", un híbrido entre el musical y el humor que sería el germen (con grandes diferencias) de "Ahí te quiero ver". La Sardà pasaba de ser una reconocida actriz a una show-woman explotando sus talentos. La química entre ambos fue inmediata y Sergi se atrevió a hacer un cameo en un capítulo. Un par de años más tarde dirigió otro espectáculo televisivo al estilo americano con Guillermina Motta, "Les guillermines del rei Salomó", esta vez en color, y continúa experimentando con obras valientes como "Las Salvajes en Puente San Gil", uno de los Estudio 1 más rompedores de su última época y grabada, además, en escenario natural con las complicaciones que eso conlleva. 

Schaaff dirigió "La casa de las chivas" para "Primera función" en 1989.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

A mediados de los ochenta comienza una nueva etapa en la vida profesional de Schaaff y, por ende, en la de nuestra televisión. Es jefe de programas del centro de producción de TVE en Sant Cugat y, como tal, ejerce de "director de la fábrica y de la creación de programas" incluso como productor de unos cuantos. Es la época de mayor brillo de la producción desde Cataluña. Schaaff consigue que haya un equilibrio casi al 50% entre Madrid y Barcelona. Sant Cugat (y otros estudios) produce programas diarios y también coloca en horario de máxima audiencia al menos dos espacios semanales. Es el nacimiento de lo que muchos conocimos como el "Estilo Barcelona", programas míticos que se diferenciaban perfectamente de los realizados con Prado del Rey. No digo que fueran mejores ni peores, eran distintos y eso aportaba pluralidad a la tele pública y una apertura de miras al espectador. 

Preparando la ubicación de cámaras en "Valor y coraje" presentado por Constantino Romero.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

Trabajador como pocos, Schaaff crea, dirige y realiza buena parte de esos programas o, como mínimo, se encarga del proyecto inicial y según van renovando temporadas, deja a otros compañeros la dirección o la realización. Poco a poco abandona los dramáticos (aunque no del todo) para inventarse formatos tan célebres como "Si lo sé... no vengo", "El tiempo es oro", "3x4" o "Ruta Quetzal". Descubre o potencia los talentos de Jordi Hurtado, Constantino Romero (que había debutado sin éxito como presentador en "Ya sé que tienes novio" pero alcanza el estrellato con el concurso cultural mencionado) o Julia Otero a la que había dado su primera oportunidad con "Una historia particular" en el circuito catalán. Repetiría con todos ellos porque, ya lo habíamos dicho, Schaaff creía en los equipos. A Jordi lo rescataría tras varios programas fallidos para "Saber y ganar" y el resto es historia. 

Con su amigo y cómplice profesional Constantino Romero en "La vida es juego".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra

Tras el éxito de "El tiempo es oro" repetiría con Constantino en "La vida es juego" y "Valor y coraje" ("hasta he hecho realities", presumía) y con Julia dirigiría "La Luna" (primero "La Lluna" para Cataluña) y, cinco años después, "Un paseo por el tiempo". Le gustaba fichar a presentadores con experiencia radiofónica: "Considero que un presentador de radio saber hablar, construir las frases bien, la dicción y eso facilita a la audiencia la descodificación de eso. Por eso siempre he elegido presentadores que ya habían hecho radio" contaba en "Gent de paraula" y era una forma de que esa "feina" estuviera asegurada. Partiendo de esa eficacia contrastada, los retaba a ir más allá, a llevar sus talentos al límite... y vaya que lo conseguía.

Schaaff da indicaciones a Jordi Hurtado en "Saber y ganar" en 2009.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

Fiel a la idea de televisión pública siempre trabajó para TVE, exceptuando una pequeña infidelidad en el nacimiento de Canal 9 (Valencia) donde dirigió "El Show de Joan Monleón" y creo el primer y más perdurable icono de la cadena: la ruleta en forma de paellera. Los últimos 25 años han sido para "Saber y ganar", un concurso diario (desde hace años incluso también los fines de semana) que exigía su atención máxima pero, en realidad, seguía con otros proyectos. La serie biográfica "Homenots", creación de formatos para su productora catalana, la revisión de adaptaciones de ideas ajenas para su productora en Madrid, profesor y decano en la Universidad Pompeu Fabra... Sergi era imparable y cuesta usar ese verbo en pasado. Su legado es difícilmente igualable y él mismo explicaba el porqué: "Las televisiones no aprovechan lo suficiente el talento de la gente." Schaaff fue un pionero, llegó en los principios de la tele desde Miramar y pudo hacer de todo, esas oportunidades no son fáciles de conseguir hoy pero también hay que saber aprovecharlas. Él lo hizo y exprimió su talento televisivo hasta el final. 

sábado, 31 de diciembre de 2022

Feliz 1971, cotillón desde Madrid y Barcelona

José Luis Barcelona, Luc Barreto y Truss en el especial Feliz Año Nuevo desde Barcelona

¡Gran cotillón para inaugurar 1971 en TVE! Así se anunciaba el especial que daba final a la década y comienzo a la siguiente aunque, en realidad, la tele había celebrado el año anterior la llegada de los setenta (y lo comentamos aquí), algo que incluso en el cambio de milenio seguía generando debate. El caso es que se decidió repetir la fórmula que tan bien había funcionado el año anterior: repartir las grabaciones entre los dos grandes centros de producción: Prado del Rey en Madrid y Miramar en Barcelona así que la fiesta se dividía en dos "garitos". Aquel año se prepararon nada menos que tres programas distintos e independientes entre sí que comenzaban tras las Campanadas desde la Puerta del Sol de Madrid. 

Torrebruno en el primer especial de la primera noche de 1971

El primero lo realizaba Fernando García de la Vega en los estudios de Prado del Rey y lo presentaba Torrebruno antes de convertirse en el favorito de los niños y niñas. Actuaban, entre otros, Luis Aguilé, Elsa Baeza, Los Payos, Rosalía (pionera yeyé sin ninguna relación con la actual, por si acaso hay dudas), Andrés do Barro (que llevó el gallego a los primeros puestos de la lista de ventas), Elsa Baeza, Basilio y Luciana Wolf. 

José Luis Barcelona e Irene Mir

De una a dos de la madrugada era el turno de Barcelona. En el estudio más grande de Miramar se preparó una "boîte" que es como se llamaba entonces a las salas de fiestas molonas donde se reunía gente de postín para tomar una copa mientras la música sonaba de fondo y el ambiente se llenaba de humo de tabaco. El concepto discoteca, tal como lo conocemos hoy, es posterior. Allí los anfitriones eran sus dos presentadores más famosos: José Luis Barcelona (el pionero) e Irene Mir. Esta queridísima locutora ha querido compartir con nosotros su experiencia en este programa especial del que guarda un cariñoso recuerdo. Estos días he podido hablar con ella vía telefónica y su voz denotaba la emoción al rememorar un momento crucial en su carrera. "Fue una alegría que me eligieran, aquel fue un año muy bueno para mí porque además del Fin de Año hice una gira por Europa para presentar un programa de Navidad para todos los españoles que trabajaban fuera y que nos veían en esos países. Incluso estuvimos en la Embajada en Bélgica saludando a Balduino y Fabiola; la gira fue por ese país, Suiza, Holanda y Alemania. Fue muy bonito, muy emotivo. Nos recibieron con mucho cariño, fue un éxito total." 

La Terremoto canta el Achilipú en el decorado de "El último café"

Y, por último, hasta las tres de la madrugada, Madrid había montado el cotillón en el decorado de la serie "El último café" que había "robado" (esa es otra historia) el hueco en la parrilla de la famosísima "La casa de los Martínez" y parte de su popularidad. Los actores habituales de la serie eran los anfitriones de la fiesta madrileña: Antonio Garisa, Tip y Coll, Joaquín Roa, Aurora Redondo, Diana Sorel, Joaquín Pamplona... a los que se añadían otros actores invitados que interpretaban pequeños sketches que se unían a través de una trama intrascendente: Antonio Casal y Mercedes Sampietro eran dos de ellos. Valerio Lazarov fue el realizador. 

Irene Mir

Cada espacio se grabó de forma independiente y sin relación entre ellos a pesar de que los dos últimos tenían en común el punto de partida, un fiestón. Así lo recuerda Irene Mir: "Nosotros no vimos lo de Madrid hasta que se emitió, no había una comunicación directa en ese sentido. Grabamos lo nuestro sin contar con lo que se estaba haciendo allí, no veíamos imágenes ni nada de eso." Desde Barcelona se encargó Julio Herrero, un realizador con experiencia en estas lides y mucha solvencia. La grabación duró sólo dos días y eso obligaba a tenerlo todo organizado con antelación y cumplir los horarios a rajatabla. "Los primeros recuerdos que me vienen a la cabeza es que empezábamos a grabar a las tres de la tarde y acabábamos a las diez de la noche. Antes de esa hora estábamos con la preparación en maquillaje, en vestuario, hablábamos con los artistas. Eso sí, a las 15 h ya estábamos en plató con todo dispuesto para grabar y la verdad es que no recuerdo que hubiera repeticiones. En realidad, fue como si grabáramos un directo, fue muy ágil. José Luis y yo llevábamos el guión muy bien preparado." 

Juanito Valderrama y José Luis Barcelona

El plató de Miramar albergaba los dos sets del decorado, uno el que representaba una pequeña sala de fiestas y su barra servía para las presentaciones y breves entrevistas a algunos invitados. Al otro lado, un gran ciclorama con farolas festivas era el escenario para la mayoría de las actuaciones. En el caso de Madrid los artistas tenían que conformarse con la pequeña escenografía de la mencionada serie y entre el reparto, los cantantes, los bailarines y los extras allí no cabía nadie más. 

Machín y sus maracas en el decorado de Miramar

Entre los artistas invitados en Madrid destacaban Lola Flores, Carmen Sevilla, Perlita de Huelva, Donna Higthtower, Pedro Ruy Blas, La Terremoto y Peret. Desde Barcelona actuaban también primerísimas figuras como Antonio Machín, Juanito Valderrama y Dolores Abril (por separado), Maruja Garrido, Los Mismos, Los Tres Sudamericanos, Los Diablos, Conchita Bautista, Rudy Ventura y su prodigiosa trompeta y Rosa Morena que por entonces triunfaba con su pasional versión del clásico "Échale guindas al pavo" (al pavo échale). Mención aparte merece Luc Barreto que se había hecho célebre en la lucha libre y aprovechó esa popularidad para hacer lo que realmente quería, ser cantante. Aquí interpretó uno de sus mayores éxitos, "María José" y recibió la sorpresa de la cantante belga Truss que la versionaba en flamenco. 

La conga con todos los artistas que participaron en el especial realizado en Barcelona

Irene tiene vívidos recuerdos de las dos jornadas de grabación compartidas con todos ellos: "Machín era encantador, cariñoso, dulce… a Valderrama no lo traté mucho pero tenía otro carácter. Los Mismos eran también muy cercanos, agradables… nos hicimos muy amigos. Algunos guardaban más las distancias pero en general eran todos fantásticos. A raíz de esto hice mucha amistad con Rudy Ventura y le invité a mi boda y tocó la trompeta, por supuesto. Era una maravilla de persona." Aunque, posiblemente, lo más divertido para la presentadora fue la conga comandada, precisamente por Ventura. "Me animé a bailarla con los artistas. Me hizo tanta ilusión… No sé por qué José Luis no se animó, yo lo pasé pipa. Además, como era muy amiga de todos se convirtió en un fin de año muy bonito."

Mikaela en el peculiar primer plano del especial desde Madrid 

La mayoría de artistas que participaban en cada uno de los tres especiales estaban ya consagrados, a ellos se les unían otros que estaban en su mejor momento de popularidad (quizás pasajera) y, por último, también había alguno que intentaba hacerse un hueco. Está también el caso excepcional de una cantante que hoy está casi olvidada y que merece una reivindicación, Mikaela. A ella le tocó intervenir en el cotillón de "El último café". Desde hace años el filólogo Álvaro Beltrán Benjumea investiga su figura y le he pedido que nos explique qué lugar ocupaba esta gran artista en 1970: "Mikaela se encuentra en plena madurez artística tras haber abordado dos de sus mejores proyectos musicales: el primero dedicado a García Lorca y un LP con poemas de Rafael Alberti. Igualmente, cabe citar los muchos éxitos cosechados en el plano más folclórico adaptando boleros o rancheras con arreglos de rumba flamenca. Aunque, sin duda, su mayor éxito comercial lo consigue con “La luna y el toro”, alzándose con la Placa de Oro de Radio España y logrando ser el disco más vendido de 1965, permaneciendo numerosas semanas en las listas de ventas."

Imposible lucirse en una actuación tras una puerta pero Mikaela lo consiguió

Por aquel entonces ya había rodado varias películas en distintas partes de Europa y de todo tipo de géneros, no era la típica folclórica que interpretaba dramas a lo Florián Rey. Además, continúa Beltrán, "asiste habitualmente a eventos sociales y culturales, es portada en incontables ocasiones de las publicaciones más señeras de la década de los sesenta, amadrina eventos e incluso es propuesta en 1963 para representar a España en el Festival de Eurovisión. No es de extrañar que en 1967 fuera una de las artistas españolas invitadas a la Coronación del Sha de Persia y Farah Diba o que hubiese actuado por medio mundo: México, Puerto Rico, Argentina, Italia, Portugal, Grecia, Israel e incluso en Tokyo. Durante 1969 y 1970, el caché de Mikaela en Televisión Española –según los contratos conservados– es de 75.000 pesetas (por dos o varios números musicales), de ahí que su participación en la Gala de Nochevieja rondara esa cifra." 

   El porqué un realizador tan habituado al movimiento espasmódico como Lazarov decidiera enfocarla continuamente desde el exterior de la puerta de entrada de la cafetería es algo sorprendente. Esa curiosa elección impedía ver su espectacular vestido y limitaba enormemente su movilidad, además, la nieve artificial que caía continuamente delante de la cámara tampoco ayudaba a verla con nitidez. Contratar a una artista de enorme fama y prestigio para coartar su actuación es algo que me resulta incompresible. 

José Luis Barcelona e Irene Mir en 2007

En 2007 el programa de TVE Catalunya "Memòries de la tele" de Raül Díaz y Nicolás Albéndiz homenajeó al Especial Feliz Año Nuevo 1971 para su último programa del año. Recrearon una parte de la escenografía, la que correspondía a la barra de la boîte, y convocaron de nuevo  a sus presentadores, Irene Mir y José Luis Barcelona. La propia Irene nos cuenta cómo recibió aquella propuesta: "Yo pensé: qué alegría poder volver a hacerlo con José Luis. Estábamos muy ilusionados, muy contentos. Cuando entramos en el plató y vimos la reproducción en pequeño del decorado de 1970 estaba muy feliz, me sentía privilegiada por poder hacer lo que me gustaba en el momento que yo quería y cómo quería y al lado de un compañero que para mí ha sido muy importante. Sólo te puedo transmitir la felicidad. Y después de tantos años seguía la misma química de siempre. No se habían perdido las ganas, ni la ilusión ni la vocación."

Y es que J.L. Barcelona fue mucho más que un compañero para Irene: "Fue un hermano para mí. Desde el momento en que yo entré en TV, que era muy jovencita y él un poco mayor, me ayudaba, me enseñaba, me decía… Tuvimos una amistad tan bonita, tan profunda… yo le quería muchísimo y sentí mucho su muerte (el 9 de enero de 2017) porque, insisto, fue un hermano más que un amigo o compañero." Esa relación especial trascendía y en casa los espectadores lo notaban en cada uno de los muchos programas y festivales que presentaron juntos: "Teníamos mucha conexión, casi telepatía. Conectábamos enseguida sólo con una mirada, podíamos improvisar sobre la base del guión. Es que José Luis era muy buen compañero. Hicimos tantos programas juntos… En aquella época éramos muy vocacionales, teníamos tanta vocación que aunque no nos hubieran pagado, lo habríamos hecho igual."

Irene deseó a los espectadores de TVE 1971 en aquel programa especial y ahora lo hace con el nuevo año para los lectores de este blog, me sumo a sus palabras, ¡Feliz 2023!